Según AMLO, es posible que, sin legislación previa, se organice la primera elección de ministros de la SCJN en lo que resta de su gobierno.
AMLO reprochó que dos de sus ministros se hayan hecho, según él, “conservadores”, lo que dijo que justifica su urgencia.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 7 de junio en Palacio Nacional continuó en la lógica de hacer de los últimos meses de la gestión de Andrés Manuel López Obrador, un huracán de activismo político que acabe con los últimos bastiones que limitaban el poder de la Presidencia de la República.
Este viernes, con el aparente aval del sindicato de trabajadores del Poder Judicial de la Federación, López Obrador escaló los ataques a su “villano favorito”, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, e incluso incluyó en sus reproches a dos de los cuatro ministros que él propuso.
Como ya ha hecho antes, les reprochó el “haberse ido con el bloque conservador, a seguir sirviendo a la mafia del poder”. Eso le bastó para decir que tiene “muchos elementos para decir hace falta la reforma”.
Aunque para justificarlo apeló, una vez más, a la idea de jueces que encarcelen a la menor provocación y frente a quienes no existan mecanismos de control, como puede ser el amparo, pues volvió a hablar de “jueces que dan libertad a los delincuentes y dan órdenes de que se les deje ir en un periodo máximo de 24 horas”.

Como si estuviera en un mitin televisado, López Obrador insistió en ir “a que el pueblo elija”, aunque pocos segundos después él mismo reconoció que ello no resolvería “mágicamente el problema, porque es complejo”.
Fue, en ese sentido, que -por ahí del cuarto para las nueve la mañana-, López Obrador presentó así su idea de cómo debería elegirse a los ministros de la Suprema Corte: “se tendría que determinar o especificar el número, quizá 500 interesados”.
Aunque dijo que fueran los cien mejores, 50 varones y 50 mujeres, habló de manera equívoca de un “proceso de insaculación”, que se presta a suponer que pudiera ser más bien un sorteo, en lugar de algún otro proceso a partir de criterios.
Dijo que “posteriormente hacer boletas o sábanas con sus nombres” y dar “un periodo de dos o tres meses para que cada uno presente ante el escrutinio público su perfil”.
Fue en ese punto que López Obrador mostró el alcance de su urgencia con este proyecto, pues asume que “la mañanera sería un foro”, luego de lo cual “dar tiempo para que hagan campaña con sus propuestas” y entonces “realizar la elección”.
El lector debe tener claro en este punto, que no existe en México ni un reglamento que regule ese tipo de elección, que sería totalmente novedosa. ¿Sería posible organizar en los próximos 90 días ese tipo de elección? Parece ser que en Palacio Nacional se asume que sí.
Incluso fue más lejos y dijo que “hacerlo sería algo extraordinario e inédito, situación que ya ocurre en varios países, aquellos donde no se hace, dicho poder es cooptado”.
En ese punto debe señalarse que el único país de América Latina donde se elije a los jueces es Bolivia, como se explica en el texto que se enlaza inmediatamente después de este párrafo.
En esa misma lógica y con el tono de un mitin político, López Obrador reprochó los movimientos en la cotización del dólar y del Índice de la Bolsa Mexicana de Valores.
Volvió a decir que “debemos celebrar los mexicanos que la economía de nuestro país está muy sólida, tenemos una economía fuerte,” y regresó a la idea de que todas las reformas que está proponiendo son en beneficio del pueblo.
Reveló que invitará a comer el lunes a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, y que se tiene el respaldo financiero para el gasto de transición. “Vamos a platicar de la transición y ella va a informar…”
