El problema de los movimientos católicos: la visita a la Comunidad Emmanuel
Al fondo, la basílica del Sagrado Corazón de Paray-le-Monial, Francia (Wikimedia). A la izquierda, el papa León XIV saluda al arzobispo Hérouard responsable de la visita apostólica al Emmanuel. A la derecha, el ícono de Nuestra Señora Madre del Emmanuel, una imagen de uso común en Emmanuel.

Rodolfo Soriano-Núñez

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A principios de este año, el papa Francisco obligó a renunciar al obispo francés Rey, miembro destacado de la Comunidad Emmanuel.

Si bien la visita apostólica a la Comunidad Emmanuel indica cierto interés en Roma para abordar el abuso en Europa, en Paraguay los Oblatos aun protegen a uno de sus sacerdotes acusado de abuso sexual.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Octubre terminó con la noticia oficial desde Roma de una “visita apostólica” a la Comunidad Emmanuel. Es difícil comprender el verdadero alcance de estas actividades. Formalmente, se presentan como acciones que reflejan la comunión entre la Santa Sede y las diócesis, órdenes religiosas y movimientos.

Sin embargo, cuando Roma anunció una “visita apostólica” a la llamada Comunidad Emmanuel, el mundo católico francófono se vio sacudido. Si se lleva a cabo con cuidado, debería producirse un cambio importante, pero no hay «visita apostólica» cuando las cosas van bien en la diócesis, orden o movimiento «visitado».

Todo lo contrario. Es cuando las cosas llevan tiempo mal que Roma emite los informes enviando a un superior de una orden o a un obispo, ya sea en activo o emérito, con amplios poderes para realizar la visita. Además, aunque las visitas existen dentro del marco disciplinario flexible de la Iglesia Católica, encuentran resistencia.

Normalmente, es después de que demasiadas cartas, o hoy en día correos electrónicos y otras formas de comunicación, hayan inundado varios escritorios en Roma, que alguien sugiere la necesidad de realizar una visita para averiguar qué está llevando a los fieles, normalmente pasivos, a presionar a los líderes de su Iglesia.

En este punto, no está claro qué tipo de cambios reales traerá la visita. Más aún tras la decisión del papa Francisco de suprimir el Sodalicio peruano en los últimos días de su vida.

Es claro que, hasta ahora, no existe forma de comparar lo que sabemos sobre los abusos en el Emmanuel con la escala del abuso denunciado durante 25 años en el Sodalicio. Sin embargo, nuestro conocimiento sobre los abusos en el Emmanuel se limita a Francia y otros países europeos y, lamentablemente, una región donde este movimiento se expandió fue África, donde resulta mucho más difícil obtener información sobre la magnitud de los abusos.

En cualquier caso, la expectativa ya está presente: el Emmanuel necesita un cambio profundo, de ahí la decisión de León XIV de enviar la primera visita apostólica de su pontificado. ¿Será tan decisiva como la del Sodalicio? Es difícil saberlo ahora. Lo que debe quedar claro es que tanto el Sodalicio como Emmanuel pertenecen a las estructuras religiosas «modernas», que no son ni una orden ni una asociación de fieles, sino una extraña combinación de ambas.

¿Nueva evangelización?

Es una fórmula útil para lo que Juan Pablo II entendió como la «nueva evangelización». Tristemente, más que promotores de una «nueva evangelización», grupos como el Sodalicio, Emmanuel han sido pesadillas de prácticas sectarias y diversos tipos de abusos, algo similar a una máquina de movimiento perpetuo que se alimenta de escándalos a la vez que los genera.

A diferencia del Sodalicio, esta Comunidad de Emmanuel, uno de los nombres que recibe Jesús en los Evangelios (Mateo 1:23), no está bajo la jurisdicción del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, donde se regulan la mayoría de las órdenes religiosas católicas.

El Emmanuel, como a veces se le llama, está bajo la jurisdicción compartida del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Dicasterio del Clero, lo que la hace una entidad mucho más compleja.

El Emmanuel está, ese sentido, vinculado al Opus Dei, entidad que hasta la intervención del papa Francisco en 2022, que culminó con la publicación del motu proprio Ad Charisma Tuendum, estaba bajo la autoridad del Dicasterio de los Obispos, pero que ahora, al igual que el Emmanuel, se encuentra, al menos parcialmente, bajo la jurisdicción del Dicasterio del Clero.

Técnicamente, Emmanuel es una llamada “asociación pública de fieles”, pero, al igual que muchas otras entidades de la Iglesia Católica, realiza actividades, prácticas y formas de vivir su fe que se asemejan a las de las órdenes, pues se le permite integrar sacerdotes, religiosos y religiosas, además de los llamados célibes o consagrados.

Estos supuestos célibes se asemejan en más de un aspecto a los hermanos y hermanas de órdenes religiosas tradicionales, pero, más importante aún, también son similares a los numerarios y supernumerarios del Opus Dei, a los llamados consagrados del Regnum Christi, a la rama “laica” de la Legión de Cristo, y a los miembros del Sodalicio que se identificaban como “en plena disposición” para la entidad ahora suprimida.

El obispo Dominique Marie Jean Rey, Comm. l'Emm. cuando era responsable de la diócesis de Tolón, Francia, 2023. De las redes sociales de su antigua diócesis.
El obispo Dominique Marie Jean Rey, Comm. l'Emm., cuando era responsable de la diócesis de Tolón, Francia, 2023. De las redes sociales de su antigua diócesis.

El hecho de que algunos de sus miembros sean también sacerdotes y obispos, como el obispo emérito Dominique Marie Jean Rey, acentúa la notable opacidad de movimientos como el Emmanuel, la necesidad de una doble jurisdicción y las dificultades para determinar quién será responsable de los abusos cuando estos ocurran.

Recuerdos de otras visitas

Además, si bien la visita representa la máxima intervención de Roma y cuenta con el apoyo del papa, es, por su naturaleza, un proceso opaco, sin garantía alguna de que la parte visitada acepte la decisión de Roma.

Cuando Francisco inició un proceso similar en la diócesis de Ciudad del Este, Paraguay, territorio bajo la égida de Rogelio Ricardo Livieres Plano, obispo asociado al Opus Dei, el prelado aceptó las primeras etapas del proceso.

Sin embargo, tan pronto como Roma insinuó cambios significativos en la diócesis, incluida la salida de Livieres Plano, el obispo jugó a ser víctima. La página web de su diócesis, ahora eliminada, mostraba un carrusel de fotos de su clero, seminaristas y laicos, con la música de la película de 1986 «La Misión», en la que un papa desorientado, malinformado por un cardenal, suprime las misiones en Paraguay, y abre el camino, luego, a la supresión de los jesuitas en el siglo XVIII.

La "instalación" de Livieres Plano en el antiguo sitio de Internet de la diócesis presentaba al papa Francisco como el pontífice atolondrado, malinformado por el cardenal español Santos Abril y Castelló, un antiguo nuncio en Bolivia y Argentina, además de otros países, ignorante de las razones por las que Livieres Plano actuaba como lo hacía en su diócesis.

Con un portafolio, el cardenal español Santos Abril y Barceló durante el recibimiento al inicio de la visita apostólica a Ciudad del Este, Paraguay. A la derecha, el ahora finado obispo Rogelio Livieres Plano con una cruz pectoral, 2014. De una cuenta de redes sociales que usa el nombre de Livieres Plano @ www.facebook.com/photo/?fbid=1445332905735736&set=pb.100063689891826.-2207520000.
Con un portafolio, el cardenal español Santos Abril y Barceló al inicio de la visita apostólica a Ciudad del Este, Paraguay. A la derecha, el ahora finado obispo Rogelio Livieres Plano con una cruz pectoral, 2014. De una cuenta de redes sociales que usa el nombre de Livieres Plano @ www.facebook.com/photo/?fbid=1445332905735736&set=pb.100063689891826.-2207520000.

Aunque ese sitio desapareció para que el actual de la diócesis ocupara su lugar, hay todavía una cuenta de Facebook que usa el nombre de Livieres Plano para insistir en la defensa del modelo que llevó a que, eventualmente, se le removiera del cargo. Esa cuenta está disponsible aquí.

Finalmente, Francisco destituyó a Livieres Plano de su cargo cuando tenía 69 años, el primero de 52 obispos que obligó a renunciar. Esto le dio pie a que Livieres Plano se victimizara, alegando haber sido traicionado por el papa.

Esto es posible porque no existen reglas que regulen el proceso. El “visitante” tiene en teoría plenos poderes y el “visitado” debe estar dispuesto a aceptar el proceso y, más importante aún, sus consecuencias. Pero en ello yace el peligro de que ante una derrota el visitado patee el tablero.

El hecho de que Livieres Plano falleciera once meses después de su destitución contribuyó a suavizar lo que podría haber desencadenado una amarga confrontación entre Roma y la extrema derecha católica en el mundo hispanohablante, quienes se unieron en apoyo de Livieres Plano.

A la derecha, con un portafolio y una cruz pectoral, el cardenal Santos Abril y Barceló conversa con el entonces vicario general de la diócesis de Ciudad del Este Carlos Urrutigoity, al recibir al prelado español. De una cuenta de redes sociales que usa el nombre del finado obispo Livieres Plano @ www.facebook.com/photo/?fbid=1445331905735836&set=pb.100063689891826.-2207520000
A la derecha, con un portafolio y una cruz pectoral, el cardenal Santos Abril y Barceló conversa con el entonces vicario general de la diócesis de Ciudad del Este Carlos Urrutigoity, al recibir al prelado español. De una cuenta de redes sociales que usa el nombre del finado obispo Livieres Plano @ www.facebook.com/photo/?fbid=1445331905735836&set=pb.100063689891826.-2207520000

Y, para ser claros, la reprimenda de Francisco a Livieres Plano y a sus colaboradores en Ciudad del Este no fue en absoluto severa. La única “penalización” real para el Livieres Plano fue su destitución y la pérdida del control de lo que esperaba que fuera su legado para la diócesis: un seminario que confió a Carlos Urrutigoity, un sacerdote tradicionalista argentino con antecedentes de abuso sexual y financiero en la diócesis de Scranton, Pensilvania, Estados Unidos, en la primera década de este siglo.

Si hubo alguna crítica a Francisco y a los prelados encargados de la visita, fue su renuencia a probar si hubo o no abusos en el seminario que Livieres Plano confió a la autoridad de Urrutigoity como vicario general de la diócesis.

Prácticas sectarias

Al tratar con Emmanuel, es preciso tener en cuenta que la comunidad en sí, así como algunos de sus miembros más destacados, se han visto empañados durante varios años por acusaciones de “derivas” o “prácticas sectarias”, irregularidades financieras y acusaciones de abuso, tanto sexuales como de otro tipo, que han derivado en juicios contra sacerdotes vinculados a esta entidad.

Sin embargo, y esto es realmente importante, su influencia en la vida pública francesa es enorme. Un libro publicado recientemente por Golias, una de las editoriales más importantes del mundo católico francófono, lleva por título: La face cachée de L’Emmanuel. Enquête sur la plus influente communauté catholique de France, que podría traducirse como «la cara oculta de Emmanuel: Una investigación sobre la comunidad católica más influyente de Francia», y sin duda lo es.

La portada del libro de Olivier Perret sobre el Emmanuel, la organización objeto de la primera visita apostólica ordenada por León XIV en su papado.
La portada del libro de Olivier Perret sobre el Emmanuel, la organización objeto de la primera visita apostólica ordenada por León XIV en su papado.

El libro, escrito por Olivier Perret, detalla hasta qué punto Emmanuel está arraigado en la vida privada francesa. Miles de familias comparten la música, el arte y otros productos culturales que el movimiento usa hábilmente para transmitir su mensaje, ganar influencia y, al hacerlo, quizá involuntariamente, ofrece impunidad a los depredadores, sexuales o de otra índole, asociados a Emmanuel.

Una muestra de la influencia de Emmanuel proviene del relativo éxito que el obispo Dominique Marie Jean Rey alcanzó en su antigua diócesis de Tolón. Como miembro destacado de la Comunidad, y como tal, empleando muchos de los mismos recursos culturales y simbólicos que caracterizan a Emmanuel, logró revitalizar su diócesis. Lamentablemente, lo hizo arriesgándose a ordenar sacerdotes varones con un pasado bastante cuestionable.

Al hacerlo, atrajo la atención de Roma y, a pesar de su aparente éxito, respaldado por influyentes periódicos franceses como Le Figaro, el papa Francisco lo obligó a dimitir. Es el último de los 30 obispos que el pontífice argentino destituyó durante sus dos últimos años como Pontífice, como explica el texto enlazado luego de este párrafo.

En total, Francisco destituyó a 52 obispos durante su pontificado, pero no existe un recuento oficial de por qué salió cada uno de ellos.

No hay constancia de por qué algunos prelados son destituidos, ni por qué y eso constituye un elemento clave de la crisis de abusos sexuales por parte del clero. Un ejemplo de ello es el caso del cardenal peruano y miembro del Opus Dei Juan Luis Cipriani Thorne, quien deja la arquidiócesis de Lima con una "salida silenciosa", sin dejar rastro alguno de una sanción. Sólo cuando estalla el escándalo, se ofrece información vaga sobre la supuesta "salida silenciosa".

El legado depredador de dos hermanos dominicos

Pero las raíces del problema son más profundas. La Comunidad del Emmanuel, fundada en 1972 por los laicos franceses Pierre Goursat y Martine Lafitte-Catta, devino un movimiento internacional conocido por sus prácticas relativamente novedosas en la evangelización, la oración y la práctica de la compasión.

A lo largo de su historia, ha enfrentado graves acusaciones y denuncias, seguidas de investigaciones internas, investigaciones penales y, más recientemente, el anuncio de la “visita apostólica”. Estos procesos, con sus respectivas variaciones, se han centrado en denuncias de abuso sexual y espiritual, problemas de gobernanza interna y prácticas financieras.

La historia de los abusos en Emmanuel tiene sus raíces en abusos ocurridos en otros espacios del mundo católico francófono, ya que Emmanuel recibió la influencia de los escritos y la comprensión de la espiritualidad de Henri Anne Marie Joseph Philippe, quien, como sacerdote dominico, adoptó el nombre de Marie-Dominique Philippe en 1930.

Fue el mentor espiritual de algunos de los primeros miembros de Emmanuel y de otros movimientos en el mundo católico francófono, como la Comunidad de San Juan o Familia de San Juan.

San Juan es ahora una suerte de controladora de grupos religiosos fundados originalmente por el hermano de Philippe, Jean-Marie Joseph Philippe (texto en francés), conocido como Thomas Philippe tras su profesión en la Orden de Predicadores (dominicos) en los 1920.

Falleció en 1993, pero los informes sobre ambos hermanos se remontan a finales de la década de 1950. A pesar de las acusaciones, y de la temprana condena y restricción del ministerio de Thomas Philippe, ambos hermanos gozaron de cierto prestigio y fama en los círculos católicos de la Francia y la Europa de la posguerra.

Si bien ninguno de los hermanos Philippe era miembro formal de Emmanuel, su influencia en su temprana formación teológica y espiritual fue profunda.

Tan profunda como el daño causado a numerosas víctimas. Las acusaciones de abuso perpetradas por ambos hermanos y sacerdotes Philippe resurgieron en la segunda década del siglo XX, cuando la crisis de abusos sexuales por parte del clero se agudizó en Francia y otros países.

Las acusaciones contra los Philippe abarcan décadas, provienen mayormente de mujeres consagradas adultas e implicaban abuso de autoridad o poder y abuso de conciencia, que derivó en abuso sexual.

Tras una larga y prolongada investigación, a menudo desestimada, y después de varios intentos fallidos de procedimientos canónicos, en 2023 la Santa Sede emitió un decreto final que confirmaba los cargos contra el menor de los Philippe, el más cercano a Emmanuel, aunque fue sólo simbólico, pues había fallecido en 2006.

En este sentido, aunque existen indicios de que Roma era consciente del peligro que representaban ambos Philippe, ni la curia romana ni los llamados dominicos, oficialmente la Orden de Predicadores, estaban dispuestos a aplicar las restricciones necesarias.

Las restricciones se convirtieron en parte de su imagen, parte del atractivo de convertirse, a través de intermediarios y de sus escritos, en discípulo de los Philippe. Mantuvieron su influencia en los círculos católicos de Europa y el mundo.

El secretismo en torno a las supuestas sanciones y su habilidad para convertirlas en parte de su “encanto” les permitió ejercer cierta influencia en la Comunidad de San Juan, en la Comunidad de Emmanuel y en otras organizaciones católicas con alcance y atractivo global.

Uno de sus representantes, sustitutos, discípulos y promotores fue el laico canadiense francófono Jean Vanier, fundador del movimiento L’Arche (El Arca), un influyente movimiento global. Vanier también fue señalado como depredador por víctimas que sufrieron sus ataques desde finales los sesenta hasta principios de este siglo.

Cuando se hicieron públicos los detalles de los abusos de los hermanos Philippe y Vanier, las consecuencias fueron devastadoras para la Comunidad del Emmanuel, al igual que para la Iglesia Católica francesa en general durante la última década.

Más allá del caso de Marie-Dominique Philippe, la Comunidad del Emmanuel también ha enfrentado denuncias recurrentes y generalizadas de abuso espiritual y psicológico dentro de sus propias estructuras, particularmente en sus casas de formación y entre sus ramas consagradas.

“Contratos espirituales”

Los sobrevivientes y exmiembros describen un énfasis excesivo en la obediencia y el llamado “contrato espiritual”, que dificulta disentir o abandonar la organización sin sentir una profunda culpa o condena religiosa. Ese ambiente, según los críticos, fomenta el que la conciencia de los miembros sea controlada al extremo por superiores o directores espirituales, una forma clásica de abuso espiritual.

No estaban solos. Basta recordar el mensaje de Juan Pablo II a las numerosas comunidades nuevas, los llamados “nuevos movimientos eclesiales” o “nuevas comunidades”, el 30 de mayo de 1998, cuando el entonces pontífice consideró que organizaciones como el Sodalicio, el Opus Dei o el Emmanuel participaban de un nuevo Pentecostés:

El pontífice polaco veía en esos movimientos el reflejo del deseo del Espíritu Santo de hacer de la Iglesia una «corriente de vida nueva, que fluye en la historia de los hombres».

En lo que respecta a Emmanuel, hoy, 27 años después de la idea de Juan Pablo II sobre estos movimientos, existen casos documentados de mala conducta, que destacan interrogatorios inapropiados e intrusivos sobre la vida privada, la presión para conformarse y una cultura donde la misión de la Comunidad se priorizaba sobre la salud mental y el discernimiento vocacional de la persona.

En respuesta a estas preocupaciones, y tras las auditorías independientes de otras organizaciones similares, la Comunidad Emmanuel inició sus propios procesos internos y contrató consultores externos para reformar su gobernanza. Estos esfuerzos incluyeron crear “células de escucha y reconciliación” para recibir y procesar testimonios de las víctimas, pero con escasa o nula repercusión.

Un tercer ámbito de controversia se refiere a la opacidad de la gobernanza y las prácticas financieras de la Comunidad durante períodos de rápido crecimiento.

Al igual que otras nuevas “órdenes” afectadas por abusos y prácticas sectarias en la Iglesia Católica en los últimos años, la gestión inicial de la estructura de la Comunidad era altamente centrada en la personalidad del fundador, lo que, según algunos exmiembros, propició malas decisiones y falta de rendición de cuentas, especialmente en la selección y supervisión de los líderes espirituales.

En consecuencia, la Comunidad ha sido objeto de escrutinio público respecto a sus considerables propiedades inmobiliarias (en particular en su sede principal en Paray-le-Monial) y las contribuciones financieras que se esperaban de sus miembros. Aunque no hay alguna acusación penal pública de gran envergadura por malversación de fondos, algunos hablan de las presiones para financiar los proyectos de la Comunidad como fuente de estrés y coacción.

La presión canónica y civil derivada de estas acusaciones conjuntas forzó, en última instancia, una importante ola pública de introspección y reforma estructural dentro de la Comunidad, a menudo bajo la instrucción directa de la Santa Sede.

¿Aprovecharán la oportunidad para cambiar?

La visita apostólica ofrece una oportunidad para mejorar la gobernanza, la gestión financiera y la salud espiritual de la Comunidad, pero no está claro hasta dónde llegará León XIV si, como de costumbre, no hay consecuencias reales por abuso y mala conducta y si las sanciones, incluso las simbólicas, permanecen en secreto.

El caso contra el Emmanuel no se basa en un caso o asunto único, aunque existen al menos dos casos de abuso sexual por sacerdotes ligados a Emmanuel.

Se trata de una larga serie de escándalos, revelaciones e investigaciones canónicas, marcadas principalmente por las consecuencias de la influencia generalizada del estilo de liderazgo establecido inicialmente por el padre Philippe y posteriormente tolerado por Pierre Goursat y Martine Laffitte-Catta (contenido en francés).

Si bien la postura oficial de la Comunidad ha sido de arrepentimiento y compromiso con la reforma, no está claro qué sucederá en la práctica, ya que los efectos de este estilo de liderazgo no se limitan al movimiento en sí. También son evidentes en la diócesis de Tolón y en cómo y por qué Francisco destituyó al obispo Rey, para disgusto de la prensa conservadora francesa.

Además, está el tema de seis figuras prominentes: cuatro sacerdotes que enfrentan cargos de abuso. o sanciones penales, y dos moderadores generales consecutivos, cuyos casos definen la crisis de la Comunidad.

La crisis de Emmanuel (contenido en francés) es fruto de un colapso de los mecanismos de gobierno interno y la pérdida de su identidad, evidentes en las sanciones contra al menos seis de sus miembros en los últimos años. Esta lista demuestra que los problemas de abuso, autoridad y secretismo no están aislados, son estructurales, lo que obligó a León XIV a enviar la primera visita apostólica de su pontificado.

Con un crucifijo en las manos, Michel-Bernard de Vregille, entonces recién electo moderador general de Emmanuel con su esposa y otros líderes de la organización, 27 de julio de 2018. Redes sociales de Emmanuel @ www.facebook.com/share/p/1652mCb9P5/
Con un crucifijo en las manos, Michel-Bernard de Vregille, entonces recién electo moderador general de Emmanuel con su esposa y otros líderes de la organización, 27 de julio de 2018. Redes sociales de Emmanuel @ www.facebook.com/share/p/1652mCb9P5/

Estos seis casos pueden agruparse en dos conjuntos: el primero tiene que ver con fallas de gestión y rendición de cuentas de sus líderes, mientras que el segundo se refiere a los casos concretos de abuso. Algunos de ellos han sido gestionados internamente por la organización y la Iglesia Católica en general, pero otros ya han sido objeto de procesos judiciales.

En el primer grupo están dos antiguos moderadores generales, equivalente al superior general de una orden. Ellos son Laurent Landete (en el cargo de 2009 hasta 2018) y Michel-Bernard de Vregille, desde 2018 hasta julio de este año.

A pesar de reconocer la necesidad de enmendar sus prácticas y prevenir los abusos, la dimisión de Landete no logró nada, y el hecho de que Roma enviara la visita apostólica demuestra que los problemas persistían.

Autoridad en contextos religiosos

En particular, como ocurre con muchas organizaciones religiosas, el principal problema radicaba en el uso de la autoridad: ¿cuánta centralización pueden aceptar estos movimientos religiosos relativamente nuevos sin convertirse simplemente en una «orden» religiosa más, aunque no de nombre? ¿Cuántos aprovechados pueden aceptar estas comunidades? ¿Cuántos depredadores pueden contener por sí solas sin la necesidad de un enfoque más estable, como el que siguen otras instituciones, religiosas o no, para prevenir los abusos?

Sería imposible resolver este enigma ahora mismo; baste decir que, a finales de julio de este año, Roma, harta de la gestión de De Vregille, “aceptó” su dimisión.

En el caso de Landete, el problema afectó a otra entidad religiosa del mundo católico francófono: los llamados Foyers de Charité (abre contenido en francés). Sería imposible analizar este otro caso de una organización religiosa depredadora. Lo importante es que, cuando Laurent Landete, antiguo moderador general de Emmanuel, tuvo la oportunidad de participar en una investigación sobre abusos en los Foyers de Charité, hizo todo lo posible por sabotearla.

En marzo de 2024, los demás miembros de la comisión encargada del caso de los Foyers acusaron a Landete de obstruir su trabajo. En lugar de llevar a cabo una «enquête», es decir, una investigación, Landete aspiraba, si acaso, a una mera comisión de audiencia, si acaso.

Roma ya sabía entonces que los problemas en Emmanuel eran mucho más complejos y difíciles que la típica historia de las «manzanas podridas» o el «abominable depredador solitario», ya que Landete hacía todo lo posible por impedir cualquier tipo de transparencia, y mucho menos la rendición de cuentas, en los Foyers de Charité.

Las deficiencias administrativas y de liderazgo que se evidencian en el comportamiento de De Vregille y Landete encajan a la perfección con los abusos perpetrados por al menos cuatro sacerdotes cuyos casos han sido tan devastadores que se han convertido en un asunto de interés público.

El primero es Benoît Moulay. Roma lo expulsó del estado clerical (laicizado) mediante sentencia canónica en julio de 2023. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe reconoció que hubo abuso sexual de mujeres adultas. Su caso resultó en una indemnización civil pagada por la Comunidad a lo largo de 2024.

La forma en que abusó de su poder confirmó la existencia de problemas de gobernanza y cómo los sacerdotes miembros de esta organización gozaban de un estatus especial similar al de otros grupos católicos más tradicionales.

Luego está Bernard Peyrous, una de las figuras más destacadas de Emmanuel. Historiador, fue miembro de la comisión encargada de la canonización del fundador de la organización, Pierre Goursat; también estuvo a cargo de la candidatura a la canonización de Marthe Robin, mística laica y cofundadora de los Foyers de Charité; y, entre 2009 y 2014, fue rector de los santuarios de Paray-le-Monial, un importante destino de turismo religioso en Francia, el equivalente de Torreciudad para el Opus Dei.

El caso de Bernard Peyrous ilustra una grave falta de disciplina interna en la Iglesia Católica. No es de extrañar, pues, que fuera necesaria la intervención de la justicia civil. La crisis comenzó en 2017, cuando una mujer adulta lo acusó de «gestos inapropiados». Finalmente, el cardenal Jean-Pierre Ricard, arzobispo de Burdeos, impuso medidas cautelares, pero sin un proceso canónico formal.

Vista del norte hacia el sur de la Basílica del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial, Francia. Un destino de turismo religioso importante bajo la administración de miembros de Emmanuel. Imagen de Kristobalite @ www.flickr.com/photos/art_roman_p/5172486340/in/photostream/
Vista del norte hacia el sur de la Basílica del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial, Francia. Un destino de turismo religioso importante bajo la administración de miembros de Emmanuel. Imagen de Kristobalite @ www.flickr.com/photos/art_roman_p/5172486340/in/photostream/

Esta medida permitió a Peyrous continuar con sus funciones pastorales mediante traslados temporales hasta su jubilación en 2023. Una vez más, su caso demuestra cómo incluso las organizaciones religiosas supuestamente comprometidas con la renovación de la Iglesia Católica son incapaces de lidiar con sacerdotes que, por la razón que sea, se convierten en figuras públicas, “influencers”, pues sus superiores temen sancionarlos por miedo a un escándalo.

La incapacidad de la Iglesia Católica francesa para abordar este caso obligó a la intervención de las autoridades: en enero de 2024, fue acusado penalmente de violación y agresión sexual por abuso de autoridad, principalmente por actos presuntamente ocurridos durante su ministerio en Paray-le-Monial entre 2009 y 2017.

Desde Kinshasa

Un segundo caso es el de Antoine Kitandja Lokavu, también sacerdote diocesano asociado al Emmanuel. La mala conducta en el seno de Emmanuel, considerada demasiado grave y sistemática para ser gestionada internamente, llevó a quienes observaban el comportamiento de la Iglesia Católica francesa a preguntarse si los sacerdotes diocesanos, franceses o extranjeros con cargos en Francia, deberían poder ser miembros de Emmanuel y otras organizaciones similares.

Kitandja Lokavu, sacerdote incardinado en la archidiócesis de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, está acusado de abuso sexual infantil.

La magnitud del abuso perpetrado por Kitandja Lokavu se conoció en octubre de 2023, cuando se le acusó de abusar sexualmente de hijos de cinco distintas familias. Los abusos ocurrieron en campamentos de verano que él supervisaba.

A principios de este año, la Comunidad Emmanuel reconoció la gravedad de la situación, por lo que lo expulsó definitivamente de la comunidad en mayo de 2025 (abre contenido en francés). El hecho de que su expulsión ocurriera apenas un par de meses antes de la renuncia de De Vregille, el moderador general, y antes de la decisión de León XIV de aprobar la visita apostólica, confirma la gravedad de la crisis.

También confirma que, a pesar de las constantes declaraciones sobre la conciencia de la gravedad de los efectos del abuso sexual en la credibilidad de la Iglesia Católica, incluso los movimientos relativamente nuevos son incapaces de encontrar maneras de dar una respuesta más rápida a estos casos y, sobre todo, de desarrollar una cultura de prevención efectiva y práctica.

Además, aunque la Comunidad Emmanuel expulsó a Kitandja Lokavu, no tiene autoridad sobre sus licencias sacerdotales. Eso depende del arzobispo de Kinshasa, el cardenal Fridolin Ambongo Besungu.

El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap., arzobispo de Kinshasa, República Democrática del Congo, 2023. De las redes sociales de su arquidiócesis.
El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap., arzobispo de Kinshasa, República Democrática del Congo, 2023. De las redes sociales de su arquidiócesis.

El cardenal Ambongo Besungu, un franciscano, es un hombre poderoso en Roma. Es miembro del Consejo de Cardenales. Sin embargo, como la mayoría de los obispos del África subsahariana, su historial en materia de abusos sexuales dista de ser ejemplar. Si algo han mostrado él y otros obispos africanos, es que, a menos que Roma intervenga, Kitandja Lokavu conservará sus licencias vigentes en Kinshasa.

Ambongo Besungu es un favorito de la extrema derecha europea, quien apenas en septiembre de este año criticó una vez más la decisión del papa Francisco de autorizar la publicación de Fiducia Supplicans, el documento que permite las bendiciones informales de las así llamadas “parejas irregulares”, incluidas las de personas del mismo sexo, calificándola de un “mal capítulo” y una “herida”.

El Exorcista

Finalmente, en lo que respecta a este trío de agresores sexuales, está Emmanuel Dumont. Originalmente sacerdote incardinado en la arquidiócesis de París, aprovechó la moda de ejercer como exorcista con poca o ninguna moderación en la arquidiócesis de Lyon.

Al hacerlo, las tres entidades con cierta autoridad sobre Dumont (París, Lyon y Emmanuel) sembraron la semilla del abuso. Aunque no está claro qué tipo de formación permitió a Dumont convertirse en exorcista, cargo que ejerció hasta 2020, existen pruebas de varios supuestos exorcistas, tanto católicos como no católicos, con una supuesta habilidad para controlar demonios, quienes, además de luchar contra ellos, también abusaban de sus fieles.

En 2023, en la arquidiócesis de Mobile, Alabama, se dio el caso de Alexander Crow. El arzobispo Mark Steven Rivituso lo nombró exorcista a pesar de tener apenas 30 años y ser un converso relativamente nuevo al catolicismo.

En algún momento, a pesar de su supuesta dedicación a controlar demonios, mantuvo una relación con una menor de edad que asistía a una escuela secundaria católica donde él solía prestar servicios pastorales. Finalmente, abandonó el sacerdocio y se casó con ella.

Aunque sea imposible saber qué les depara el futuro a esa pareja en los próximos años, sí es posible saber qué ocurrió con el ahora exfraile franciscano David Morrier.

Morrier abusó de una estudiante de la Universidad Franciscana de Steubenville (contenido en inglés), un foco de agresiones contra el papa Francisco y un espacio favorito de los tradicionalistas radicales en el mundo católico angloparlante.

Disfrazaba el abuso sexual de la estudiante como una práctica de exorcismo, lo que confirma que el propio marco ritual puede utilizarse como arma para la agresión sexual.

En lo que respecta a Dumont, no ha habido acusaciones de abuso sexual en su contra. Pero ahora se sabe que realizó sesiones privadas e intensas de exorcismo entre 2018 y 2020 que ejercieron un severo control psicológico o espiritual sobre al menos una víctima adulta, sumiéndola en una profunda depresión al creer que estaba poseída.

El caso se hizo público gracias al testimonio de la víctima en los medios. En enero de 2024, las tres entidades con autoridad sobre Dumont emitieron un comunicado conjunto sobre las sanciones impuestas al presunto exorcista, disponible aquí en francés.

El comunicado anunciaba que las sanciones contra Dumont, que consistían principalmente en mantenerlo alejado de los fieles, finalizarían el 26 de abril de 2025. Hasta el momento, no está claro si será readmitido. Admitido como sacerdote. La clave está en averiguar cómo Olivier de Germay de Cirfontaine, arzobispo de Lyon, y Laurent Bernard Marie Ulrich pretenden abordar la situación de Dumont.

Si priorizan la necesidad de contar con un sacerdote disponible para celebrar misas y otros sacramentos, mantendrán a Dumont en el servicio, sin importar el riesgo. El procedimiento ya es conocido. Alegarán que ha aprendido la lección y que está listo para volver al servicio activo.

Si el principal motivo de su decisión es la seguridad de sus fieles o de los fieles de cualquier otra diócesis francesa o francófona, encontrarán la manera de mantenerlo alejado de la celebración de sacramentos y, sobre todo, de que vuelva a luchar contra los demonios. Un último aspecto a considerar al intentar comprender las razones que llevaron a León XIV a enviar una visita apostólica a Emmanuel es que el encargado de dicha visita es Antoine Henry Pierre Marie Hérouard, el mismo arzobispo de Dijon que estuvo a cargo de la visita apostólica a la diócesis de Tolón, la entidad antes dirigida por el obispo Rey.

El arzobispo Antoine Henry Pierre Marie Hérouard, titular del arzobispado de Dijon, Francia, 2025. De las redes sociales de su arquidiócesis.
El arzobispo Antoine Henry Pierre Marie Hérouard, titular del arzobispado de Dijon, Francia, 2025. De las redes sociales de su arquidiócesis.

En el marco institucional creado por Vos Estis Lux Mundi del papa Francisco (2023), esta tarea correspondía al arzobispo de Marsella, el cardenal Jean-Marc Noël Aveline. Si bien Aveline participó en una misión previa enviada a Tolón por Francisco, se mostró reacio a investigar las actividades del obispo Rey en esa diócesis.

Y no fue el único caso en el que el cardenal Aveline demostró una falta de voluntad para ejercer su autoridad como arzobispo de Marsella, con jurisdicción sobre Tolón. También tiene autoridad sobre la diócesis de Gap-Embrun, cuyo obispo anterior, Jean-Michel di Falco Léandri, fue el tema central de la entrega de esta serie de la semana pasada, enlazado después de este párrafo.

En ese caso, Aveline también optó por eludir alguna medida disciplinaria sobre Di Falco quien, como se hizo ver hace una semana, tiene un historial que amerita atención, aunque no de parte de Aveline.

En este sentido, cabe preguntarse si es necesario realizar una visita apostólica a Marsella, donde también se han registrado casos, principalmente de mala gestión, de acusaciones de abuso sexual clerical contra el cardenal Aveline.

El 17 de septiembre, un grupo de fieles marselleses envió una carta a Roma solicitando formalmente la destitución del cardenal Aveline. Es difícil imaginar que esta carta logre su objetivo, pero el mero hecho de que los católicos de Marsella envíen cartas a Roma es un síntoma que no debe ignorarse.

Una breve noticia sobre la carta está disponible en Facebook aquí y después de este párafo. Sus demandas son similares a lo que ocurre en otros lugares del mundo católico: opacidad, renuencia a hacer cumplir las normas de la Iglesia y un cierto resentimiento que influye en las relaciones internas de la Iglesia Católica.

Los medios francófonos han informado sobre varias acusaciones de mala gestión, encubrimiento y retrasos significativos en la denuncia y actuación ante casos de abuso en la archidiócesis de Marsella.

Las acusaciones contra Aveline son más relevantes dado que actualmente es el presidente de la Conferencia de Obispos de Francia; por lo tanto, si realmente no está dispuesto a cumplir con sus deberes en Marsella, es difícil imaginar que esté dispuesto a liderar un cambio de actitud en la conferencia.

En Marsella, existen acusaciones contra tres sacerdotes a las que Aveline se ha negado a responder. En primer lugar, está el caso de Charles Sighieri, un sacerdote acusado en 2014 por un exseminarista, identificado sólo como David. Aveline restó importancia al asunto durante cinco años. Mantuvo a Sighieri activo hasta que, tras un proceso iniciado en 2019, Sighieri fue condenado en 2023 a dos años de prisión y diez años de inhabilitación para el ministerio público.

El cardenal Jean-Marc Noël Aveline, arzobispo de Marsella, Francia, 2025. De las redes sociales de su arquidiócesis.
El cardenal Jean-Marc Noël Aveline, arzobispo de Marsella, Francia, 2025. De las redes sociales de su arquidiócesis.

El segundo caso es el de Jean-Pierre Ours. Lo acusaron de abusar de un menor en la década de 1990. El caso sigue sin resolverse. Como el de Sighieri y el siguiente caso de esta sección, formó parte de un reportaje detallado de Paris-Match, resumido en este vídeo de la cuenta de RTL en Daily Motion (audio en francés con subtítulos disponibles).

Finalmente, está el caso de Xavier Manzano, una figura muy influyente en Marsella, ya que es el vicario general de Aveline, su segundo al mando. Ha sido motivo de preocupación por su estrecha relación con un hombre adulto, padre de niños pequeños, con quien Manzano compartía vacaciones y confesiones.

Un juez canónico reconoció la necesidad de investigar más a fondo la relación de Manzano con el laico, pero Aveline desestimó la solicitud del juez para un juicio eclesiástico.

Postdata

Un familiar de una víctima en Paraguay se puso en contacto con Los Ángeles Press mientras se cerraba este texto. Como sucede en Francia, México y otros países, en Paraguay la jerarquía católica hace todo lo posible por proteger a los sacerdotes abusadores a costa de sus fieles.

Durante los últimos dos años, Los Ángeles Press ha dado seguimiento al caso de Rafael Fleitas López, sacerdote y miembro de los Oblatos de María. Los Oblatos de María Inmaculada tiene un historial terrible de abusos sexuales en regiones que la Iglesia Católica considera "territorios de misión".

El caso de Fleitas fue el tema principal de dos entregas de esta serie en 2024, cuando su orden estaba a punto de enviarlo de Paraguay a Oaxaca, México. La primera entrega, que trata sobre su caso, está enlazada antes de este párrafo.

Una segunda entrega, que aborda otros casos de sacerdotes abusadores asociados a los Oblatos de María Inmaculada, aparece después de este párrafo.

También en 2024, en el texto que incluyó a siete de los casos más notorios de abuso sexual a manos de clérigos en diferentes países del mundo, los familiares de la víctima paraguaya se pusieron en contacto con nosotros para ofrecer detalles sobre el regreso de Fleitas López al ministerio público.

En ese momento, se unió al obispo emérito de la ya mencionada diócesis de Ciudad del Este, Heinz Wilhelm Steckling, OMI, cuando este viajó al pequeño pueblo de San Carlos Borromeo, a doscientos kilómetros al este de Asunción, la capital de Paraguay, para presidir la ordenación de un miembro de dicha orden.

Puede encontrar detalles sobre el regreso de Fleitas López al ministerio público en la sección «La octava es la vencida» del texto enlazado después de este párrafo.

La nueva información proporcionada por los familiares de la víctima indica el regreso de Fleitas López al ministerio público. Si bien no hay un nombramiento oficial de Fleitas López en el sitio web de la arquidiócesis de Asunción, amigos de la familia de la víctima han reportado haber visto al sacerdote preparándose para regresar al ministerio público en la parroquia de San Blas de Loma Pyta, en Paraguay.

El sitio web oficial de los oblatos reconoce a esa parroquia como una de las suyas, por lo que no es descabellado pensar que Fleitas López estuviera allí.

Como muchas parroquias en Latinoamérica, su principal medio para comunicar sus actividades es una cuenta de Facebook (disponible aquí). No hay información sobre la llegada de Fleitas López, pero cuando estaba a punto de asumir un cargo en Oaxaca, una de las regiones más marginadas del México rural, no hubo información oficial previa a su llegada al país, aunque sí existían indicios de sus actividades en parroquias y en el seminario de los Oblatos en México.

Lamentablemente, la renuencia de la jerarquía católica a admitir los errores cometidos por los sacerdotes a su cargo obliga a los familiares de las víctimas y a las propias víctimas a mantenerse en constante alerta para intentar prevenir futuros abusos.

El cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, podría sanar el daño de Fleitas López, pero en cambio parece tener la intención de traerlo de regreso al ministerio en una parroquia.

Un resumen en audio de este texto está disponible después de este párrafo.