Iglesia Católica tiene algo “similar a una mafia“: padre Camille Rio
Camille Rio, sacerdote católico francés, durante la entrevista, 4 de julio de 2026. Captura pantalla del vídeo.

Rodolfo Soriano-Núñez

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Para Rio, el abuso sexual no será la prioridad de la visita de León XIV a la Iglesia Católica en Francia. Tendrá un encuentro con víctimas, pero mayormente permanecerá en secreto.

Algunos de los responsables de la gestión del abuso en la Iglesia Católica perciben cierta fatiga en el público y creen que es algo bueno para ellos.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Cuando el papa León XIV llegue a Francia en septiembre próximo, la crisis de abuso sexual clerical que acumula más de 40 años no será una prioridad. En su lugar, Roma parece desplegar una estrategia probada durante el viaje en junio a España: un ensayo general donde la única reunión con sobrevivientes fue privada, los asistentes fueron meticulosamente seleccionados y no existe un registro oficial de dicho encuentro.

Es un diseño para mantener la óptica diplomática, aunque los más cercanos al templo advierten que el sistema permanece fundamentalmente inalterado y con rasgos más similares a los de una mafia, que al ideal de una comunidad que busca el bien común y la salvación.

En esta entrevista, Camille Rio, un sacerdote francés que ha cumplido tareas pastorales tanto en Europa como en Asia como parte de las Misiones Extranjeras de París (MEP, por sus siglas en francés), denuncia el maquillaje de los protocolos de “salvaguarda” y el papel de redes de autoprotección que operan de las diócesis en Francia a “territorios de misión” y a la Curia vaticana de manera similar a “una mafia”.

A finales de 2024, esta serie publicó un texto del propio Rio (después de este párrafo), que analiza el decepcionante primer informe sobre abusos en los “territorios de misión” gestionados por el MEP, una organización similar a una orden en la Iglesia Católica.

En esta entrevista centrada en las expectativas en torno a la visita del papa León XIV a Francia, Rio pide medidas reales, similares a las que usa el poder judicial en Italia cuando persigue al crimen organizado allí, ya que es muy consciente del riesgo de aferrarse a la ilusión de un fracaso localizado, la idea de la “manzana podrida”.

Más bien, la evidencia demuestra una suerte de manual de operaciones global y altamente coordinado. La respuesta institucional al escrutinio posterior a 2016 en Francia refleja los mismos patrones de opacidad observados en toda América Latina: cuando se vislumbra una verificación independiente, la jerarquía guarda los archivos bajo llave. Los registros personales de los sacerdotes se ocultan sistemáticamente, y el mismo grupo de prelados responsables en las diócesis u órdenes, son investigadores, jueces y gestores de medios de comunicación de sus propios crímenes.

Mientras la Iglesia Católica apuesta por la fatiga para agotar el tiempo, esta alarma interna revela que bajo la pompa de la próxima visita apostólica subyace un ecosistema profundamente arraigado de omertá, uno que los procedimientos canónicos estándar no solucionan, y que el próximo viaje papal está diseñado para eludir cortésmente.

Cuando se ve desde América Latina, es imposible no apreciar cuán a fondo llegó el Reporte Sauvé para intentar abordar la verdadera escala del abuso en Francia, al ofrecer métricas para descifrar la escala del abuso en otras partes del mundo católico.

Al comparar la respuesta a acusaciones específicas en Europa y América Latina, las diferencias son notorias. En Francia, las diócesis católicas están dispuestas a reconocer abiertamente el abuso, nombrar al presunto depredador y, con esa información ya publicada en sus sitios web (contenido en francés), convocan a que posibles víctimas ofrezcan sus testimonios, e incluso piden a los medios locales que les ayuden a lograr ese objetivo, como lo demuestra la publicación de Facebook de France 3 Alsace antes de este párrafo (o aquí con audio disponible en francés).

Mientras tanto, en México la arquidiócesis primada aún oculta los nombres de los acusados y evita las mejores prácticas para lograr la transparencia y la rendición de cuentas, como señaló la semana pasada el texto enlazado después de este párrafo.

A pesar de esas diferencias, así como de cualquier entusiasmo ingenuo que hubiera, Camille Rio, un sacerdote católico activo en Francia, ofreció su evaluación de lo que sucede ahí, a menos de tres meses de la visita del papa Prevost y a menos de un mes de una actividad similar en España.

Cabe señalar que la visita ocurrirá tras la aprobación de una ley que facilita el acceso a medios terapéuticos para poner fin a la propia vida, un tema en el que la Conferencia de Obispos de Francia alza la voz, aunque en un contexto afectado por varios escándalos de abuso sexual, clerical y de otro tipo, y, quizás más significativamente, mientras Francia se prepara para acudir a las urnas en un largo proceso que inicia a finales de este año para terminar el 2 de mayo de 2027, si se requiere de una segunda vuelta.

Aquí el intercambio con Camille Rio, grabado el 4 de julio, en inglés, vía Google Meet.

Me gustaría preguntarle, considerando su experiencia y cómo ha manejado este tema tanto en Asia como en la propia Francia, ¿cómo evalúa lo que ha sucedido en Francia en lo que respecta a la crisis de abuso sexual a manos de clérigos?

Bueno, hacer un poco es mejor que no hacer nada, por supuesto, así que tenemos que reconocer que la iglesia francesa entendió el problema hace muchos años en realidad. El primer informe fue en 2000, pero al menos el enorme caso en Lyon, con Bernard Preynat (contenido en francés), un sacerdote ahora finado y el cardenal Philippe Xavier Barbarin, que en 2016 permitió una sabia liberación de la palabra para las víctimas, de su derecho a denunciar.

Así, la Iglesia Católica, pero sobre todo la sociedad francesa y el gobierno francés y la Asamblea Nacional francesa entendieron que hay algo muy grave allí y que, si no abordamos el problema, se va a hacer más y más grande.

Las conferencias de obispos y de religiosas y religiosos franceses crearon la Comisión Independiente sobre el Abuso Sexual en la Iglesia (contenido mayormente en francés), CIASE por sus siglas en francés, en 2016. Dicen que lo hicieron por sí mismos, pero principalmente fue una respuesta a la presión de la Asamblea Nacional francesa, lo que significa que, si la Iglesia Católica no actuaba por su cuenta, entonces la asamblea estaba lista para intervenir.

Hubo una sorpresa en esa comisión, pues pidieron a un antiguo alto funcionario, Jean-Marc Sauvé (contenido en francés), vicepresidente honorario del Consejo de Estado de Francia (Conseil d'État), académico y una persona que tiene una buena reputación en Francia, que presidiera ese grupo.

Y creo que hizo más de lo que le pidieron. En 2021, cuando se publicó el Reporte Sauvé (disponible en inglés), fue un escándalo enorme, sobre todo por el número de presuntas víctimas, más de 300 mil, y por el análisis que sustenta el informe.

Al centro, con una sotana blanca, el padre Camille Rio, en la parroquia que tuvo a su cargo en Tailandia, 2020, con un grupo de personas de la comunidad local.
Al centro, con una sotana blanca, el padre Camille Rio, en la parroquia que tuvo a su cargo en Tailandia, 2020, con un grupo de personas de la comunidad local.

Después de eso, en noviembre de 2021, parece que la Iglesia Católica gestionó el problema realmente, pero el manejo es mayormente ilusorio después de noviembre de 2021. Muchas promesas, pero cinco años después, no hay nada, no mucho más.

Y, especialmente, si vemos con los muchos casos que salieron hasta noviembre de 2021, en realidad nunca ha parado. Tal vez no se trata de un caso al día, sino de muchos casos a la semana, y no sólo casos históricos, sino casos contemporáneos.

Eso es bastante impresionante si seguimos todos los casos durante mucho tiempo, tanto en lo diocesano, para los sacerdotes diocesanos como para los sacerdotes religiosos.

Y no sólo sacerdotes, ahora también obispos, ¿no?

Sí, también después de noviembre de 2021, cuando se publicó el Reporte Sauvé, poco después, surgieron dos casos. El primero fue el de Michel Léon Émile Santier, el ahora obispo emérito de Créteil, que era un prelado bastante conocido en Francia, que abusó de varones jóvenes.

Y, especialmente, el caso del cardenal Jean-Pierre Bernard Ricard, el ahora obispo emérito de Burdeos, que presidió la Conferencia de Obispos de Francia no hace mucho.

Luego vino el caso del actual obispo de La Rochelle, Georges Colomb, y luego el de Jean-Michel Alain di Falco Léandri, que ahora es el emérito de Gap-Embrun, y así sucesivamente. Entonces, lo impresionante, creo, es que tenemos estadísticas sobre el porcentaje de sacerdotes involucrados en casos de abuso, pero faltaba una sobre los obispos involucrados en estos casos.

Y eso es lo más impresionante en Francia, supongo, que cuando vemos que el abuso sexual, el abuso financiero y el abuso de poder vienen juntos. Y cuando encontramos algún abuso sexual, siempre es una cuestión de poder.

Cuanto más se asciende en la estructura de la jerarquía católica, más abuso encontramos, y especialmente entre los obispos, su conferencia.

Y más aún cuando se toma en consideración que en Francia, incluso el nuncio apostólico en Francia…

Sí, de hecho, de hecho. El nuncio apostólico anterior, Luigi Ventura, ha sido acusado y condenado por la justicia francesa por abusos a hombres jóvenes también.

Y ha estado allí durante, no recuerdo bien, tal vez siete o nueve años como nuncio. Por lo tanto, él estuvo detrás del nombramiento de la mayoría de los obispos franceses actuales.

Y ocurrió también casi al mismo tiempo que la mismísima arquidiócesis de París vivía su propio escándalo con el antiguo arzobispo, Michel Christian Alain Aupetit.

El problema es que cuando el caso involucra a un sacerdote marginal, un cura en los suburbios, la situación es fácil para los obispos; remueven al sacerdote tan pronto como se corre la voz de lo que sucedió en ese caso, sea verdad o no.

Pero cuando el problema involucra a un obispo, eso es muy, muy difícil, porque pueden quedarse por mucho tiempo. Nadie hablará de ello. Y algunos de ellos siguen en funciones, incluso si tienen algunos casos bastante graves.

También, durante los últimos tres años, Francia ha sido sacudida hasta sus cimientos por el escándalo en la escuela de Bétharram, que abrió una dimensión completamente nueva de la escala del abuso sistémico en los colegios católicos.

Y ahora no es solo Bétharram, sino que es una plétora de colegios en toda Francia, ¿qué opina de esto?

Bueno, el Reporte Sauvé o de la CIASE investigó los colegios católicos, pero no tan a fondo.

Y lo que es interesante con los colegios católicos es que, en Francia, este es un tema muy sensible. Es importante también en la vida política francesa porque la educación católica ha sido la causa de una larga lucha entre la Iglesia Católica y sus colegios, por un lado, y el Estado, el Estado laico y el ideal de la escuela laica, pública, por el otro.

Por lo tanto, ese caso ha entrado en un debate más amplio sobre la educación católica en Francia. Pero lo que es interesante también es que esto no son sólo los colegios diocesanos, son también los que dependen de comunidades y congregaciones católicas, y especialmente Bétharram, que no es sólo una congregación docente, sino también una congregación misionera.

Como consecuencia, hay una realidad mixta, con casos dentro de Francia y en el extranjero; tiene misioneros, y también ha tenido obispos, quienes también tienen responsabilidad como la tiene la congregación como tal. Y realmente generó un debate político real en Francia.

Quizás sepa que el próximo año habrá elecciones presidenciales en Francia. Entonces, lo que vemos después de cinco años es que la Iglesia Católica francesa ya no tiene fuerzas debido al daño a su reputación. Su reputación ha sido realmente destruida por el Reporte Sauvé.

Y lo que dicen los obispos, su discurso y el de sus líderes en Francia ya no tiene poder o no tiene una audiencia. Si revisa sus redes sociales, ningún obispo hablará más.

Y el problema es que, en Francia, la sociedad está realmente dividida y la política está realmente dividida también. Y, en lo que respecta a su reputación, la Iglesia Católica va cuesta abajo.

Y la sociedad se inclina hacia la derecha, tal como ha sucedido en Estados Unidos, hay un gran interés de la extrema derecha por usar el catolicismo como una suerte de sustento civilizatorio. Tratan de legitimarse por su cercanía a la Iglesia Católica.

Como consecuencia, abren ampliamente sus periódicos, sus programas de televisión a los obispos, y los obispos ya no tienen otro lugar donde hablar. Entonces, algunos de ellos aceptan ir a ese programa de televisión. Y así sucesivamente.

Entonces, dentro de ese contexto, ¿cómo espera que ocurra la visita, el viaje apostólico del papa León XIV? ¿Cuál es su expectativa sobre este viaje?

Esto es un enigma para nosotros. Realmente, no sabemos qué, ¿cómo invitaron al papa a Francia? ¿Qué le dijeron? Suponemos que fue el cardenal Jean-Marc Aveline, quien es el obispo de Marsella y presidente de la Conferencia de Obispos de Francia.

No sabemos qué le pidió realmente cuando tomó la decisión de venir aquí. El hecho es que viene en un momento político muy especial, unos meses antes de las elecciones, por lo que no sabemos qué esperar.

Podría ser una sorpresa, porque el papa León XIV sorprende a donde quiera que va.

Su visita a España el mes pasado fue algo, fue todo un éxito. ¿Qué va a pasar más adelante en Francia? El problema es que, en Francia, el manejo de los casos de abuso sexual por parte de la Iglesia Católica, quiero decir, por parte de los obispos y del nuncio, no es bueno.

Después del nuncio, la gestión la toma la Curia en Roma, y lo que podemos ver en muchos casos en Francia es que la Curia no gestiona bien, a pesar de estar directamente bajo la responsabilidad del papa.

Por lo tanto, no creo que la visita de León XIV a Francia cambie nada de esto…

¿No percibe un cambio específico como consecuencia de la visita?

En primer lugar, no creo que el abuso sexual sea la prioridad de la visita. Será un detalle en la visita. Claro, habrá una reunión con sobrevivientes, pero nunca sabremos qué pasará en esa reunión. No sabremos quién será recibido y quién no recibirá una invitación a la reunión.

¿Espera una situación similar a lo que ocurrió recientemente en Madrid, con una reunión a puerta cerrada y sin reconocimiento oficial de la reunión?

En Francia, todo está vinculado muy estrechamente. Si el papa habla de política, entonces podemos entender algo sobre el abuso sexual, sobre el poder en la Iglesia Católica, sobre la responsabilidad de los líderes, y así sucesivamente.

¿Y cuál es su postura sobre los cambios que están ocurriendo en la judicatura francesa? ¿Percibe allí más disposición para asumir estos casos? Quiero decir, hemos tenido una serie de casos de abuso bastante impactantes, no solo en entornos clericales o religiosos, sino que tuvimos el caso de Gisèle Pelicot, han ocurrido casos recientes en escuelas, y no solo católicas, lo cual también es relevante para entender, que es algo en lo que el Reporte Sauvé fue claro al subrayar que el abuso sexual no ocurre sólo en contextos religiosos, y cuán peligroso puede ser cuando se combina con otros elementos en la sociedad en general, más amplia.

Creo que es demasiado pronto para decirlo, porque los últimos casos, especialmente sobre niños en sus familias y escuelas, hay una enorme indignación en la sociedad.

Ha habido muchas promesas por parte de los políticos para reformar el sistema judicial, pero es demasiado pronto. Primero, no sabemos si realmente sucederá algo un año antes de las elecciones. Y no lo creo, pero es demasiado pronto para decirlo, creo.

Lo que vemos en la sociedad francesa es que el movimiento MeToo, como decimos, ha sido capaz de lograr algo en Francia, y este es el tema principal hoy en día: hay un enorme sentido de injusticia en la sociedad francesa,

Pero también, existe esta percepción, ¿cómo decirlo?

Es la percepción de que ya no se quiere escuchar más sobre los escándalos. Y esto es lo mismo para los abusos en la Iglesia Católica.

Durante, tal vez, dos o tres años muchos periódicos se dedicaron a investigar muchos casos, pero ahora, para los casos nuevos, nadie lo hará, porque la gente que lee el periódico ya no quiere oír hablar de ello, es demasiado.

Con una casulla dorada, en lo que fue su parroquia en Tailandia, el padre Camille Rio preside una misa, 2020. Los templos católicos en esa región de Tailandia evitan el uso de bancas o sillas, por ello los fieles están sentados en el piso.
Con una casulla dorada, en lo que fue su parroquia en Tailandia, el padre Camille Rio preside una misa, 2020. Los templos católicos en esa región de Tailandia evitan el uso de bancas o sillas, por ello los fieles están sentados en el piso.

¿Una percepción de que ya es demasiado? ¿Esa es la percepción?

Sí, es demasiado.

¿Percibe una cierta fatiga con el tema?

Absolutamente. Y supongo que algunos de los responsables de estos temas en la Iglesia Católica son conscientes de esta fatiga y creen que es algo bueno para ellos.

¿Los percibe todavía empeñados en cansar a las víctimas, en este asunto, para ganarlo con tiempo?

Mi opinión, después de noviembre de 2021, es que el Repore Sauvé explica algo: hay algo similar a una mafia en la Iglesia Católica. Como una mafia, no le tengo miedo a la palabra.

Es algo así. Una combinación, una mezcla de poder, títulos y abusos sexuales. Y la respuesta no es la respuesta que se necesita para una mafia.

Como sabe, cuando la mafia estaba realmente hiriendo a Italia, la respuesta de la justicia italiana fue crear una jurisdicción especial para la mafia, una ley especial. Entendieron que la mafia en Italia era muy peligrosa para la propia democracia italiana.

Creo que esto es exactamente lo mismo para la Iglesia Católica en Francia. Tenemos algo así como una mafia desde Francia hasta Roma. Y esto es muy peligroso para la vida de la Iglesia Católica, para la propia Iglesia Católica. Por lo tanto, necesitamos una legislación especial, un juez especial y una ley especial para tratar el tema.

Y en realidad, no lo hacemos, no lo hacemos. Todo lo que hacemos, un poco, pero lo hacemos, es la salvaguarda.

Y la salvaguarda es buena, pero si los criminales siguen dirigiendo el lugar, no sirve de nada la salvaguarda.

Ahora, dentro de ese contexto, ¿qué espera de la visita apostólica a la llamada movimiento Emmanuel? ¿Espera algún cambio importante allí en lo que respecta al movimiento?

Bueno, conozco el Movimiento Emmanuel en general, como movimiento, pero no con todo detalle. Pero como saben, en Francia, hay movimientos apostólicos en muchos casos con visitas apostólicas, además de control apostólico en muchas, muchas comunidades.

Para la gran mayoría de ellas no tenemos un informe. Y cuando lo tenemos, es sólo un informe parcial, con pocos detalles de lo que realmente sucede.

Y el otro problema es que la Iglesia Católica permite que estas comunidades hagan sus propios controles independientes y sus propios informes independientes.

Al hacer esto, no logramos ningún bien, ningún objetivo.

Y volvemos al tema de la salvaguarda porque muchas de estas órdenes, muchas de estas comunidades apuestan por estos supuestos cambios en la salvaguarda.

Y la evidencia que tenemos de los últimos cinco años es que estas políticas, en lo que respecta a la salvaguarda, no son realmente tan efectivas. Al menos ese es el caso en América Latina.

Esto es lo mismo para mi propia comunidad. Estuvimos esperando un protocolo de salvaguarda durante muchos, muchos años. Al menos, después de muchos, muchos escándalos, buscaron un protocolo de salvaguarda.

Pero hasta donde sé ahora, no siguen el protocolo, su propio protocolo. Por eso digo que la salvaguarda no es suficiente. Si sólo haces salvaguarda, pero no puedes indagar, sancionar y castigar a los criminales, ¿de qué sirve?

¿Diría que muchas de estas políticas y procedimientos de salvaguarda no son más que maquillaje, una medida cosmética?

Esto es principalmente control de daños para las comunidades que están en el ojo del huracán, pero no hace que la salvaguarda sea útil. Se necesita la quietud, la paz y el tiempo para aprender. Pero hasta ahora esta es la respuesta de la Iglesia Católica.

No tenemos más avances judiciales o canónicos…

Está Tutela Minorum y la salvaguarda como avances. Es bueno, pero insuficiente.

Se tiene algún progreso con la salvaguarda en Asia debido a Tutela Minorum, pero no hay libertad de expresión en Asia, especialmente para ese tipo de temas.

Y el tema de que el clero sea, al mismo tiempo, el acusado, la policía y los jueces de otros miembros del clero, lo que nos lleva de vuelta a lo que ya era el tema clave destacado por A.W. Richard Sipe ya en los noventa, lo cual es muy difícil pues hemos escuchado mucho sobre la promesa de la salvaguarda. Y la triste realidad es que, como ejemplo, los Legionarios de Cristo en España siguen teniendo casos, a pesar de toda la supuesta inversión en políticas y procedimientos de salvaguarda y todos estos temas. ¿Percibe que en Francia es la misma situación en lo que respecta a la salvaguarda?

Sí, supongo que es incluso peor en Francia. Lo que es realmente impresionante en Francia es que los crímenes siguen ocurriendo. Y el mismo grupo que comete los crímenes pide perdón, y son los jueces; el obispo es el juez en su diócesis. El mismo grupo que hace un informe e investiga las acusaciones, dicta la resolución y comunica sobre los casos, porque es el obispo quien comunica o la prensa católica, y los mismos que deciden cómo reparar con el sistema de reparación francés en la iglesia.

Y el problema es que la iglesia, la Iglesia Católica francesa en realidad ya es tan pequeña, y se está haciendo más y más pequeña, por lo que siempre es el mismo grupo de personas quienes lo saben todo, los mismos secretos.

Y ese problema de concentración es que estas personas apenas empiezan a entender que hay un problema real allí. E incluso en el gobierno, en el gobierno francés y la justicia francesa.

Y sin embargo, el presidente de Tutela Minorum es un obispo francés, un antiguo auxiliar en París, el obispo Thibault Verny

Sí, creo que es un buen tipo y lo está haciendo bien, pero el problema no está ahí.

Y el otro problema es que, en lo que respecta a la salvaguarda, Tutela Minorum es la única institución en Roma que aborda el tema. Eso significa que la gente en Tutela Minorum recibe información de todo el mundo sobre muchos, muchos casos.

Eso significa que tienen la información. Al tener la información, tienen el poder porque la información es poder en la Iglesia Católica, y el secreto también es poder en la iglesia. Pero, de hecho, no pueden hacer nada. Así que tienen el poder, pero no tienen el poder de cambiar.

Sí, poseen los secretos, pero no pueden actuar sobre ese conocimiento.

Pueden actuar sólo en la salvaguarda, pero para la salvaguarda no necesitan todo ese tipo de información.

¿Cuál es su evaluación? ¿Qué es lo que le falta a la Iglesia Católica en general, tanto en Francia como en otros lugares?

Creo que falta transparencia. Pero no sólo transparencia en el protocolo. Nos falta transparencia en los casos, y no en los casos mismos, en lo que hicieron y lo que sufrieron las víctimas. No, transparencia en el manejo de los casos por parte de la iglesia. Porque el problema es que no es el sacerdote quien hizo algo malo, sino toda la complicidad en la estructura de la Iglesia Católica.

¿Y no hay transparencia en absoluto en la Iglesia Católica en Francia?

En absoluto. Cuando preguntamos por el sacerdote, al menos dirían lo que pasó con el sacerdote, pero nunca dicen sobre el manejo en la Iglesia Católica, porque hablar del manejo va en contra de los protocolos de la Iglesia Católica francesa, de la curia romana, y así sucesivamente.

Sí, incluso rastrear los nombramientos de un sacerdote es una tarea muy difícil. Incluso si es posible hacerlo con algunos obispos porque uno tiene sitios de internet con bases de datos como Catholic Hierarchy como ejemplo para averiguar dónde ha estado. El registro personal de ese mismo obispo antes de ser consagrado es casi siempre imposible de encontrar. Es muy difícil averiguar en qué parte del mundo ha estado un sacerdote antes de ser nombrado para cualquier cargo determinado. Y eso crea todo un conjunto de problemas por sí mismo porque es casi imposible descifrar dónde ha estado.

Y creo que era incluso mejor antes porque en Francia, desde todos los casos en 2016, desde ese momento, no tenemos más información de la que teníamos antes. Pero cuando entendieron que algunas personas iban a revisar, lo bloquearon todo.

Está bien, si desea agregar cualquier otro tema que considere relevante, pensando en la próxima visita del papa.

No, todavía tenemos esperanza. Porque la esperanza es más fuerte que la muerte, pero no lo sé.

Bueno, le agradezco mucho por esto.

De nada.

En el atril, al presidir una ceremonia en la que fue la parroquia a su cargo en Tailandia, el sacerdote católico francés Camille Rio, 2019.
En el atril, al presidir una ceremonia en la que fue la parroquia a su cargo en Tailandia, el sacerdote católico francés Camille Rio, 2019.

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Un resumen de este texto en audio está disponible después de este párrafo.

Nota de producción: El texto del resumen, como el principal, fueron escritos y editados sólo por el autor. La lectura del audio se hizo con una herramienta de texto-a-habla de alta calidad (Voicertool). La IA se usó sólo para generar la voz y no para la creación del contenido.

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