De Paraguay a Oaxaca, nueva ruta de riesgo del abuso sexual
Los integrantes de la provincia Cruz del Sur de los oblatos, 2018. En el círculo, Rafael Fleitas López.

Rodolfo Soriano-Núñez

Compartir

Fleitas López podría reiniciar su carrera como sacerdote en Magdalena Tequisistlán, Oaxaca, a pesar de haber sido acusado de abuso sexual en Paraguay.

Religión y vida pública: Los oblatos habrían enviado a Fleitas López al Centro Rougier a una terapia de tres meses que habría servido para que el obispo de Tehuantepec, Oaxaca, lo reciba.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Éste es un relato acerca de la manera en que una “orden” religiosa con presencia en distintos países de todo el mundo, puede mover con relativa facilidad a un clérigo paraguayo acusado de abuso sexual en su país y enviarlo a México, a un municipio mayormente rural del Istmo de Tehuantepec.

Es un relato que revela la debilidad de las legislaciones mexicana y paraguaya cuando se trata de defender y proteger a las víctimas de abuso sexual. Es un relato que revela el desdén con el que la jerarquía católica en América Latina aborda el problema que está destruyéndola, carcomiéndola.

Es el relato de cómo Juan Rafael Fleitas López, sacerdote paraguayo de la orden de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, quien ejerció como tal en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario en General Artigas, Paraguay, está a punto de reasumir sus funciones como sacerdote en la parroquia de Santa María Magdalena Tequisistlán, en la diócesis de Tehuantepec, Oaxaca.

No sería el párroco o cura de ese lugar y hay quien dice en la orden de los oblatos en Paraguay que estaría limitado en sus funciones. La limitación, sin embargo, no es clara, pues hasta donde ha sido posible averiguarlo se le permitiría que celebrara misa y, sobre todo, se le permitiría que escuchara confesiones.

Tristemente, uno de los espacios en los que es más frecuente que ocurran el acoso que preludia el abuso sexual en ambientes católicos es el de la celebración del llamado sacramento de la reconciliación, más comúnmente conocido como confesión, que por su propia naturaleza se presta para que depredadores sexuales identifiquen a posibles víctimas.

La parroquia de la Virgen del Rosario en General Artigas, Paraguay. Mapa base de Google Maps.

De hecho, como lo narra la prensa paraguaya, fue justamente durante la confesión de una fiel que Fleitas López abusó verbal y espiritualmente de ella, a pesar de que le había ido a buscar luego de que su padre muriera en el contexto de la pandemia.

El abuso verbal y espiritual se expresó en la manera absurda en que le obligó a realizar tres días de oración antes de confesarla. A pesar de ello, la víctima cumplió con el inusual requisito y fue en el tercer día de esas oraciones que luego de besarla, intentó abusar sexualmente de la víctima.

La víctima se desmayó y aunque en ese momento no reprochó a Fleitas López su conducta, días después tuvo otro desmayo. Fue entonces cuando informó a su familia e inició el proceso que explica este relato.

Este no es, por cierto, un relato nacionalista o chauvinista que asuma que en México sólo deben prestar servicios religiosos sacerdotes mexicanos. Marcial Maciel es la prueba de qué tan peligrosos pueden ser los sacerdotes mexicanos.

Intercambios y advertencias

Cualquier intercambio de profesionales de cualquier disciplina puede ser muy positivo. Los intercambios de personal religioso entre países de América Latina ocurren desde antes que existiéramos como países independientes del Imperio Español y ese tipo de intercambios ocurren además con países de Europa, con Estados Unidos y Canadá y, de manera creciente, con países de África.

El problema es que esos intercambios han servido en otras épocas para que, por ejemplo, Norberto Rivera Carrera enviara a un sacerdote de Tehuacán, Puebla, al que protegió hasta la ignominia, a Los Ángeles, California, donde fue recibido por el entonces arzobispo y cardenal de esa diócesis, Roger Mahony.

Ayudar a Rivera Carrera le salió muy caro a Mahony, pues los abusos perpetrados por Nicolás Aguilar fueron parte de las multimillonarias indemnizaciones que la arquidiócesis californiana todavía está pagando ahora, casi veinte años después de que se conocieran los primeros detalles de esos abusos.

Mahony incluso fue forzado a renunciar por adelantado a su diócesis. La paradoja de que Mahony haya debido pagar con dinero y con el cargo mientras Norberto Rivera pudo esperar a cumplir 75 años para entregar su renuncia cuando ambos eran culpables de haber ayudado a Nicolás Aguilar a salir de Tehuacán, no puede obviarse.

Lo que es peor, sólo se puede explicar porque el sistema de justicia de Estados Unidos sí es eficaz para perseguir y castigar los casos de abusos sexuales. En México, en cambio, las víctimas vuelven a ser victimizadas una y otra vez tanto por la jerarquía católica como por las autoridades mexicanas.

Más de seis mil kilómetros, casi cuatro mil millas, de México a Paraguay. Mapa base de Google Maps.

Lo que sigue debería servir como advertencia de lo que podría ocurrir si, como todo parece indicar, en los próximos días la diócesis de Tehuantepec efectivamente permite que el oblato paraguayo Juan Rafael Fleitas López regrese a ejercer el sacerdocio en México.

Que sea así se debe, en gran medida, a la indisposición de la propia Iglesia Católica a reconocer—40 años después del inicio de la crisis de abusos sexuales—sus propios errores.

Sin embargo, también se debe a la laxitud de las leyes que existen en toda la región en materia de abuso sexual, a manos de clérigos o de otras figuras de la vida pública o privada, como en el caso de políticos, empresarios o académicos.

Hay que reconocerlo: ser un depredador sexual en América Latina sale barato. De hecho, en más de un país, se prefiere proteger a los depredadores sexuales antes que a las víctimas; la Iglesia Católica misma, obsesionada con las conspiraciones en su contra, prefiere que se le proteja como institución antes que a las personas que dan vida a la institución y esa actitud da la pauta para la manera en que se abordan los casos de abuso perpetrados por quienes dirigen o representan a otras instituciones.

El proteger a las instituciones antes que a las personas hace que los procesos por abuso sexual sean especialmente lentos, difíciles y haya más probabilidades de que las víctimas vuelvan a ser victimizadas.

Queda al criterio del obispo o el superior de una orden decidir cuándo reportará ante la autoridad los casos de abuso sexual. Todo lo contrario, por cierto, de lo que ocurre en la mayoría de los países del mundo católico de habla inglesa, donde los obispos están obligados por las leyes de sus países a reportar de inmediato los casos de abuso a las autoridades civiles.

Los sistemas de justicia de América Latina son ajenos a cualquier tipo de prisa o urgencia cuando se trata de atender a las víctimas de abuso sexual de la Iglesia Católica, de otras iglesias o formas de religión organizada, como lo demuestra que Naasón Joaquín García, el mexicano líder de la Iglesia de la Luz del Mundo haya sido juzgado, como Mahony, en California y no en Jalisco, donde esa organización religiosa tiene su base principal de operaciones y muy probablemente la mayor cantidad de víctimas.

Del sur de Paraguay al sur de México

Juan Rafael Fleitas López es un sacerdote miembro de los así llamados oblatos de María Inmaculada, una orden fundada en Francia a principios del siglo XIX con presencia en Europa, América del Norte, América Latina, África y Asia.

Según se desprende de la lectura de varios números de Información OMI, el boletín de comunicación interna de esa orden religiosa, Fleitas López nació en Concepción, Paraguay, aunque no hay claridad respecto de su fecha de nacimiento.

Es posible inferir que habría ingresado en esa orden en los primeros años de este siglo, quizás en 2003 o 2004, pues el boletín de septiembre de 2009 informaba que él formaba parte del grupo de escolásticos (equivalente a los seminaristas) que habrían de presentar o asumir sus votos perpetuos en un futuro próximo.

Ese boletín de septiembre de 2009 es muy importante pues permite establecer la relación entre José Ariel Martínez Morales, el actual superior de la Provincia de México, Guatemala y Cuba de los oblatos y Fleitas López quien en ese momento ya formaba parte de la comunidad oblata en Paraguay, que ahora forma parte de la Provincia Cruz del Sur que integra a Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

Página 10 de Información de los oblatos de septiembre de 2009.

Es un hecho que coincidieron ahí. Es posible que se hayan conocido antes y es un hecho también que Ariel, el actual superior mexicano, ha desempeñado un papel clave para que venga a México.

Y efectivamente, el boletín de febrero de 2012 informa que Fleitas López hizo sus “oblaciones perpetuas” el 18 de enero de 2011 y sus, así llamadas, “Obediencias” el 8 de julio de 2011.

Si siguió una ruta similar a la de otros oblatos de los que se tiene información más completa y precisa, él habría sido ordenado diácono ese mismo año de 2011 y sacerdote o presbítero el siguiente año 2012, aunque no se encontró información sobre su ordenación.

Habría sido un máximo de dos años después que su formación habría concluido, por lo que al momento de haber agredido a la fiel que le buscó en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario tendría entre cuatro y hasta cinco años de experiencia como sacerdote. Lo que sí fue posible establecer es el día en que se celebra el aniversario de su ordenación.

Ese dato aparece en la página de Facebook de la provincia de la Cruz del Sur de los oblatos que publicó la fotografía que aparece inmediatamente después de este párrafo y que da como fecha el 29 de octubre.

Juan Rafael Fleitas López, oblato paraguayo en su aniversario sacerdotal oct., 29 2023. Redes sociales de los oblatos. Disponible aquí.

Esa parroquia se encuentra en Ciudad Artigas, al sur de Paraguay, a 57 km o 36 millas de Encarnación, la más austral de las ciudades paraguayas, ubicada justo en la frontera con Argentina. Ciudad Artigas se encuentra, además, a 230 kilómetros o 142 millas de la capital nacional, Asunción. Se puede consultar su ubicación en Google Maps aquí.

Y aunque Paraguay se mantiene como el país más católico en términos porcentuales de toda América Latina, eso podría cambiar pronto. En la orden oblata no ha sido sólo Fleitas López quien ha abusado de fieles católicos.

De hecho, una diferencia notable entre los oblatos mexicanos y sus contrapartes paraguayas es que mientras los mexicanos sostienen varias cuentas de redes sociales, un sitio web muy bien diseñado, además de muy vistosos boletines que sólo información de la provincia que incluye a México, Guatemala y Cuba, los de Paraguay debieron cerrar sus redes sociales.

Antes de Fleitas, en 2006, hubo un caso más escandaloso que involucró a dos sacerdotes que lo fueron cuando Fleitas era un escolástico o seminarista en esa orden: Gustavo Ovelar y Francisco Javier Bareiro.

No es posible distraer la narración del caso de Fleitas. Quien esté interesado en esos otros casos de los oblatos paraguayos, puede consultar algunas de las notas de prensa que todavía están disponibles sobre Ovelar y Bareiro, cuyas víctimas esperaron diez años para denunciar a sus depredadores, como se puede ver en este texto de ABC Color.

Hasta el presidente

Por otras razones, otro miembro de los oblatos, el alemán Heinz Wilhelm Steckling ganó fama mundial cuando fue llamado en 2014 como bombero por el papa Francisco a la diócesis de Ciudad del Este, que se ubica justo en una de las fronteras de Paraguay con Brasil.

Ese año estalló en Ciudad del Este el escándalo causado por el poder que el obispo Rogelio Ricardo Livieres Plano, del Opus Dei, miembro de una familia con raíces tanto en Argentina como en Paraguay, le había dado a un sacerdote tradicionalista que había tenido que huir de Estados Unidos cuando su nombre surgió en una serie de causas penales que fueron de la defraudación al abuso sexual en Nueva Jersey y Pennsilvania.

Lejos de arrepentirse o de haber aprendido de sus errores, el sacerdote tradicionalista Carlos Urrutigoity, nativo de Argentina, aprovechó la confianza que tuvo en él Livieres Plano para abusar de seminaristas de esa diócesis.

Y es que Livieres hizo de Urrutigoity su mano derecha. Lo hizo su vicario, le dio poder para destituir a otros sacerdotes y le hizo responsable del seminario de la diócesis de Ciudad del Este que se convirtió en su coto de caza.

Incluso, si uno rasca un poco más en la vida pública paraguaya, está el caso del obispo que llegó a ser presidente, Fernando Armindo Lugo Méndez, que fuera miembro de la orden—así llamada—Sociedad del Verbo Divino y llegó a ser en 1994 obispo de San Pedro, Paraguay, a pesar de que ya para entonces había evidencia de que incumplía con el precepto de la castidad.

Contra él no han surgido, hasta ahora, acusaciones formales de abuso sexual, pero al menos tres mujeres le han exigido el pago de la manutención de hijos que procreó con ellas mientras era sacerdote y luego obispo.

Es digno de mencionar también que el banco de datos de Bishop Accountability, una organización no gubernamental global que documenta los casos de abuso a manos de clérigos católicos, también tiene información del caso de Luis Sabarre, oblato originario de Filipinas, que habría abusado de otras personas por lo menos en Argentina, donde fue denunciado en 2010 ante el arzobispado de Mendoza.

La acusación no prosperó ni en la vía canónica ni en la civil. Un resumen de su caso se puede consultar aquí.

También es importante señalar que el hecho mismo que esta entrega esté centrada en los oblatos encierra una suerte de paradoja. Hasta el viernes de la semana pasada, cuando se informó de cambios en la entidad conocida por su nombre en latín como Tutela Minorum, es decir, la responsable de velar por la protección de los menores, el secretario de esa dependencia de la curia vaticana era el sacerdote británico Andrew Small.

A los problemas que él enfrentó por la opacidad con la que se transfirieron fondos de otras obras de la Iglesia Católica para la operación de esa entidad se dedicó una entrega previa de esta serie Religión y vida pública, por lo que no es necesario ahondar.

Uno supondría, sin embargo, que—dada su condición como miembro de esa orden—los oblatos estarían mejor preparados para responder de manera más cercana a lo que el papa Francisco ha llamado la “espiritualidad de la reparación”.

No es posible abordar el detalle de qué está sucediendo en la orden de los oblatos, pero los números que ellos mismos publican en sus sitios de Internet y boletines hablan de una crisis.

Fundada en 1816, en Francia, vivió su apogeo en los sesenta del siglo pasado cuando llegó a contar con cinco mil 441 sacerdotes y siete mil 875 hermanos no ordenados asociados a los Oblatos de María Inmaculada. En ese momento ocupaban un total de mil 604 “casas” o establecimientos, que todavía crecieron hasta ser mil 700 en 1971.

De aquellas glorias, los contingentes se han mermado, según los datos que reportaron a Roma, a dos mil 364 sacerdotes, tres mil 694 religiosos no ordenados, distribuidos en sólo 633 casas o establecimientos, como se puede ver en la gráfica que aparece a continuación.

La crisis de los oblatos a escala global puede resumirse en el hecho que han perdido, en poco más de diez años (2011-2022) 74 sacerdotes, lo que representa el 2.55 por ciento de los poco menos de dos mil 900 sacerdotes que han formado parte de esa orden en los últimos diez años, ello sin contar los que mueren.

Hay años terribles como 2019 y 2012, en que perdieron 13 y 12 sacerdotes, respectivamente. En total, en el periodo que va de 2011 a 2022, han expulsado a 46 sacerdotes, dos hermanos, es decir, religiosos que optaron por no seguir los estudios necesarios para ser sacerdotes, dos escolásticos que es como las órdenes religiosas llaman a sus seminaristas y cinco miembros de esa orden cuyo grado o tipo de pertenencia a la organización no pudo determinarse.

Han perdido a 479 escolásticos o seminaristas que optaron por no renovar sus votos y sólo 43 pidieron de manera formal ser excusados de esos votos temporales. Los peores años en ese tema fueron 2014 y 2013, cuando 99 y 80 aspirantes a formar parte de esa orden decidieron dejar que expiraran, sin renovar, sus votos temporales.

A la extrema derecha y con ambas manos en los bolsillos de los pantalones, Fleitas López en Paraguay.

En lo que hace a quienes optaron por pedir la dispensa de sus votos temporales como escolástico o seminarista, los dos peores años fueron 2012 y 2013, cuando nueve seminaristas en cada uno de esos dos años pidieron ser excusados de sus votos temporales para regresar a su vida civil.

A los sacerdotes que expulsaron, es de suponerse por alguna falta a la regla o reglamentos de la orden o alguna otra normativa de la Iglesia Católica, se deben agregar otros 33 que han pedido ser incorporados o incardinados, según la jerga del derecho canónico, a otra diócesis o integrarse a otra orden religiosa.

Es cierto que otras órdenes o congregaciones han enfrentado crisis similares, lo que esas órdenes y la jerarquía de la Iglesia Católica tendrían que preguntarse es qué papel ocupa la crisis de abusos sexuales en esta otra crisis de sustentabilidad a futuro de órdenes como los oblatos.

O no. Simplemente podrían, como intentó Benedicto XVI con su reforma de los seminarios y la educación católica, asumir que es posible imaginar un mundo sin personas homosexuales y apostarle todo a que eso les resolverá los problemas que enfrentan en los dos frentes.

Llama la atención que, a sabiendas de lo importante que es el problema de los abusos, tanto que el papa Francisco puso a uno de sus miembros como secretario de Tutela Minorum y a sabiendas de que filas se reducen cada vez más, prefieran un enfoque centrado en el litigio y el engaño en lugar del propuesto por el papa de la llamada “espiritualidad de la reparación”.

La realidad es que la inmensa mayoría de las diócesis en el mundo católico de habla española, así como muchas de las órdenes religiosas, actúan desde la lógica de exacerbar el litigio, como les recomiendan sus abogados penalistas y, sobre todo, de cansar a las víctimas y a sus familiares.

Los efectos de esas estrategias fueron detallados, por ejemplo, en la serie dedicada a los abusos en las diócesis del estado de Chihuahua. El texto en que se dio cuenta de la experiencia de la abogada de una de las víctimas de un clérigo de Ciudad Juárez aparece enlazado inmediatamente después de este párrafo.

Uno de los problemas que emerge en este caso, es que, aun cuando la provincia de Cruz del Sur de los oblatos consideró que Fleitas ameritaba, por lo menos, ser suspendido durante un año, él y sus superiores en Paraguay no cumplieron con esa disposición interna.

Siguió celebrando sacramentos. Regresó a los lugares donde había agredido a una de las fieles que, de buena fe, se acercó a él y, como se hizo ver, incluso confrontó a los fieles culpándolos de abandonar la Iglesia Católica, sin darse cuenta—aparentemente—de que eran sus propias actitudes las que provocan esa reacción de los fieles.

Otro problema es que la justicia paraguaya como las del resto de América Latina no muestran el interés debido en casos como este. Quizás porque quedó en lo que en México se consideraría como una tentativa, aunque Fleitas se valió de la fuerza para tratar de besar a su víctima a la que, de todos modos, agredió verbal y espiritualmente.

La otra posibilidad que no puede desestimarse es que el problema en este caso es que la víctima no es un joven adolescente de una familia acomodada con las características de las víctimas de Maciel, de Fernando Karadima o como las del Sodalicio de Vida Cristiana.

La víctima a la que Fleitas López agredió, así fuera sólo en grado de tentativa, como reza la jerga jurídica mexicana, es mujer. Las legislaciones civiles parecen tener poco interés en evitar ese tipo de ataques. Los minimizan y al hacerlo, los normalizan.

Problema de México

Quien esto escribe se enteró de este caso gracias a la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina. Una de sus dirigentes se puso en contacto y me proporcionó los primeros elementos que hablaban del riesgo de que Fleitas López estuviera en México.

Esa posibilidad se confirmó una vez que un familiar de la víctima de Fleitas López me envío más información que, a su vez, le había sido proporcionada por actuales y antiguos miembros de los oblatos de María Inmaculada. Esas personas con alguna cercanía con la orden no están satisfechas con la manera en que sus dirigentes en las distintas provincias han abordado el traslado de Fleitas López a México.

Hasta donde fue posible reconstruir su recorrido, habría llegado a México en algún momento del primer semestre de 2023. El año pasado los oblatos de México recibieron en a sacerdotes y religiosos de distintas partes del mundo, por lo que la llegada de un sacerdote de Paraguay no hubiera levantado sospechas.

Ya en el segundo semestre de 2023 habría pasado parte de su tiempo en seminario o casa de formación que los oblatos tienen en el estado de Puebla, la llamada Casa Vocacional, como aparece en el mapa que aparece inmediatamente después de este párrafo.

Mapa con ubicaciones aproximadas de las obras de la provincia de México, Guatemala y Cuba de los oblatos. De sus redes sociales.

Además del tiempo que pasó en esa Casa Vocacional, también habría prestado algún servicio en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, la llamada Guadalupita, de la colonia San Rafael, de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México.

En todo caso, desde 2023 Fleitas López es un problema para la provincia mexicana de los oblatos, podría serlo para la diócesis de Tehuantepec y seguramente lo será para la Conferencia del Episcopado Mexicano que sigue apostándole a un modelo de terapias muy breves, de tres meses que están muy lejos de haber probado ser eficientes.

Que Fleitas López está en México desde 2023 fue posible saberlo gracias a un mensaje enviado por medio de WhatsApp. La imagen es una fotografía tomada a un boletín interno de los oblatos facilitada por un antiguo miembro de esa orden a los familiares de la víctima paraguaya, quien la hizo llegar a quien esto escribe por ese mismo medio.

Mensaje enviado a Rodolfo Soriano-Núñez por un familiar de la víctima desde Paraguay.

Una vez más, no es posible confirmar esta información porque esa es la naturaleza de la actitud de la jerarquía católica en México. El lugar donde le habría sido dada esta terapia es la Fundación Rougier que crearon los Misioneros del Espíritu Santo en las inmediaciones de la ciudad de Cuernavaca, Morelos.

Aunque el centro tiene una página de Internet (disponible aquí) que informa dónde están y deja ver qué hacen, no es posible obtener información ahí. La página, por cierto, se actualizó por última vez en 2020, es decir, hace cuatro años.

Es un programa de tres meses y, entre los problemas que dice atender está…

...enfrentar situaciones de depresión, angustia, adicciones, problemas afectivos, emocionales o sexuales, incertidumbre vocacional, dificultades en las relaciones humanas, insatisfacción existencial, falta de control de impulsos…

Todo y nada a la vez, pues se antoja difícil suponer que cualquier caso de clérigos emproblemados va a requerir sólo de tres meses.

Es notable que la jerarquía católica mexicana suele quejarse con frecuencia por los “falsos sacerdotes”, pero las diócesis mexicanas hacen poco o nada para garantizar que quienes no deberían ejercer el sacerdocio por las acusaciones que existen contra ellos en México o en otros países lo hagan.

En la Arquidiócesis Primada de México, como se demostró con el sacerdote Sergio González Guerrero, acusado de abusar de un varón menor de edad en Tlalpan, fue posible encontrar en las primeras horas después de su arresto el nombre de ese sacerdote, como se detalló en Los Ángeles Press.

Como se hizo ver en otra entrega de esa serie, a las pocas horas, cuando el escándalo había estallado en la capital mexicana, el nombre de ese sacerdote se retiró de la plataforma de la Arquidiócesis Primada.

Sin embargo, diócesis más pequeñas no tienen algo parecido, como se demostró en el caso de la diócesis de (Cuautitlán) Izcalli en el Estado de México, cuando se presentó el caso de Morseo Miramón Santiago.

Las órdenes, congregaciones o institutos religiosos, difícilmente llegan a tener un padrón o listado de los sacerdotes que los integran. Órdenes que tienen obras que suelen recibir algún escrutinio público, como los jesuitas que trabajan en la Universidad Iberoamericana o el Centro Pro DH pueden ser identificados con alguna facilidad.

Algunas de las parroquias de la misma Compañía de Jesús, como la del Sagrado Corazón de Jesús en Chihuahua capital, tienen una página de Facebook que se actualiza con mucha frecuencia y de manera muy profesional, por lo que es posible seguir con relativa facilidad la pista de los jesuitas que trabajan ahí.

Sin embargo, en el caso de los oblatos, aunque tienen un número importante de cuentas de Facebook y su sitio tiene alguna información útil, es una información preocupada más por difundir lo que ellos presentan como publicidad de sus propias obras y no como información que permita, por ejemplo, entender qué procedimiento se siguió para recibir en México al oblato paraguayo Rafael Fleitas López.

A pesar de ello, se sabe que a finales del año pasado se tomaron las decisiones de quienes habrían de ser enviados a trabajar en las tres parroquias que los oblatos operan en municipios mayormente rurales de la diócesis de Tehuantepec, en Oaxaca.

Con la casulla en color dorado, José Ariel Martínez Morales, superior en México de los oblatos. Mayo de 2023.

Los cambios en esas tres parroquias habrían dado la oportunidad al superior de los oblatos en México, José Ariel Martínez Morales, de presentar el nombre de Fleitas López a Crispín Ojeda Márquez, actual obispo de la diócesis que, durante poco menos de 30 años presidió en Oaxaca, Arturo Lona Reyes.

Ojeda llegó a Tehuantepec gracias a que fue durante siete años obispo auxiliar de Norberto Rivera Carrera en la arquidiócesis primada de México. No hay ningún otro mérito que uno pueda encontrar en su currículum que la cercanía con el ahora arzobispo emérito de México que tuvo en Crispín Ojeda a uno de sus más dóciles colaboradores en la capital del país.

Ojeda llegó a Tehuantepec en reemplazo Oscar Armando Campos Contreras, actual obispo de Ciudad Guzmán, Jalisco, discípulo de uno de los jerarcas con mayores acusaciones de encubrimiento de sacerdotes depredadores, el ahora arzobispo emérito de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, cuyo linaje como parte de la clique que creó en su momento el también arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, fue motivo de un muy detallado análisis en la serie que Los Ángeles Press dedicó a los casos de abuso sexual en Chihuahua.

Lo que se dijo de las diócesis de Chihuahua que fueron desmovilizadas por Sandoval, sus socios y discípulos, se puede decir de Tehuantepec. Lo que Sandoval hizo en Ciudad Juárez en los ochenta, lo hizo Campos Contreras en la primera década de este siglo: desmovilizar la obra de Lona Reyes, quien murió hace cuatro años como parte de la oleada de víctimas del coronavirus.

Ni Campos Contreras ni Crispín Ojeda Márquez prepararon a Tehuantepec para la realidad del abuso sexual. Ambos, como la inmensa mayoría de los obispos discípulos de Sandoval Íñiguez o de Rivera Carrera, le apuestan o a que las víctimas se mueran o a que se cansen.

Aunque en teoría Crispín Ojeda ha cubierto el trámite de crear una comisión local para prevenir abusos, cuyo decreto se puede consultar aquí, la diócesis carece de un sitio de internet o siquiera de una página de Facebook desde la que se pueda establecer contacto con esa comisión.

Fuente: Elaboración propia. Mapa base de INEGI.

La página de Facebook que existe con el nombre de “diócesis de Tehuantepec”, disponible aquí, usa un formato de página personal. No los formatos que existen para instituciones o para negocios.

Uno puede asumir que efectivamente es legítima porque, de cuando en cuando, aparecen algunos decretos o comunicaciones del obispo que preside esa demarcación religiosa y, en mi caso, porque tengo algunos contactos mutuos con la diócesis que sé que son jerarcas católicos en México.

Pero incluso si uno busca en esa página algún teléfono de contacto de la comisión para proteger a los menores de la diócesis de Tehuantepec, no la va a encontrar ahí. Quizás en los templos de la diócesis sí existan carteles o algún otro medio para saber como ponerse en contacto con esa comisión, pero no fue posible verificarlo.

Ese es un dato importante a considerar porque, aunque en la curia de los oblatos en México hay quienes justifican que se reciba a Fleitas López porque ha sido “dato de alta” de la terapia dada por el Centro Rougier en Cuernavaca, Morelos.

Habría sido con ese aval de los Misioneros del Espíritu Santo, otra orden católica, que el superior de los oblatos en México Ariel Martínez Morales presentó al paraguayo Fleitas López al obispo de Tehuantepec, Crispín Ojeda.

Al centro, con báculo y tiara, Crispín Ojeda, obispo de Tehuantepec. Le rodean sacerdotes oblatos de otra parroquia de la diócesis de Tehuantepec.

Hasta donde fue posible saberlo, él habría autorizado integrarlo en el equipo de sacerdotes que atienden la parroquia de Santa María Magdalena Tequisistlán en el municipio de Magdalena Tequisistlán, Oaxaca.

Y aunque la cabecera de ese municipio está muy lejos de ser el pueblo más pobre de Oaxaca, tampoco se puede considerar como un lugar opulento o donde abunden las oportunidades.

Los informes de 2015 de la entonces Secretaría para el Desarrollo Social (disponible aquí), y de 2022 de la ahora Secretaría del Bienestar (disponible aquí) coinciden en que tiene un grado rezago social bajo. Aunque debe quedar claro que esa estimación sólo corresponde a ese municipio y los territorios de las parroquias difícilmente llegan a coincidir con los de los municipios.

No es posible volcarse a un análisis de las condiciones que marcan la vida de municipios como los del Istmo de Tehuantepec en la actualidad. Baste señalar que aunque el rezago educativo y otros indicadores son mejores en Tequisistlán a los del resto de Oaxaca, es muy probable que en el territorio de la parroquia se incluyan otras poblaciones que no sean tan afortunadas como parecería serlo, al menos en el papel, el municipio donde esta el templo principal de esa parroquia.

En ese sentido, debe quedar claro que se envía a una parroquia eminentemente rural, a un sacerdote acusado y condenado en su país por abuso sexual, luego de haberlo inscrito en una terapia que, según informan quienes la imparten, es de tres meses.

La posibilidad de que Fleitas López regrese a sus funciones sacerdotales no cayó bien en Paraguay, ni dentro ni fuera de los oblatos, pues hay quienes son conscientes de la gravedad que plantea el nombramiento.

Ellos no recurrieron de inmediato a los medios de comunicación. Lejos de ello, hicieron todo según se les recomienda, pero, por alguna razón, sus quejas no encontraron eco en la dirigencia oblata que está más interesada en reciclar a Fleitas López sin importar el daño que haga en México.

Paraguay-Roma-México

De entre los muchos papeles que han hecho el viaje de General Artigas, Paraguay a Roma y ahora a México, los familiares de la víctima paraguaya me hicieron llegar cuatro textos.

Todos ellos respetuosos, sin nada ofensivo ni en el español de uso común en Paraguay ni en el de uso común en ningún otro país. Los cuatro textos se dirigen a Louis Lougen el sacerdote estadunidense que preside, desde 2010 y hasta ahora, a los oblatos a escala global.

Antes de presentar esos textos es necesario introducir la primera respuesta que recibieron los familiares de la víctima de los superiores de Fleitas López que residen en Buenos Aires, la capital de Argentina. En ese texto oficial de los oblatos se establece la prohibición para que Fleitas López celebrara la misa u otros sacramentos al menos por un año.

Imposición de pena canónica comunicada por superiores de Fleitas López desde Buenos Aires el 1 de julio de 2021.

Quince días después, el 15 de julio de 2021, los vecinos de General Artigas enviaron un oficio al superior Lougen en Roma.

Ese ha sido el único documento reminito por los familiares de la víctima que ha merecido una una respuesta del clérigo estadunidense que lidera a escala global a los oblatos.

En ese documento los vecinos advertían ya a Lougen de la manera en que actuaba Fleitas López en General Artigas.

En especial hacían ver que incumplía con la supuesta suspensión que le había sido impuesta por el provincial desde Buenos Aires dos semanas antes, el 1 de julio de 2021.

Lougen respondió hasta el 6 de agosto. Más de quince días después. Su respuesta admite haber recibido el texto del 15 pero, como lo demuestran los mensajes de 2022, no hubo cambio en la actitud de Fleitas López o de quienes le apoyan en las obras que sostienen los oblatos en Paraguay.

De los tres párrafos de su respuesta sólo una oración vale la pena reproducir aquí, aunque la cuarta comunicación de los vecinos y la respuesta de Lougen se pueden consultar como archivo PDF inmediatamente después de este párrafo. Dice textualmente “Las alegaciones que ustedes han hecho son muy serias y serán investigadas”. Lo demás es jerga eclesiástica.

Mensaje del 15 de julio de 2021 de los familiares de la víctima a Lougen y respuesta de Lougen del 6 de agosto de ese año.

Desde entonces, los familiares de la víctima han enviado otros tres documentos a la cúpula de los oblatos. El primero del 13 de diciembre de 2021 (aparece como 2020), que iba acompañado de enlaces a dos medios de comunicación locales en Paraguay, que daban cuenta de las actividades de Fleitas López. Recién se le había denunciado y se supone que pesaba sobre él una suspensión para celebrar los sacramentos, incluida la misa.

Comunicación de la familia de la víctima con los superiores de Fleitas López.

Uno de los medios paraguayos se mofa de lo dicho por Fleitas López con una expresión en guaraní.

La expresión es “ndajeko” y suele usarse de manera similar a como se usa la palabra “¿neta?” o la expresión “¿me lo juras?” en el español de habla corriente en la Ciudad de México. “Ndajeko” deja ver el asombro que provocaba en el reportero y los editores del diario Crónica de Paraguay la impostura de Fleitas López de reprocharles a los fieles que tuvieron la mala suerte de asistir a la misa que él celebró ese día de diciembre de 2021.

Lo que es peor. Lejos de mostrar algún arrepentimiento por la manera en que abusó de una de sus fieles les reprochó a los fieles presentes ese día el que se alejaran de la Iglesia Católica y buscaran otras iglesias o abandonaran de plano la práctica religiosa.

El segundo es un texto escueto de cuatro párrafos muy breves, fechado el 3 de julio de 2022, que aparece como imagen inmediatamente después de este párrafo, con la firma de ocho personas, en el que le informan a Lougen que Fleitas López está recorriendo General Artigas y le hacen ver el riesgo que ello plantea.

Oficio del 3 de julio de 2022 a los superiores de Fleitas López.

El tercero lo firman el 12 de julio un mínimo de 25 vecinos de General Artigas que le hacen ver al superior de Fleitas López que, a pesar de las medidas cautelares que el Ministerio Público paraguayo había dictado, el sacerdote decidió acercarse a quienes no debía hacerlo.

Oficio del 12 de julio de 2022 a los superiores de Fleitas López.

Lo que es peor, en el antepenúltimo párrafo del oficio le hacen ver que la investigación interna, la que hizo la provincia Cruz del Sur de los oblatos, estuvo viciada de origen pues la hicieron son “excompañeros de seminario y exformadores del P. Fleitas López” quienes “no actuaron con imparcialidad”.

Ninguno de los tres textos enviados al superior general de los oblatos Lougen merecieron alguna respuesta de él o de quienes trabajan en su oficina en Roma.

El problema, desde luego, es que el caso no ha avanzado en la ruta que compete a las autoridades civiles paraguayas. Tampoco ha avanzado en la ruta canónica, que es la que le compete a la curia de la provincia oblata de Cruz del Sur en Buenos Aires y a la curia global de esa orden en Roma.

Ahora, con la llegada de Fleitas López a México y su eventual incorporación al clero de la diócesis de Tehuantepec, Oaxaca, se reducen las probabilidades de que haya justicia para las víctimas paraguayas y aumenta el riesgo de que haya más víctimas de abuso sexual en México, especialmente en Oaxaca.

Fachada del templo principal de la parroquia de Santa María Magdalena Tequisistlán, Oaxaca.