
Alfredo Griz Cruz Lunes, 14 de Septiembre del 2026
Playa del Carmen concentra células que cobran extorsiones, distribuyen drogas y disputan microterritorios sin una sola cadena de mando.
CJNG, células locales, extorsionadores y narcomenudistas. Dos años de violencia, dinero y control criminal en Playa del Carmen, corazón de la Riviera Maya.
Despacho 14
El violento oficio de escribirPor Alfredo Griz
Playa del Carmen no tiene un solo dueño criminal. Tiene algo más peligroso: una estructura fragmentada donde diferentes grupos y células disputan mercados, territorios, negocios y rutas de distribución mientras utilizan el nombre de grandes organizaciones para cobrar extorsiones, imponer cuotas y ejercer violencia.
La evidencia oficial disponible entre septiembre de 2024 y septiembre de 2026 permite identificar al CJNG como una de las organizaciones con presencia más claramente documentada en Playa del Carmen. El dato apareció el 25 de noviembre de 2025, cuando la fiscalía general del Estado de Quintana Roo anunció la captura de Ernesto Guadalupe “N”, alias “El Rayo”, identificado oficialmente como presunto líder operacional del CJNG en Playa del Carmen. La Fiscalía lo señaló como uno de los principales generadores de violencia del municipio y lo relacionó con venta de drogas, extorsión a transportistas, homicidios y desapariciones.
La captura de “El Rayo” ocurrió en Benito Juárez mediante un operativo en el que participaron Policía de Investigación, Defensa, Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad Ciudadana y Policía Municipal. La Fiscalía informó que el detenido era considerado objetivo prioritario del Atlas Delictivo de Quintana Roo. En el operativo fueron aseguradas 11 armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, seis largas y cinco cortas, además de drogas y teléfonos celulares. La autoridad relacionó preliminarmente a “El Rayo” con más de cinco homicidios y desapariciones en Playa del Carmen y Tulum.
El dato se vuelve contundente, por la fecha. “El Rayo” fue detenido. Por eso no existe base documental para presentarlo como el hombre que actualmente controla Playa del Carmen en septiembre de 2026. Su captura demuestra la existencia de una estructura operacional del CJNG en la ciudad; no demuestra quién la sustituyó.
Ahí comienza el verdadero problema.
El negocio no terminó con la detención de “El Rayo”
El negocio no culminó conla detención de El Rayo. Durante 2026 continuaron apareciendo células dedicadas al narcomenudeo y la extorsión. El 13 de julio, la Fiscalía anunció la detención de Luis Ángel “N”, Jesús “N”, Ricardo “N”, Miguel “N”, Adán “N”, Jonathan Ángel “N”, Edgar Alexander “N” y Claudio Giovani “N”.
Los ocho detenidos fueron relacionados preliminarmente con una organización criminal. La Fiscalía también informó que las investigaciones los relacionaban con ataques recientes contra bares y restaurantes de Playa del Carmen. En ese momento la autoridad no identificó públicamente a esta célula como el CJNG, Sinaloa, Los Pelones o Cártel de Caborca.
Ese detalle modifica el mapa criminal., porque después de la captura de un presunto jefe operacional del CJNG continúan funcionando células que venden droga, cobran extorsiones y atacan establecimientos, existen dos posibilidades: una reorganización de la estructura anterior o una competencia entre grupos distintos. Con la información pública disponible no puede determinarse cuál de las dos explica completamente el escenario.
Lo que sí puede documentarse es que la actividad criminal continuó.
La extorsión como negocio
El dinero aparece repetidamente en las investigaciones de la Fiscalía., el 9 de junio de 2024 fue detenido José Eduardo “N”, alias “El Ñoño” o “Drako”, señalado por la Fiscalía como uno de los principales extorsionadores de negocios y comercios de Solidaridad. Fue capturado en la colonia Nicte-Há.
El caso de “El Ñoño” es importante porque muestra que la extorsión no aparece como un delito aislado. Forma parte de una economía criminal dirigida contra comercios, la estructura cambia de método, pero conserva el objetivo: convertir la actividad económica legal en una fuente permanente de ingresos para organizaciones criminales.
En 2025 apareció otro patrón, Jesús Salvador “N” fue vinculado a proceso por una investigación relacionada con una obra en construcción de un hotel de la Riviera Maya. Según la Fiscalía, acudió al lugar el 14 de mayo de 2021 diciendo que iba de parte de su “patrón” y exigió 50 mil pesos semanales por derecho de piso.
Los 50 mil pesos semanales significan aproximadamente 200 mil pesos mensuales por una sola víctima, sin considerar variaciones de calendario, este fenómeno alcanza comercios turísticos, restaurantes, tiendas, tours, lavanderías, bares y establecimientos ubicados en las zonas de mayor actividad económica.
El "derecho de piso" tiene tarifas
En agosto de 2025, Alfredo “N” fue vinculado a proceso después de presentarse en una tienda de ropa ubicada sobre la Quinta Avenida, entre las calles 4 y 6 Norte, en el Centro de Playa del Carmen.
La exigencia fue de 15 mil pesos mensuales.
La amenaza era directa. Si la víctima no pagaba, acudirían al establecimiento a disparar y matar a quien se encontrara dentro, pero apenas un mes después, la Fiscalía documentó el caso de Pedro “N”.
La investigación estableció que desde enero de 2025 acudía a un establecimiento de la zona Centro y exigía inicialmente 20 mil pesos. Después aumentó la cuota a 25 mil pesos. Finalmente, en septiembre, llegó al establecimiento para cobrar 100 mil pesos por "derecho de piso".
La amenaza incluía ataques contra empleados y clientes, sin embargo en diciembre apareció otro caso todavía más agresivo.
Alejandro “N” fue vinculado a proceso por presuntamente exigir aproximadamente 30 mil pesos semanales desde julio de 2025. Las amenazas se realizaron mediante redes sociales, llamadas telefónicas y personalmente. Posteriormente otro individuo reforzó la intimidación dejando una bala como advertencia.
Los 30 mil pesos semanales representan 120 mil pesos mensuales, haciendo que la extorsión ya no aparezca como una cuota marginal, sino un sistema de extracción de dinero.
El caso de las lavanderías
A finales de 2025 la Fiscalía documentó otro mecanismo, Edgar Nemecio “N” y Erick “N” fueron vinculados a proceso después de ser señalados por exigir al propietario de dos lavanderías un pago inicial de 35 mil pesos, seguido de una cuota de 15 mil pesos mensuales por ambos establecimientos.
En otro hecho registrado en Playa del Carmen, Jesús “N” y Daniel Isaac “N” fueron investigados por acudir a un establecimiento ubicado en Quinta Avenida con calle 32 y exigir 40 mil pesos semanales, amenazando con privar de la vida a los empleados si no cumplían, la Fiscalía informó estos casos al presentar resultados de 2025 en materia de extorsión y homicidio doloso.
El dinero también pasa por cuentas bancarias
El expediente contra Erick Fabián “N” aporta otro elemento, ahí la Fiscalía estableció que el 5 de junio de 2025 acudió junto con otros sujetos a un módulo de venta de tours en Zazil-Há. Exigieron 15 mil pesos mensuales y amenazaron con privar de la vida a la víctima.
La víctima realizó depósitos a una cuenta bancaria durante julio, agosto, septiembre y octubre, esto no se trataba únicamente de recibir dinero en efectivo en la puerta de un negocio, aquí hay una mecánica financiera bien establecida.
2026: El cobro sube
El año 2026 muestra que la presión criminal sobre los negocios no desapareció, el 7 de febrero, Nicolás “N” fue vinculado a proceso por una investigación iniciada a partir de hechos ocurridos en diciembre de 2025.
Según la Fiscalía, Nicolás y dos cómplices interceptaron a una víctima en el estacionamiento de una plaza comercial ubicada entre las avenidas 115 y CTM. Después la comunicaron telefónicamente con su supuesto jefe.
La cantidad exigida: 300 mil pesos, la amenaza fue dañar a sus familiares y su negocio.
En otro expediente, la Fiscalía vinculó a proceso a Luis Ángel “N”, Víctor Manuel “N”, Rafael “N” y Jorge Luis “N”, en este, el 31 de enero de 2026, Luis Ángel, Víctor Manuel y Rafael presuntamente ingresaron a una taquería ubicada sobre avenida Solidaridad, entre calle Tulum y avenida Misión del Carmen, la exigencia: 10 mil pesos mensuales por derecho de piso.
En julio de 2026 la Fiscalía detuvo por extorsión agravada a:
Ángel Anselmo “N”, Román Jesús “N”, Daniel “N” y Esperanza Guadalupe “N”, ahí la investigación comenzó el 10 de junio de 2026, cuando Esperanza Guadalupe y Román Jesús acudieron a un bar situado sobre avenida 30 Norte, entre calle 2 y avenida Benito Juárez, en el Centro, los cuatro fueron posteriormente vinculados a proceso y sujetos a prisión preventiva.
Los extorsionadores no siempre dicen de qué cártel son
Éste es uno de los elementos más delicados del mapa. Olga Lidia “N” fue vinculada a proceso en septiembre de 2025 por un caso ocurrido en una taquería ubicada en avenida Chemuyil y Solidaridad, colonia El Bosque, la acusada habría entregado un papel con un número telefónico y amenazado al empleado: si el propietario no llamaba, acudirían sicarios y matarían a quienes estuvieran en el establecimiento. En otro caso, Alfredo “N” se presentó ante una comerciante identificándose como integrante de una organización criminal. Ese mecanismo importa.
El nombre de un cártel puede funcionar como arma psicológica, aunque el extorsionador no pertenezca necesariamente a esa organización.
El “nuevo mando”
La expresión apareció nuevamente en investigaciones de 2026, Una célula comenzó a identificarse como “el nuevo mando” mientras exigía dinero a negocios de Playa del Carmen. El término no identifica por sí mismo a una organización nacional. Pero revela la naturaleza de la disputa, Cuando una célula anuncia que es “el nuevo mando”, está intentando ocupar un espacio de poder, no solamente vender droga.
Narcomenudeo: La base del negocio
La extorsión es solamente una parte, el segundo gran mercado es la distribución local de drogas. En junio de 2024, la Fiscalía vinculó a proceso a: José Enrique “N”, Maximiliano Joel “N”, Martha Patricia “N”, Luis Fernando “N” y Reymundo “N” por investigaciones relacionadas con narcomenudeo en Solidaridad, así mismo Luis Fernando “N” fue señalado por posesión con fines de suministro de marihuana y metanfetamina; Reymundo “N”, por posesión de ambas sustancias, de la misma forma en septiembre de 2024 fueron vinculados: Pablo Francisco “N”, Jaime “N” y José Alan “N”. Pablo Francisco fue detenido en calles de la colonia Colosio; Jaime fue imputado por posesión de marihuana con fines de suministro. En octubre de 2024, Erisai “N” y Leydi Yusim “N” fueron detenidos por un caso de feminicidio que la Fiscalía relacionó con actividades de narcomenudeo, La investigación estableció que la víctima habría sido privada de la libertad, llevada a un domicilio de la 40 avenida Norte, asesinada y posteriormente abandonada. La Fiscalía relacionó a la víctima con delitos contra la salud, la droga y la violencia aparecen nuevamente unidas.
2025: Colonias irregulares y control territorial
En diciembre de 2025 la Fiscalía obtuvo la vinculación a proceso de: Josué Manuel “N”, Hilda Jazmín “N”, Lourdes “N” y otras dos personas, las investigaciones preliminares los relacionaron con un grupo generador de violencia dedicado al narcomenudeo y la extorsión en colonias irregulares de Playa del Carmen.
El primer caso surgió en Misión Las Flores, donde agentes detectaron a Josué Manuel, Hilda Jazmín y Lourdes presuntamente intercambiando narcóticos aquí aparece una frontera criminal diferente, el negocio deja de concentrarse exclusivamente en el Centro turístico, penetra colonias, ahí el narcomenudeo puede convertirse en control social.
2026: Armas, drogas y células
El 15 de marzo de 2026 fueron detenidos: Francisco Javier “N”, Jesús David “N”, Irvin Alexis “N”, Vianey Gissele “N”, Damaris Selene “N” y Cinthia Yulet “N” por su probable participación en narcomenudeo después de un cateo en Playa del Carmen. El 24 de mayo fueron detenidos: Jhonatan “N”, Jorge David “N”, María José “N”, Giessy Palestina “N” y Antonio “N”. En un domicilio de Zazil-Há fueron asegurados cristal, marihuana, pipas, básculas digitales y dinero en efectivo.
El 2 de junio fueron detenidos: Ezequiel “N”, Enrique “N”, Eduardo Neftaly “N”, Brayan Alejandro “N”, Kevin Eduardo “N”, Jhonny Alfredo “N”, Alfonso “N”, José Alfredo “N” y Luis Manuel “N”. La operación incluyó Playa del Carmen y Puerto Morelos. Cinco de los detenidos estaban relacionados con armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. De la misma forma el 28 de julio fueron detenidos: Deyvid Daniel “N”, Yosmar “N”, Maritza “N”, Johan Misael “N” y Ángel Yoel “N”. El cateo ocurrió en Villas del Sol y se aseguró marihuana, cartuchos y una libreta con apuntes. El 26 de agosto fueron vinculados a proceso: Isaías “N”, José Manuel “N”, Barush Kaleb “N”, Cristian Gibrahan “N” y Yudelkis “N”, en investigaciones relacionadas con narcomenudeo en Benito Juárez y Playa del Carmen. El número de nombres aumenta.También aumenta la dificultad para sostener que todos responden a una sola cadena de mando.
“La Cuchara”: El poder local
Uno de los nombres más relevantes de 2026 es Saúl “La Cuchara”. Su importancia no deriva de una fotografía con un supuesto capo ni de una narcomanta. Deriva de la descripción oficial de la Fiscalía. Según la autoridad, “La Cuchara” encabezaba la venta y distribución de estupefacientes en las zonas irregulares de Las Torres y Bali y las primeras investigaciones lo señalaban como una persona que ordenaba homicidios en esa zona. Durante su captura fueron asegurados marihuana, metanfetamina, cartuchos, un arma larga calibre .223, una escopeta, 42 cartuchos adicionales, chalecos tácticos, un vehículo y un teléfono celular. Este caso muestra la existencia de una estructura local con capacidad para vender droga, disponer de armas y ejercer violencia. La Fiscalía no lo identificó públicamente como CJNG, tampoco como Sinaloa, tampoco como Los Pelones. Por tanto, asignarle un cartel sin prueba sería periodísticamente irresponsable.
Los Pelones
La historia criminal de Quintana Roo tampoco comienza con el CJNG. Los Pelones son una estructura con presencia histórica en Cancún, Playa del Carmen y otros puntos de la Riviera Maya. En 2025 fue detenido Francisco Javier Pool de la Cruz, “Fefe”, señalado públicamente como dirigente de Los Pelones y relacionado por fuentes periodísticas con homicidios, extorsiones y narcotráfico en distintos puntos de Quintana Roo. Pero aquí también debe hacerse una separación.
La detención de “Fefe” acredita una investigación y un señalamiento sobre una estructura, no demuestra que Los Pelones controlen actualmente toda Playa del Carmen, el grupo debe ser considerado dentro del mapa histórico y regional, pero no puede presentarse como dueño absoluto de la plaza sin evidencia actualizada.
Sinaloa: presencia regional sin control absoluto
Existe presencia atribuida a células relacionadas con el Cártel de Sinaloa. En agosto de 2025, el Gobierno federal informó sobre la detención en Playa del Carmen de María José “Lorena”, señalada como jefa de plaza y generadora de violencia en Tulum, vinculada con una célula relacionada con un grupo de Sinaloa. El dato demuestra movilidad entre municipios. Playa del Carmen, Tulum y Cancún no pueden analizarse como compartimentos cerrados.
Los grupos se desplazan. las personas se desplazan, las armas se desplazan, la droga se desplaza, el dinero también, pero nuevamente: una jefa de plaza de Tulum detenida en Playa del Carmen no convierte automáticamente a Sinaloa en el dueño de Playa del Carmen.
El Cártel de Caborca y la guerra de los nombres
Durante 2025 también aparecieron mensajes atribuidos al Cártel de Caborca, las narcomantas sirven como mecanismo de intimidación, propaganda y disputa. No son, por sí mismas, una prueba judicial de control territorial.
La diferencia es fundamental. Una manta puede decir quién pretende mandar, una carpeta de investigación puede mostrar quién cobra. un cateo puede demostrar dónde se almacena droga, una detención puede identificar operadores, pero solamente la acumulación de esos elementos permite reconstruir una estructura.
Los homicidios: indicador de la violencia
Las cifras estatales también deben ponerse sobre la mesa, por su parte, la Fiscalía de Quintana Roo informó que las víctimas de homicidio doloso en el estado pasaron de 676 en 2024 a 291 en 2025, una reducción de aproximadamente 57 por ciento, esto no debe confundirse esta cifra estatal con Playa del Carmen. Para Solidaridad existe además un dato municipal reportado por el Ayuntamiento: entre el 1 de octubre de 2024 y el 17 de mayo de 2025 se contabilizaron 43 homicidios, frente a 68 en el periodo comparable de la administración anterior, una reducción reportada de 36.76 por ciento.
Las cifras oficiales tienen una limitación conocida: el SESNSP contabiliza delitos registrados en carpetas de investigación y, para homicidio, secuestro y extorsión, presenta información sobre víctimas. No constituye una medición directa de todos los delitos que realmente ocurren. La extorsión tiene una dificultad adicional, una empresa que paga para no ser atacada puede no denunciar, un comerciante puede tener miedo, un trabajador puede ocultar la amenaza, un empresario puede considerar que denunciar representa un riesgo mayor que pagar. Por eso la estadística de extorsión probablemente representa solamente una parte del fenómeno.
Las cuotas conocidas
Los expedientes públicos permiten establecer una escala económica. $5,000 mensuales (poco más de 300 dólares). $10,000 mensuales (625 dólares), $15,000 mensuales (935 dólares), $20,000 mensuales (1,250 dólares) y así hasta llegar a 300 mil pesos mensuales (18,750 dólares). Estas son las cantidades que aparecen en investigaciones comunicadas por la Fiscalía, el rango demuestra que el derecho de piso se adapta al negocio. Una tienda pequeña no paga lo mismo que una operación turística. Una lavandería no paga lo mismo que una construcción. Un establecimiento de Quinta Avenida puede representar otra capacidad de extracción.
El negocio
El modelo que surge de los expedientes es sencillo, primero se identifica el negocio, después aparece el cobrador, luego se establece una cantidad, si la víctima paga, la cuota continúa, si se niega, aparecen amenazas, si insiste en negarse, aparece la violencia, en algunos expedientes hay teléfonos, en otros, cuentas bancarias, en otros, depósitos, en otros, visitas personales, en otros, armas. La organización criminal no necesita estar físicamente presente todos los días. Necesita que el comerciante crea que puede regresar.
Los jefes
En Playa del Carmen aparecen constantemente nombres que se presentan como jefes, operadores, cobradores o integrantes de organizaciones criminales. Pero no todos tienen el mismo nivel.
Hay que dividirlos. Nivel uno: jefatura criminal identificada oficialmente. Aquí está Ernesto Guadalupe “El Rayo”, señalado por la Fiscalía como líder operacional del CJNG en Playa del Carmen. Nivel dos: operadores locales. Aquí aparece Saúl “La Cuchara”, señalado por la Fiscalía como dirigente de la distribución de droga y relacionado preliminarmente con órdenes de homicidio en Las Torres y Bali. Nivel tres: extorsionadores. Aquí aparecen José Eduardo “El Ñoño/Drako”, Alfredo “N”, Pedro “N”, Alejandro “N”, Erick Fabián “N”, Nicolás “N”, Luis Ángel “N”, Víctor Manuel “N”, Rafael “N”, Jorge Luis “N”, Ángel Anselmo “N”, Román Jesús “N”, Daniel “N”, Esperanza Guadalupe “N”, entre otros. Nivel cuatro: vendedores y distribuidores.
Aquí aparecen decenas de personas detenidas por narcomenudeo, no necesariamente son miembros de una organización nacional, pueden ser vendedores subordinados, distribuidores independientes, células familiares o integrantes de estructuras locales.
Los nombres de las investigaciones públicas
La Fiscalía ha difundido, entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, los siguientes nombres o identificadores relacionados con investigaciones de narcomenudeo, extorsión o estructuras generadoras de violencia en Playa del Carmen/Solidaridad: Ernesto Guadalupe “El Rayo”. José Eduardo “El Ñoño/Drako”. Saúl “La Cuchara”. Pablo Francisco “N”. Jaime “N”. José Alan “N”. José Enrique “N”. Maximiliano Joel “N”. Martha Patricia “N”. Luis Fernando “N”. Reymundo “N”. Erisai “N”. Leydi Yusim “N”. Josué Manuel “N”. Hilda Jazmín “N”. Lourdes “N”. Francisco Javier “N”. Jesús David “N”. Irvin Alexis “N”. Vianey Gissele “N”. Damaris Selene “N”. Cinthia Yulet “N”. Jhonatan “N”. Jorge David “N”. María José “N”. Giessy Palestina “N”. Antonio “N”. Ezequiel “N”. Enrique “N”. Eduardo Neftaly “N”. Brayan Alejandro “N”. Kevin Eduardo “N”. Jhonny Alfredo “N”. Alfonso “N”. José Alfredo “N”. Luis Manuel “N”. Deyvid Daniel “N”. Yosmar “N”. Maritza “N”. Johan Misael “N”. Ángel Yoel “N”. Isaías “N”. José Manuel “N”. Barush Kaleb “N”. Cristian Gibrahan “N”. Yudelkis “N”.
En materia específica de extorsión aparecen, además: Jesús Salvador “N”. Ramón “N”. Erick Fabián “N”. Pedro “N”. Olga Lidia “N”. Alfredo “N”. Alejandro “N”. Luis Ángel “N”. Víctor Manuel “N”. Rafael “N”. Jorge Luis “N”. Nicolás “N”. Ángel Anselmo “N”. Román Jesús “N”. Daniel “N”. Esperanza Guadalupe “N”.
¿Quién cobra?
La respuesta más precisa es: no existe un solo cobrador de piso. Existen múltiples células. Algunas tienen capacidad para utilizar nombres de organizaciones criminales, otras parecen actuar como grupos locales, algunas cobran directamente, otras utilizan intermediarios, otras amenazan por teléfono, otras utilizan cuentas bancarias. y algunas combinan extorsión con narcomenudeo. El caso de “El Rayo” agrega un elemento diferente: la Fiscalía sí identificó expresamente una estructura del CJNG y le atribuyó extorsión a transportistas. Eso permite establecer un vínculo directo entre una organización nacional y la economía de extorsión en Playa del Carmen.
¿Quién vende?
Aquí el mapa está todavía más fragmentado. Las investigaciones de 2024, 2025 y 2026 muestran: marihuana. metanfetamina/cristal. otras sustancias sujetas a investigación.
Los cateos han encontrado: básculas; pipas; material para dosificación; bolsas; dinero; teléfonos; libretas; armas; cartuchos; chalecos tácticos. La existencia de múltiples puntos de venta y distribución indica que el narcomenudeo no depende de un solo establecimiento ni de una sola célula.
¿Quién mata?
Aquí el expediente público permite menos certezas. La Fiscalía ha relacionado determinadas células con homicidios y desapariciones. El caso más claro en cuanto a jerarquía es “El Rayo”, a quien la autoridad vinculó preliminarmente con más de cinco homicidios y desapariciones. “La Cuchara” fue señalado como alguien que presuntamente ordenaba homicidios en determinadas zonas. También existen investigaciones en las que los delitos contra la salud aparecen vinculados con homicidios. Pero el fenómeno criminal dominante durante el periodo analizado es otro: extorsión.
El secuestro aparece, pero no con la misma frecuencia documental que el cobro de piso y el narcomenudeo. Esto importa porque en la conversación pública suele confundirse cualquier “levantón” con secuestro. Jurídicamente no son necesariamente lo mismo.
La geografía del dinero
El mapa que dejan los expedientes incluye: Centro. Quinta Avenida. Zazil-Há. Colosio. Misión Las Flores. Villas del Carmen Plus. Villas del Sol. Las Torres. Bali. El Bosque. Nicte-Há. Guadalupana. Misión del Carmen. Zonas irregulares.
No todos esos lugares pertenecen a un mismo grupo. Ese es precisamente el punto. La criminalidad de Playa del Carmen funciona por microterritorios y mercados, no necesariamente mediante una sola bandera criminal.
Si un solo establecimiento paga 30 mil pesos semanales, son aproximadamente 1.56 millones de pesos anuales. Si paga 40 mil semanales, son aproximadamente 2.08 millones. Si paga 50 mil semanales, son aproximadamente 2.6 millones. Y eso corresponde a un solo negocio. La dimensión económica del fenómeno explica por qué la extorsión resulta tan atractiva para las estructuras criminales. No necesitan transportar toneladas de droga. No necesitan cruzar una frontera. No necesitan administrar una ruta internacional. Pueden cobrar semanalmente. Pueden cobrar mensualmente. Pueden cobrar por negocio. Pueden cobrar por trabajador. Pueden cobrar por transporte. Pueden cobrar por permitir trabajar.
El crimen organizado descubrió hace tiempo que una ciudad turística puede producir dinero incluso sin vender una sola dosis de droga.
La policía sabe: el problema es la extorsión
En agosto de 2024 el Ayuntamiento de Solidaridad creó un Grupo Especializado para el Combate a la Extorsión, con siete unidades equipadas, para atender este delito y trabajar con empresarios y ciudadanos. En mayo de ese año, la Fiscalía informó 103 detenidos por delitos graves, 298 vinculaciones a proceso, 48 cateos y 50 sentencias en resultados correspondientes a Solidaridad, además del anuncio de grupos especializados contra extorsión y delitos patrimoniales. La creación de unidades específicas revela que el problema ya había adquirido suficiente dimensión para requerir una respuesta especializada.
La plaza no tiene un solo jefe
La conclusión más seria que permiten los documentos es incómoda. Playa del Carmen no está bajo el control público comprobable de un solo cártel, el CJNG tiene una presencia documentada de alto nivel. “El Rayo” fue identificado oficialmente como su líder operacional, Los Pelones forman parte de la historia criminal y del mapa regional de Quintana Roo, con estructuras que han seguido apareciendo en investigaciones y detenciones. Sinaloa aparece vinculado con células que operan en la Riviera Maya y con personas detenidas en Playa del Carmen. Cártel de Caborca aparece en mensajes y señalamientos de disputa, pero no existe evidencia pública suficiente para adjudicarle el control de la ciudad. Y por debajo de esas marcas nacionales existe algo más difícil de combatir: células locales. Cobradores. Vendedores. Distribuidores. Sicarios. Intermediarios. Operadores financieros. Personas que conocen los negocios. Personas que conocen a los comerciantes. Personas que saben cuánto vende cada establecimiento. Personas que saben dónde vive el propietario. Personas que saben quién puede pagar.
La caída de un jefe no elimina el mercado, se puede detener a “El Rayo”, se puede detener a “El Ñoño” a “La Cuchara” a un cobrador, se puede catear una casa, se puede decomisar droga, se puede decomisar un arma.
Pero mientras exista demanda de droga, circulación de dinero, negocios con efectivo, turismo masivo, crecimiento urbano acelerado y una población criminal capaz de reemplazar operadores, el mercado permanece. Por eso la detención de una célula no significa necesariamente el desmantelamiento de una plaza.Significa solamente que una pieza fue retirada.
El informe final
Playa del Carmen tiene presencia criminal del CJNG documentada oficialmente, tiene células dedicadas al narcomenudeo, tiene estructuras dedicadas a la extorsión, también cuenta con operadores locales con capacidad para ordenar violencia, según investigaciones de la Fiscalía, de igual forma tiene presencia histórica de Los Pelones igual hay conexiones regionales con estructuras vinculadas a Sinaloa, existen también disputas y mensajes atribuidos a otras organizaciones. Tiene zonas donde el narcomenudeo y la extorsión aparecen juntos, existen igual, negocios que han recibido exigencias de 5 mil, 10 mil, 15 mil, 20 mil, 25 mil, 30 mil, 35 mil, 40 mil y hasta 50 mil pesos semanales, además de exigencias extraordinarias de 100 mil, 150 mil y 300 mil pesos.
Y tiene un problema que ningún comunicado oficial puede esconder: el mercado criminal se reproduce más rápido que la capacidad del Estado para identificar públicamente a todos sus operadores.
El error de los tres niveles de gobierno has sido buscar solamente al gran capo, el dinero está abajo, la droga, los cobradores, distribuidores están abajo, los sicarios, todos están en el mismo lugar. Y ahí es donde una plaza deja de ser territorio de un cartel y se convierte en territorio de una economía criminal. Playa del Carmen no necesita un solo jefe para estar bajo presión criminal. Le basta una red. Y esa red, durante los últimos dos años, ha dejado nombres, armas, drogas, extorsiones, amenazas, homicidios, desapariciones, cuentas bancarias, establecimientos señalados y cientos de detenidos.
El expediente público todavía no permite decir quién será el próximo “jefe de plaza”. Pero sí permite afirmar algo mucho más grave: la caída de un jefe no ha significado la caída del negocio. Y mientras el negocio permanezca intacto, siempre habrá alguien dispuesto a ocupar el lugar vacío.