Según García Harfuch, la ejecución de Lavín se debería explicar por sus vínculos con organizaciones criminales en Morelos.
Al hablar sobre Lavín, Sheinbaum insistió en que el gobierno federal no puede sustituir a los gobiernos estatales o municipales en materia de seguridad.
Los Ángeles Press
La actividad de la Presidencia de la República para este viernes 24 de julio se trasladó a Cuernavaca, Morelos.
Allá estuvieron Claudia Sheinbaum, sus secretarios de Gobernación y Seguridad, Rosa Icela Rodríguez y Omar García Harfuch, entre otros, para repetir el guion según el cual el actual gobierno ya resolvió el problema de seguridad en ésa y otras entidades federativas.
El guion que se repitió hoy en Cuernavaca fue, básicamente, el mismo que hace unos días se interpretó en Toluca, acaso con la diferencia de que en la capital de Morelos no hubo el espectáculo del robot que imita a un perro.
García Harfuch suele declararse respetuoso de los tiempos y procedimientos de la Fiscalía General de la República, así como de los poderes judiciales estatales y federales. En el caso de Valentín Lavín Romero, su actuación fue distinta. Un exalcalde de Temoac, antecesor de Lavín, reveló que su sucesor figuraba entre las principales personas de interés de una investigación federal, por la cual habían sido detenidos algunos de sus familiares y colaboradores más cercanos.
García Harfuch expresó su solidaridad con los habitantes de Temoac, pero también adelantó, durante la actividad presidencial, una hipótesis sobre el caso. Según su versión, el asesinato de Lavín Romero y el atentado que sufrió a principios de año estarían relacionados con sus presuntos vínculos con grupos criminales.
En concreto, de manera explícita, García Harfuch ligó a Lavín Romero con las muertes de Samir Flores Soberanes y de Sandra Rosa Camacho Flores.
Los hechos sirvieron a Sheinbaum para decir, cuando respondió a una pregunta sobre el caso, que el gobierno federal no podría sustituir a los gobiernos municipales y estatales y que cada uno debía hacer su tarea en materia de seguridad.
En lo que hace al recuento de los avances que, en opinión del gobierno federal han ocurrido en Morelos, una vez más se presentaron datos que comparan la situación cuando concluyó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador con la realidad actual en la entidad.
El problema es que cuando se consideran los datos disponibles para Morelos desde finales de los ochenta del siglo pasado la situación es mucho menos venturosa de lo que plantea el gobierno federal, pues lejos de ser una solución a un problema de muy altos índices de violencia es, si acaso, un regreso a lo que se vivió durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
En la gráfica que aparece después de este párrafo, elaborada por TResearch International de México a partir de los datos oficiales se puede observar cómo, incluso si se mantuviera la tendencia de corto plazo a la baja, de todos modos, es muy probable que Morelos cierre el año con poco menos de mil homicidios, lo que simplemente regresaría a la entidad a las cifras observadas entre 2019 y 2020.
Hoy mismo, con 532 homicidios en lo que va del año, Morelos tiene casi cuatro veces más asesinatos de los ocurridos, por ejemplo, en 2007 cuando reportó 128, la cifra más baja desde que se cuenta con esta estadística.

En otro momento de la actividad, Rosa Icela Rodríguez, la secretaria de Gobernación, insistió en la idea de que el actual gobierno “ataca las causas” de la violencia y, como prueba insistió en la idea de los decomisos de armas, que casi nunca incluyen el tipo de armas de alto poder que causan más daños y mucho menos los drones modificados para realizar ataques. Según Rodríguez, las llamadas “mesas de la paz” han realizado poco más de mil acuerdos además de un total de más de diez mil visitas a hogares de la entidad.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum se refirió brevemente al asesinato de Francisco Alejandro Leyva, un periodista de Oaxaca del que Los Ángeles Press dio cuenta en el texto enlazado después de este párrafo. Rosa Icela Rodríguez aseguró que la dependencia a su cargo está en contacto con los familiares de Leyva.
Además de hablar de la situación en materia de violencia, Sheinbaum dedicó algunos minutos a ofrecer su interpretación del encuentro que tuvo ayer con el representante comercial del gobierno de Donald Trump, el embajador Jamieson Greer. La situación la presentó Sheinbaum en los términos que se pueden observar en el vídeo que aparece después de este párrafo.
Es un escenario en el que aunque se conservan las exenciones que existían desde la entrada en vigor del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, el gobierno de Trump ha impuesto una miscelánea de aranceles a los productos que no formaban parte de ese acuerdo.
Es notable que mientras el gobierno de Mark Carney en Canadá ha anunciado ya que mantendrán las medidas que impulsa Ottawa desde que Trump empezó a hablar de hacer de Canadá el “estado 51”, que incluyen, entre otras muchas cosas, impuestos adicionales a productos como el whiskey de Tennessee y otras entidades de Estados Unidos que producen ese tipo de licores, los gobiernos de las provincias de Canadá mantienen esos licores fuera de sus tiendas de modo que, quien quiera consumir ese tipo de productos, debe comprarlos en línea con el pago de aranceles.
Ayer mismo, Carney tuvo una reunión con todos los premieres, equivalente a gobernadores, de las provincias de Canadá que, en un despliegue de unidad nacional, expresaron su rechazo a las medidas del gobierno de Estados Unidos.
Carney, por cierto, aprovechó la reunión con los premieres de las provincias de su país para agradecer al gobierno de México el envío de 200 bomberos que luchan contra los incendios forestales que, según Trump, lo llevaron a imponer los más recientes aranceles contra Canadá.
En Cuernavaca, Sheinbaum se limitó a expresar su deseo de que se pueda llegar a un acuerdo con Estados Unidos que devuelva certidumbre a las inversiones.
