Tzotziles reinstalan campamento civil por la paz en Chiapas
Reinstalación del campamento civil de los indígenas Tzotziles en Chiapas.

Argenis Esquipulas

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La reinstalación del campamento de los Indígenas Tzotziles es un símbolo de resistencia y esperanza, señala la organización civil Las Abejas.

Por Argenis Esquipulas

Nuevo Yibeljoj, Chiapas – En la zona Altos de Chiapas, una región marcada por la violencia y el desplazamiento forzado, la comunidad de Nuevo Yibeljoj del municipio de Chenalhó ha dado un paso significativo en su lucha por la paz. El Campamento Civil por La Paz, que fue originalmente establecido el 17 de octubre del año 2000, ha sido reinstalado como un símbolo de resistencia y esperanza. 

Bajo el auspicio de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, los habitantes han organizado una “Jornada de Ayuno y Oración por la Paz y la Vida”  en respuesta a la creciente ola de violencia que afecta a múltiples estados de México.

La decisión de reinstalar el campamento no es meramente simbólica; es una respuesta directa a lo que los organizadores describen como la "violencia desbordada y absurda" que asola a sus comunidades y a miles de mexicanos. Con una profunda sensación de frustración, los líderes comunitarios denunciaron la inacción y la presunta complicidad del gobierno estatal y federal en la escalada de violencia causada por grupos criminales. "Ante los oídos sordos de los gobiernos, entendemos que tienen un nivel de complicidad en la violencia", afirmaron durante el evento.

 
Centro de oración por la paz en el mundo y en Chiapas instalado por indígenas Tzotziles. Foto: AE 

El Campamento Civil por la Paz fue establecido en el año 2000 como una respuesta al desplazamiento forzado que sufrieron los miembros de Las Abejas tras la masacre de Acteal en 1997, donde 45 personas fueron brutalmente asesinadas por grupos paramilitares. Este campamento, inicialmente levantado en el terreno de Juan Diego X-oyep, sirvió como refugio y símbolo de la lucha por la justicia y la dignidad. Hoy, la comunidad de Nuevo Yibeljoj reaviva este legado con un firme compromiso de resistencia no violenta.

Los participantes en la jornada de ayuno y oración manifestaron su rechazo a la narrativa oficial que minimiza la violencia en la región. "La reinstalación del campamento nos recuerda y nos compromete aún más con nuestra misión: construir la paz con métodos no violentos", expresaron los organizadores. En un país donde las autoridades insisten en que la violencia es menor de lo que parece, argumentando que poseen "otros datos", las comunidades afectadas luchan por hacer visible la realidad que viven día a día.

Durante el evento, indígenas tzotziles de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal hicieron un llamado a la paz y la justicia, exigiendo la intervención de las autoridades para frenar la violencia que azota a las comunidades indígenas. "Quienes queremos paz, justicia y vivir, caminar libres y sin miedo en nuestras comunidades, nos hemos organizado para juntar nuestros corazones y palabras y exigirle a los gobiernos (estatal y federal) que tomen en serio las demandas del pueblo mexicano, que desde cualquier rincón del país exclama: No más guerra, no más muertes”, expresó José Alfredo Jiménez, sobreviviente de la masacre de Acteal.

La situación en la región es cada vez más alarmante. Según ONG y activistas, en los últimos meses se ha registrado un aumento en los desplazamientos forzados en las zonas indígenas de los Altos de Chiapas. Comunidades enteras, como La Esperanza, San José del Carmen y San Clemente, se han visto obligadas a abandonar sus hogares y refugiarse en casas solidarias, la presidencia municipal y la Casa de la Cultura de Chenalhó.

El desplazamiento más reciente ocurrió el 4 de agosto en la comunidad de San José del Carmen, donde 45 familias, compuestas por unas 250 personas, huyeron de sus hogares y se refugiaron en una casa solidaria sin recibir apoyo del gobierno municipal. Estas familias ahora viven con el temor constante de perderlo todo, mientras esperan que la situación se calme.

El pronunciamiento de la reinstalación del campamento se suma al creciente llamado de organizaciones sociales que alertan sobre la intensificación de la violencia en la zona fronteriza de México-Guatemala. La delincuencia organizada ha provocado no solo desplazamientos internos, sino también un éxodo hacia Guatemala.

En este contexto, han surgido reportes alarmantes sobre el reclutamiento forzado por parte de grupos criminales en varias comunidades de Frontera Comalapa y Amatenango de la Frontera. Según testimonios, el 1 de agosto, sicarios reclutaron al 50% de los hombres de estas localidades, mientras que a las mujeres no casadas y sin hijos se les ha obligado a cocinar para los hombres reclutados.

Ante esta crisis, la reinstalación del Campamento Civil por la Paz en Nuevo Yibeljoj representa una luz de esperanza y un llamado a la acción para las autoridades y la sociedad en general. La comunidad reitera su compromiso con la paz y la justicia, y con la construcción de una autonomía que respete los derechos fundamentales de educación, salud, y el cuidado de la Madre Tierra y del Agua. Esta jornada es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, la lucha por un futuro más justo y pacífico continúa viva en el corazón de Chiapas.

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