Una vez más, Sheinbaum insistió en que Estados Unidos no ha enviado más pruebas que garanticen la extradición de Rocha Moya.
Sin embargo, a pesar de lo dicho por Sheinbaum, tampoco quedó claro qué hace la FGR para esclarecer entre otros muchos asuntos el papel de Rocha Moya en el asesinato de Héctor Cuén o la protección que daban policías de Sinaloa a Ismael Zambada.
Los Ángeles Press
La actividad de este lunes 24 de agosto quería centrarse en la defensa que el actual gobierno hace de su modelo educativo y de las críticas a la Universidad Nacional Autónoma de México pero, de manera inevitable, la realidad política nacional e internacional se le impuso a Claudia Sheinbaum.
No había manera de evitar una respuesta al más reciente desarrollo en la tragicomedia de equívocos que Sheinbaum y Rubén Rocha Moya protagonizan desde finales de abril, cuando el gobierno de Estados Unidos pidió a Sheinbaum el arresto y extradición del entonces gobernador de Sinaloa y de otros nueve personajes, cercanos a él, con cargos en los gobiernos federal y de Sinaloa.
Como se recordará, el viernes, después de que Sheinbaum se dijo incapaz de encabezar su actividad diaria en Palacio Nacional, Rosa Icela Rodríguez dio por concluida la jornada en el Salón Tesorería. Minutos después, Rocha Moya utilizó sus redes sociales para anunciar su regreso a la gubernatura de Sinaloa.
Aunque este 24 de agosto Sheinbaum dijo, sin ser clara ni definitiva, que en su opinión Rocha Moya no debió haber regresado al poder, la realidad es que ella misma había abierto esa posibilidad el 11 de agosto. El gobernador reasumió el cargo poco antes de las 10 de la mañana del viernes 21 y permaneció en él apenas 36 horas.
Los Ángeles Press lo apuntó en el texto publicado el 12 de agosto, disponible después de este párrafo y del que se toma el vídeo en el que una titubeante Sheinbaum hace una pausa de poco más de seis segundos antes de reconocer lo que Rocha Moya hizo: que podía regresar a ejercer el gobierno del estado de Sinaloa.
¿Por qué Rocha Moya esperó precisamente al día en que Sheinbaum dijo estar enferma para tomarle la palabra a la titular del Ejecutivo? Es una de las muchas preguntas que quienes acuden a Palacio Nacional a bañar en elogios a Sheinbaum, antes de hacer algo parecido a una pregunta, jamás le harán. Tristemente, ésa es la naturaleza de la vida pública en el México controlado por la llamada Cuarta Transformación.
Este lunes Sheinbaum dijo desconocer por qué lo hizo Rocha Moya, menos reconoció la sorpresiva coincidencia entre su ausencia de Palacio Nacional y la decisión de Rocha Moya. Lo único que Sheinbaum fue capaz de aclarar es que la licencia ahora es definitiva, ya no podrá volver, y aprovechó la oportunidad para tirar línea sobre lo importante que es para ella que Morena gane la elección local en ese estado el año próximo.
También fue claro, a diferencia de lo que ocurrió hace dos semanas, que Sheinbaum no quiere hablar con Rocha Moya y que, a pesar de que ella insiste en defenderlo frente a la solicitud de extradición girada por Estados Unidos a finales de abril, no está dispuesta a entregárselos. Al menos no sin que antes, como ella ha insistido repetidamente en los últimos cuatro meses, le presenten "pruebas".
Los vídeos antes y después de este párrafo son distintos momentos durante la actividad de este lunes en que Sheinbaum se refirió a la situación de Rocha Moya. En ellos se puede ver la dificultad que todavía ahora tiene la titular de la Presidencia de la República para fijar una posición clara sobre la situación que vive el país. Lo único claro, en todo caso, es su desacuerdo con la decisión de Rocha Moya.
Sheinbaum también dejó ver que la Fiscalía General de la República investiga al ahora exgobernador Rocha Moya pero, una vez más, le pidió a esa institución que sea la que informe el alcance de esa investigación que, en todo caso, parece no quitarle el sueño a Rocha Moya, de otro modo, ¿por qué habría decidido regresar a ejercer, así fuera sólo por poco más de 30 horas, la gubernatura de Sinaloa?
Los problemas de Rocha Moya no se limitan exclusivamente a lo que señala la acusación en Estados Unidos. Están sin aclarar, entre otras muchas cosas, ¿por qué había elementos de las policías de Sinaloa como custodios de Ismael Zambada?
Ese detalle es más grave cuando se considera que algunos de esos elementos de policía fueron masacrados por los gatilleros al servicio del Cártel de Sinaloa luego de que el gobierno de Joe Biden logró, en 2024, lo que los gobiernos federal y de al menos dos estados de México (Sinaloa y Chihuahua) se habían negado a hacer: arrestar a Zambada.
Otro tema que Rocha Moya tiene pendiente con la justicia en México es el de su papel en el asesinato del antiguo rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén Ojeda.
En ese asunto, la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa no fue capaz ni siquiera de proceder con un mínimo de pudor al recolectar la evidencia del asesinato. Eso no es una opinión editorial de Los Ángeles Press.
Es la postura oficial que la Fiscalía General de la República, todavía bajo la égida del ahora embajador en el Reino Unido, Alejandro Gertz, hizo del trabajo de la fiscalía local cuando finalmente tuvo a bien atraer la investigación el homicidio de Cuén Ojeda, como se consignó en Los Ángeles Press hace poco menos de dos años en el texto que aparece enlazado después de este párrafo.
Hay otros señalamientos contra Rocha Moya. Su familia misma fue víctima de atentados aparentemente motivados por el deseo de revancha de grupos de criminales que se sienten traicionados por las grandes cantidades de dinero que le entregaron, en teoría a cambio de protección, pero que no se tradujeron en la impunidad que esos criminales buscaban.
Ello sin perder de vista la situación desastrosa en la que Rocha Moya sumió a Sinaloa en los últimos cuatro años, con una rotación constante en los cargos del gabinete estatal y la incapacidad para reconocer o admitir error alguno, pues siempre desestimó cualquier crítica a su gestión, según el guión heredado de Andrés Manuel López Obrador, como una conjura de la derecha. Basta ver la manera en que Rocha Moya volvió a culpar a la derecha de sus problemas durante su breve regreso a la gubernatura.
En Palacio Nacional, en todo caso, no hubo tiempo para análisis de fondo de lo que ha fallado en la estrategia contra el crimen organizado. Lejos de ello, Sheinbaum volvió a atacar a la Universidad Nacional Autónoma de México por no seguir sus instrucciones de abrir más plazas a estudiantes que desean estudiar en esa institución.
Sheinbaum habló brevemente sobre la ruptura en las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá en materia comercial. Lejos de reconocer la magnitud del hecho, que ha provocado una ola de repudio al gobierno de Estados Unidos sin precedentes en la historia reciente de Canadá, Sheinbaum minimizó el encontronazo y lo calificó de “desencuentro”.
Quien preste atención a las páginas de The Globe and Mail, The Toronto Star o The National Post no verá ahí los rastros de un “desencuentro” sino el prólogo de un conflicto que no queda claro qué podría implicar para el futuro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá.
Por el momento, sólo queda esperar a ver qué sucede en la elección de noviembre próximo cuando se podrá calibrar cuáles serán las restricciones que Trump deberá enfrentar en la segunda parte de su periodo presidencial.
