
El grupo de priistas, además de discutir la crisis interna de su partido, busca presentar propuestas para recuperar la militancia y su rol como oposición.
Por José Luis Camacho Acevedo
Un grupo de destacados políticos, todos de origen priista, se reunió en el hotel Hacienda Cantalagua, en las inmediaciones del mítico Atlacomulco, para analizar la situación que atraviesa el país y pronunciarse ante las amenazas, tanto internas como externas, que estamos padeciendo.
La realidad es que el meollo de ese cónclave de notables fue una rebelión en la granja contra el virtual secuestro que Alito tiene sobre lo que queda del PRI.
Asistieron personajes como Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Enrique Burgos, además de los mexiquenses Ricardo Castillo y Alejandro Nieto, así como Carolina Monroy y Arturo Núñez, entre los más mencionados en los medios que dieron cuenta de esa rebelión.
Los planteamientos de “Unidad Nacional” fueron, en realidad, un simple discurso.
Lo trascendental fueron las alternativas que dejaron sobre la mesa a la actual dirigencia tricolor:
Abrir un diálogo para explorar las formas en que el PRI pueda recuperar militancia y su condición de verdadero partido de oposición.
Reconocer a Alito y su grupo como una corriente deliberativa dentro del PRI.
Dado que es muy poco probable que Alito y su pandilla acepten abrirse a un diálogo, ya que ello comprometería tanto los estatutos con los que se mantienen al frente del PRI, como el riesgo de tener que distribuir de manera diferente las prerrogativas que les otorga el INE, a los rebeldes no les quedaría otra opción que formar una corriente política fuera del PRI.
Esto sería muy grave para Alito y su grupo, ya que, si solo el Estado de México representó el 25% de los votos que obtuvo la derrotada Xóchitl Gálvez en los comicios presidenciales del año pasado (cerca de 18 millones de votos, lo que representa más de 4 millones), el boquete que le abrirían a Alito y lo que queda del PRI sería de dimensiones catastróficas.
¡Ya se estaban tardando!
En tiempo real
Después del júbilo, vino una noticia que casi echó a perder la forma positiva en que se recibió el acuerdo entre la presidente Claudia Sheinbaum y el presidente Trump de pausar durante un mes la aplicación de aranceles, al conocerse que Canadá también declaró a los cárteles mexicanos como terroristas, en su conversación con el mandatario estadounidense. ¡Sopas!
Parece una broma, pero es rigurosamente cierto: el presidente de Ecuador, Daniel Noboa Azin, anunció que impondrá un arancel del 27% a todos los productos mexicanos importados a su país, a menos que el gobierno de Claudia Sheinbaum acceda a firmar un Tratado de Libre Comercio.
El último exfuncionario de alto rango que seguía en prisión preventiva en un centro penitenciario por su presunta participación en los fraudes cometidos bajo la modalidad de la llamada Estafa Maestra logró el cambio de su medida cautelar y hoy se encuentra en su domicilio. Se trata de José Antolino Orozco Martínez.
Fuente: AEI Noticias