La protesta masiva contra Marina del Pilar en Mexicali fue organizada después de que se diera a conocer la revocación de su visa y la de su marido por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Por Diego Gastélum
MEXICALI, BC. — Una parrillada ciudadana se convirtió en el escenario de una multitudinaria protesta en la capital de Baja California, donde más de 3 mil personas se reunieron este sábado en la Plaza de los Tres Poderes para exigir la revocación de mandato de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda al grito de "Fuera Marina", "Fuera Marina".
Convocada originalmente a través de redes sociales por el usuario Mateo González, la protesta —bautizada como “Carnita Asada Masiva en contra de Marina del Pilar”— superó las expectativas. Más de 20 mil personas confirmaron su asistencia vía Facebook, mientras que decenas de miles más mostraron interés en el evento, que buscó dar voz al creciente descontento social.

Desde antes de las 5:00 de la tarde comenzaron a instalarse asadores, hieleras y pancartas, en un acto que fusionó la tradición culinaria de la ciudad norteña con la protesta política. Bajo el lema “Queremos al Mexicali seguro de antes”, los asistentes denunciaron el incremento de la violencia, así como la falta de resultados en materia de seguridad y justicia por parte del gobierno estatal.
La protesta se organizó tras conocer la revocación de la visa estadounidense de Marina del Pilar y su esposo, a quienes funcionarios de Estados Unidos confirmaron al medio ProPublica de que 35 funcionarios mexicanos más estaban sujetos a restricciones por vínculos con el narcotráfico.
El evento político sabatino, de corte pacífico y con ambiente familiar, atrajo a sectores diversos: desde estudiantes universitarios y colectivos LGBT+, hasta familiares de personas desaparecidas y ciudadanos sin afiliación política. Muchos llevaron carteles con mensajes directos como “Fuera narcogobierno” y “Ni un muerto más”, además de imágenes simulando visas estadounidenses, en referencia a la reciente revocación de la visa de la mandataria y su marido Carlos Torres.
“Estamos aquí porque no nos escuchan. Lo que era una protesta digital terminó siendo algo real. Queremos un gobierno que dé la cara y responda por la inseguridad que vivimos todos los días”, comentó Silvia Guerrero, madre buscadora que participó en la movilización.
Desde principios de año, organizaciones civiles han exigido a la gobernadora instalar mesas de diálogo, garantizar transparencia en el uso de recursos públicos y abstenerse de criminalizar la protesta social. Sin embargo, no ha sido escuchados.

Pese a la magnitud de la convocatoria, no se reportaron enfrentamientos ni actos vandálicos. Sin embargo, el gobierno del estado blindó el Palacio de Gobierno con barreras de madera, como medida preventiva, y en cuanto empezó a oscurecer apagó las luces de la plaza pública, a lo que los manifestantes respondieron iluminando con sus celulares para seguir la protesta.
La protesta con carne asada masiva se ha convertido en un símbolo del malestar popular en Baja California, donde la exigencia de resultados ha adquirido nuevas formas de expresión ciudadana. A diferencia de movilizaciones tradicionales, esta acción combinó la identidad regional con una demanda política.
Hasta el momento, la oficina de la gobernadora no ha emitido una postura oficial sobre el evento.
