El Cefereso 17 atribuyó la agresión a cinco internos, pero no informó a la familia sobre responsabilidades de los custodios.
Por Diego Gastélum
Christian Espinoza Ramírez, de 32 años, llevaba un año interno en el Cefereso 17 de Buenavista, Michoacán. Estaba en prisión preventiva por cargos de posesión de armas y marihuana. Murió por un traumatismo craneoencefálico después de haber sido trasladado desde el penal al hospital de Apatzingán.
Su esposa Guadalupe narró en entrevista con Los Ángeles Press que durante esos días los custodios no le daban información sobre lo que había ocurrido. Christian ingresó al hospital el 16 de junio de 2026 y murió tres días después, el 19.
Cuando Guadalupe llegó al hospital, el custodio de guardia le dijo que su esposo había sido trasladado por un problema de salud. Sin embargo, cuando entró a verlo, Christian tenía sangre en la cara, la boca, la nariz y los oídos. La camisa del uniforme de interno estaba rota.
“A mi esposo lo golpearon, y mucho”, dijo.
“El diagnóstico del hospital fue que tenía un traumatismo craneoencefálico, pero a pesar de la gravedad de su condición el hospital no dio parte a la Fiscalía”, explicó Guadalupe. Precisó que tampoco las autoridades del Cefereso 17 notificaron inicialmente a la Fiscalía sobre lo ocurrido.
Una vez que la Fiscalía intervino en el caso, la versión que recibió la familia fue que cinco internos habían golpeado a Christian y que los presuntos responsables habían sido identificados mediante las cámaras de seguridad del penal. También le dijeron que los habían aislado.
Las autoridades del Cefereso 17 no se hicieron cargo de los gastos funerarios. Únicamente aportaron una cantidad para comprar el ataúd de Christian.
“Y eso fue porque me puse muy desesperada reclamándoles porque mi esposo estaba muerto. Y si fueron los internos, ¿dónde estaban los custodios? ¿Por qué no los vigilaron? Se supone que estaba en un lugar de máxima seguridad”, relató.
El cuerpo de Christian Espinoza Ramírez fue entregado a su familia durante las primeras horas del sábado 20 de junio en el hospital de Apatzingán.
Por tratarse de fin de semana, Guadalupe no recibió ese día el acta de defunción y tuvo que viajar nuevamente el lunes para recoger el documento.
Christian había permanecido tres días hospitalizado después de salir del Cefereso 17 con las lesiones que, según el diagnóstico informado a su esposa, le provocaron el traumatismo craneoencefálico que terminó con su vida.
Hasta ahora, ninguna autoridad del Cefereso 17 ha dado seguimiento con la familia a la muerte de Christian Espinoza Ramírez. Guadalupe dijo a Los Ángeles Press que tampoco fue contactada por el director del penal para explicarle lo ocurrido, informarle sobre la investigación interna o comunicarle qué responsabilidad se determinó respecto de los custodios que estaban a cargo de la vigilancia.