
Alfredo Griz Cruz Martes, 30 de Julio del 2024
El asesinato de Héctor Melesio Cuén, exalcalde de Culiacán, carnada y pieza clave de la detención del Mayo Zambada.
Despacho 14
El violento oficio de escribirPor Alfredo Griz
La DEA, el FBI, y el ICE, además de Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán, fueron los que presuntamente en realidad atraparon al Señor del sombrero, Ismael Zambada, alias El Mayo Zambada. La traición de Joaquín Guzmán fue clave para que después de cinco décadas de evadir la justicia las autoridades estadounidenses pudieran aprehender al narcotraficante número uno del mundo.
Tras pagar un millón de dólares mensuales a autoridades mexicanas para su protección y garantizar su seguridad en México, el narcotraficante El Mayo Zambada vivía a sus anchas y a todo lujo en el conocido Triángulo Dorado, que comprende los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua. Ismael Zambada no tenía problema alguno en esa región del norte de México. Todos sabían que estaba ahí; el Gobierno de México, el Ejército Mexicano, la Fiscalía General de la República, autoridades estatales y municipales conocían sus movimientos, pero recibían dinero por hacerse de la vista gorda para seguir protegiendo al narcotraficante más buscado del mundo.
Los acuerdos a los que la familia Guzmán Loera habría llegado con las autoridades americanas hicieron que entregaran a Ismael 'El Mayo' Zambada, quien habrá que ver si le hace compañía a su hijo Vicente Zambada Niebla, alias El Vicentillo, o se convierte en testigo protegido y, de esta forma, las autoridades estadounidenses logran desarticular esta poderosa organización criminal que tiene presencia mundial.
Es evidente la protección brindada del Gobierno de México a esta organización criminal. Mucho se ha escrito al respecto. A todas luces, es ampliamente conocida la venia presidencial para que, sobre todo, el Cártel de Sinaloa opere en este sexenio a toda máquina y con toda impunidad. Los intrincados vericuetos políticos que se tejen en la República Mexicana hicieron que el Cártel de Sinaloa patrocinara parte de las campañas presidenciales de quien hoy gobierna México, de ahí su venia y protección. Sin embargo, ese escenario político se complica por las reacciones del Gobierno de México, que sin pies ni cabeza ha dado declaraciones como palos de ciego. Por obvias razones y toda la protección que le han proporcionado a los cárteles, no fueron notificados del operativo que habían armado durante más de un año para poder detener al Mayo Zambada.
La DEA, que encabezó la operación junto a otras agencias de seguridad estadounidenses, ya había intentado acceder al corazón del Cártel de Sinaloa para poder contener los masivos envíos de fentanilo que tanto están lacerando la salud pública en el vecino país del norte. Según información recabada por el senador republicano Chuck Grassley, los dos cooperantes (presuntos delincuentes que aportaron información a cambio de beneficios) dieron datos para la investigación sobre la red de "Los Chapitos", contra la cual el Departamento de Justicia de EE.UU. dio a conocer en abril de 2023 una acusación criminal en Nueva York por tráfico de fentanilo. Los presuntos ejecutados eran conocidos como "cooperadores", lo que para el sistema estadounidense significa alguien que mantiene contacto con un fiscal y acepta colaborar para obtener beneficios en sus procesos judiciales, es decir, presuntos delincuentes que aportan información para fortalecer un caso.
Desde la ejecución de sus informantes en Sinaloa y tras la detención de Ovidio Guzmán, la DEA cerró el cerco para detener al Mayo Zambada. Cabe recordar que el Chapo Guzmán fue quien traicionó al Mayo y colaboró con la detención de su hijo El Vicentillo. Ahora, fuentes internas al caso en la corte de Nueva York señalan que Ovidio traicionó al Mayo Zambada y pactó la entrega de su hermano para obtener beneficios, de los cuales aún no se sabe cuáles serán en realidad. Lo que sí queda claro es que no fue una detención, sino una entrega pactada la de Joaquín Guzmán López y, literal, un rapto la del Mayo Zambada.
El hijo del Chapo Guzmán engañó al Mayo Zambada y lo retuvo contra su voluntad para entregarlo de forma pactada en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas. Es evidente que todo esto fue un acuerdo con la DEA. También resalta que se mantuvo en total sigilo para que el Gobierno de México no interviniera y se pudiera fugar el Mayo Zambada. La DEA, que si bien junto al FBI y el ICE organizaron todo el operativo de la entrega, no tuvo que mover a sus activos en la República Mexicana. La tarea y trabajo sucio lo realizó el mismo Cártel de Sinaloa.
La traición de Joaquín Guzmán López ha encendido las alarmas en Sinaloa ante la posibilidad de una guerra intestina entre las dos facciones prominentes: la dirigida por El Mayo y la comandada por Los Chapitos, hijos de El Chapo. Ahora el Cártel de Sinaloa en todo el país “está en alerta roja” ante la posibilidad de una “venganza”. De acuerdo con fuentes precisas, El Mayo Zambada había acudido de Culiacán para una cita médica para tratarse un cáncer y para reunirse con Guzmán López y Héctor Melesio Cuén, exalcalde de Culiacán, que fue asesinado el mismo jueves, horas después del arresto de ambos capos.
Un antiguo escolta de El Mayo señala que fueron sicarios de Guzmán López quienes emboscaron a cuatro guardaespaldas de Zambada, ataron al capo y lo trasladaron 35 kilómetros a un rancho en Sinaloa, desde donde supuestamente partió el avión que aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México, con ambos narcotraficantes como únicos pasajeros, y ahí fueron entregados a la DEA. Sin embargo, hay otra versión que señala que la aeronave despegó del vecino estado de Sonora, donde la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación para esclarecer las circunstancias del arresto.
“No está claro si pudieron haber parado en otro aeropuerto en Sonora y después cambiaron de avión”. A pesar de que posiblemente se avecine un baño de sangre en todo el país debido al reacomodo y las venganzas entre narcotraficantes, el Gobierno de México está molesto y ha pedido explicaciones al vecino país del norte sobre la detención de su narcotraficante preferido. Sin embargo, tras la lentitud de la Fiscalía General de la República y las secciones de inteligencia del Ejército y la Marina mexicanos, no han podido indagar: ¿de dónde salió la aeronave?, ¿hubo cambio de avión? Y, como ya es costumbre en las autoridades mexicanas, no hay videos de los aeropuertos de salida, ni bitácoras de vuelo, ni testigos, ni nada que dé una explicación clara de qué pasó en el territorio nacional y cómo fue la salida del narcotraficante preferido del Gobierno Federal.
Por su parte, el Gobierno de México se apresuró con tiento y miedo a deslindarse, señalando que ellos no tuvieron nada que ver con la detención o entrega del capo internacional. Esto evidenció su cercanía y complicidad. No conformes, piden explicaciones a sus vecinos del norte para que les expliquen cómo detuvieron a un narcotraficante que tiene cinco décadas viviendo y delinquiendo en México y que ellos no pudieron atrapar. Pero si ese cinismo no basta, las autoridades mexicanas, no se sabe si por miedo, precaución, vergüenza, complicidad o gran ineptitud, no han podido aclarar nada de lo dicho por el abogado de Ismael Zambada ni el asesinato de Melesio Cuén, pieza clave en la retención de Ismael Zambada.
Es inaudito que el Gobierno de México no supiera dónde estuvo estos 50 años el poderoso capo, qué hacía, dónde viajaba, sus activos financieros, y peor aún, que no puedan realizar una simple investigación usando las agencias de inteligencia de la FGR, la Marina y el Ejército mexicano, que sí utilizan para investigar a periodistas, activistas y políticos, pero no para dar una explicación a la sociedad sobre si hubo o no injerencia de activos de la DEA y otras agencias americanas de forma ilegal en territorio nacional. Solo se deslindaron del hecho y reparte culpas al gobierno del país vecino, como si se hubieran llevado a la fuerza a uno de los mejores hijos de México.
Por su parte, Ismael Zambada, detenido y procesado en El Paso, Texas, se ha declarado inocente de todos los cargos que se le han imputado. Su próxima comparecencia en el tribunal federal es inminente, pero la corte de Nueva York y la de California también lo requieren, por lo que se antoja difícil que pueda librarse tan fácilmente como en México.
El abogado del capo, Frank Pérez, dijo que su cliente no terminó en el aeropuerto de Nuevo México por su propia voluntad, lo que sustenta lo aquí dicho. Incluso funcionarios federales de la corte, quienes han pedido el anonimato, señalan que no hay abogado para Joaquín Guzmán López, lo que evidencia la colaboración de éste para la detención del Mayo Zambada y su cercana colaboración con la DEA.
Las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos se tensaron nuevamente. Aunado al proceso electoral en EE.UU., esto pone en entredicho la cooperación y confianza para el combate del narcotráfico, dejando muy mal parado al Gobierno Federal de México. El gobierno de Estados Unidos se anota un punto que aumentará la popularidad electoral de los demócratas, pero en México deja un enorme hueco de desconfianza sobre las autoridades ministeriales y militares. Este escenario se tornará violento, pues se abre la puerta para que asciendan al control del cártel una generación más joven y más violenta. Si le sumamos que, ante esta coyuntura y debilitamiento del Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación peleará a sangre y fuego para arrebatarle más plazas a sus archienemigos, el Cártel de Sinaloa.