De EEUU a Guatemala: mexicanos en una nueva ruta de expulsión

Daniel Lee

Compartir

Agréganos como fuente preferida en Google

Los mexicanos deportados de EEUU son trasladados primero a Centroamérica y después por tierra a México, una ruta que la Cancillería mexicana ya rechazó.

Por Daniel Lee

Estados Unidos está deportando a miles de mexicanos a Guatemala y Honduras en lugar de enviarlos directamente a México, una estrategia que Washington reconoce tiene un objetivo concreto: impedir que los connacionales regresen a la frontera norte e intenten nuevamente ingresar a territorio estadounidense. La medida ya provocó el rechazo de la Cancillería mexicana y abre un nuevo frente de tensión en la relación bilateral.

Al menos 2 mil 400 mexicanos han sido trasladados a Guatemala en lo que va de 2026, mientras Honduras ha recibido otros 282. Son más de 2 mil 600 connacionales que, después de ser expulsados de Estados Unidos, están siendo enviados primero a un tercer país para posteriormente regresar a México por vía terrestre.

No es un asunto de logística. Es una política de disuasión.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos han reconocido, bajo condición de anonimato, que el propósito de enviar a los mexicanos a Centroamérica es precisamente dificultar su regreso a la frontera estadounidense. El Instituto Nacional de Migración de México confirmó que esa es la explicación proporcionada por sus contrapartes estadounidenses.

La decisión resulta particularmente cuestionable porque esos mexicanos no tienen por qué ser enviados a otro país. Son ciudadanos mexicanos y tienen derecho a regresar directamente a México.

La Secretaría de Relaciones Exteriores ya expresó su desacuerdo y recordó a Washington ese principio básico. Pero el problema va mucho más allá de una diferencia diplomática: lo que está en juego es si Estados Unidos puede decidir unilateralmente utilizar el territorio de terceros países para hacer más difícil el retorno de ciudadanos mexicanos a su propio país.

El episodio más reciente exhibe la dimensión de esta nueva práctica. Un avión procedente de Texas aterrizó en Guatemala con 42 mexicanos y 80 guatemaltecos deportados. Después de ser separados, registrados y atendidos en el centro de recepción migratoria, los mexicanos fueron trasladados en autobús durante unas siete horas hasta la frontera con México.

Es decir: fueron expulsados de Estados Unidos, enviados a Guatemala y desde ahí obligados a recorrer el camino de regreso a su propio país.

La pregunta es tan sencilla como incómoda: ¿por qué un mexicano deportado de Estados Unidos tiene que pasar por Guatemala para volver a México?

La respuesta de Washington es la disuasión. Y precisamente por eso México no debería aceptar que esta práctica se convierta en la nueva normalidad.

Sígueme en mis redes sociales:

@DANIELLEE69495

https://www.facebook.com/profile.php?id=61575781711542

Agréganos como fuente preferida en Google