Sheinbaum celebra baja de feminicidios con reforma que altera cifras

Los Ángeles Press

Compartir

Una vez más, Sheinbaum se dijo alineada con el pensamiento de León XIV en el conflicto que el papa libra con Donald Trump.

Sheinbaum negó que en México prevalezca la impunidad como afirmó Cristina Rivera Garza a propósito del asesinato de su hermana, Liliana Rivera Garza que permanece, efectivamente, impune.

Los Ángeles Press

La actividad de este martes 14 de abril, como suele ocurrir algunos martes de cada mes, estuvo centrada en la presentación que el gobierno federal hace de las cifras sobre seguridad pública en el país.

Llamó la atención que, en esta ocasión, tres semanas después de que la propia Claudia Sheinbaum —acompañada de Ernestina Godoy, exconsejera jurídica de la Presidencia y ahora fiscal general de la República— abordara el tema, los datos difundidos por el gobierno federal apuntaran a una disminución significativa en el número de feminicidios.

Si se tomara al pie de la letra lo dicho hoy en Palacio Nacional, en el marco de la elogiosa presentación que el gobierno federal hace de sus propias cifras, habría que aceptar que los feminicidios en México se redujeron en más de 14 por ciento. Sin embargo, frente a lo dicho hace poco menos de un mes, en marzo, la pregunta se imponía: si esa disminución era ya tan clara, ¿por qué fue necesario establecer que, “de oficio”, como dicta la jerga del derecho penal en México, todo homicidio de una mujer debiera investigarse inicialmente como feminicidio?

La reforma fue materia del texto enlazado después de este párrafo, donde se advertía en su momento que uno de sus principales problemas radicaba en los recursos que se pondrían al alcance de las fiscalías o procuradurías encargadas de llevar a cabo ese tipo de investigaciones.

Hay algo que no termina de cuadrar en el alud de cifras que, cada segundo o tercer martes del mes, el equipo de Omar García Harfuch proyecta en las pantallas de Palacio Nacional.

Más aún porque, como suele ocurrir en estas sesiones en las que el gobierno federal celebra sus propias decisiones sin hacerse cargo de las críticas que estas suscitan, hoy se recurrió una vez más a comparaciones seleccionadas para asegurar que la percepción dominante sea la de que el gobierno de Sheinbaum ha logrado contener la violencia.

La gráfica que aparece después de este párrafo, tomada de la exposición del equipo federal, permite ver cómo el grueso de las comparaciones se limita a aquellas que refuerzan la idea de que esa estrategia ya está dando resultados.

Captura de pantalla de la transmisión del 14 de abril de 2026.

El problema, desde luego, es que la afirmación de una reducción drástica —de más de 14 por ciento en los feminicidios— contrasta con la urgencia con la que se presentó como “necesario” modificar la forma en que se clasifican e investigan los asesinatos de mujeres.

Si el modelo con el que se levantaron los datos hoy celebrados como un éxito fuera realmente consistente, ¿por qué sería necesario introducir una reforma que obligue a todas las entidades del país a modificar sus criterios de investigación, de modo que todo homicidio de una mujer sea clasificado inicialmente como feminicidio y esa hipótesis solo se descarte al concluir la indagatoria?

La pregunta de fondo es qué ocurrirá con las estadísticas presentadas hoy en Palacio Nacional y con el tono celebratorio que acompañó el anuncio de esa reducción. Dentro de un año, cuando previsiblemente aumente el número de feminicidios registrados —porque todos los homicidios de mujeres pasarán a contabilizarse así, al menos en una primera etapa—, ¿qué explicación ofrecerá entonces Palacio Nacional?

El problema es aún más grave porque la propia Sheinbaum sostuvo que “lo importante es la tendencia”; es decir, que en el análisis estadístico de la violencia lo relevante no es el dato aislado, sino su comportamiento en el tiempo.

Sin embargo, para hablar de “tendencias” recurrió a la ventana temporal más estrecha posible: la que aparece en la gráfica después de este párrafo, que va de septiembre de 2024 a marzo de 2026. Se trata, en otras palabras, de apenas 18 meses, exactamente el tiempo que lleva en el cargo, y no de una serie que permita hablar con rigor de una tendencia de mediano o largo plazo.

Captura de pantalla de la transmisión del 14 de abril de 2026.

Y sí, si se dejara de lado cualquier otro dato, habría motivos para sumarse a la celebración del desempeño de Sheinbaum y su equipo. Pero cuando se observa lo que ocurre en México desde una perspectiva de mediano y largo plazo —la única que permiten valorar con seriedad los datos disponibles—, resulta difícil acompañar el tono celebratorio con el que el gobierno de Sheinbaum evalúa su propia gestión.

La gráfica que aparece después de este párrafo ofrece una forma sencilla de poner esa celebración en perspectiva. No es la única, pero sí quizá la más directa. Aún con la mitad del mes 18 de la gestión de Sheinbaum por transcurrir, puede verse que su administración acumula 3 mil 609 homicidios más de los que registraba Enrique Peña Nieto al cierre del mismo periodo.

Más aún: el acumulado actual representa 246 por ciento del total de homicidios que llevaba Felipe Calderón Hinojosa al concluir ese tramo de gobierno, y 236 por ciento de los registrados durante la administración de Vicente Fox Quezada. A ello se suman 14 mil 327 homicidios más que los contabilizados en el mismo punto del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, como puede corroborarse en la gráfica elaborada por TResearch International de México a partir de información oficial.

Gráfica elaborada por TResearch International de México a partir de la información oficial.

La única ventaja, que no puede considerarse una tendencia de mediano o largo plazo, es la que tiene Sheinbaum respecto de los datos de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador quien, al concluir el mes 18 de su gestión tenía ya 19 mil 804 homicidios más de los que se han reportado hasta ahora con Sheinbaum.

Sheinbaum toma partido entre Trump y el papa

Como ocurrió ayer, hacia el final de la actividad Sheinbaum volvió a expresar su respaldo a las posiciones del papa León XIV frente al conflicto que Donald Trump escaló después de que el pontífice condenara de manera reiterada las salidas de fuerza favorecidas por el gobierno de Estados Unidos.

El domingo por la tarde, Trump difundió en redes uno de sus mensajes incendiarios, acompañado por una imagen en la que se presentaba a sí mismo como una figura mesiánica que curaba a un enfermo. Tras la oleada de críticas que provocó, terminó por eliminar la publicación. Horas después, ya en ruta hacia Argelia —primera escala de la visita pastoral que lo llevará también a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial—, León XIV utilizó sus propias redes y declaraciones a la prensa para tomar distancia de los ataques de Trump e insistir en que mantendrá sus llamados a la paz.

De las redes sociales de Donald Trump. El mensaje fue borrado por su autor 12 horas después.

Sheinbaum, como se puede ver en la imagen que aparece después de este párrafo, usó esos mensajes de León XIV para expresar su apoyo al papa, aunque sin criticar a Trump.

La única crítica a Trump vino cuando alguien le preguntó a Sheinbaum acerca de la más reciente muerte de un mexicano bajo la custodia de las autoridades de migración de Estados Unidos. Sheinbaum insistió en que ella ha expresado su rechazo a los operativos del gobierno de Estados Unidos sin profundizar en el asunto.

Captura de pantalla de la transmisión del 14 de abril de 2026.

Sheinbaum no ofreció fecha para su reunión con las Naciones Unidas donde hablará del problema de los desaparecidos.

Poco antes de usar los mensajes de redes sociales de León XIV, Sheinbaum habló del feminicidio de Liliana Rivera Garza, luego de que su hermana, la intelectual Cristina Rivera Garza se refiriera al caso.

Sheinbaum desestimó las críticas a su gobierno y negó que, como implicó Cristina Rivera Garza, el asesinato de su hermana y de muchas otras personas refleje el problema de impunidad que vive México. Ofendida, Sheinbaum lo negó, al tiempo que decía que la autónoma fiscal general de la república, Ernestina Godoy, quien fue su empleada en la presidencia de la República, investigará el caso.

Captura de pantalla de la transmisión del 14 de abril de 2026.