Sheinbaum y Ebrard minimizan golpe tras la negativa de Trump al T-MEC
Captura de pantalla de la actividad del 2 de julio de 2026.

Los Ángeles Press

Compartir

Aunque continúa hasta 2036, si no hay acuerdo para entonces el T-MEC dejará de estar vigente.

En Palacio Nacional se insinuó que acuerdos con Canadá, Japón y Corea del Sur pudieran compensar al T-MEC.

Los Ángeles Press

La actividad de este jueves 2 de julio en Palacio Nacional fue un intento para fugarse hacia adelante y pretender que nada ocurrió ayer. Para ellos, los fundamentos de la economía de los tres países de América del Norte siguen como estaban 72 horas antes.

En Estados Unidos la noticia de la decisión de Donald Trump de no renovar el Tratado México-Estados Unidos-Canadá quedó sepultada por la avalancha de escándalos que provoca la corrupción y prevaricación de su gobierno, especialmente evidente en el enriquecimiento por medio de las llamadas criptomonedas, en Ottawa, la capital de Canadá y, en menor medida en Ciudad de México no se pudo maquillar el hecho.

En Canadá, la noticia opacó la jornada en que el país celebra su nacimiento como nación independiente, separada del antiguo Imperio británico. Aunque la mayor parte de los espacios de radio y televisión estuvo dedicada a los actos patrióticos por el aniversario, funcionarios del gobierno de Mark Carney dejaron ver su preocupación.

Marcelo Ebrard, 2 de julio de 2026.

Marcelo Ebrard. Captura de pantalla de la actividad del 2 de julio de 2026.

En México, en cambio, ya desde ayer a mediodía, la línea fue clara: minimizar a como diera lugar la decisión del gobierno de Trump de no renovar el acuerdo, dejarlo congelado por los próximos diez años en el esquema de las revisiones anuales y esperar a que ocurra algún milagro en la política de Estados Unidos.

Ese mismo ánimo dominó hoy las intervenciones de Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard en el atril del Salón Tesorería de Palacio Nacional: minimizar el alcance, insistir en la idea de que el acuerdo sigue vigente diez años más y, sin decirlo, esperar a que en ese periodo algo cambie que permita que se renueve el acuerdo.

Ebrard reconoció ayer mismo la situación y publicó desde sus redes sociales un mensaje en vídeo en el que adelantaba lo que dijo hoy en el Salón Tesorería: el acuerdo sigue hasta 2036.

La única variación en el discurso hoy fue, si acaso, la dosis acostumbrada de optimismo en materia de diversificación de los mercados. Según Ebrard, Canadá, Japón y Corea del Sur tienen interés en fortalecer los vínculos comerciales con México.

La realidad es que más allá de Canadá, con el que ya existe la experiencia concreta de los acuerdos comerciales firmados en 1994 y en 2020, con Japón y Corea del Sur, lo que ha habido son promesas, ofertas que siempre han dependido para hacerse realidad o no de la vigencia del tratado con Estados Unidos.

Ello sin perder de vista que el problema de fondo no es el de que la mano de obra en México sea especialmente cara cuando se le compara con la de otros países o bloques comerciales del mundo. El problema es que la ventaja que ofrece Estados Unidos ha sido desde 1994 la de que ofrece acceso a un mercado próspero, capaz de consumir bienes a escalas que ni México ni Canadá, ni siquiera tomados en su conjunto pueden ofrecer.

En ese sentido, como hace ver la prensa canadiense esta mañana, si en los próximos diez años no hay algún cambio en la situación actual, el tratado o acuerdo actualmente existente morirá y tanto ese país como México perderán el atractivo de ofrecer a las exportaciones de otros países acceso al mercado de Estados Unidos.

De manera concreta, Ebrard señaló que la delegación que él encabeza llevará a la primera ronda anual de negociaciones tres problemas: fijar una agenda común que permita al bloque de tres países reducir las importaciones de otros bloques o países, fijar el alcance de las revisiones anuales, así como los mecanismos para procesar esas revisiones.

En lo dicho por Ebrard se puede apreciar ya qué tan incierto es el escenario en el que Trump colocó el futuro del acuerdo comercial, pues no hay reglas para que estas revisiones anuales y, en el caso de México, además de los irritantes puramente comerciales, están los problemas que genera la manera en que Andrés Manuel López Obrador impuso su reforma del Poder Judicial, que fue una de las causas de su enojo con Ken Salazar, el antiguo embajador de Estados Unidos en México en agosto de 2024 como lo señaló el texto que aparece después de este párrafo.

Si eso no fuera suficiente, están todos los problemas que se desprenden del peso y el papel de las organizaciones criminales en México, evidenciado en los últimos días por las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro a un nuevo grupo de nueve empresas con vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación.

Y está el problema de las políticas objetivamente racistas del gobierno de Estados Unidos que se hacen evidentes incluso en los apretados márgenes con los que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos resolvió un asunto que nunca debió haber considerado: la ciudadanía por nacimiento.

No debió considerarse pues era una cuestión de derecho constitucional resuelta desde hacía muchas décadas que, de todos modos, Trump obligó a que se reconsiderara y que la Corte en Washington, D.C. resolvió por una mayoría mínima.

Ello ha obligado a muchos a pensar qué podría ocurrir si Trump tuviera la oportunidad en los poco más de dos años que tiene en su presidencia para imponer a un nuevo integrante del máximo tribunal de ese país.

Dejando de lado esos asuntos, en Palacio Nacional el tono fue de cautela, pero con la clara intención de imponer la idea de que nada ha cambiado y que los fundamentos de la economía mexicana aún son sólidos.

Ello le dio a Sheinbaum la oportunidad de hablar de otros temas, incluida la ayuda que México ha enviado a Venezuela. También se refirió brevemente a las alertas de viaje que distintos países de Europa han emitido luego de que algunos de sus ciudadanos han sido víctimas de violencia en México. La titular de la Presidencia desestimó esas alertas y se limitó a llamar a evitar el “exceso en el alcohol”, a pesar de que el saldo trágico de las celebraciones en la Ciudad de México se elevó a cuatro personas muertas.

Sheinbaum también destacó la inminente visita del presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, quien próximamente estará en México la próxima semana.

Finalmente, Sheinbaum dedicó algunos minutos a hablar de la plaga de la roya del café que, según ella, está “bajo control”, aunque ya se reportan más de cinco mil hectáreas afectadas.

El día previo, por la tarde, Luisa María Alcalde, la consejera jurídica y vocera oficiosa de la Presidencia de la República dedicó el espacio llamado “Derecho de réplica” a negar que la Secretaría de la Defensa Nacional vaya a producir cervezas.

Según ella, la Defensa Nacional sólo concesionó el uso de la marca comercial Tren Maya a una empresa cervecera que venderá ese producto en los carros de ese ferrocarril.

Alcalde negó que se vaya a conceder exclusividad a esa marca e insistió en que se venderán otras marcas de cerveza en los recorridos de ese tren así como en las estaciones y terminales desde las que opera. Una vez más, lo hizo al presentar al gobierno de Claudia Sheinbaum como una entidad bajo asedio de enemigos a los que, en todo caso, no identificó plenamente.

Luisa María Alcalde, 1 de julio de 2026.
Luisa María Alcalde. Captura de pantalla de la actividad del 1 de julio de 2026.

Agréganos como fuente preferida en Google