
Por Federico Campbell Peña
«Official Secrets» o «Secretos de Estado» retitulada por los distribuidores mexicanos en 2019, narra el espionaje de la NSA a través de la seguridad británica, a los embajadores en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Juan Gabriel Valdés de Chile, Adolfo Aguilar Zínser, de México fueron los que más rechazaron, al lado de Francia y Alemania, la invasión a Iraq en marzo de aquel año y promovían la inspección de Hans Blix y sus expertos de la ONU en Iraq para buscar armas de destrucción masiva, mismas que nunca aparecieron, porque no existían.
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Todo ello con base en la legalidad de la resolución 1441 de la ONU. Incluso, Blix luego dio una cátedra en la UNAM sobre el tema junto con los inspectores mexicanos de la Facultad de Química Benjamín Loyola y José Luis González (La Jornada) (ONU).
Otros embajadores espiados en Nueva York fueron los de Angola, Camerún, Guinea y Pakistán. Así lo documentó el reportero Martin Bright en el diario The Observer. Ante tal rechazo, Washington nunca pudo presentar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU de 15 miembros.
Adolfo Aguilar Zinser, a nombre de México, se opuso a la invasión ilegal a Iraq, porque no se encontraron supuestas armas de destrucción masiva del mandatario iraquí, Saddam Hussein, como hacían creer George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, de España. Blair preparó un informe con falsa información de inteligencia manipulada. George Bush padre ex titular de la CIA, tenía rencillas personales con el árabe sunita Hussein.
Estados Unidos, Gran Bretaña y España necesitaban el voto de al menos nueve de sus 15 miembros para la aprobación de un texto que legalizaría la invasión de Iraq, cosa que no sucedió. Los cancilleres , el francés Dominique de Villepin y el alemán Joshka Fischer fueron claves en evitar la invasión bajo una resolución de la ONU.
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Las presiones al presidente Vicente Fox arreciaron desde Bush y su canciller afroamericano Collin Powell, directamente y a través del canciller Jorge G. Castañeda.
Vicente Fox tuvo que acatar el NO tajante de Aguilar Zínser a la invasión, una decisión histórica en apego a la Doctrina Estrada, elevada al artículo 89 de la Constitución, que estipula la «solución pacífica de las controversias y la no intervención».
Para entonces, miles de mexicanos protestaban en las calles de CDMX, Puebla, Mérida, Acapulco, Guadalajara, Tijuana, entre otras ciudades, contra la invasión a Iraq y 25 mexicanos, entre ellos dos monjas, estaban en Bagdad como «escudos humanos». Miles y miles marcharon el 15 de febrero, el 15 de marzo y el 15 de abril de 2003.
El entonces alcalde Marcelo Ebrard ordenó a la policía lanzar gases lacrimógenos a grupos que se acercaron mucho a la embajada de Estados Unidos en la capital. Mi padre, Federico Campbell, ya fallecido y yo, corrimos de los gases hasta la calle Estocolmo en la Zona Rosa el 15 de abril de 2003.
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Al mismo tiempo, en todo el mundo, se realizaban más y más marchas por la paz. El vocero del grupo Stop the War UK, el diputado laborista Jeremy Corbyn, dio una conferencia de prensa sobre el tema en junio de 2003, en la ong CENCOS, en la colonia Roma de CDMX.
Murieron miles y miles de iraquíes, miles de soldados de EU, cientos mexicanos como el de Long Beach California, Ernesto Ricardo Guerra de 19 años y el tijuanese Jesús Suárez del Solar, quien se desangró en el sur iraquí sin que el comandante US Marine a cargo, permitiera a los cuerpos de rescate sacarlo, porque donde pisó la mina, según él, «podrían haber más minas»
La invasión ocurrió el 21 de marzo de 2003 contra toda legalidad. Bush, Blair y Aznar habían tomado la decisión violando la ley internacional. Fue una fecha, otro aniversario del ex presidente de México Benito Juárez quien esgrimía en el siglo 19, » que tanto respecto a hombres como a Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz». Irónico fue también, que soldados mexicanos en el ejército de Estados Unidos invadieran Basora Iraq, desde Kuwait ese mismo día.
Aguilar Zinser fue cesado como embajador en la ONU por Fox el 17 de noviembre de 2003. Fox dijo que las recientes declaraciones de que Estados Unidos trataba a México como su traspatio, de Aguilar Zínser » ofendía a los mexicanos y especialmente al primer mandatario del país».
El canciller Powell también se molestó por sus dichos. Adolfo ocupó su cargo hasta el 31 de diciembre de 2003, cuando finalizaron los dos años del periodo. Se regresó a México a escribir en su estudio al lado del mercado de San Ángel y en su casa de Tepoztlán. Su acervo está en la biblioteca en El Colegio de México.
Fue en febrero de 2004, un año después de la invasión, cuando la SRE emitió un boletín pidiendo «explicaciones» respecto del espionaje a su embajador en la ONU, pero no una nota diplomática de protesta formal ante el Departamento de Estado.
La película aludida rinde homenaje a Aguilar Zínser, autor del libro inédito México Civil sobre la democracia (1991) y fallecido en un choque con un autobús de pasajeros en Tepoztlán, cuando se dirigía en su moderno auto a una boda en Valle de Bravo, el 5 de junio de 2005, tras haber pasado horas conversando con el también finado escritor, Carlos Montemayor.
Desde el 1 de enero, México ocupa nuevamente un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU por un lapso de dos años. El vicecanciller Julián Ventura, amigo de Aguilar Zínser, fue cesado de su cargo, el 31 de diciembre, por el ahora Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.
Este es el link de la película: Secretos de Estado
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