Massa y Milei en el final de la elección argentina
Javier Milei y Sergio Massa, candidatos a la presidencia de Argentina, 12 de noviembre de 2023

Rodolfo Soriano-Núñez

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Las encuestas disponibles hablan de una contienda muy cerrada. El debate de la segunda vuelta dio ligera ventaja a Massa quien es ministro de Economía.

A pesar de la elevada inflación Massa se mantiene como ligero favorito para derrotar a Milei, señalado por sus excesos verbales contra quienes no están de acuerdo con él.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Argentina reportó una inflación de más del 120 por ciento en los últimos dos meses, como se puede ver en la gráfica que aparece un poco más adelante en este texto. Cualquier partido en el gobierno con una tasa de aumento de los precios de esa magnitud encontraría difícil ganar una elección. Pero no en Argentina, donde los electores enfrentan una elección difícil entre un cambio marcado por el carácter explosivo, impredecible de quien lo propone y la continuidad del actual ministro de Economía.

De hecho, el actual presidente, Alberto Fernández debió anunciar en abril de este año que no buscaría la reelección porque tiene una de las tasas de rechazo o desaprobación más elevada en toda América Latina, que hacía imposible pensar en esa posibilidad.

 
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, de la República Argentina. Disponibles en esta página.

Ya desde julio del año pasado, Fernández había sido forzado por las circunstancias a ceder muchos de los poderes de la presidencia. El 22 de julio invitó a Sergio Massa, quien era el presidente de la Cámara de Diputados del Congreso, a ser lo que los medios argentinos presentaron como una suerte de “super ministro”  encargado de controlar a la bestia negra de la vida pública argentina: la inflación.

Se le llamó un “super ministro” porque su cargo fusiona las atribuciones que antes ejercían el ministerio de Economía, el de Desarrollo Productivo y el de Agricultura, Ganadería y Pesquería.

Aunque no puede considerarse que haya sido exitoso en su empeño, ha logrado negociar con el Fondo Monetario Internacional y con los gobiernos de otros países créditos de mediano y corto plazo que le ha permitieron ser designado precandidato a la presidencia.

Esa nominación formó parte de un complejo acomodo del peronismo kirchnerista que bajó a otro ministro del gobierno de Fernández, Wado de Pedro quien es uno de los más cercanos a la actual vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner.

De todos modos, la facción del peronismo más cercana a la vicepresidente registró a Juan Grabois como candidato en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en las que Massa ocupó el segundo lugar cuando se considera el número total de votos recibido por cada candidato.

Aunque Grabois, un profesor universitario, no melló el primer lugar de Massa en las PASO, su candidatura sirvió para dejar en claro cuál era la capacidad de movilización del kirchnerismo que, aunque afectado por problemas, le resulta imprescindible a Massa si desea ser presidente.

 

 

Ello es relevante porque Massa y la ahora vicepresidente han tenido repetidos desencuentros dentro del peronismo. El más notable ocurrió cuando Cristina Fernández trató de impulsar, luego de la muerte de su esposo, Néstor Kirchner (2011), una reforma de la constitución argentina que permitiera la reelección indefinida del presidente que obviamente buscaba beneficiarla a ella.

En ese sentido, Massa ha debido hacer frente común con un ala del peronismo con la que tiene diferencias profundas que representan en la actualidad, además de la todavía vicepresidente, el ministro Wado De Pedro, Grabois y, sobre todo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más poblada de Argentina, Axel Kicillof.

En las PASO, Massa recibió menos votos que Javier Milei, como se puede ver en la imagen que aparece a continuación.

 
 

Milei es un economista que ganó fama pública cuando los dos principales grupos de medios de comunicación argentina, que encabezan de manera simbólica los diarios La Nación y Clarín, hicieron de él un invitado frecuente a sus distintos programas de radio y televisión de comentario político y económico.

Mariana Carbajal, una periodista argentina, hacía ver ya en septiembre de 2021 qué tan dispuestos estaban en 2018 los medios privados argentinos a difundir las ideas más bien radicales, incluso en el espectro político de la derecha latinoamericana de Milei. Sólo en 2018 Milei acumuló 235 entrevistas con más de 193 mil segundos, es decir, poco más de tres mil 225 minutos o 53 horas de tiempo al aire para difundir su mensaje.

Como se puede ver en el mensaje de Carbajal, que aparece inmediatamente antes, Carlos Melconian, un exministro de Economía y quien este año hizo la propuesta económica de Patricia Bullrich, candidata presidencial de Juntos por el Cambio, una de las derrotadas en la primera ronda de la elección presidencial, sólo fue entrevistado en 55 ocasiones y recibió poco más de 55 mil 400 segundos de tiempo al aire, es decir, 923 minutos o 15 horas al aire.

Las repetidas invitaciones a esos programas o tertulias, le ganaron ser diputado nacional, además de que le permitieron construir lo que, en cualquier otro escenario hubiera podido ser una candidatura presidencial viable, dada la destrucción del ingreso que provoca la inflación galopante, como se puede ver en la gráfica que se presentó en los primeros párrafos de este texto.

No en Argentina. Y no es que Massa haya logrado controlar la inflación. Lo que es peor. Su candidatura se ha visto afectada por escándalos que afectan a miembros de su partido, el Justicialista o peronista.

El más notable es que le costó el cargo y una futura candidatura a Martín Insaurralde, presidente municipal o intendente según la usanza argentina, de Lomas de Zamora y—dado que la legislación argentina permite que una persona concentre múltiples cargos—jefe de gabinete del muy kirchnerista gobernador Kicillof de la provincia de Buenos Aires.

Distintos medios de comunicación publicaron fotografías y vídeos de Insaurralde mientras pasaba unas vacaciones en un destino del mar Mediterráneo español, en un yate de lujo, paradójicamente registrado en España con el nombre de “Bandido”, cuya renta cuesta varios miles de dólares el día, en compañía de Sofía Clerici, una influencer de redes sociales con quien sostenía, durante el vídeo, relaciones sexuales.

 

Sofía Clerici, de sus redes sociales

Massa e Insaurralde estaban lejos de ser cercanos. Massa pudo exigir a su partido que lo bajara de la candidatura para la que estaba considerado y ha dejado a Kicillof justificar la relación que tenía con Insaurralde. A pesar de ello, todavía hoy jueves 16 de noviembre, Clarín publicó nueva información sobre otros viajes de Insaurralde con cargo al erario de la provincia de Buenos Aires, que habrá que ver qué daño le hacen a Massa.

Los escándalos de Insaurralde, sin embargo, parecen no haber mellado las posibilidad de Massa. Le permitió—más bien—tomar mayor distancia de la que ya existía con el grupo político de la vicepresidente Cristina Fernández que, dados sus propios problemas con el Poder Judicial de su país, ha debido mantenerse a la sombra.Esos problemas con la justicia argentina es una de las causas por las que ella misma no buscó volver a ser candidata a la presidencia, además de que es vista como una figura que polariza la vida pública de su país que lejos de ayudarle al peronismo, le hubiera costado votos.

El problema más grave, sin embargo, lo enfrenta Javier Milei que atravesado por las contradicciones de su desempeño público debe ver cómo Massa cosecha respaldos de adversarios históricos del peronismo como la Unión Cívica Radical y del Frente de Izquierda argentina que no dudan en identificarlo con el fascismo.

Aunque Myriam Bregman no ha hecho un llamado a votar por Massa, el 14 de este mes, publicó un mensaje en la red antes conocida como Twitter en el que abiertamente critica la propuesta de la candidata a vicepresidente de Massa, Victoria Villarruel, de abrir al público las antiguas instalaciones de la Escuela de Mecánica de la Armada argentina, uno de los lugares donde se ha documentado que ocurrieron torturas contra una cantidad difícil de determinar de víctimas de la represión ordenada por Jorge Rafael Videla y ejecutada, entre otros, por el padre de Villarruel.

Massa cosecha además apoyos similares, directos o indirectos, fuera de Argentina. En México, el miércoles 15 de noviembre Andrés Manuel López Obrador dedicó algunos minutos de su conferencia de prensa a criticar a Milei por los ataques que solía lanzar, todavía hasta antes de la primera vuelta de la elección presidencial, contra el papa Francisco.

En España, tanto el expresidente de gobierno Felipe González, como el actual titular de ese cargo, Pedro Sánchez han expresado su apoyo a Massa, como lo hizo también, a principios de esta semana, Lula da Silva, el presidente de Brasil, un socio comercial clave de Argentina con quien Milei dijo en algún momento que rompería relaciones por ser “comunista”. También se ha pronunciado a favor de Massa el expresidente uruguayo Pepe Mugica, como lo informa el vídeo de la televisión pública argentina que aparece a continuación.

La cuenta de Sergio Massa en X, antes Twitter, dio cuenta de los respaldos que cosechó el candidato del peronismo, como también ha dado cuenta de la manera en que incluso quienes fueron antes compañeros de Milei en el movimiento liberal o libertario en Argentina, como el economista Carlos Maslatón, han tomado distancia de él y denunciado el riesgo que plantea para ese país, como se puede ver en el mensaje que Maslatón publicó en la misma red social y que aparece a continuación. 

Por lo pronto, ya sólo queda esperar a conocer qué decisión tomarán el domingo los electores argentinos que, en redes sociales, acusan el hartazgo con la polarización que ha causado la muy prolongada campaña electoral de este año, así como los efectos de la inflación que sigue fuera de control, muy por encima de los valores que reportan los países vecinos de Argentina y sus socios comerciales.

 

 

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