Cinthya Alvarado Enriquez Lunes, 29 de Julio del 2024, 23:04
El Soconusco, lo anexaron a Chiapas por el miedo y la ambición; hoy esta región de la frontera sur vive bajo el asedio nuevamente.
Por Cinthya Alvarado Enríquez
Es histórico el reclamo por el abandono de la zona limítrofe con Guatemala. En los días recientes hemos visto cómo el "Estado" ha convertido esta región en un simple traspatio para los desechos de la política, con territorios que enfrentan el conflicto de cárteles criminales. La costa y la sierra se han convertido en un campo de batallas sin nombre, donde lo primero que se perdió fue el honor y la dignidad fue pisoteada.
A 182 años de la anexión del Soconusco a Chiapas, y 200 años de Chiapas a México ¿Qué beneficio recibe la frotnera sur?
Datos históricos, geográficos y sociales
El Soconusco es la región más disputada entre Guatemala y Chiapas, y entre México y Guatemala, durante los años 1821 a 1884. Tras la Independencia de México de España, la provincia de Chiapa, que también pertenecía a Guatemala, decidió unirse y anexarse a México en busca de protección. Sin embargo, el Soconusco no lo hizo. Los intereses de oligarcas y castas adineradas de Chiapa (Tuxtla, Comitán y San Cristóbal) buscaron quedar bien con el gobierno de Iturbide y, posteriormente, con el de Santa Anna. Solicitaban refuerzos para “convencer” a otros oligarcas del Soconusco de firmar el acuerdo de anexión a Chiapas y, por ende, a México.
“La marginación histórica de esta provincia (Chiapa) por parte de la capital colonial (Guatemala) y el hecho de que sus principales relaciones comerciales se llevaban a cabo con el sur del antiguo virreinato de la Nueva España” fue el argumento para anexar Chiapa a México. El 26 de septiembre de 1821, Marco Vinicio Mejía escribió en Política y Sociedad, Gazeta
Marco Vinicio Mejía añade que “el separatismo se debió al empeño oportunista de las élites de la capital chiapaneca para apoderarse del Gobierno de la provincia, consolidar su hegemonía frente a otros grupos de poder de la provincia y redefinir las relaciones externas de Chiapas a fin de obtener beneficios específicos”.
El Soconusco fue la cuna de la civilización Mocaya, la más antigua de la zona mesoamericana, que data del 2000 a.C. Es una tierra inmensamente rica en recursos naturales, con uno de los suelos más fértiles, situada entre la Sierra Madre de Chiapas al norte, el estado de Oaxaca al poniente, el Pacífico al sur y Guatemala al este. También limita con los municipios de la Sierra Mariscal de Chiapas.

Romantizada, la anexión del Soconusco a Chiapas
La lucha entre Iturbide y Santa Anna por presidir La Nueva España, que ya empezaba a llamarse México, también llevó a los caciques de Chiapa a buscar la anexión. El 14 de septiembre de 1824 se aprobó el Acta de Proclamación de la anexión a la Federación del Estado Libre de Chiapas a la República Mexicana. Sin embargo, la abdicación de Iturbide reconfiguró la geopolítica, ya que había un acuerdo con la República de Centroamérica (Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, parte de Belice y Soconusco) que permitió la separación de estos países y comenzó la disputa por Soconusco. Esta región tenía grupos pro unión a Chiapas, otros a Guatemala y otros que pretendían mantenerse libres, como El Salvador.
Las pérdidas e incertidumbres generadas por esas guerras, junto con el interés de Santa Anna en enviar tropas hasta Arriaga, resultaron en el predominio de las castas relacionadas con el centro de Chiapas. El 11 de septiembre de 1842, 18 años después de la anexión del Soconusco a Chiapas y, por ende, a México, se firmó el tratado Herrera-Mariscal, que formalizó la anexión del Soconusco a Chiapas y a México.
Aunque se establecieron los límites físicos y formales entre México y Guatemala, Soconusco siempre tuvo más acercamiento social, comercial y militar con Guatemala. Mientras México lidiaba con ocupaciones de Estados Unidos y Francia, y se enfrentaba a la Revolución y las guerras de Reforma, Soconusco no recibió la atención, protección ni inversión que sí recibieron otras regiones como Tuxtla y San Cristóbal.
La chiapanequidad, un mero formalismo
El Soconusco, por su belleza y riqueza, ha sido objeto de ambición por muchas civilizaciones precolombinas, por la corona española que extrajo enormes cantidades de madera y minerales de la zona, y posteriormente por diversos grupos migrantes de países como Japón, China, Francia, Alemania, España, Italia, Turquía e Israel. Su ubicación geográfica siempre fue un paso obligado para migrantes, generando nuevas castas que sí han creado desarrollo, pero no han generado identidad. Muchas familias han llegado sin nada, y con la mano de obra barata de los locales se han hecho millonarios. También hay quienes, con moneda extranjera, han comprado barato y, con la ayuda de sus compatriotas, han invertido en el cultivo de café y cacao. Sin embargo, estos intereses han sido principalmente familiares o de ascendencia.

Los grupos de castas adinerados y quienes llegaban representando al gobierno en turno no han procurado que el Soconusco despegue. Al centro del estado tampoco le conviene que haya acceso al desarrollo, pues es más fácil manejar a unos pocos por conveniencia que a multitudes con capacidad de exigir más recursos. Durante años, el Soconusco fue la región que producía y aportaba la mayor captación de impuestos sin recibir inversión en infraestructura a cambio. En Tuxtla Gutiérrez se concentra el poder al punto de que el 70% de la población en 2010 trabajaba en alguna dependencia gubernamental. Tuxtla vive en gran parte del erario, mientras que otros municipios sufren de escasos presupuestos y distribución desigual de la riqueza.
Esta inequidad explica la enorme desigualdad en Chiapas. Las castas actuales, aquellos que se hicieron millonarios con la ayuda de los gobernantes y las familias que llevan hasta 40 años en el poder, son quienes organizan la administración de la pobreza, la justicia, la educación y el desarrollo. Incrementar la miseria es una forma muy rentable de gobierno, que hace que, gracias a las dádivas, los pobres se sientan agradecidos. Los saludos, invitaciones a eventos y fotos con los políticos en turno se convierten en un privilegio para muchos que inundan las redes sociales con el fervor de estar cerca del político, haciéndolo parecer un prócer, un héroe, un benefactor, cuando en realidad son quienes han saqueado sistemáticamente al Estado.
La actual miseria creciente, más el Estado fallido, la inseguridad y la ingratitud oficial deberían hacernos refelexionar.
En términos de costo-beneficio, el Estado y sus aliados han continuado saqueando el Soconusco sin proporcionarle acceso al desarrollo pleno, limitándose a hacer algunas mejoras superficiales, como una carretera por aquí o un tren que transportará las riquezas mal vendidas por allá. A cambio de este sistema de pobreza, la falta de acceso a la vivienda y el bloqueo total al disfrute de las riquezas de nuestra tierra, se sigue encumbrando a las mismas familias oligarcas y a grupos delincuenciales.
Ahora prometen que será un polo de desarrollo. Según el plan de Claudia Sheinbaum, convencerán a empresas extranjeras para que establezcan sus industrias, regalándoles terrenos sin restricciones, ni en cuanto a protección del medio ambiente ni en cuanto a impuestos. Esto se suma a la mano de obra barata, incluyendo la de los cientos de migrantes que siguen llegando. Así, Tapachula se convertirá en una zona de maquilas, y desde Puerto Chiapas o a través del tren transístmico se moverán producción y materia prima. En eso consiste el plan de desarrollo próximo. Por eso volvemos a la pregunta inicial: ¿Cuál es el beneficio real para el Soconusco?