Sheinbaum celebró una vez más el “superpeso” sin reconocer que el dólar canadiense, el euro y el yen también se han “fortalecido” frente a un dólar débil.
En Roma, niegan alguna urgencia para que León XIV visite México a pesar de la manera en que la prensa más leal a Sheinbaum habla del tema.
Los Ángeles Press
Este jueves 24 de julio, la actividad en Palacio Nacional fue un cóctel de declaraciones dispersas sobre diversos temas. Lo más notable fue la manera en que al inicio de la actividad Claudia Sheinbaum pidió tiempo para fijar alguna posición respecto del anuncio que se dio ayer sobre la salida de Iberdrola de México por la falta de seguridad jurídica, según el comunicado de la multinacional a los medios.
Tras el avance de la conferencia de prensa, Sheinbaum aprovechó una intervención posterior para criticar la decisión de la empresa española de energía.
Al principio, poco después de la presentación de los programas del Tianguis del Bienestar, Sheinbaum había señalado que prefería informarse antes de emitir una opinión sobre la salida de Iberdrola, de la que se enteró ayer.
Menos de una hora después, luego de que la mandataria hablara de la relación de México con Brasil y de un encuentro de la titular de la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno de México, Alicia Bárcena, con su contraparte de la Agencia para la protección ambiental de Estados Unidos, Lee Zeldin, Sheinbaum parecía haberse informado pues procedió a seguir con las críticas contra Iberdrola.
Entre las cosas que dijo Sheinbaum es que Iberdrola había producido energía en México gracias a un esquema ilegal y que, por ello, “debía devolverla” a su país.
A pesar de ello, insistió en que la empresa española aún opera aquí y en que será necesario afinar los detalles de su salida que, como sea, evidenció la molestia de la titular de la presidencia de la República.
Esto le permitió a Sheinbaum insistir en la importancia de celebrar la contrarreforma energética impulsada por su predecesor, que ahora culmina en la salida de una empresa que había generado la antipatía de Andrés Manuel López Obrador, tanto por su origen español como por su vinculación con Felipe Calderón. Este retiro ocurre en un momento en el que diversas compañías están reconsiderando las ventajas de invertir en un país que ha perdido muchas de las oportunidades que aún existían hace un año debido a su relación con Estados Unidos.

Lejos de reconocer esa realidad, Sheinbaum insistió en la idea de un “peso fuerte”. Se valió de una imagen en la que se proyectó en Palacio Nacional una cotización de 18.57 pesos por dólar, sin reconocer que no es sólo el peso mexicano el que se ha “fortalecido” frente al dólar.
Son todas las otras monedas: el dólar canadiense, el euro, el yen japonés. Lejos de reconocer esa realidad, que responde a las desafortunadas políticas comerciales que impulsa el gobierno de Donald Trump en la actualidad, Sheinbaum se atuvo al mito del “peso fuerte”.
Sin noticias de Roma
Un poco después de lo dicho sobre el peso y su alegada fortaleza, Sheinbaum y su secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez hablaron por unos minutos de la visita a México del responsable de las relaciones con los gobiernos de otros países de la Santa Sede, el diplomático nacido en el Reino Unido y arzobispo Paul Richard Gallagher, quien está en México para cumplir con una serie de actividades propias de su cargo.
A pesar de que tanto Sheinbaum como Rodríguez identificaron la visita de Gallagher como privada y a la que sólo se ha invitado de manera personal a Rodríguez, los medios más cercanos a la Cuarta Transformación de inmediato empezaron a hablar de una respuesta a la invitación que hizo Rodríguez cuando asistió a la misa inaugural del pontificado de León XIV.
No hay tal urgencia en Roma. Fuentes consultadas allá desmintieron que México sea una prioridad en la actualidad para el pontífice recién electo y atribuyeron las versiones acerca de una inminente visita a las dinámicas de la política y de los medios de los países de América Latina.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum insistió en que no se obligará a las personas a contar con una Cédula Única del Registro de Población, la así llamada CURP con datos biométricos, aunque tampoco hay ninguna garantía de que no se les exigirá a las personas para cumplir con trámites elementales en distintas oficinas de gobierno, según la práctica más común de la burocracia mexicana.
Según la titular de la presidencia de la República, “no se hará mal uso de los datos”, aunque tampoco hay claridad sobre qué garantías tendrán quienes simplemente, por la razón que sea, se nieguen a entregar ese tipo de datos a las autoridades.
Huachicol fiscal
Sheinbaum también minimizó, una vez más, las acusaciones acerca de un, así llamado, “huachicol fiscal”, es decir, el tráfico de combustibles que se presentan de una manera cuando en realidad son otra cosa.
Habló, en ese sentido, de tres tipos de “huachicol fiscal”: el combustible importado de Estados Unidos que se reporta como otro producto. El combustible que se reporta como comprado, aunque en “realidad no se compró” y, por último, “petróleo crudo que sale de México, se refina en Estados Unidos” y regresa a México de forma ilegal.
Que existan tantas y tan distintas variedades de ese fenómeno debería ser, por sí mismo, una llamada de atención acerca del alcance del fenómeno en el país. Sheinbaum insistió, como suele ser el caso en México, en que “se llegará hasta las últimas consecuencias” en este asunto, aunque no fue claro qué implicarían esas “últimas consecuencias” en este caso.
El asunto le dio pie a Sheinbaum para insistir en que el fenómeno también involucra a las autoridades de Estados Unidos e insinuar que sería necesaria una mayor cooperación entre ambas naciones.
Finalmente, dio a conocer una reunión con empresarios y autoridades de Brasil para el 26 o 27 de agosto en la que México enfrentaría la posibilidad de diversificar el destino de sus exportaciones y el origen de algunas de sus importaciones en la nueva realidad creada por la guerra de aranceles desatada por Trump a escala global.
