Ignacio García Martes, 25 de Agosto del 2026, 15:15
Foro Público
Graciela Domínguez Nava fue ungida como gobernadora interina de Sinaloa en sustitución de Rubén Rocha Moya. La nueva mandataria estatal fue avalada por Palacio Nacional, debido a que si bien forma parte del grupo político que encabeza el ahora gobernador con licencia, no es considerada como una de las más leales al rochismo.
La ahora gobernadora de Sinaloa ha militado durante más de 30 años en la Izquierda política, ha generado críticas por parte de la oposición política, que la ha atacado por ser afín a Rocha.
Graciela Domínguez fue cercana a Rubén Rocha en 2018, cuando la ahora gobernadora compitió por una diputación local y el mandatario estatal con licencia buscó la senaduría. Como legisladora local fue presidenta de la comisión fiscalizadora que investigó al entonces gobernador de la entidad, el priista Quirino Ordaz, entre 2018 y 2021.
No obstante, Quirino Ordaz se alineó con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y entregó la gubernatura a Rubén Rocha, para obtener la embajada de México en España, pese a que se evidenciaron una serie de irregularidades en la cuenta pública de la entidad.
En el inicio de la administración de Rubén Rocha, Graciela Domínguez fue integrada al gabinete estatal como secretaria de Educación Pública estatal, hasta que, en 2024, comenzó a desempeñarse como diputada federal.
Aunque fue fundadora del extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 2013 abandonó el sol azteca para adherirse a Morena, con el cual representó a la base de la vieja izquierda sinaloense que se unió al proyecto político de Rubén Rocha, quien a su vez era respaldado por el fundador del nuevo instituto político guinda, Andrés Manuel López Obrador.
Desde su llegada a San Lázaro, Domínguez se distanció de Rocha, debido a que se unió al movimiento político que encabeza Claudia Sheinbaum, y tras las acusaciones del gobierno de Estados Unidos en contra del mandatario estatal con licencia por vínculos con el crimen organizado, fue una de las primeras en deslindarse.
Además, Domínguez manifestó sus intenciones de buscar la candidatura a la gubernatura de la entidad a inicios de este año, lo que ocasionó disgusto de Rocha, debido a que no formaba parte del círculo político más cercano del también exsenador.
Por ello, tras la primera solicitud de licencia de Rocha, Domínguez fue una de las primeras que comenzó a realizar actividades proselitistas, con lo cual se ganó el apoyo presidencial y con el regreso del mandatario estatal a la gubernatura el viernes pasado, criticó la decisión de su ex jefe.
Esa postura le habría dado la gubernatura interina, pues Palacio Nacional se rehusaba a colocar a un perfil extremadamente cercano a Rocha y optaban por alguien que estuviera dispuesto a disciplinarse al partido y al gobierno federal, aspectos que cumplió Domínguez.
La crisis de ingobernabilidad
La nueva gobernadora interina debe encargarse de finalizar el sexenio de Rubén Rocha y entregar el poder a la persona que sea electa en los comicios de 2027. En ese escenario la mandataria estatal debe atender el problema de gobernabilidad que persiste en el estado desde septiembre de 2024, cuando comenzó la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza, tras la captura de Ismael El Mayo Zambada, líder del Cártel de Sinaloa (CDS).
La ola de violencia que ha traído la ruptura del cártel ha generado un fenómeno de migración forzada, así como de cierre masivo de negocios y la caída abrupta del turismo y las inversiones económicas, dado que Sinaloa es percibido como un estado sin ley.
Además, las recientes investigaciones que ha desarrollado el gobierno de Estados Unidos ha señalado la cercanía de Rubén Rocha con Los Chapitos, situación que fue considerada como un acto de traición por parte de La Mayiza, por lo cual se rompió la famosa “paz narca” que había prevalecido durante años y había colocado a Sinaloa como uno de los estados con menor violencia en el país, dado que el cártel servía como un meta Estado.
La administración de Rocha no sólo no hizo nada para mejorar el escenario, sino que desde la aprehensión de Zambada perdió legitimidad como gobernante, ya que fue señalado por el propio capo como uno de los protagonistas en el asesinato del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén.
Para Morena, la figura de Rocha ha representado un lastre político que ha sido cuidado por la cúpula, debido a que es uno de los principales protegidos por López Obrador, al haber apoyado financieramente en la campaña presidencial y con el uso de los recursos económicos para atender sus necesidades.
Pese a ello, Rocha intentó colocar perfiles más a modo en la gubernatura para evitar seguir buscando información que dé más información al gobierno de Estados Unidos sobre los nexos con el crimen organizado y que ha solicitado al gobierno de México la extradición del mandatario estatal con licencia.
Cierran filas con Domínguez
Después del rechazo absoluto de la estructura morenista hacia Rocha, la nueva gobernadora interina ha recibido el apoyo del régimen. La presidenta ha dicho que se trata de una persona que ha trabajado en beneficio del movimiento político que encabeza, mientras que el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, celebró su asignación como mandataria estatal, tras haber trabajado con ella durante dos años en San Lázaro.
En su primer mensaje como gobernadora de Sinaloa, Domínguez aseguró que trabajará con la federación para reordenar al estado, aunque para ello su principal tarea será garantizar la pacificación en medio del proceso de renovación de la gubernatura el siguiente año.
Los legisladores federales morenistas consideraron que Domínguez cuenta con un perfil acorde a las necesidades de la entidad en la actualidad, mientras que los representantes de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) reprobaron su nombramiento.
Para los legisladores opositores, la designación de Domínguez representa la continuidad al modelo político que encabeza Rocha y acusaron que el gobernador con licencia seguirá al frente de la entidad sin un cambio verdadero en la configuración política del estado.
La base más anquilosada del morenismo también celebró la decisión de nombrar a Domínguez, ya que entre los principales personajes que se referían en la lista de aspirantes, era la menos afín a Rocha, pues no se trataba de una incondicional del mandatario estatal.
No obstante, el gobierno de Estados Unidos, preocupantemente, ha mantenido silencio sobre los recientes cambios en el gobierno de Sinaloa. Las autoridades norteamericanas no se han pronunciado sobre la ausencia de una investigación real por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) que ha permitido que Rocha siga libremente paseando por el país sin ningún tipo de consecuencia penal y con el cobijo real por parte de las autoridades federales.
La ausencia de un posicionamiento público de un gobierno tan estridente como el que lidera Trump puede ser contraproducente, ya que podrían planear alguna acción en contra del mandatario estatal con licencia, cuyos colaboradores han sido aprehendidos y han aceptado colaborar directamente por los nexos con el crimen organizado y el huachicol fiscal.