Expedientes Hidalgo: el narcoterrorismo
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Expedientes Hidalgo: el narcoterrorismo

Juan Ricardo Montoya Benítez

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El narcoterrorismo se empezó a dar con Los Zetas en 2011 y 2012.

Ante la protección del gobierno federal a otros cárteles de la droga el narcoterrorismo era la respuesta en Hidalgo.

Por Juan Ricardo Montoya

Al mejor estilo del Cártel de Medellín, liderado por el colombiano Pablo Escobar Gaviria, Los Zetas en Hidalgo comenzaron a perpetrar actos de terrorismo con la colocación de bombas y ataques armados contra policías que realizaban investigaciones para capturarlos, a lo largo de 2011 y 2012. Para entonces, algunos policías ya les habían "volteado" la bandera, por las presiones que recibía su superior, Damián Canales Mena, secretario de Seguridad Pública en esos años, a quien Genaro García Luna, le había pedido que acabara con este cártel para entregar la plaza a otro grupo delictivo.

El 3 diciembre de 2010 en un operativo en la colonia Magisterial de la ciudad de Huejutla -ubicada en la Huasteca Hidalguense- fue detenido Eduardo Ramírez Valencia, alias El Profe. Era el lugarteniente de Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca, y tenía dos plazas de maestro junto con otros narcotraficantes. 

Tras la captura de Ramírez Valencia y otros, y su humillante presentación a los medios de comunicación, Luis Cárdenas Palomino, entonces jefe de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal e incondicional de García Luna, declaró que con esa aprehensión se afectaba de manera importante la posibilidad de Los Zetas para penetrar en la zona centro del país.

Cárdenas presumía que la Policía Federal había establecido ya una estrategia de contención desde el estado de Hidalgo para evitar el avance de este grupo criminal en esa zona, donde prácticamente había sido "barrida" la organización. 

Los Zetas, en lo que sería una aparente respuesta a Cardenas Palomino, el 22 de enero de 2011, hicieron estallar un auto bomba en el municipio de Tepejí del Río, el cual causó la muerte de un comandante de la Coordinación de Investigaciones de Hidalgo y otros tres policías quedaron con heridas graves.

Fue el primer ataque terrorista perpetrado con explosivos en Hidalgo por bandas del crimen organizado.

Víctor Peña, comandante de la Coordinación de Investigación de Tula, junto con el agente Guadalupe Alcántara y otros dos policías identificados como José Luis López y Luiz Pérez se acercaron para revisar al auto Bora color blanco con placas de circulación 344-VYP del Distrito Federal. Al momento de revisar el vehículo donde supuestamente había un narcomensaje, el auto estalló. 

Minutos antes, vía telefónica habían sido alertados por la voz de una persona que no se identificó que en la cajuela del vehículo había un cadáver. Al  abrir una de las portezuelas, se dio el estallido causando la muerte del comandante Peña. El otro auto Jetta blanco en que  habían llegado los policías también quedó totalmente calcinado.

La explosión se produjo a unos 300 metros  de una gasolinera que se encuentra en la localidad de El Carmen. Dos de los policías heridos fueron dados de alta en el hospital días después, pero el tercer sobreviviente quedó con quemaduras graves. 

Funeral del comandante Víctor Peña, fallecido al estallar un coche bomba en Hidalgo.

De acuerdo con el testimonio de los policías, en en auto había una cartulina con un mensaje donde se leían las amenazas de muerte contra Damián Canales Mena y otros jefes policiacos, los cuales referían que recibían dinero de "La Letra", como aludían a Los Zetas, pero que habían cambiado de bando.

Dos días después, miembros del Ejército y de diversas corporaciones policíacas acordonaron una vivienda en la calle Melchor Ocampo, de Tepejí del Río, por el hallazgo de otro explosivo, el cual lograron hacerlo estallar en un cerro despoblado. 

Un narcomendaje subido a la red de Youtube atribuido a Los Zetas reveló que el explosivo usado en el autobomba y en la casa habitación de Tepejí era denominado C4 y de alto poder. El video tiene una duración de 2.32 minutos y se puede ver aquí. Los Zetas acusan de traidor a Víctor Peña, y lanzaron amenazas de muerte contra el mismo secretario de seguridad pública Damián Canales y Roberto Cordero Mercado, quien fungía como coordinador Estatal de Seguridad de Hidalgo. 

El procurador en ese tiempo, José Alberto Rodríguez Calderón, dijo que se había iniciado la averiguación previa número 12/DAP/023/2011 por los actos de narcoterrorismo. Aunque Ricardo Nájera Herrera, entonces vocero de la Procuraduría General de la República (PGR), había informado ya que el Ministerio Público Federal había iniciado la averiguación AP/PGR/HGO/TUL-I/ 038/2011 por el delito de violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos contra quien resultará responsable y que no se podía afirmar qué grupo había perpetrado el ataque.

Damián Canales dijo, sin embargo, que había sido "una venganza del crimen organizado", debido a la muerte, hacía dos semanas, de dos integrantes de Los Zetas. "Es crimen organizado", reiteró. "Vamos a seguir trabajando al respecto, ante un hecho de esa naturaleza. La muerte de Víctor Peña no puede quedar impune”. 

Casa de seguridad de Los Zetas. Foto: Juan Ricardo Montoya. Los Ángeles Press

Captura de narcoterrorista provoca nuevo ataque 

El 28 de abril de 2011, entre las 9:00 y 9:30 horas, tres personas murieron por un comando armado que acribilló las oficinas de la Agencia del Ministerio Público de Tula, Hidalgo. En ese momento, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, informaba que en el ataque habían muerto dos policías ministeriales y una secretaria que se encontraba en el interior de la dependencia.  

Uno de los agentes víctimas fue identificado como Óscar Flores, en tanto que las autoridades de aquella época no dieron a conocer el del segundo policía de investigación; la secretaria respondía al nombre de Lizet Martínez Hernández.

El comando estaba integrado por ocho personas que portaban rifles de asalto AK 47, llamados "cuernos de chivo", y rifles R15. Los atacantes llegaron a las oficinas de la agencia del Ministerio Público en tres camionetas. Bajaron de los vehículos y rafaguearon el inmueble; luego se volvieron a introducir en las camionetas y huyeron. El lugar fue acordonado de inmediato y resguardado por la policía estatal y el ejército. 

Lo que se supo después fue que el ataque había sido una represalia de Los Zetas contra la policía estatal por la aprehensiòn de una célula integrada por 28 sicarios en la comunidad de El Carmen, Tula, y se les responsabilizó del estallido del autobomba que mató al comandante Peña en enero de ese mismo año en Tepejí del Río

La reunión de Los Zetas 

Diez días antes de que atacaran las instalaciones del Ministerio Público, la madrugada del 18 de abril de 2011, mientras realizaban una reunión en una casa de seguridad ubicada en el municipio de Mineral de la Reforma, la policía estatal capturó a 20 integrantes de Los Zetas. Entre ellos, había cinco policías de los municipios de Progreso de Obregón, Mixquiahuala y Chilcuautla. 

El operativo que se realizó para capturar a los delincuentes se debió a la informaciòn proporcionada por Raúl Guerrero Gaona, alias El Gavilo, quien había sido capturado luego de ser uno de los sicarios que el 31 de marzo de 2011, había secuestrado, torturado y ejecutado a Roberto Rivera Almaraz, alias El Cosas, un narcomenudista independiente, quien fue decapitado y descuartizado en las inmediaciones de la Presidencia Municipal de Pachuca, con dos narco-mensajes dirigidos a los "chapulines" o vendedores de droga que cambian de bando.

Raúl Guerrero informó a la policía que algunos de los delincuentes iban a sostener una reunión en una casa de seguridad de la colonia PRI-Chacón, de Mineral de la Reforma, municipio conurbado con Pachuca. Como resultado del operativo, realizado alrededor de las 3 de la madrugada del 18 de abril, fueron aprehendidos Carlos González, Yahir de Jesús Córdova Ramírez, Juan Carlos Espitia Ramírez, Raúl Guerrero Gaona, Rigoberto Rivero Jacobo, Ana Lizbeth Estrada Cervantes, y Said Hernández Arenas.

También fueron capturados Blanca Barrón García, Juan Manuel González Rodríguez, Emmanuel González Rodríguez, Pedro de Jesús Lucio Bautista, José Alfredo Orduco Velasco, Jesús Enrique Rodríguez Sevillano, Jesús Manuel Sánchez Bello asi como Abraham Zenil García. Los cinco policías municipales que les brindaban protección a los sicarios de los Zetas fueron identificados como Narciso Ramírez Pérez, de 40 años, Rodolfo Badillo Badillo, de 40, Ventura Gómez Sánchez, de 32, Juan Pablo Godínez Olvera, de 33, y Judith Acosta García, de 32.

En la acción policíaca fueron aseguradas cinco mil 299 dosis de cocaína sólida y líquida, 140 dosis de marihuana, 915 mil 290 pesos en efectivo, 26 celulares, siete radios Nextel, ocho vehículos, una arma de fuego calibre 35, un cargador y un cartucho útil.

El 24 de junio de ese mismo año, la policía estatal también logró la captura de ocho policías municipales de Tizayuca y Mineral de la Reforma coludidos con el mismo grupo.  

Marcos Hernández Torres, entonces subdirector de la Policía Municipal de Tizayuca, era buscado por dar protección a Los Zetas en esa región, pero logró darse a la fuga.

Las detenciones

El secretario de seguridad pública estatal, Damián Canales Mena, en rueda de prensa informó que hasta el momento han sido detenidos: 5 comandantes de Los Zetas, 21 sicarios, 4 personas dedicadas a desmantelar autos, una sexoservidora, 41 halcones, 5 RT, 3 distribuidores de droga, 3 jefes de tenderos, 12 tenderos, 4 personas dedicas a la contabilidad de la organización, 2 taxistas, 36 policías municipales, un ex policía de la Coordinación de Investigación, un paramédico y un propietario de casas de seguridad.

La captura de los policías corruptos y los delincuentes fue por la información que proporcionaron nueve individuos detenidos el 30 de mayo de ese mismo año  en la ciudad de  Pachuca. En esa ocasión se supo que José Antonio Olvera González, alias Ardilla, quien fungía como comandante de RTs o supervisores de  "halcones", fue detenido el 24 de junio junto con los ocho policías. 

Al ser interrogado reconoció pertenecer a Los Zetas, desde 2008, por lo que inició su carrera delictiva como "halcón", bajo las órdenes del comandante de plaza en Hidalgo apodado El Mascafierros, quien murió durante un enfrentamiento suscitado en la inmediaciones del Autódromo de Pachuquilla con la policía estatal. Rápidamente ascendió a RT y luego como comandante de supervisores de "halcones". Confesó que en el mes de abril de 2011 un individuo al que conocía como Jorge Trejo, alias El Rambo, de 26 años, que trabajaba como  contador de la organización, había sido secuestrado y ejecutado, debido a que había robado dinero de Los Zetas, y que el cadáver lo habían abandonado en la zona limítrofe del municipio de Otumba, Estado de México, con Ciudad Sahagún, municipio de Tepeapulco Hidalgo. 

El comandante Ardilla reconoció haber participado en el ataque a la comandancia de la Coordinación de Investigación de Tula de Allende, en el mes de abril. Detalló que él, junto con sus halcones, monitoreó todo lo que ocurría en esas oficinas y en las inmediaciones donde se ubican antes y después del ataque. También participó con vigilancia y espionaje en las ejecuciones del narcomenudista El Cosas, y de otros dos narcomenudistas, así como la de un sujeto a quien secuestraron del Bar Westen. 

Aseguró que algunos policías les brindaban protección e información acerca de los movimientos de los cuerpos de seguridad, a quienes incluso él les pagaba la cantidad de 5 mil pesos mensuales en forma directa. Además del comandante Ardilla, fueron capturados otros siete policías municipales de Tizayuca: Edgar Alejandro Rocafuerte del Ángel, Marcelino Reyes Ambrosio, Edgar Alejandro Jacobo González, Benito Antonio Rodríguez Mayorga, Jonathan Luna Díaz, Carlos Gabriel Villalpando Fraga y J. Jesús Tinoco Guzmán. También fue detenida la entonces  encargada del equipo y armamento de la Policía Municipal de Mineral de la Reforma, María Angélica Guevara Castillo.

Pese a las detenciones tanto de policías coludidos con Los Zetas y de integrantes de esa banda delictiva, siguieron los atentados con explosivos y acribillamientos. 

El 22 de diciembre de 2011,cuatro policías estatales de Hidalgo fueron asesinados en dos enfrentamientos con el crimen organizado en los municipios de Tepeapulco y El Arenal. 

Se trataba de la primera emboscada en San José Tepenené. Allí murió Jilton Anael Cruz Ayala, comandante del municipio de Actopan, junto con los policías Ricardo Bonilla y Orlando Gómez Jiménez. Horas antes, en Ciudad Sahagún, municipio de Tepeapulco, otro policía estatal identificado como Jorge Martínez era abatido por hombres armados cuando hacía recorridos de vigilancia. 

Alrededor de las tres de la madrugada del 31 de mayo de 2012, otro grupo de sicarios de Los Zetas atacaron con una granada las instalaciones del cuartel La Paz, de la policía estatal, ubicadas en la esquina del Boulevard Luis Donaldo Colosio y Río de las Avenidas. El estallido dañó una patrulla y rompió varios cristales por las esquirlas del artefacto, pero no causó muertos ni heridos.

Después de 2012, con la salida de Genaro García Luna de la Secretaría Pública federal, la presión bajó sobre la policía estatal y sobre Los Zetas.