Las autoridades de Migración advierten que, aunque el número de personas en tránsito disminuyó, el fenómeno persiste bajo nuevas dinámicas que incrementan los riesgos y la vulnerabilidad de quienes aún intentan cruzar el país.
Redacción
Tegucigalpa.- La migración irregular por territorio hondureño se redujo en más de un 89% durante 2025, según datos oficiales del Instituto Nacional de Migración (INM), lo que representa un cambio histórico en el corredor migratorio regional y redefine el papel de Honduras como país de tránsito.
A diferencia de años anteriores en los que las calles de Tegucigalpa y San Pedro Sula reflejaban la crudeza del fenómeno migratorio con cientos de personas durmiendo en aceras o caminando en masa por las carreteras, el 2025 cerró con una cifra significativamente menor: 39,087 migrantes irregulares, frente a los 545,043 de 2023, considerado el año más crítico.
El descenso en cifras
El INM reportó los siguientes totales anuales de migrantes irregulares:
- 2022: 188,858
- 2023: 545,043
- 2024: 374,959
- 2025: 39,087
Este descenso representa una caída del 89.1% respecto a 2023. La baja no fue uniforme, pero mostró una tendencia constante a lo largo del año. Enero de 2025 inició con 8,341 personas registradas en tránsito, pero hacia diciembre el número se había reducido a apenas 2,434.
Cambios en el perfil migratorio
Mientras que Venezuela, Cuba y Haití lideraron los flujos migratorios en el período 2022–2024, en 2025 se produjo un cambio en la composición por nacionalidad. Solo 1,656 venezolanos cruzaron Honduras en 2025, una caída significativa frente a los más de 473,000 registrados en años anteriores. En contraste, Cuba (18,698) y Haití (12,379) encabezaron el flujo del año pasado.
La mayoría de los migrantes siguen siendo jóvenes:
- 21 a 30 años: 484,953 personas
- 31 a 40 años: 342,857 personas
En cuanto a menores de edad:
- 0 a 10 años: 119,978
- 11 a 20 años: 146,253
El flujo ha sido mayoritariamente masculino, aunque con una creciente proporción de mujeres y núcleos familiares completos.
¿Qué provocó esta caída?
Para la defensora de derechos humanos y experta en migración, Itsmania Platero, el descenso no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de una estrategia de contención regional coordinada, impulsada principalmente por Estados Unidos.
“Todos los presidentes se alinearon”, señaló Platero, indicando que Honduras se sumó a una estrategia regional de control que ya operaba en México, Panamá y Sudamérica.
La experta también atribuye el cambio a políticas de cierre fronterizo, endurecimiento de controles y acuerdos bilaterales, como el «tercer país seguro», impulsados desde la administración de Donald Trump.
De caravanas a flujo hormiga
Pese a la caída en números, Platero advierte que la migración irregular no ha desaparecido, sino que ha adoptado nuevas formas. Las grandes caravanas han sido sustituidas por un “flujo hormiga”: pequeños grupos, más dispersos y menos visibles, muchos de los cuales retornan al sur o quedan varados en países de tránsito como México o Panamá.
“Honduras dejó de ser el punto donde se desbordaba el flujo. Ahora, el migrante queda atrapado más abajo”, explicó.
El nuevo reto: menos migrantes, pero más vulnerables
La reducción numérica no implica una menor responsabilidad para el Estado hondureño. Al contrario, los migrantes que ahora cruzan el país lo hacen en condiciones más vulnerables, con menos recursos y en rutas más peligrosas. Muchos son devueltos, otros quedan varados, y algunos desisten del viaje al norte.
El fenómeno migratorio por Honduras está lejos de desaparecer. Solo cambia de forma y rostro, en medio de un contexto global cada vez más hostil para quienes buscan mejores oportunidades fuera de sus países de origen.