En este escenario, el relevo en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) se perfila como una pieza clave para recuperar la confianza internacional y reforzar la lucha contra las operaciones financieras del crimen organizado.
Por José Luis Camacho Acevedo
Los compromisos a cumplir de México con los Estados Unidos en materia de combate al crimen organizado tocan, tal vez, la arista más sensible en el espinoso asunto del lavado de dinero.
La presidente Claudia Sheinbaum envió a los quisquillosos vecinos del norte una señal por demás importante: el nuevo director de la Unidad de Inteligencia Financiera, Omar Reyes Colmenares, quien es una persona muy cercana al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Reyes Colmenares ha encabezado operativos contra redes criminales y se especializa en inteligencia financiera.
Su antecesor, Pablo Gómez, es un viejo militante de la izquierda mexicana. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista en nuestro país. Es decir, su nombramiento en la UIF fue una concesión de AMLO a la vieja guardia de la izquierda.
Gómez, en realidad, nunca comprendió la naturaleza de su encargo, en un contexto en el que México y Estados Unidos están comprometidos en una lucha frontal contra el crimen organizado, especialmente en la desarticulación de sus redes de lavado de dinero.
Ahora que, el próximo 1 de septiembre, la CNBV cambiará de presidente —sale el controvertido Jesús de la Fuente y entrará Ángel Cabrera Mendoza—, se espera un refuerzo operativo para esa institución.
Cabrera Mendoza, que asumirá la titularidad de la CNBV en unos días, debe contar con un respaldo tal que ofrezca confianza a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, ya que estará en la línea de combate al lavado de dinero.
Por ello, no resulta descabellada la versión de que uno de los nuevos vicepresidentes de la CNBV sea un personaje que tenga cercanía, y desde luego la confianza, de Omar García Harfuch.
Ésa es, sin duda, la manera más acertada de robustecer la tarea de la CNBV, después de que el todavía presidente dejara una estela de autorizaciones sospechosas a pequeñas FinTech que, en su mayoría, manejaban criptomonedas: un camino fácil para el lavado de dinero.
Las agencias estadounidenses del ramo están a la espera de acciones concretas del gobierno mexicano que reflejen una auténtica voluntad de erradicar la presencia de pequeñas entidades que terminan sirviendo a organizaciones criminales para lavar dinero.
Urge una acción de alto impacto del gobierno mexicano, sobre todo ahora que viene a México el secretario de Estado Marco Rubio, quien tiene especial interés en el caso del lavado de dinero.
El affaire Alito puede descarrilar a Morena en 2027
El lamentable espectáculo que protagonizaron en la misma sede del Senado de la República el impresentable Gerardo Fernández Noroña y el no menos controvertido Alejandro Moreno Cárdenas puede ocasionar un cambio de 180 grados en las tendencias electorales de las elecciones intermedias de 2027.
Después de la farsa que montó Fernández Noroña con la presentación de su ayudante, portando un collarín y un vendaje de escenografía que pretendían demostrar “la forma tan salvaje en que fue golpeado por Alito y sus diputados que lo acompañaban”, la opinión pública se volcó contra el senador de Morena en particular, y contra su partido en general.
El tiro le salió por la culata a Fernández Noroña, y con su montaje ocasionó que, en las mediciones realizadas de manera inmediata al penoso incidente, las tendencias reflejaran que un 90% de los encuestados condenaban al morenista y otorgaban un increíble repunte al dirigente del tricolor.
Muy caro le pueden costar a Morena acciones negativas como la que ejecutó Fernández Noroña.
Esperemos a ver cómo se mantienen las tendencias.
,