Rodolfo Soriano-Núñez Viernes, 02 de Junio del 2023
Casi mil niños víctimas de abuso sexual por sacerdotes en el informe de Javier Cremades, del Opus Dei.
Ocho de cada diez víctimas de los 728 clérigos agresores implicados en el abuso sexual fueron varones.
Ofrece un promedio de 1.27 víctimas por depredador, muy inferior a las siete víctimas por depredador en Francia.
Religión y vida pública
Por Rodolfo Soriano-Núñez
La jerarquía de la Iglesia Católica en España ha recogido testimonios de abusos sexuales a 927 menores cometidos por 728 sacerdotes y otros religiosos desde 1945 y hasta 2022. El documento, titulado Para dar luz se presenta como una serie de siete volúmenes dedicados a este asunto. El primer volumen, de 240 páginas, está disponible en el sitio de Internet de la Conferencia y se puede consultar en esta dirección.
La comisión ha constatado que la mayoría de las víctimas, el 82.62 por ciento, son varones. Al analizar los casos por década, sólo hay dos casos anteriores a 1950. Entre 1950 y 1960 hay 40; 137 en los siguientes diez años; 172 entre 1970 y 1980. En la siguiente década hay 127 casos. De 1990 a 2000, son 45. En la primera década de este siglo son 20. Entre 2010 y 2020 son 60 y a partir de 2021 un total de 34. Hay 91 casos que no aparecen con alguna fecha que permita distinguirlos.
Es un patrón muy parecido al de los casos reportados en informes similares elaborados en Alemania, en Francia y, más recientemente, en el estado de Illinois en Estados Unidos.
Es notable, sin embargo que a diferencia del reporte de Illinois y de otro elaborado por el diario polaco Rzeczpospolita (República) sobre los abusos durante el régimen comunista en Polonia, del que Los Ángeles Press publicó un resumen, que coincidieron en una cifra de alrededor de cinco víctimas por cada depredador, en España la cifra promedio por depredador es de poco más de 1.27 víctimas. La cifra del promedio de víctimas en el reporte de Polonia y el del estado de Illinois es ya bastante menor que que reportó Jean-Marc Sauvé en el reporte francés. En ese documento, los autores hablan de un promedio de siete víctimas por cada depredador sexual (ver la página 210 del reporte en francés o la página 148 del reporte en inglés). En el informe de los obispos de España la cifra es de poco más de 1.27 víctimas por cada depredador sexual. No hay razones reales para suponer que la intensidad del abuso haya sido menor en España que en Polonia, en Estados Unidos o en Francia.
La existencia misma de la comisión que elaboró el reporte de la conferencia de obispos de España estuvo afectada desde el inicio por serias dudas acerca de su imparcialidad y disposición a dar cuenta del verdadero alcance de los hechos y todavía más acerca de la disposición de los obispos a contribuir de alguna manera a la reparación del daño infligido a las víctimas.
El estudio de la diócesis de Friburgo, por ejemplo, fue encargado a un abogado sin vínculos formales o informales con esa diócesis o con la estructura de la Iglesia en Alemania.

En Francia el así llamado Reporte Sauvé, publicado en 2021, fue encargado a Jean-Marc Sauvé, un muy experimentado y prestigiado exfuncionario público de alto nivel, con más de cuatro décadas al servicio de algunas de las instituciones más prestigiadas de Francia. Sauvé no sólo creó los ahora ya comunes "buzones" virtuales para recibir denuncias anónimas o firmadas por las posibles víctimas.
El estudio de Sauvé implicó levantar una muy detallada encuesta, representativa a escala municipal en todo el territorio francés. Ese nivel de detalle hace de su estudio una mina de información para las personas interesadas en comprender el fenómeno del abuso en contextos eclesiásticos y de otros tipos.
En Estados Unidos los tres reportes más recientes, de los estados de Pennsilvania, Maryland e Illinois, fueron elaborados por las oficinas de los fiscales generales de esos estados, de modo que no hay dudas sobre la posible interferencia de líderes de la Iglesia Católica en su diseño o la presentación de los resultados. No existen garantías de ese tipo en el texto presentado en Madrid.
El informe español, en cambio, fue encargado a un despacho de abogados que, aunque muy presitigiado y reconocido en el mundo empresarial español, es propiedad de un miembro del Opus Dei, una orden religiosa española que ha sido objeto de fuertes críticas por su papel en la captura por la extrema derecha de Estados Unidos de la Suprema Corte de Justicia de ese país. Ese proceso que ha sido detallado en entregas previas de esta serie Religión y vida pública.
En el caso concreto del informe español, ya desde que se supo que el responsable sería el bufete Cremades & Calvo Sotelo, hubo voces que cuestionaron la pertinencia de una decisión así.
Lejos de atender a las voces que cuestionaban la manera en que se seleccionó al responsable del estudio, el arzobispo y cardenal de Barcelona, Juan José Omella, se empeñó en que el opusdeíno Javier Cremades fuera el responsable de la investigación.
En febrero de 2022, Cremades y Omella participaron en una conferencia de prensa en la que dieron cuenta del avance que llevaban en ese momento. Al ser cuestionado sobre la pertinencia de su nombramiento, Cremades argumentó que llegar al fondo del problema de los abusos era algo consistente con sus convicciones como miembro de "la obra" fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer.
Sin embargo, cuando se supo en marzo de este año de la inminente presentación de los resultados de la investigación volvieron a emerger todo tipo de cuestionamientos a la conferencia de obispos de España por la manera en que seleccionaron al principal del proyecto.
Algunos medios españoles incluso afirman que la dirección de correo electrónico que Cremades y su equipo crearon para recibir las denuncias de abuso no funcionaba.

Javier Cremades, tercero de izquierda a derecha, responsable del reporte de los obispos de España, en 2012 en una actividad como presidente del Club Málaga Valley.
Los Ángeles Press ni este periodista estamos en condiciones de verificar si la dirección de correo electrónico funcionó o no en su momento. Debe quedar claro, sin embargo, que ya desde que la comisión se anunció en febrero de 2022, había serias dudas acerca de la pertinencia del modelo de investigación que seguiría Cremades.
Esas dudas nunca fueron resueltas del todo ni por Cremades mismo, ni por sus subordinados en su bufete ni, sobre todo, por los cardenales Omella y Carlos Osoro, el todavía titular de la arquidiócesis de Madrid.
Ya desde abril de 2022, por ejemplo, El Periódico informaba en una nota que en cerca de 45 días de operación, Cremades sólo había recibido 50 mensajes de posibles víctimas.
Los datos presentados por la Conferencia Episcopal Española (CEE) en la jornada Protección de menores: seguimos caminando, a la que han asistido alrededor de 120 personas que intervienen en la investigación y esclarecimiento de esos abusos en el ámbito eclesiástico quiso presentarse como una suerte de trampolín para desarrollar otras iniciativas en las 72 diócesis de España.
Según la información distribuida la propia conferencia de obispos, por medio de su director de la Oficina de Comunicación, José Gabriel Vera, el informe Para dar luz, sería parte de como un esfuerzo muy amplio que va a acompañado de una Instrucción de los obispos para alentar las prácticas que eviten nuevos episodios de abuso en la Iglesia Católica. Esa instrucción Sobre los abusos sexuales está disponible aquí.
Las cifras: 927 víctimas y 728 agresores
El informe señala que de los testimonios de las 927 víctimas, 283 fueron recibidos en las oficinas diocesanas y 445 en las de alguna de las órdenes religiosas o congregaciones que existen en España. En nueve diócesis no se recibió ningún testimonio ni tampoco en 69 oficinas de congregaciones.
Tal y como refleja el informe, elaborado entre febrero y marzo de este año, respecto al sexo de los agresores, más del 99 por ciento son hombres y tan solo los testimonios se refieren a 5 mujeres depredadoras.
Mientras, las víctimas son varones en el 82.62 por ciento de los casos y mujeres en el 17.38 restante.
De los 728 agresores, cifra que se extrae de los testimonios, poco más de la mitad (378) son clérigos. Hay 208 religiosos/as no ordenados sacerdotes y 92 laicos, en tanto que en 23 testimonios el denunciante no supo decir la condición eclesial del depredador.
No todos los denunciantes pudieron decir si el depredador que les lastimó todavía estaba vivo, pero los autores del reporte estiman que 63.6 por ciento de los depredadores han fallecido.
Según el informe, la inmensa mayoría de los abusos ocurrieron en colegios, seminarios e internados. El informe señala que los lugares en los que se cometieron los abusos se pueden agrupar en cuatro contextos: el escolar (colegios, institutos, aulas, patio escolar, vestuario, gimnasios, etc.), con un 46.96 por ciento del total. En las parroquias (parroquia, iglesia, rectoral, centros parroquiales, etc.), ocurrió el 15.79 por ciento.
Una cifra similar, poco menos del 15 por ciento, habría ocurrido en seminarios o casas de formación. Sólo un poco menos del 18 por ciento, el 17.69 por ciento, serían abusos de carácter heterosexual.
Además, ocho de cada diez casos se remontan al siglo pasado y tres cuartas partes habrían ocurrido antes de 1990, por lo que se confirma, una vez más, que la mayoría de los abusos no pueden ser imputados a las reformas traídas por el Concilio Vaticano II.
Le siguen los abusos en el tiempo libre o de ocio (excursiones, acampadas, peregrinaciones) y el resto se distribuye entre otros espacios como domicilios familiares, casas religiosas o automóviles, entre otros.
Al otro lado de los Pirineos
Al tiempo que en Madrid se daban a conocer los resultados de este informe, en Francia un tribunal imponía la pena máxima por abusos sexuales, 20 años de cárcel, a un sacerdote acusado de abusar de 27 estudiantes. El sacerdote es miembro de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, un grupo extremista e integrista del catolicismo, algunos de cuyos miembros desconocen al papa Francisco como legítimo líder de esa iglesia, a pesar de que Francisco les ha concedido el derecho a celebrar matrimonios y bautismos y a confesar a los fieles católicos que lo consideren necesario.
El sacerdote Pierre de Maillard fue acusado desde 2020 por un grupo de padres de familia. Sus víctimas eran estudiantes en un pequeño colegio ubicado en la localidad de Vendeé, en la costa del Atlántico de Francia.

De igual modo, en Bolivia, la Conferencia Episcopal Boliviana publicó un documento en el que muestra su indignación por el hecho que el gobierno de Luis Arce usa "como una falsa bandera" a las víctimas de abusos sexuales en los colegios jesuitas. Tristemente, los obispos bolivianos parecen no estar al tanto de lo que hicieron sus colegas franceses cuando encargaron a Jean-Marc Sauvé la elaboración del informe que lleva su nombre.
De igual modo, los obispos bolivianos podrían abonar al bienestar de las víctimas de abusos sexuales al dar forma, como lo han hecho los obispos alemanes y franceses, a mecanismos para que las víctimas puedan acudir con terapeutas de su elección a recibir el tratamiento que les permita restañar sus heridas.
Si eso ocurre, seré el primero en informarlo.