
Sheinbaum insistió en acusar a Ken Salazar, antiguo embajador de Estados Unidos en México de “faltar a la verdad”.
Los dichos de Velasco ante Sheinbaum sobre el gusano barrenador contradicen la evidencia del papel de Hernán Bermúdez Requena en la importación ilegal de ganado robado en América Central.
Los Ángeles Press
Las actividades de Claudia Sheinbaum la mañana de este jueves 9 de julio, así como la de la tarde previa de Luisa María Alcalde en Palacio Nacional, estuvieron centradas en insistir en la idea de que el gobierno de la primera está sometido a un intenso acoso mediático nacional e internacional.
Una y otra insistieron en ideas que ya habían sido ensayadas previamente, tanto en el atril presidencial del Salón Tesorería de Palacio Nacional como en la versión mucho más pequeña y acotada de ese mismo instrumento que usa Alcalde, la consejera jurídica y vocera oficiosa de Sheinbaum.
Para justificar la idea de que el gobierno está sometido a algún tipo de acoso, ambas y quienes las acompañaron, se valieron de los titulares de algunos medios de comunicación de la Ciudad de México, así como de lo que ellas mismas no dudan en calificar de rumores infundados, pero que, al ser legitimados por las referencias que ambas altas funcionarias hacen, terminan por ayudarles a sostener la idea de que hay una conjura en su contra.
Esta mañana, Sheinbaum insistió, por ejemplo, en presentar a Ken Salazar, el ex embajador de Estados Unidos en México, como mentiroso. Aunque elude usar esa palabra, repetidamente habló de que el diplomático y ex legislador federal en su país, habría “faltado a la verdad” al dar cuenta de la manera en que ocurrió el arresto de Ismael Zambada en Santa Teresa, Nuevo México.
Sheinbaum se refirió en ése y otros puntos a los años de Miguel de la Madrid cuando era presidente de México. Incluso luego de señalar que se ocupa de “todo lo que le corresponde” al ofrecer algo parecido a una explicación de su interés en litigar en el Salón Tesorería por tercer día consecutivo el tema de la manera en que el gobierno de Joe Biden logró capturar a quien era un prófugo de la justicia mexicana, por lo menos desde finales del siglo XX, cuando quedó claro que en el Cártel de Sinaloa había dos cabezas visibles: el ya referido Zambada y Joaquín Guzmán Loera.
La primera orden de arresto “obsequiada” por la justicia federal mexicana contra Guzmán Loera se remonta a 1993 y tuvo que ver con su presunto papel en el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, asunto que como muchos otros en los que, por una u otra razón, ha estado involucrado Guzmán Loera, nunca se esclareció del todo.
En el caso de Zambada, el primer registro de una orden de arresto data de 1998 en el marco de lo que fue, a finales del siglo XX la guerra sin cuartel entre los cárteles de Juárez y de Sinaloa por el control de las plazas de Ciudad Juárez-El Paso.
Aunque a Guzmán Loera se le arrestó en dos ocasiones, el gobierno de Enrique Peña Nieto optó, ya en el ocaso de su gestión, en enero de 2017, por entregarlo a las autoridades de Estados Unidos. Es difícil saber las motivaciones reales de la entrega. ¿Fue para evitar críticas de Donald Trump, ya entonces a punto de asumir por primera ocasión la presidencia de Estados Unidos? ¿Fue una decisión similar a la que tomó en 2024 Sheinbaum de iniciar la entrega escalonada de casi un centenar de líderes de organizaciones criminales que operan en México?
Es difícil conocer tanto las motivaciones del gobierno de Peña, asediado ya entonces por la inminente elección de 2018 en México, como también lo es el conocer las razones reales por las que Omar García Harfuch entregó en febrero de 2025 a 29 líderes entre los que estaban Rafael Caro Quintero, los hermanos Treviño, además de miembros de Los Chapitos, entre otros, a quienes siguieron otros grupos enviados el 12 de agosto de ese año (26) y uno más a principios de este año, acaso como regalo para Donald Trump, pues se envió cerca del 20 de enero, el aniversario de su toma de posesión, a otros 37 dirigentes de grupos criminales.
Lo que es un hecho es que, si se trata de encontrar errores en los procedimientos de manejo de estos casos, es difícil imaginar que Ken Salazar sea el único que no es completamente transparente al explicar las razones del proceder de su gobierno.
Como sea, en Palacio Nacional, el tono ha sido a lo largo de esta semana el insistir tanto como sea posible en la idea de que México es víctima de una "embestida", una cargada, de fuerzas externas, así como de quienes en Palacio Nacional se presentan como desleales al gobierno y al país.
El problema de esas explicaciones es que llegan al punto en que los funcionarios del gobierno le apuestan a la amnesia o a la ignorancia de quien los escucha. Fue notable que hoy, por ejemplo, Roberto Velasco, el secretario de Relaciones Exteriores presentara la crisis causada por el gusano barrenador como una suerte de tragedia en la que el gobierno de México no tuvo responsabilidad alguna.
Lejos de reconocer la manera en que organizaciones criminales operaron el trasiego de reses robadas en América Central a México, Velasco presentó al gusano barrenador como parte del paquete de males que trajo consigo la pandemia, como se le puede ver a él mismo decirlo en el vídeo que aparece después de este párrafo.
El problema de la “explicación” dada por Velasco es que pierde de vista o ignora el papel que tuvo el gobierno de Tabasco y de manera más precisa Hernán Bermúdez Requena, entonces secretario de Seguridad de esa entidad, al permitir la entrada de reses robadas en América Central, transportadas en condiciones irregulares, que entraron a México por puntos no identificados de la frontera entre Guatemala y los estados de Chiapas y Tabasco en México.
Ya en diciembre de 2022, Insight Crime una institución dedicada a analizar el peso y los efectos de las actividades del crimen organizado en América Latina publicaba en su cuenta de Facebook el mapa con la ruta que seguía el Cartel Jalisco Nueva Generación para ingresar desde Guatemala el ganado robado en América Central a México, como se puede ver en la imagen que aparece antes de este párrafo, o aquí en su mensaje original en Facebook.
Los repetidos llamados que distintas organizaciones, incluidas la Iglesia Católica en Guatemala hicieron al gobierno de México en aquellos años por el control que ejercían las organizaciones criminales de la frontera fueron minimizados y desestimados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que, como sucede ahora, se presentaba a sí mismo como víctima de una embestida de “la derecha”.
Medios de comunicación basados en Estados Unidos empezaron a hablar del riesgo que planteaba para toda la región el ingreso a México de reses robadas de América Central donde la plaga del gusano barrenador nunca se logró erradicar del todo.
Y es cierto, a ello se agregó la decisión del gobierno de Donald Trump, influida por las recomendaciones del así llamado DOGE, el Departamento de Eficiencia Gubernamental por sus siglas en inglés, la entidad ahora desaparecida, que Trump puso en manos de Elon Musk, el dueño de Starlink, Tesla y otras empresas de cancelar el financiamiento a los programas para controlar el gusano barrenador en Estados Unidos mismo.
Como sea, tanto ayer miércoles como este jueves, el gobierno de México insistió una vez más, en la idea de ser víctima de una embestida y para ello volvió a contar con la ayuda de personajes como Eduardo Feinmann, el locutor argentino que ayer quiso corregirse a sí mismo, al limitar sus ataques al ámbito de lo deportivo, ayer criticó en su programa en Buenos Aires al gobierno de Sheinbaum, lo que le dio la oportunidad a la titular de la Presidencia en México para presentarse una vez más como víctima de un embate de la derecha global.
Más tarde, Sheinbaum visitará la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México, para participar en un acto de intercambio de armas por juguetes y otros objetos, en el marco del Día Internacional de la Destrucción de las Armas de Fuego.
El tema también fue mencionado por Sheinbaum y por Roberto Velasco, su canciller, como parte de un breve reconocimiento de los hechos ocurridos en Houston, donde el migrante Lorenzo Salgado Araujo, con 35 años de trabajo en EEUU, fue victimado por un agente del ICE, como da cuenta el texto enlazado después de este párrafo.