Claudia Sheinbaum en campaña electoral ‘sensiblera’

Alberto Farfán

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Por Alberto Farfán

De unas semanas a la fecha, acaso por instrucciones de Antoni Gutiérrez-Rubí, el asesor extranjero que vino a integrarse al equipo de comunicación de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, también candidata a la presidencia de la república, ha optado por dar a conocer a la ciudadanía a través de los medios de comunicación y redes sociales situaciones en donde se le observa como a cualquier persona del pueblo bueno.

Se pone a jugar “resorte” en pleno Bosque de Chapultepec con algunas niñas, convive con niños en diversas primarias como si fuera la consentidora maestra favorita del alumnado. Publica unas fotos de cuando era niña, y en tanto que en una de ellas comenta que era su progenitora quien la llevaba a la escuela en transporte público; en la otra, se muestra como toda una bailarina de ballet.

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Asimismo, se dedicó a obsequiar alrededor de 5 mil boletos a diversos jóvenes para acudir al evento de la Fórmula 1 con el objeto de brindarles alegría y felicidad. (Punto aparte es la incongruencia de Sheinbaum de un día criticar la Formula 1 y al otro día regalar boletos e incluso felicitar al competidor mexicano públicamente).

Y para mostrarse aún más humana y sensible agregará imágenes en las que aparece con su actual pareja sentimental, Jesús María Tarriba Unger, cual si ambos representaran el eros eterno de toda buena relación, aclarando incluso que el susodicho fue su primer amor en la universidad.

Sin embargo, cabría subrayar que muy su amor eterno no lo fue porque cuando estalló el movimiento estudiantil dirigido por el denominado Consejo Estudiantil Universitario (CEU) para detener el alza de cuotas propuestas por el entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Carpizo McGregor, entre otras causas, la joven Sheinbaum al quedar deslumbrada nunca cejó en su empeño en hacerse notar por uno de los cuatro líderes principales del movimiento, no me refiero, obviamente, a Guadalupe la Pita Carrasco, ni a Imanol Ordorica, como tampoco a Antonio Santos, sino al más carismático y atractivo, el señor Carlos Ímaz Gispert, hasta lograrlo, al grado de que semanas después contrajo nupcias con él, prácticamente cuando aún continuaba el movimiento.

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Cabe recordar que el matrimonio entre la mandataria y Carlos Ímaz se consuma en 1987 para concluir en 2016, cuando éste como delegado de Tlalpan fue exhibido con un portafolio atiborrado de dinero a través de lo que se llamó “video-escándalo”, miles de pesos que sugerían corrupción y/o lavado de dinero. El interfecto por extrañas razones fue exonerado y se concretó el divorcio entre ambos ex activistas del CEU.

En suma, la falta de respeto a la inteligencia de una parte importante de la ciudadanía radica en que el escenario de proponer un rostro más “humano” y “sensible” de la jefa de Gobierno ya ha sido utilizado tiempo atrás por los partidos que hoy se encuentran en la oposición. Fotos con niños, obsequiándoles regalos o jugando con los pequeños ha sido una herramienta que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) emplearon una y otra vez al estar en el poder. Las incongruencias de Morena como siempre.

Mejor aún, desde un punto de vista semiótico, al estimular el plano afectivo-emocional del lector o espectador se busca anular la capacidad reflexiva de éste para analizar un hecho, como si el sujeto fuera tonto y no pudiera discernir entre la información y la propaganda sensiblera o sentimentaloide. Pero al repetir ésta una y otra vez es posible alienar al sujeto en mención.

Mientras tanto la viajera electoral continúa con su agenda de abandonar la capital para acudir a diversos estados so pretexto de hacer acto de presencia para transmitir todas las acciones positivas que han dado frutos en la Ciudad de México, pero ahora con el plus de que ella es el perfecto ejemplo del pueblo bueno, humano y sensible.