Golpiza mortal en Cereso de Jaltocán: asesinan a reo en riña
El Cereso de Jaltocán, Hidalgo.

Juan Ricardo Montoya Benítez

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Fue asesinado el viernes en su celda tras el pase de lista de las 8 de la mañana en el Cereso de Jaltocán.

Por Juan Ricardo Montoya

Un reo del Centro de Reinserción Social (Cereso) de La Lima, en el municipio de Jaltocán, Hidalgo, falleció a consecuencia de las diversas lesiones que sufrió tras recibir una golpiza propinada por otros internos la mañana del pasado viernes.

Fue identificado como Claudio Hernández Juárez, quien había sido condenado a 37 años de prisión por haber sido hallado culpable del delito de violación agravada.

De acuerdo con las autoridades del penal, Claudio Hernández fue encontrado muerto en el interior de su celda, con lesiones en varias partes de su cuerpo, visibles a simple vista, causadas por golpes.

El crimen ocurrió la mañana del viernes 4 de julio, después del pase de lista de las 8:00 de la mañana.

De manera extraoficial, según declaraciones de algunos internos, Claudio comenzó a discutir con otros dos reos cuando estaba formado en el patio durante el pase de lista.

Posteriormente, se trasladó a su celda, donde minutos después se desató la pelea con los internos con los que había discutido previamente.

Los custodios no se percataron de la riña, por lo que no pudieron intervenir. Solo se dieron cuenta de lo ocurrido cuando hallaron el cadáver de Claudio Hernández en el interior de su celda.

Claudio tenía 37 años al momento de su muerte y era originario de la popular colonia Cubitos de Pachuca.

Los primeros años de su condena los pasó en el Cereso de Pachuca, pero debido a su mal comportamiento fue trasladado al de Jaltocán, ubicado a más de 150 kilómetros de distancia, en la región de la Huasteca Hidalguense.

Ante esta situación, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo dió inicio a la carpeta de investigación correspondiente.

Familiares de internos del Cereso de Jaltocán aseguraron que Claudio Hernández era abusivo, en particular contra los presos de reciente ingreso a los que extorsionaba con diez mil pesos a cambio de no hacer "talachas", es decir obligarlos a lavar baños, pisos, y recoger la basura de todo el penal todos los días durante 9 meses.

A los que no pagaban la talacha, tanto Claudio como otros presos que estaban a su servicio golpeaban, pateaban y humillaban a los de nuevo ingreso mientras realizaban las tareas de limpieza, con el fin de presionarlos para que aportaran los diez mil pesos que se les exigían.

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