Sheinbaum, sin embargo, interviene en asuntos de otros países para defender a sus aliados, como en Perú, mientras ignora abusos contra venezolanos
La ruptura de relaciones con Ecuador y con Perú durante el gobierno de Sheinbaum tiene que ver con la manera en México impide que esos países juzguen a quienes ellos consideran delincuentes.
Los Ángeles Press
La actividad del 6 de enero de 2026 buscaba ser una oportunidad para que Claudia Sheinbaum se vinculara con una tradición mexicana: el Día de Reyes. Su equipo incluso invitó a que algunos de los asistentes al Salón Tesorería de Palacio Nacional llevaran a sus hijos.
Sin embargo, la compleja realidad generada por las decisiones apresuradas de Donald Trump, los abusos sostenidos durante años por el gobierno de Nicolás Maduro y la rígida interpretación que Andrés Manuel López Obrador y Sheinbaum mantienen del llamado principio de no intervención lo hizo imposible.
Antes de dedicar unos minutos a celebrar a niñas y niños presentes en Palacio Nacional, Sheinbaum centró su intervención en defender la lectura que López Obrador hace de la Constitución mexicana y del principio de no intervención, la misma que llevó a su gobierno a dejar a su suerte a millones, de venezolanos que huyeron del régimen de Maduro durante la última década.
Según estimaciones de la Agencia de la ONU para los Refugiados y otros organismos internacionales, cerca de 7.8-7.9 millones de venezolanos han salido de Venezuela desde 2014, período que coincide con el ascenso y consolidación del gobierno de Nicolás Maduro. Esta cifra que representa uno de los mayores éxodos poblacionales de América Latina, incluye refugiados y migrantes que han buscado protección y mejores condiciones de vida en otros países de la región, el Caribe, Norteamérica y Europa.
Lejos de ofrecerles alguna solidaridad y apoyo a sus legítimas demandas de que cesara la represión de Maduro, López Obrador les ofreció, bajo la etiqueta de ayuda humanitaria, regresarlos al lugar del que, con muchos sufrimientos y dificultades habían emigrado: Venezuela. La defensa de esa idea de la no intervención la resume la propia Sheinbaum en el vídeo que aparece después de este párrafo.
El problema, desde luego, es que lo hecho por Trump es ilegal, violenta cualquier principio de orden internacional y sólo le sirve para distraer de temas más importantes como la inflación y, de manera particular, del contenido de los así llamados Archivos de Epstein.
En América Latina le da la oportunidad de contar con el apoyo del gobierno de Javier Milei que, desesperado por ofrecer su ayuda a Trump, ayer pidió que se extraditara a Maduro a Buenos Aires para juzgarlo ahí por distintos crímenes.
La jugada de Milei le sirve para fortalecer su coalición contra Cristina Fernández de Kirchner que, en distintos momentos, como hizo López Obrador, “echó su resto” en la defensa de los excesos y abusos cometidos por Maduro en el nombre de la "lucha contra el imperialismo" y más porque la expresidente de Argentina está bajo prisión domiciliaria y enfrenta procesos judiciales por distintos hechos de corrupción.
Algo similar podría decirse de lo que ocurre ahora en Lima, donde recientemente el gobierno de Perú rompió relaciones con el de México justamente por la manera en que México, cuando quiere, interviene en los asuntos de otros países al ofrecerles asilo político a ciudadanos de esos países que enfrentan procesos judiciales, como lo señala el gobierno de ese país aquí.

Y no es sólo Perú. Ésa es la razón detrás del conflicto con Ecuador que implicó la violación de la embajada de México en Quito durante el gobierno de López Obrador, luego de que el tabasqueño ofreció asilo político a un exfuncionario del gobierno de ese país acusado de distintos crímenes.
Por qué si México ha estado dispuesto a defender políticos peruanos y ecuatorianos no lo hizo nunca con los miles de refugiados que salían de Venezuela es algo que sólo López Obrador y Sheinbaum pueden explicar, pero que evidencia el doble rasero con el que Palacio Nacional interpreta la Constitución que Sheinbaum defendió contra viento y marea este martes.
En ese contexto, Sheinbaum debió reconocer la realidad del caos que generan las actitudes de Donald Trump y su equipo al reconocer que la nueva legislación y las actitudes de Trump hacen imposible descartar que pudieran ocurrir ataques contra los cárteles mexicanos de las drogas.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum aceptó preguntas de niñas y niños presentes en Palacio Nacional que, desde luego, no implicaron mayor problema para ella luego de lo cual hubo música y entrega de regalos.

La narrativa oficial buscó presentar la jornada como un gesto de cercanía y celebración en torno al Día de Reyes. Sin embargo, la insistencia de Claudia Sheinbaum en defender la política exterior heredada de López Obrador contrastó con los silencios que atravesaron el acto.
Fue igualmente notable que, durante la actividad de este martes, ni Sheinbaum ni ninguno de los asistentes en Palacio Nacional hiciera referencia al caso de la diputada local de Morena en Baja California, Alejandra Ang Hernández, detenida en uno de los cruces fronterizos entre Mexicali y Calexico. La legisladora intentó ingresar a Estados Unidos sin declarar el dinero que transportaba —una cantidad superior a los diez mil dólares permitidos— oculto en el vehículo en el que viajaba.
El episodio, que involucra a una representante del partido gobernante, evidenció una vez más la distancia entre el discurso moralizante del poder y los hechos que siguen emergiendo en su entorno político.