Antonio Rosales Miércoles, 05 de Febrero del 2025, 00:16
El caso, marcado por torturas, manipulación de pruebas y crueldad mediática afectó gravemente a la familia de Israel Vallarta, quienes también fueron detenidos y sometidos a tratos inhumanos.
Por Antonio Rosales
Uno de los legados más crueles del exsecretario de Seguridad Pública de México y hoy presidiario en Lee, Virgina (Estados Unidos), Genaro García Luna, es el de la fabricación de culpables; práctica que, si bien no inició con él, sí aumentó y se recrudeció en su perversidad durante su administración. Desde luego, en mayor grado o a la par, García Luna dejó profundas huellas y cicatrices de sufrimiento a lo largo y ancho del país, no sólo encarcelando a inocentes y torturándolos, sino también con el crecimiento brutal de la violencia en el país, el aumento de homicidios y desapariciones forzadas, así como el incremento del poder de los cárteles del narcotráfico, principalmente del Cártel de Sinaloa, al que se le acusó de estar asociado y uno de los motivos por los que se le condenó en la corte de Nueva York en octubre pasado.
Una de sus víctimas más visibles en los últimos años, aunque invisibilizada e ignorada por autoridades y la mayoría de los medios de comunicación anteriormente, es Israel Vallarta Cisneros, capturado desde el 8 de diciembre de 2005 junto a su entonces novia, la francesa Florence Cassez. Previamente, el hermano de Florence, Sebastien Cassez, se habría visto involucrado en un pleito de carácter judicial y comercial (que fue escalando hasta volverse personal) con su exsocio, el empresario experto en blindajes y seguridad, Eduardo Cuauhtémoc Margolis Sobol, poderosa e influyente figura de la comunidad judía de la Ciudad de México. De acuerdo con declaraciones de Israel Vallarta e investigaciones de periodistas como Emmanuelle Steels, habría sido una venganza contra la familia Cassez, y el involucramiento y apoyo de Israel Vallarta hacia la familia de su entonces pareja, los detonantes de la fabricación y manipulación, mediática y penal, que los llevarían a Florence y a Israel tras las rejas.
Tras su detención y torturas el 8 de diciembre de 2005, la mañana del 9 de diciembre de 2005, Vallarta y Cassez fueron exhibidos a nivel nacional e internacional durante la transmisión del noticiario televisivo "Primero Noticias", conducido por el entonces joven conductor estrella de Noticieros Televisa, Carlos Loret de Mola, y producido por Azucena Pimentel Mendoza, en el canal 2 de Televisa, el llamado “Canal de Estrellas” que en aquella época registraba altos niveles de audiencia y comercialización en México y otros países. El montaje, disfrazado de falso operativo en vivo, fue cubierto por el reportero Pablo Reinah.
En su libro El caso Florence Cassez. Mi testimonio (Aguilar, 2021), Reinah narra que a las cinco de la mañana de ese 9 de diciembre recibió una llamada de Luis Cárdenas Palomino, personaje encargado de la Policía Federal, cercano a García Luna y figura clave en la fabricación de culpables del garcialunato. Aunque el reportero usa el libro para eximirse de toda responsabilidad y culpabilidad, Reinah admite que esas llamadas entre Palomino y él eran algo habitual entre ellos.
Florence e Israel fueron presentados como “peligrosos líderes de una banda de secuestradores”, mientras los agentes mantenían sometido a Vallarta y Cassez intentaba ocultarse, temerosa y sin comprender todo lo que estaba pasando. Fueron señalados ante las cámaras como responsables del secuestro de Ezequiel Elizalde, personaje que, de acuerdo con periodistas como José Reveles y el escritor Jorge Volpi, fue “asesorado” y manipulado por Isabel Miranda Torres, y presentaba diversas incongruencias, contradicciones y falsedades en sus declaraciones judiciales.
Florence e Israel fueron inculpados y revictimizados por toda una aplanadora mediática que, durante años, se dedicó a criminalizarlos constantemente mediante fotografías, videos, titulares, reportajes, crónicas, entrevistas, artículos, y columnas que, una y otra vez, se dedicaron a reproducir al pie de la letra las versiones y opiniones del caso, de Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino e Isabel Miranda Torres, conocida como Isabel Miranda de Wallace. Esta última ha sido señalada en diferentes ocasiones por los periodistas Emmanuelle Steels y José Reveles, así como por Israel Vallarta, Guadalupe Vallarta (hermana de Israel) y Florence Cassez, de manipular a la opinión pública en contra de Vallarta, así como de intervenir y manipular a las presuntas víctimas como Ezequiel Elizalde, tal como también se narra en el libro Una novela criminal de Jorge Volpi.
Pese a que Florence logró su libertad en 2013, no fue así en el caso de Israel Vallarta. El martirio de Israel se extendió hacia toda su familia: no sólo porque la familia, especialmente su hermana Guadalupe Vallarta, tuvo que dedicar todo su tiempo, esfuerzos, energía y recursos en tratar de probar su inocencia y liberarlo de la cárcel, mientras sufrían amenazas en sus hogares y el negocio de reparación de autos de la familia. En 2009, el suplicio empeoró cuando fueron detenidos y también torturados su hermano, René Vallarta, y dos sobrinos de Israel, Juan Carlos Cortéz Vallarta y Alejandro Cortéz Vallarta.
Con el fin de hacer creíble la existencia de la supuesta banda de “Los Zodiaco”, en ese mismo año fue detenido David Orozco Hernández, un hombre totalmente ajeno a los Vallarta y Cassez, dedicado al comercio ambulante, y que fue obligado mediante torturas a inculparse e inculpar a Florence Cassez y la familia Vallarta, en una serie de casos de secuestro que, hasta la fecha, no existe ningún elemento ni prueba clara de la participación de todos ellos en dichos delitos. Al igual que ocurre con el caso Wallace, el elemento que sostiene estos casos es el de supuestas confesiones arrancadas mediante torturas físicas, psicológicas y sexuales, y amenazas tanto a los detenidos como a sus familias.
David Orozco cedió a la presión porque, además de las torturas, lo amenazaron con hacerle daño a su familia: violar, golpear y asesinar a su esposa, inculpar y torturar a su hijo, así como violar y desaparecer a su hija. Orozco Hernández quedó con graves daños en la salud a consecuencia de las torturas, perdió el oído, quedó con cojera y comenzó a orinar sangre, producto de un padecimiento renal como secuela de las torturas. Murió en prisión en 2015. Hasta la fecha, ni su esposa Silvia, ni sus hijos, han recibido una disculpa por parte de las autoridades por el daño causado, ni reparación del daño alguna, pese a que existen elementos que les permitirían solicitarla. En la época de su detención, Orozco fue exhibido mediante un video por las autoridades, en todos los medios de comunicación, con el fin de reforzar la narrativa de la supuesta culpabilidad de Cassez y Vallarta.
En 2012, Mario Vallarta Cisneros y Sergio Cortéz Vallarta, hermano y sobrino de Israel respectivamente, también fueron arrestados y sádicamente torturados. De todos los integrantes de la familia Vallarta que fueron detenidos, han sido liberados René Vallarta, Juan Carlos Cortéz Vallarta y Alejandro Cortéz Vallarta. En tanto, Israel Vallarta, Mario Vallarta Cisneros y Sergio Cortéz Vallarta continúan tras las rejas.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, por primera vez empezó a abordarse este tema en los medios de comunicación masiva. Si bien ya existía el trabajo en libros y algunos reportajes en Proceso y medios europeos, por parte de periodistas como Anne Vigna, Alain Devalpo, Emmanuelle Steels (El teatro del engaño), José Reveles (El affair Cassez), Jorge Volpi, no fue sino hasta 2019 que los medios comenzaron a poner en duda las versiones de Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino.
Sin embargo, el tema fue usado más como una cortina de humo o distractor durante toda la administración obradorista, que realmente por la convicción de un deseo de justicia o reparación del daño. Jugaron con el tema en la opinión pública, ya que, si bien en algunas mañaneras reconocían su inocencia y pedían su libertad, a la siguiente o días más tarde, cambiaban la versión y volvían a atribuirle los secuestros que previamente habían sido desmentidos. Esto, principalmente durante las gestiones de Olga Sánchez Cordero y posteriormente la de Adán Augusto López Hernández, cuando secretarios de Gobernación.
Pese a la montaña de inconsistencias, abusos e irregularidades del caso y a la exposición de los mismos, la Fiscalía General de la República de Alejandro Gertz Manero sostiene todas las acusaciones, pese a que muchas de estas son cosa juzgada, y en la audiencia llevada a cabo el 31 de enero en Toluca (EdoMex), solicitó 329 años de prisión. Se espera que en unos meses, apenas se le dicte sentencia condenatoria o absolutoria, tras casi veinte años recluido sin sentencia.
Negro panorama el de la familia Vallarta, que no ha visto ningún cambio significativo durante la Cuarta Transformación, perdidos en los laberintos del sistema judicial, que no les garantiza justicia, libertad, ni reparación ni a él ni a su familia, pero al parecer sí les seguirá brindando impunidad a todos los torturadores y responsables de la fabricación de este caso, que se encargaron de destruirles la vida.