
Alberto Farfán Miércoles, 22 de Julio del 2026
La protección de niños y adolescentes en redes sociales impulsa nuevas leyes contra plataformas tecnológicas en Europa, Australia y otros países.
Por Alberto Farfán
Debido a la serie de material pernicioso que se expone en las redes sociales dirigidas a niños y adolescentes, países como Australia, Reino Unido, España, Dinamarca, Grecia, Noruega, Malasia, Eslovenia, Alemania, Italia y Bélgica, entre otros, han decidido tomar medidas estrictas e irrefutables contra el uso de éstas. Se prohibirán en términos generales a menores de 16 años.
Autoridades del gobierno británico han aseverado que seguirán el modelo australiano, que consiste en prohibir el uso de las redes sociales a niños y jóvenes, Pero los ingleses fueron más a fondo al formular la Online Safety Act (Ley de Seguridad en Línea) de 2023, que no sólo prohíbe el uso de las mismas, excluyendo penalmente a los hijos de utilizarlas y a los padres por no evitarlo, sino que responsabilizará directamente a las plataformas tecnológicas.
Las empresas digitales dueñas de TikTok, Meta Platforms, Snapchat, X, Reddit, YouTube y otras más, tendrán la obligación de demostrar que realizaron las acciones conducentes para no permitir el ingreso de los niños y jóvenes, sea a través del hardware, software o de la inteligencia artificial; de otro modo, enfrentarán multas significativas por incumplimiento, sanciones que pueden alcanzar los 33 millones de dólares.
Las razones por las cuales se busca implementar este procedimiento en distintos países guardan estrecha relación con situaciones como el ciberbullying, la adicción a los dispositivos tecnológicos, el suicidio, los trastornos alimenticios, el acoso en sus múltiples formas, la exposición a depredadores sexuales o a tratantes de personas; son proclives a ser receptores de discursos de odio, misándricos, machistas, pornografía, violencia extrema real o ficticia. O acaso patologías insuficientemente estudiadas y menos aún divulgadas.
Bajo este panorama todo indica que Reino Unido ha abierto una brecha en beneficio de su país como también de la humanidad en general. Pero me surgen dos interrogantes ociosas. La primera de ellas es, ¿no se están violentando los derechos de libre de expresión e información de los jóvenes? La segunda y más simple, con esta norma, ¿no pierden los gobiernos un mayor control sobre las nuevas generaciones que acaso pretendan en algún momento coyuntural cambios estructurales en sus respectivos lugares de origen —lo cual sería ideal—, ya que al estar todo el día frente a las pantallas de sus smartphones, tablets o laptops no reflexionan al respecto? Paradoja interesante, considero yo.
En cierto sentido, me parece que se debe privilegiar el bien superior y en este caso es el de que la juventud se desarrolle a plenitud. Mental y físicamente. Sin barreras distractoras o evasivas que imponen los entornos digitales. Sin fugarse de la realidad a través de ellas, terminando totalmente enajenados, sino enfrentándola con vigor y solidez.
Y en efecto, el gobierno inglés hizo bien en llamar al orden a las empresas en cuestión con relación a las penas económicas que les impondrán si no acatan estas nuevas directrices. Pero es preocupante que posteriormente se busque restringir la libertad de expresión y el derecho a la información de toda persona sin importar el sexo, nacionalidad, religión, ideología, etcétera. Y ese es un riesgo que se tendrá que asumir.