
Quispe Díaz llamó al papa León XIV en su natal Chicago a resolver su caso de abuso sexual cuando era menor de edad y advierte "no voy a quedarme callada”.
El caso de Quispe Díaz ocurrió cuando León XIV era obispo de Chiclayo. Aunque no se le acusa a él de encubrirlo se le señala por no actuar con la rapidez necesaria.
Por Sophia Tareen
CHICAGO (AP) - Una sobreviviente peruana de abuso sexual del clero trajo el jueves su campaña pública para lograr reformas en la Iglesia Católica a la ciudad natal del papa León XIV en Estados Unidos.
Ella le acusa de no haber investigado cabalmente su caso cuando era obispo de Chiclayo, Perú, donde ella nació y ha vivido siempre y llamándole a dar un paso adelante como líder de los católicos del mundo.
“He estado en silencio desde que fue electo papa”, dijo Ana María Quispe Díaz en español en una conferencia de prensa en el centro de Chicago. “Pero no pienso seguir callada para siempre”.
Ella se presentó con miembros de SNAP, la Red de Sobrevivientes de Personas Abusadas por Sacerdotes, por sus siglas en inglés. El grupo envió el jueves una carta al papa en la que le llaman una vez más a que la Iglesia Católica se haga responsable de los casos de abuso sexual del clero. Lo hicieron junto con una parte del expediente del caso de Quispe Díaz.
La política de The Associated Press es la de no revelar los nombres de las personas que sufrieron abusos sexuales a menos que ellas mismas acepten hacerlo o narren sus propios casos de manera pública. Quispe Díaz lo ha hecho constantemente en redes sociales y medios de comunicación en español desde 2023, por lo que ha sido víctima de amenazas y hostigamiento en Perú, según informaron los funcionarios de SNAP.
Antes de la elección en mayo de León XIV, SNAP presentó una queja formal contra el entonces cardenal Robert Prevost Martínez ante el secretario de Estado del Vaticano. En el documento se le acusa de haber abusado sus poderes como jerarca en el manejo de dos casos.
Quispe Díaz dijo que es una víctima en uno de esos casos que coincidieron con el periodo de Prevost como obispo de Chiclayo, Perú. Según la queja presentada en marzo por SNAP, la diócesis de Prevost no investigó cabalmente en abril de 2022 cuando tres mujeres acusaron a los sacerdotes Eleuterio Vázquez Gonzáles y Ricardo Yesquén de abusar sexualmente de ellas cuando eran menores de edad.
Quispe Díaz dijo el jueves que había hablado brevemente con Prevost por teléfono en 2020, diciéndole cómo Vázquez Gonzáles abusó de ella, pero no se les dio garantías de que se podía hacer mucho. Las tres mujeres hablaron con Prevost en persona en 2022 sobre ambos sacerdotes, según informó Quispe Díaz.
"¿Cuánto más daño puede hacer ahora que él es el papa?" preguntó ella, hablando por medio de un traductor.
Siguiendo un protocolo establecido por el papa Francisco
Pero Prevost hizo todo lo que se suponía que debía hacer, según la diócesis de Chiclayo y el Vaticano, incluida la restricción del ministerio del sacerdote, enviando una investigación preliminar a la oficina de delitos sexuales del Vaticano, ofreciendo a las víctimas ayuda psicológica y sugiriendo que van a las autoridades, que archivaron el caso porque sucedió hace demasiado tiempo.
El papa Francisco tuvo un desempeño con un registro mixto de cara a la crisis de abuso sexual del clero, con un caso importante en Chile en 2018 antes de revertir el curso, ordenar una investigación y disculparse con las víctimas. En última instancia, se convirtió en un punto de inflexión de cómo hizo que la Iglesia Católica maneje casos de sacerdotes que abusan sexualmente de menores por el resto de su papado.
En estos casos, la investigación del Vaticano encontró que Prevost actuó correctamente al imponer restricciones preliminares a Vázquez Gonzáles, mientras que las autoridades peruanas realizaron su propia investigación civil. La oficina del Vaticano archivó el caso por falta de evidencia, luego lo reabrió en 2023 después de que ganó la atención de medios de comunicación.
Los grupos de las víctimas exigen que León XIV asuma la responsabilidad por este caso. Mientras tanto, sus partidarios dicen que el caso de Chiclayo está siendo explotado por sus oponentes para socavarlo después de que hizo enemigos cuando tuvo un papel clave en la supresión del Sodalicio de Vida Cristiana, una comunidad católica laica plagada de escándalos en Perú.
Nadie ha acusado a León XIV de abuso, ni de mantener a sabiendas a los abusadores confirmados en el ministerio público, que ha sido el mayor problema que afecta a la Iglesia Católica recientemente.
SNAP quiere que este sacerdote acusado sea retirado ya del ministerio
Snap ha pedido que los sacerdotes acusados sean retirados del ministerio, algo que Quispe Díaz también exige.
La organización proporcionó copias de las cartas enviadas en julio entre los funcionarios de la Iglesia Católica en Perú y Quispe Díaz. En ellos, los funcionarios de la iglesia peruana dicen que Vázquez Gonzáles solicitó a principios de este año “que se dispensen de las obligaciones derivadas de su ordenación como sacerdote y que abandonara el estado clerical”.
El proceso tardaría al menos seis meses en completarse, según las cartas. Díaz dijo que es demasiado tiempo.
Fidel Purisaca, director de comunicaciones de la diócesis de Chiclayo, no confirmó ni negó la solicitud de Vázquez Gonzáles. “Ese es un asunto confidencial entre el sacerdote, el obispo y el dicasterio del Vaticano”, dijo a The Associated Press en un mensaje de WhatsApp.
La diócesis dijo que Yesquén estaba demasiado enfermo para continuar su ministerio, y ninguno de los sacerdote ha hecho comentarios públicos sobre las acusaciones que pesan contra ellos.
Mientras estaba en Chicago, Quispe Díaz realizó entrevistas con medios de habla española y para distintos podcasts. También estuvo presente en la conferencia anual de SNAP en Pensilvania la semana pasada.
Ahora de 29 años y madre de dos niños pequeños, Díaz dijo que no siempre está preparada para hablar de este asunto. Sin embargo, explicó que algo cambió cuando su hija cumplió su primer año de vida.
“Recordé todo el abuso”, dijo, limpiando lágrimas a veces. “No podría dejarla sola. Desde entonces, ha sido una verdadera lucha para mí poder dejarlos solos”.
Nicole Winfield en Roma y Franklin Briceño en Lima, Perú, contribuyeron a este informe.
Traducción de Rodolfo Soriano-Núñez.