Los sacerdotes de Ciudad Juárez, ¿con quién están?
La incansable investigación de los abusos sexuales de menores, foto de Ricarda Hinz

Rodolfo Soriano-Núñez

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Eduardo Hayen Cuarón, vocero y exorcista de la diócesis de Ciudad Juárez promueve teorías racistas, machistas y a quienes atacan al papa Francisco.

Religión y vida pública: Otros sacerdotes de Ciudad Juárez amplifican a exsacerdotes expulsados del sacerdocio por el papa Francisco, sin que acierten a crear la comisión para prevenir abusos.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

En las últimas semanas, he ofrecido un panorama tan amplio como me ha sido posible de la situación en Ciudad Juárez, Chihuahua como uno de los epicentros de la crisis de abusos sexuales en la Iglesia Católica en México.

En esta entrega sobre la diócesis de Ciudad Juárez, me centraré en el factor clave de esta crisis: los presbíteros, sacerdotes o curas de esa demarcación religiosa en México.

Dado la existencia de lo que, a mi modo de ver, es una suerte de cerrojo de la diócesis que, por una parte, impide que se pueda platicar sobre la situación y, por otra parte, limita tanto como puede el reconocimiento de cualquier problema busqué una manera indirecta para comprender cómo actúa el clero de la diócesis de Ciudad Juárez.

La manera en que lo hice es viendo lo que los sacerdotes de la diócesis fronteriza publican en las distintas plataformas de redes sociales a su alcance. No es la mejor manera de hacerlo y seguramente se podrán plantear todo tipo de objeciones a esta ruta, pero creo que permitirá comprender qué piensan los sacerdotes de esa demarcación religiosa y comprender por qué, como se hizo ver en la entrega inmediata anterior, la diócesis ni siquiera puede integrar una comisión encargada de prevenir abusos.

Para tratar de comprender qué piensa el clero de la diócesis de Ciudad Juárez me centré en lo que publican algunos de los sacerdotes “estrella” de esa entidad. Uno de los más notables, por diversas razones, es el párroco de la catedral de Nuestra Señora de Guadalupe en Ciudad Juárez, quien ejerce el cargo de director del diario Presencia, la voz oficial de la diócesis y en ese sentido es también el portavoz, además de que también ejercería, según el portal Religión en Libertad como "exorcista de la diócesis".

Se trata del presbítero Eduardo Hayen Cuarón. Él es activo en la red social antes conocida como Twitter, donde tiene poco más de 17 mil seguidores. En Facebook, donde tiene poco más de 7 mil seguidores, y es autor de una bitácora en Blogger, con 37 seguidores.

Hayen es miembro de una de las familias patricias de Ciudad Juárez, dueños de Hágalo. Home Center, una especie de Homedepot del norte de Chihuahua, que presume tener doce sucursales y 76 años de experiencia, la mayoría de ellos como una ferretería con un nombre distinto, vinculada a la antigua Compañía Maderera de Chihuahua, cuya primera tienda fue inaugurada en 1946, lo que la hace más antigua que la diócesis en la que ahora se desempeña Hayen Cuarón que fue fundada en 1957. El perfil del presidente de esa empresa en la red social conocida como LinkedIn, Pablo Cuarón, se puede consultar en esta dirección.

Uno de los hermanos de Eduardo, Héctor Hayen Cuarón, aparece en esa misma red social como director comercial de Hágalo. Home Center.

La primera vez que tomé conocimiento de Hayen Cuarón fue por un mensaje que publicó en Twitter durante la pandemia. Al leer entonces algunos de sus tweets observé que sigue una lógica clericalizada de la Iglesia Católica en la que le corresponde a ellos, como sacerdotes, ser los únicos que pueden definir qué está bien y qué está mal en prácticamente todos los ámbitos de la vida.

En ese mensaje, se hacía eco de las peores teorías de conspiración que circulaban entre la extrema derecha católica de España. El 20 de marzo de 2020, cuando apenas iniciaba la pandemia y no había en el horizonte alguna posibilidad de contar con vacunas, Hayen republicó una nota publicada por Actuall, un portal cercano, por decir lo menos, a Vox, el partido de la extrema derecha neofranquista en la que se advertía del riesgo de que la pandemia sirviera para legalizar el aborto:

La “nota” de Actuall habla sobre el aborto en Nueva Zelanda y la presenta como si en el país de Oceanía fuera posible obtener en un aborto en todo momento, sin que la ley de ese país fije algún límite. Eso puede desmentirse fácilmente al consultar una de las páginas del Ministerio de Salud del gobierno de Nueva Zelanda, que explica los términos que establece la ley en ese país, que no son los que describe Actuall. Los posibles abortos posteriores a la vigésima semana son estimados por la autoridad neozelandesa en menos del uno por cierto de todos los abortos que ocurren en ese país al año, el 0.9 por ciento.

El texto que publicó Actuall, por cierto, está basado, a su vez en un texto similar publicado por la organización LifeSite News que se distingue, entre otras cosas, por sus frecuentes ataques al papa Francisco.

En uno de esos ataques, publicado en 2016, luego de que el papa promulgara un documento de la Iglesia Católica sobre el matrimonio y el divorcio entre los católicos llamado Amoris Laetitia (o La alegría del amor, disponible aquí en español), LifeSite News se hacía eco de una carta publicada por 16 británicos que calificaban de “hereje” al papa Francisco. La carta ha ganado alguna “tracción” en los círculos de la extrema derecha católica y siempre que Francisco hace algo que no es de su agrado, LifeSite News y otros portales de Internet de esos grupos la recirculan.

Desde entonces, aunque no sigo a Hayen Cuarón en ninguna red social, procuro revisar de cuando en cuando qué dice sobre temas que considero que son claves para entender el comportamiento de la extrema derecha católica en México.

En ese sentido, es notable que, a pesar de su afiliación a una diócesis que en teoría está directamente comprometida con los esfuerzos para ayudar a los migrantes que llegan a México para tratar de cruzar a Estados Unidos, Hayen Cuarón amplifica en la red social antes conocida como Twitter a La derecha diario, un medio que mayormente traduce al español “información” que presenta la cadena Fox News en Estados Unidos, como la relativa al supuesto fraude que, según la derecha política de ese país, ocurrió en la elección presidencial de 2020.

El obispo de Juárez, José Guadalupe Torres Campos es, al menos en el papel, el responsable de la comisión del episcopado mexicano que supuestamente existe para ayudar a las personas migrantes que llegan a la frontera México-Estados Unidos. Hayen Cuarón como tal no forma parte de esa comisión, pero dada la vinculación de su obispo, uno esperaría alguna sintonía entre él, su obispo y el papa Francisco en materia de migración.

Si existe esa sintonía es uno de los secretos mejor guardados, pues él no pierde ocasión para expresar posiciones alineadas con las ideas que defiende el ala más radical por intransigente del Partido Republicano contra los migrantes que tratan de llegar a Estados Unidos.

En concreto, el 24 de septiembre, amplificó un mensaje en el que La derecha diario se hacía eco de una nota de Fox News del día previo que culpaba al presidente Joe Biden de la crisis en la frontera.

Ese mismo día, un poco antes, se hacía eco de una de las teorías de conspiración favoritas de la extrema derecha que promueve a Donald Trump en Estados Unidos, según la cual los gobiernos federales demócratas, de alguna manera, logran que todos los migrantes que Estados Unidos recibe, puedan votar inmediatamente en las elecciones de ese país, sin ningún tipo de control, como se puede ver en el mensaje que aparece a continuación:

En otro mensaje sobre la migración incluso se hace eco de las quejas que el Partido Republicano formula contra el papa Francisco de una supuesta participación de la Iglesia en las redes de tráfico de personas, por la defensa que el papa ha hecho del derecho a migrar, como se puede ver en este otro mensaje:

En un mensaje previo culpa, además, a los “gobiernos socialistas” de lo que él llama la “migración desordenada”.

Además de atacar a los migrantes y difundir teorías de conspiración, otra de las pasiones de Hayen Cuarón es atacar lo que él y quienes entienden el catolicismo como él llaman la “ideología de género”.

Parte de la cruzada de Hayen Cuarón contra lo que él llama “la ideología de género” lo lleva a publicar opiniones como la que aparece en este otro mensaje en la red social antes conocida como Twitter

El mensaje refleja ideas acerca de lo femenino y lo masculino y el papel de ciertas hormonas como exclusivas de uno de los dos sexos. Son formas de entender la biología humana que no se sustentan en la evidencia empírica, pero que reflejan la manera en que un sector del catolicismo entiende su religión.

En este texto de la Revista Española de Cardiología, quedaba claro que la cuestión del papel de los estrógenos no estaba resuelta a mediados de la primera década de este siglo y ocho años después, en 2015, en este texto de divulgación de la Revista Ciencia de la Academia Mexicana de la Ciencia quedaban claras dos cosas.

Una, que el debate acerca de los efectos del estrógeno en el cuerpo humano seguía sin resolverse y la otra que los varones necesitamos del estrógeno. No es que el estrógeno sea una hormona exclusiva de las mujeres, del mismo modo que la testosterona también existe y es necesaria para que las mujeres regulen algunas funciones biológicas básicas, no es –como implica Hayen Cuarón para el estrógeno– exclusiva de uno de los dos sexos.

Hayen Cuarón se lanza repetidamente contra otros molinos de viento. Entre sus favoritos son quienes defienden la idea de darle un mejor trato a los animales y, como suele suceder con los grupos de la derecha católica más radical, echa en un mismo costal, el del “marxismo cultural”, a todos los grupos con los que él no está de acuerdo, aunque sean grupos que tienen puntos de vista distintos entre sí en otros asuntos.

Al actuar así, sigue a una de sus fuentes, el influencer canadiense Jordan Peterson, quien hace algunos años era una figura académica respetada en su país, pero que radicalizado y afectado por el consumo de distintas drogas, ahora ofrece su propia ideología a quien quiera escucharlo.

Incluso llega a amplificar contenidos en los que Peterson abiertamente critica o ataca al papa Francisco, como en este mensaje de septiembre de este año:

Esa idea de que existe algo llamado “marxismo cultural” es, por cierto, compartida por otros influencers, como en el caso de Agustín Laje (ver este vídeo, por ejemplo), quien es frecuentemente citado por las alas más radicales de la derecha latinoamericana como una suerte de autoridad intelectual, aunque sea difícil comprender por qué se le tendría que considerar como tal.

Paradójicamente, Hayen Cuarón suele criticar a quienes no comparten sus puntos de vista descalificándolos como “ideológicos”, como si él pudiera decirse libre de ideologías. Y lo hace porque su apuesta, su estrategia en la lógica del clericalismo es la de presentarse siempre como el intérprete autorizado de Dios, el conocimiento y la verdad en la tierra.

Incluso cuando habla de las iniciativas del papa Francisco. En un mensaje más reciente aún, publicado durante este fin de semana próximo pasado desde Chihuahua capital, Hayen Cuarón se “cura en salud” al difundir un vídeo de un sacerdote español que traduce al español algunas de las críticas que se lanzan desde Estados Unidos contra el papa Francisco por su supuesta voluntad de “abaratar la comunión”, es decir, de permitir que cualquier persona comulgue.

En el breve comentario con el que apostilla el vídeo del sacerdote español, Hayen Cuarón deja ver, incluso antes de que concluya el Sínodo actualmente en curso en Roma, que él desea ejercer lo que en los hechos es una facultad para excluir de la posibilidad de comulgar a quién él considere que no merece la comunión; en otras palabras, quiere excomulgar según su criterio.

El escenario es tan absurdo, que resulta difícil comprender cómo es posible que haya sacerdotes que consideren que el líder de su propia Iglesia, electo—según aprendí en mis clases de catecismo—por la inspiración del Espíritu Santo, manifiesta en el Cónclave de los cardenales, pudiera hacer las cosas que ellos dicen que Francisco está dispuesto a hacer.

Otros sacerdotes

En todo caso, Hayen Cuarón no es el único sacerdote de la diócesis de Ciudad Juárez con un perfil de este tipo que lo revela como clericalista, a pesar de que en alguna de sus entradas en su bitácora en Blogger reconoce el daño que el clericalismo hace a la Iglesia. Dice en esa entrada:

El clericalismo es una manera desviada de concebir al clero, una deferencia en exceso y una tendencia a conferirle una superioridad moral. Los laicos pueden caer también en este vicio al creer que sus aportaciones a la vida de la Iglesia son de segundo grado y que el sacerdote necesariamente sabe más que todos. Si laicos y sacerdotes continuamos fomentando el clericalismo, los fieles laicos serán como enanos que nunca desarrollarán todas sus potencialidades; así el Reino de Dios no desarrollará todo su crecimiento.

Y tiene razón, el clericalismo hace de los laicos “enanos que nunca desarrollarán todas sus potencialidades”. Extrañamente, cuando se trata de decidir quién puede o no comulgar, Hayen Cuarón se alinea claramente con quienes consideran que son los clérigos quienes deben tener la última palabra sobre el tema.

Otros sacerdotes de Ciudad Juárez están claramente alineados en esa lógica.

Uno de ellos es el presbítero Salvador Magallanes, quien en un mensaje publicado en su cuenta de Facebook cita a Frank Pavone. Magallanes es párroco de Nuestra Señora de la Paz. El templo de esa parroquia se encuentra en Pradera Dorada, muy cerca de donde operaba el albergue del DIF en el que Margarita, la niña cuya historia inició esta serie de textos sobre la diócesis de Ciudad Juárez, fue víctima de una agresión sexual.

Es una joya de la arquitectura juarense. Las paredes del templo están hechas (o al menos aparentan estar hechas) de hermosos ladrillos rojos, que se alinean para dar forma a arcadas que permiten que el templo sea luminoso, bello por donde se le vea.

Lo que sorprende para quienes estamos al tanto de los problemas que ha causado Frank Pavone en la Iglesia Católica de Estados Unidos, es que haya sacerdotes mexicanos que están dispuestos a decirse en comunión con el papa Francisco y, al mismo tiempo, amplifiquen los mensajes del señor Pavone que, por cierto, fue originalmente distribuido por quien aparentemente es una laica católica colombiana, cuyo mensaje original se puede consultar aquí.

El mensaje de Pavone traducido al español y republicado por Magallanes.

Y es que Pavone, quien durante muchos años sólo pudo ejercer como sacerdote porque había un obispo en Filipinas dispuesto a renovarle sus licencias, recientemente fue laicizado por las agresiones verbales que un día sí y el otro también profería contra el papa Francisco en cuanta red social era capaz de participar, con el apoyo de una fundación que operaba desde el estado de Nueva Jersey en Estados Unidos. Se debe hacer notar que otras fuentes dan cuenta de que, desde que dejó la diócesis de Amarillo, en Texas, Pavone encontró difícil que algún obispo de Estados Unidos lo aceptara en diócesis, como se puede ver en este texto de 2020 en un periódico católico.

Pavone fue “reducido al estado laical” en diciembre de 2022, como deja ver esta nota de The Associated Press que, lamentablemente, sólo está disponible en inglés.

A continuación, se puede consultar el oficio girado por la Nunciatura Apostólica en Estados Unidos, a cargo de Christophe Pierre, quien fue nuncio también México, en el que se informa de la decisión de laicizar a Pavone, acompañado de un comunicado de tres párrafos que deja en claro que Priests for Life, la organización creada por Pavone no es una entidad de la Iglesia Católica, que se puede leer a continuación.

El oficio que la Nunciatura Apostólica en Estados Unidos publicó sobre Frank Pavone.

El responsable

Un tercer sacerdote de Juárez que llamó mi atención al tratar de comprender qué sucede en esa diócesis es Gustavo Balderas, párroco desde mayo de 2021 de Jesús Príncipe de la Paz, pero responsable también desde 2020, según este otro texto publicado en la prensa local juarense, de atender casos de pederastia.

De hecho, su página de Facebook presume su cercanía con el Centro de Protección de Menores o Ceprome, una entidad de las conferencias de obispos de los distintos países de América Latina, que tendría alguna responsabilidad en atajar la crisis de abusos en la Iglesia Católica.

La nota que comparte es una difundida por el propio Ceprome que se puede consultar aquí. Es una nota acompañada de una fotografía en que la que los integrantes del Ceprome, deben ser uno o dos por cada país de América Latina, aparecen junto al papa Francisco y el cardenal y arzobispo de Boston Sean O’Malley luego de la asamblea de esa entidad en Roma en septiembre de este año.

Los miembros de Ceprome luego de su asamblea, en una reunión con el papa Francisco, 2023.

En un mensaje del 4 de agosto de este año, Balderas se muestra muy preocupado por los libros de texto gratuito, por su supuesta alineación con la "teoría de género", como se puede ver en este vínculo.

Sin embargo, por más que traté de encontrar algún detalle, alguna pieza de información que permitiera saber cuándo se creará la Comisión para la Protección de los Menores en la diócesis de Ciudad Juárez en la página del presbítero Balderas, no me fue posible dar con ella. Quizás lo tiene en una porción reservada para sus seguidores de esa página. Como yo no lo sigo, no me fue posible encontrarla.

De hecho, a pesar de que en 2020 Balderas ya había cumplido con la capacitación para darle vida a la entidad responsable de prevenir abusos en la diócesis de Ciudad Juárez, la única comunicación oficial de algún jerarca de esa demarcación religiosa sobre el tema de Aristeo Baca, a quien dediqué la segunda entrega de esta serie, la hizo en 2021 Hayen Cuarón, en su condición de vocero de la diócesis y no Balderas.

Causas profundas

La segunda parte de esta entrega tiene que ver con las causas profundas de una crisis que, como ya señalé en la entrega previa de esta serie, yo estimo, a partir de los criterios mínimos fijados por la Comisión Sauvé que afecta a entre poco más de 500 y poco menos de mil 500 personas, algunas de ellas podrían haber muerto ya, pues ese número lo calculé a partir de la información disponible desde 1966 sobre el número total de clérigos varones en la diócesis de Ciudad Juárez.

También estimé, como se puede ver en la tabla que se presenta a continuación, que habría aproximadamente 22 clérigos depredadores. De nueva cuenta, podría ser que algunos de ellos ya hubieran muerto. Esa es una posibilidad que ha ocurrido en casi todos los reportes de los que tengo conocimiento tanto en Estados Unidos, Australia y distintos países de Europa.

Incluso en países donde no hay reportes específicos como tales, sólo se sabe de los abusos perpetrados por algunos clérigos, cuando esos clérigos mueren, como ocurrió en Chile con el jesuita Renato Poblete y más recientemente con otros miembros de esa misma congregación en Bolivia, de los cuales he dado cuenta en estos espacios de Los Ángeles Press.

Es claro que los tres sacerdotes de los que he dado cuenta aquí no representan a toda la diócesis de Ciudad Juárez. Creo, además, que otro factor determinante de estas crisis, es el tipo de liderazgo que ejercen algunos obispos.

En una entrega previa de esta serie adelanté que en Juárez un factor clave fue la manera en que Girolamo Prigione intervino con clérigos dóciles a su manera de entender el catolicismo, provenientes del Bajío mexicano, a las diócesis más rebeldes de Chihuahua, luego de que los obispos de Chihuahua capital, Ciudad Juárez y Tarahumara, anunciaron que se iban a una huelga de cultos para protestar por el fraude electoral en las elecciones de Chihuahua en 1986.

Hay una suerte de subgénero de los estudios electorales en México específicamente dedicado a analizar lo que ocurrió en Chihuahua en ese entonces. Todavía en 2020, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez publicó el texto El sistema político en Chihuahua. Orígenes y estructura, disponible aquí, que dedica uno de sus capítulos al tema de la Iglesia Católica y su papel en las movilizaciones de los ochenta. No tiene sentido repetir aquí lo que han dicho, en mejores condiciones otros.

Uno de los textos más recientes sobre las movilizaciones de Chihuahua en los 1980.

Lo que debe quedar claro es que luego de que tres de los obispos que ejercían su responsabilidad en Chihuahua en los ochenta se “rebelaron” al sumarse a las protestas por los resultados de la elección de gobernador y del congreso local de 1986, Girolamo Prigione, entonces delegado apostólico en México, desmovilizó al clero chihuahuense.

La desmovilización fue especialmente notoria en las diócesis de Cuauhtémoc-Madera, que en ese entonces era una prelatura, la arquidiócesis de Chihuahua capital, así como—sobre todo—en Ciudad Juárez. No es gratuito que luego de que Juan Sandoval Íñiguez heredó de la arquidiócesis de Guadalajara de Juan Jesús Posadas Ocampo, luego de su lamentable asesinato, Renato Ascencio León haya pasado de Cuauhtémoc-Madera a Juárez y que quien fue primero su auxiliar y luego su sucesor y actual titular de esa demarcación, José Guadalupe Torres Campos haya heredado también el cargo.

Lo que une a todos los sucesores del primer obispo de Juárez, el chihuahuense Manuel Talamás Camandari, es que ninguno de ellos nació en Chihuahua. Fue una desmovilización que desvinculó al clero de Chihuahua de su realidad, lo elitizó y lo clericalizó, e incluso lo acercó a las posiciones más radicales de la derecha estadunidense, la que sigue proclamando que Trump fue víctima de un fraude que sólo existe en su imaginación.

La generación que Prigione impuso en Ciudad Juárez trajo consigo, del Bajío mexicano, un modelo pastoral que corría a contrapelo de lo que era, en los ochenta, el modelo pastoral vigente en Ciudad Juárez y Chihuahua capital.

Enrique Krauze daba cuenta, en el número 115 de la revista Vuelta, de junio de 1986, del carácter del catolicismo chihuahuense de mediados de los ochenta así:

Quien a la postre llega (como sucesor en Chihuahua capital) es un chihuahuense de cepa, nacido en Bachíniba. Muy pronto se revela como un dirigente natural en esa sociedad tolerante: “ortodoxo, pero abierto, no marxista pero responsable en lo social”. Adiós a las velas y al devocionismo propio de la religión del centro. Lo que Almeida busca es “una respuesta seria y sana a la vida”.

Portada del número 115 de Vuelta.

Para Krauze, Almeida y el resto de los obispos que en los ochenta presidían las diócesis de Chihuahua eran “sacerdotes con mayor experiencia pastoral directa, con arraigo en sus lugares de origen, oriundos en un 60 por ciento de estados que no son Jalisco y Michoacán y sin memoria vital de la Cristiada”.

La mano dura de Prigione se sintió en todas las diócesis del estado. Quizás donde fue más notable fue en la entonces prelatura de Tarahumara que fue arrancada a la Compañía de Jesús, que la había acompañado desde su fundación en 1958, hasta que Prigione aprovechó la muerte del jesuita José Llaguno Farías en 1992, para crear la diócesis de Tarahumara, además de arrancarle parte del territorio para integrarlo a la de Parral.

La reacción fue así, porque un mes después de que Krauze publicó su análisis de la elección entonces venidera en Chihuahua, Almeida, arzobispo de Chihuahua, Talamás, obispo de Ciudad Juárez y el jesuita Llaguno, prelado de Tarahumara, publicaron el 7 de agosto de 1986 en algunos diarios locales de Chihuahua y en El Universal de la Ciudad de México, un desplegado que, en su parte sustantiva dice:

"Pensamos que el anular elecciones será una prueba seria del interés que tiene el sistema de respetar el voto del pueblo, y esta medida ayudará a conseguir la paz y la tranquilidad que nuestro estado necesita.

"Exhortamos, pues, a las autoridades que tienen en sus manos la solución del problema a que, atendiendo la voz del pueblo, anulen las elecciones del 6 de julio, como la única alternativa necesaria, justa y urgente. Esto será también un acto verdaderamente democrático.

"Agobiados, pero también esperanzados porque el Señor Jesús no niega a nadie la posibilidad de convertirse, nos afirmarnos como hermanos de todos en Cristo.

(El texto del desplegado se puede consultar aquí).

Una nota publicada en Proceso el 18 de agosto de 1986, deja ver qué tan disruptiva era la posición de los tres obispos de Chihuahua que firmaron el desplegado:

En cartas o telegramas, los prelados han coincidido en elogiar la “valiente” y “digna” actitud del clero chihuahuense y en considerar que se apega a la obligación evangélica que tiene la Iglesia (Católica) de velar por los derechos humanos de su pueblo.

Fue, en más de un sentido, un conflicto que rebasó a Prigione quien, desesperado por mantener su propia estrategia de negociación de los términos de la relación Estado-Iglesia, manoteaba en las asambleas de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y no dudaba en responder a cualquier periodista que le diera la oportunidad de recordarle, públicamente, a los obispos mexicanos que él actuaba con la autoridad de Juan Pablo II en México.

Y, aunque la CEM apoyó a los tres obispos de Chihuahua que amagaban con suspender cultos y ampliar el alcance de las protestas, como se puede ver en la imagen presentada después de este párrafo, que es de un desplegado publicado en 1986 en Excélsior y otros diarios de la capital, el sentimiento no era compartido por todos los obispos.

Desplegado publicado por Excélsior el 25 de agosto de 1986.

Había quienes apoyaban a Prigione. Notable entre ellos era Juan Jesús Posadas Ocampo, quien luego de doce años (1970-82) como obispo de Mexicali, había viajado a Cuernavaca para desmovilizar, derrumbar en más de un sentido, la obra de quien, de manera despectiva, era llamado por la prensa mexicana de derechas, “el obispón rojo”: Sergio Méndez Arceo.

En esta breve nota de 1985 de El Universal, cuando todavía era obispo de Cuernavaca, y faltaban dos años para que recibiera el premio que cualquier clérigo mexicano desea, el arzobispado de Guadalajara, lejos de expresar alguna solidaridad con sacerdotes y obispos que eran señalados e incluso amenazados por su “activismo político”, él mismo los denunciaba, lo que alentaba a quienes denunciaban repetidamente en los medios de la época a curas como el padre Camilo Daniel de Chihuahua.

Un reportaje de Manuel Mejido, publicado por Excélsior en julio de 1986, sobre el padre Camilo Daniel.

En todo caso, ha corrido mucha agua bajo los puentes del río Bravo desde aquellas protestas. Los obispos en México han tenido mucho tiempo para prepararse a lo que sabían que era inevitable, pero le apostaron a lo que pomposamente llamaban ellos y sus cercanos, “el macroinflujo”, es decir, la capacidad de los obispos para incidir a partir de acuerdos elitarios en las decisiones de los gobiernos.

Lo que es un hecho, sin embargo, es que los medios en México pasamos en 40 años de hablar de curas que eran líderes de movimientos sociales con efectos concretos en la vida de las personas como Camilo Daniel, a hablar hace casi 20 años de sacerdotes depredadores como Marcial Maciel, a hablar ahora de sacerdotes que uno nunca sabe si en realidad respetan o imitan, siquiera, al líder máximo de su propia religión, al papa Francisco.

Macroinflujo

Durante los noventa y la primera década de este siglo lograron imponer esa lógica del macroinflujo, pero lejos de aprovechar el impulso de los “obispos revoltosos” de Chihuahua, usaron el “macroinflujo” para imponer leyes anti-aborto y nada más.

Hubieran podido incluso blindar a las diócesis para que se aprobara una ley que limitara, por ejemplo, el alcance de las responsabilidades de los clérigos depredadores, pero lejos de ver lo que ocurría en Estados Unidos, Francia, Alemania, Chile, y muchos otros países, optaron por atrincherarse y por reventar a las víctimas y a sus familiares.

No encuentro otra explicación para el hecho que a Javier, el padre de Margarita, las autoridades de la Iglesia Católica en Roma, en la nunciatura apostólica en la Ciudad de México y en las curias diocesanas de Ciudad Juárez y de Chihuahua capital no hayan respondido nunca a las más de 200 comunicaciones que Javier les ha enviado desde que empezó esta pesadilla para él y su hija Margarita desde 2021, como tampoco ha logrado que el proceso en el ámbito civil avance, a pesar de que ahí lo inició antes, desde 2020.

La incansable investigación del abuso sexual infantil, foto de Ricarda Hinz. De las redes sociales de la Giordano Bruno Stiftung de Alemania.

Son muchos años de silencio, de desdén y de tratar de reventar o de cansar a la víctima y, en este caso, a su padre. Y él me ha proporcionado copia de todos esos documentos. No los circulo porque lejos de favorecer alguna solución, daría un pretexto a los abogados de la parte acusada en las rutas civil y canónica para eludir sus responsabilidades.

Ni qué decir de lo que algunos llamarían la “disonancia cognitiva”, es decir, la patente, la manifiesta contradicción entre lo que dice el papa Francisco en Roma cuando habla de la “espiritualidad de la reparación” y lo que hace José Guadalupe Torres Campos en Ciudad Juárez con las víctimas a las que debería reparar.

Esa disonancia cognitiva les ha pasado factura ya en términos de la afiliación al catolicismo, ha ocurrido en Juárez, en las otras diócesis de Chihuahua y en todo México y en otros países. En una entrega previa de esta serie, presenté el caso de Chile y la manera en que los jóvenes católicos son ya una minoría en ese país cuando se les compara con los jóvenes cristianos no católicos o con los que se declaran sin religión.

Los familiares y amigos de las víctimas, tanto como las víctimas mismas, saben de lo que son capaces los abogados de las diócesis mexicanas.

Y, como se hizo ver también la semana pasada, ninguna de las diócesis de Chihuahua cumple siquiera con el trámite elemental de crear la comisión responsable de prevenir abusos.

No es que esas comisiones basten. Pero ese desdén, enfatiza, una vez más la “disonancia cognitiva”, la contradicción. Y la única manera en que los clérigos responden a esa contradicción es descalificando a las víctimas, pidiéndoles que sean todas como santa María Goretti, una pequeña niña, declarada santa por la Iglesia Católica que fue víctima de lo que aparentemente fue un ataque sexual a manos de un varón conocido de su familia.

Santa María Goretti es famosa en algunos círculos del catolicismo porque—como me dijo alguna vez una víctima mujer de abuso sexual en España—“todos los curas quieren que una sea como la niña santa, como santa María Goretti”.

En este mensaje en Instagram, un legionario de Cristo, la orden fundada por Marcial Maciel, justamente invoca a santa María Goretti…

Ella se refería al hecho que “la niña santa”, murió casi inmediatamente después de que fue víctima del ataque, que su agresor perpetró a mano armada, con un cuchillo, que hundió en su cuerpo, lo que hizo que la niña, que no había cumplido siquiera los doce años muriera al poco tiempo de que recibiera la extremaunción.

Y es que quieren que sean así, no sólo por “la capacidad para perdonar”, lo que según muchos clérigos católicos enardecidos por las exigencias de las víctimas, “las libera”. Quieren que sean como “la niña santa” porque una vez muertas las víctimas se acaban sus preocupaciones de juicios o demandas de reparación.

El desdén con el que los cinco obispos y el arzobispo de Chihuahua acometen esa tarea aturde cuando se considera la manera en que, cada que puede, quien aparentemente es su superior, el papa Francisco, se prodiga en promesas de que efectivamente la Iglesia que él preside a escala global ya entendió qué tan grave es la crisis de abusos sexuales y que se debe actuar.

Crear las comisiones podría ayudar a resolver problemas endémicos de las diócesis del estado de Chihuahua, pero serviría sobre todo para demostrar algún interés en resolver el problema. La indisposición a integrar esas comisiones no es, en modo alguno, “la gota que derramó el vaso”, ni “la paja que le rompió el lomo a la mula”, pero deja ver que a cuarenta años del inicio de la crisis de abusos sexuales a escala global y a 25 de la encendida defensa que hizo Norberto Rivera Carrera en 1997 de su socio, mentor y promotor, Marcial Maciel, en Chihuahua las cosas siguen como si viviéramos todavía en los noventa.

Aunque hubiera estado muy interesado en conversar con sacerdotes de la diócesis de Ciudad Juárez, las solicitudes fueron desoídas. En todo caso, si luego de leer este texto algún sacerdote de la diócesis desea expresar sus puntos de vista sobre la crisis que afecta a su diócesis, con mucho gusto abriré de nuevo la serie para acoger sus opiniones y puntos de vista.

Como los lectores de la serie pueden observar, he protegido la identidad de la única víctima cuyo padre ha deseado hablar conmigo. En el caso de Leonardo Escárcega, él hizo hace tiempo públicos sus señalamientos, pero aun así yo anonimicé a algunas de las personas que él menciona en su texto, pues me parece importante proteger a las víctimas y a quienes han sido cercanos a ellas.

En ese sentido, si después de la publicación de este texto, alguna víctima o familiar de alguna víctima deseara conversar conmigo, estoy disponible en la red social antes conocida como Twitter en @rsnunez o en [email protected].