Alberto Farfán Lunes, 14 de Septiembre del 2026, 16:18
Dalton retrata a una generación de jóvenes dividida entre la creación artística y la militancia política frente a la violencia del Estado salvadoreño.
Por Alberto Farfán
Entreverar elementos estilísticos, géneros literarios, omisión de reglas gramaticales, empleo de diversos niveles de lenguaje y tonos, entre otros aspectos, todo ello bajo un mismo hilo conductor y con el objeto de poner por completo en tela de juicio a una generación —la Generación Comprometida, como se le denominó— frente al entorno hostil nutrido por la barbarie atroz que perpetraban las fuerzas de la dictadura militar del El Salvador de aquel entonces en contra de la disidencia, nos habla de una obra magistral.
Como bien se afirmó en columna anterior en este mismo espacio (13/04/26), de la obra del intelectual y revolucionario destacaban el poemario Taberna y otros lugares (1969) —de la cual comentamos un texto—, subrayando que también era loable su única novela Pobrecito poeta que era yo… publicada póstumamente en 1976.
En esta obra, Roque Dalton (1935-1975) despliega su inigualable y vasto acervo cultural para brindarnos la vida y actividades de un grupo de amigos amantes de la poesía y el arte, cuyo contexto era una dictadura militar, entregándonos no personajes planos y sin relieve alguno, al contrario, los dibuja con hondura y gran sensibilidad.
En este sentido, conoceremos lo que piensan y sienten fundamentalmente los cinco personajes principales: Álvaro, Roberto, Mario, Arturo y José. Quienes se encuentran en la encrucijada de optar por el arte o por intervenir en el Partido Comunista Salvadoreño o en el grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). De hecho, en buena medida todos ellos se configuran como alter egos del propio Dalton. De ahí que busque burlarse de sí mismo dejándose llevar por el sarcasmo o el humor negro al hablar sobre ciertas vivencias o aspiraciones de los cinco amigos.
En consecuencia, nuestro autor no es nada solemne en su narrativa, así como tampoco en las discusiones filosóficas que desarrollan estos jóvenes y también es de destacarse que no se permite plasmar en su escrito la superposición político-ideológica que le cuestionamos con anterioridad.
No obstante, esto cambia cuando aborda la violencia que ejerce la dictadura en contra de militantes de la disidencia organizada: autoritarismo, censura, violencia, persecución, tortura física y psicológica, desapariciones y asesinatos. Cabe señalar que no sólo es un cuestionamiento explícito contra la dictadura salvadoreña exclusivamente, sino también de forma implícita a las de Centro y Sudamérica.
Considerada por algunos como un texto collage y experimental, coincidimos con ello en la medida en que los recursos expresivos del mismo son tomados de los años en que estaban en boga en buena parte de occidente. Rompiendo con tradiciones de siglos en la literatura.
Encontraremos el monólogo interior; además, una diversidad de tonos de expresión, que van desde un nivel culto a uno vulgar, con localismos salvadoreños y palabras altisonantes. Omite los párrafos, también las reglas de puntuación. Elimina la linealidad temporal y espacial de entre capítulos. Integra diversos géneros de escritura sin orden alguno como son: narrativa de ficción, poesía, ensayo, teatro, testimonio, crónica periodística y diario íntimo.
Estructura que podría generar un caos en el lector promedio, y más aún porque ese bagaje estético prácticamente ya desapareció. Sin embargo, si no se pierde de vista el leitmotiv de Pobrecito poeta que era yo… de Roque Dalton, la novela dejará en el lector el panorama de lo que acontece en una sociedad reprimida por un gobierno autoritario, el temor de una ciudadanía amenazada y primordialmente la disyuntiva que algunos jóvenes considerarán sobre cómo terminar con todo ello.