¡Muera la inteligencia!
Imagen de archivo de una protesta por la libertad de prensa y contra la censura en Polonia. / Shutterstock

José Luis González

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Las buenas universidades y el buen periodismo son muros de contención que debemos defender de los apóstoles del ¡muera la inteligencia, viva la muerte!

Por José Luis González

(…) El pueblo sigue en calma, sin pedir explicaciones. La vida pasa para él y nada se alterará mientras no falte pan y circo. Las mentes libre pensantes son tempestades y siguen ahí, al borde de la existencia. Y nada les calmará hasta no vean satisfechas sus causas.

Carlos Pedraz.

Estos versos de la Antipoesía a 2 Ruedas de Carlos Pedraz que contraponen populismos y pensamiento crítico sirven para introducir estas líneas que coinciden en el tiempo con la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, momento en el que la ONG Reporteros Sin Fronteras divulga su riguroso informe anual sobre el estado del Periodismo en el Mundo. Huelga decir que el desarrollo de este derecho fundamental está directamente relacionado con el desarrollo de las democracias o en su caso con la involución de las mismas.

Joan Romero, catedrático emérito de la Universidad de Valencia, acertaba en un reciente diagnóstico que «las universidades y los medios de comunicación tradicionales son dos de los grandes adversarios de los nuevos fanáticos del siglo XXI». Aunque matizaría que situar el pensamiento crítico (frente a los populismos) en algunas universidades y/o medios tradicionales concretos pudiera parecer una temeridad, máxime si tenemos en cuenta que esas universidades y/o medios están controladas, económica y políticamente, por quien ostenta el poder con esa vocación populista.

Sobre esta cuestión, en un reciente artículo, trasladaba el testimonio de primera mano de una colega de una universidad pública de los Estados Unidos que alertaba de la deriva antidemocrática que sufren allí: «(…) están arrinconando a gente en sus casas, encarcelando activistas, multando y defendiendo a críticos y a cualquiera que no se amolde a las imposiciones del Gobierno Trump». Días atrás, una profesora de Historia, de una pequeña universidad de la región de los Apalaches, denunciaba abiertamente que «(…) me llamo Ellen Mayock y estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de mi país».

La profesora aludía a los Estados Unidos como el país de la no democracia y auguraba peticiones de asilo político en cadena desde entornos universitarios críticos con la Administración Trump. Hay más ejemplos, el más reciente las listas negras para denunciar a profesores y estudiantes de la Universidad de Columbia que hayan participado en manifestaciones pro palestinas contra el genocidio de Israel y que han disparado las alarmas en el propio Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Y el más simbólico, la batalla de la Universidad de Harvard para defender la libertad académica en un entorno tan hostil. Todo parece una distopía, pero es la realidad que refleja el citado informe anual de RSF cuando se refiere a la Libertad de Prensa en los Estados Unidos que cae en el ranking mundial al puesto 57º, por detrás de países como Sierra Leona, Liberia o Mauritania, por poner algunos ejemplos.

El informe de RSF es demoledor, el segundo mandato de Trump ha traído «desiertos informativos», asfixia económica de la prensa local y el cese de la financiación de varios medios por parte de la Agencia de Estados Unidos para los Medios de Comunicación Globales (USAGM), entre ellos Voice of America y Radio Free Europe/Radio Liberty. Más de 400 millones de personas en todo el mundo se han visto privadas, de la noche a la mañana, de acceso a una información fiable. Del mismo modo, la congelación de los fondos de cooperación que maneja la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), ha sumido a cientos de medios en una inestabilidad económica crítica, obligando a algunos de ellos a cerrar, especialmente en Ucrania. Esta tormenta perfecta prioriza el dominio de los llamados GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) en la distribución de la información. Sus plataformas, mayoritariamente no reguladas, acaparan una parte cada vez mayor de los ingresos publicitarios que normalmente deberían sustentar al periodismo.

Prácticamente coinciden en el tiempo el Día Mundial de la Libertad de Prensa y el Día de Europa que ateniéndonos al informe de RSF sigue siendo una isla para el pleno ejercicio del periodismo con garantías democráticas, pero no debemos ser condescendientes. En un duro alegato contra el trumpismo y los ‘caballos de troya’ que nos ha colocado en Europa, el ex-primer ministro conservador francés, Dominique de Villepin, avisaba: «abran los ojos, existen un riesgo para los europeos, la historia nos mira». España ha salido bien parada en el ranking de RSF, mejoramos, somos un país con plenas garantías democráticas, pero haríamos bien en hacer caso a Villepin y estar despiertos y combativos ante los embates populistas fuera y dentro de nuestras fronteras. Las buenas universidades y el buen periodismo son muros de contención que debemos defender de los apóstoles del ¡muera la inteligencia, viva la muerte!

Fuente: informador.es

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