
Amigos de la Corte: Las relaciones de mutuo beneficio de ministros de la Suprema Corte como Clarence Thomas con donantes ricos.
La contabilidad más completa hasta el momento muestra cómo Clarence Thomas ha cosechado beneficios de una red mucho más extensa de ricos patrocinadores de lo que se creía antes.
Por Brett Murphy y Alex Mierjeski
La amistad de décadas del ministro de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de Clarence Thomas con el magnate inmobiliario Harlan Crow y los viajes de lujo del ministro Samuel Alito con el multimillonario Paul Singer han planteado dudas sobre quienes ejercen influencia sobre los ministros del máximo tribunal de Estados Unidos y la ética de quienes integran esa corte.
Durante sus tres décadas en la Suprema Corte, Thomas ha disfrutado de un acceso constante a un estilo de vida que la mayoría de los estadounidenses sólo pueden imaginar. Un grupo de titanes de la industria y ejecutivos extremadamente ricos lo invitaron a vacaciones en lugares remotos a bordo de sus yates, lo condujeron a suites premium de distintos hoteles en eventos deportivos y enviaron sus aviones privados a transportarlo, incluido, en más de una ocasión, uno de los aviones más grandes en el mundo, un Boeing 737. Es un derroche de lujo más extenso y que involucra a un círculo más amplio de lo que se había entendido anteriormente.
Como un reloj, las actividades de ocio de Thomas han sido suscritas por benefactores que comparten la ideología que impulsa su jurisprudencia. Sus regalos incluyen:
- Al menos 38 vacaciones en destinos, incluido un viaje no informado anteriormente en un yate alrededor de las Bahamas.
- 26 vuelos en jet privado, más ocho adicionales en helicóptero.
- Una docena de pases VIP para torneos deportivos universitarios y profesionales, generalmente ubicados en palcos.
- Dos estancias en resorts de lujo en Florida y Jamaica.
- Una invitación permanente a un club de golf súper exclusivo con vista a la costa del Atlántico de Estados Unidos.
Este recuento de los viajes de Thomas, revelado por primera vez aquí a partir de información previamente no disponible, es el más completo hasta la fecha de la generosidad que regularmente le ha brindado a Thomas un estilo de vida mucho más lujoso y holgado de lo que sus ingresos le permitirían. Y es casi seguro que es un recuento insuficiente.
Si bien es posible que parte de la generosidad de estos multimillonarios no haya requerido divulgación, como en el caso de las estancias en hogares personales, Thomas parece haber violado la ley al no divulgar vuelos, cruceros en yate y boletos deportivos costosos, según expertos en ética.
Quizás aún más significativo, de acuerdo con expertos consultados por ProPublica, el patrón de vida del que disfruta el ministro Thomas revela violaciones consistentes de las normas judiciales. Entre las voces consultadas están las de siete jueces federales en funciones o retirados, que fueron nombrados para el cargo tanto por presidentes del Partido Demócrata, como del Republicano.
“En mi carrera, no recuerdo haber visto nunca este grado de generosidad con nadie”, dijo Jeremy Fogel, un antiguo juez federal que sirvió durante años en el Comité Judicial que revisa las declaraciones financieras de los jueces. “Creo que no tiene precedentes”.
Este año, ProPublica reveló la generosidad del multimillonario de bienes raíces de Texas, Harlan Crow, hacia Thomas, que incluye vacaciones, vuelos en aviones privados, obsequios, la compra de la casa de su madre en Georgia y pagos de la colegiatura en una escuela privada de un familiar a quien Thomas ha dado el trato de hijo adoptivo.
En un comunicado de abril, Thomas defendió su relación con Crow. Los Crow “están entre nuestros amigos más queridos”, dijo Thomas en ese comunicado. “Al igual que con otros amigos, hemos compartido con ellos varios viajes familiares”.
The New York Times recientemente reveló el tratamiento de Persona Muy Importante o VIP que empresarios adinerados han dado a Thomas luego de conocerle gracias a las actividades públicas de The Horatio Alger Association, una organización sin fines de lucro con una membresía muy exclusiva.
Entre ellos se encontraban David Sokol, que fue un alto ejecutivo de Berkshire Hathaway, y H. Wayne Huizenga, un multimillonario que convirtió a Blockbuster y Waste Management en gigantescas empresas nacionales en Estados Unidos. (The Times señaló que Thomas facilita el uso del edificio de la Corte Suprema para las actividades organizadas por The Horatio Alger Association; ProPublica confirmó que ese acceso ha costado mil 500 dólares o más en donaciones por persona).
Los registros y las entrevistas muestran que Thomas tuvo otro benefactor: el magnate petrolero Paul “Tony” Novelly, cuyos obsequios al ministro no se han informado previamente. Los totales de ProPublica en este artículo incluyen viajes desde propiedades o en vehículos de Crow.
Hasta donde es posible saberlo, Novelly, Huizenga, Sokol y Crow, entró en contacto con Thomas luego de su nombramiento como ministro asociado a la Suprema Corte. Con la excepción de Crow, sus nombres no aparecen en las declaraciones financieras de Thomas, a pesar de que la ley exige que los jueces y magistrados informen públicamente la mayoría de los obsequios que reciben de otras personas.
El valor total de los viajes no revelados de los que ha disfrutado Thomas desde 1991, año en que fue nombrado ministro de la Suprema Corte, es difícil de cuantificar. Pero es probable que sea del orden de los millones de dólares.
Huizenga envió su 737 personal para recoger a Thomas y llevarlo al sur de la Florida en al menos dos oportunidades, según John Wener, exasistente de vuelo y chef a bordo del avión. Si lo hubieran recogido en la capital de Estados Unidos, el viaje de ida y vuelta de cinco horas habría costado al menos 130 mil dólares si Thomas hubiera alquilado el avión con sus propios recursos, según estimaciones de compañías de alquiler de aviones. En febrero de 2016, Thomas voló en el avión privado de Crow desde Washington a New Haven, Connecticut, antes de regresar al avión sólo tres horas después.
ProPublica informó previamente sobre el vuelo, pero los registros recién obtenidos del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos revelan su propósito: Thomas se reunió con varios decanos de la Facultad de Derecho de Yale para recorrer la sala donde planeaban exhibir un retrato del ministro. De manera adicional, la fundación de Crow también le donó a esa facultad 105 mil dólares destinados al Fondo para el retrato del ministro Thomas, según muestran las declaraciones de impuestos.
Don Fox, exconsejero general de la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos y alto funcionario en temas de ética en el Poder Ejecutivo, dijo: “Es el colmo de la hipocresía ponerse la túnica y vivir el estilo de vida de un multimillonario”. Los contribuyentes, agregó, tienen derecho a esperar que los ministros de la Suprema Corte no vivan de los dineros de otros.
Fox, quien trabajó bajo las administraciones demócrata y republicana, dijo que aconsejó lo mismo a cada nuevo designado en cargos de orden político: sus amigos ricos son los que tenía antes de ser designado. “No puedes adquirir ninguna nueva amistad”, aseguró.
Thomas y Novelly no respondieron a una lista detallada de preguntas para este reportaje. Huizenga murió en 2018 y su hijo, quien es el presidente de la controladora de la fortuna familiar, tampoco respondió a múltiples solicitudes de comentarios.
En un comunicado dirigido a ProPublica, Sokol dijo que ha sido amigo cercano de los Thomas durante 21 años y reconoció haber viajado con ellos y ocasionalmente haberlos brindado hospedaje. Defendió al ministro como recto y ético. “Nunca hemos discutido ningún asunto judicial pendiente”, dijo Sokol. “Nuestras conversaciones siempre han girado en torno a ayudar a los jóvenes, los deportes y los asuntos familiares”.
“En cuanto al uso de los aviones privados”, agregó, “creo que, dadas las preocupaciones de seguridad, todos los jueces de la Suprema Corte deberían volar en privado o en aviones gubernamentales”.
Los ministros han dicho que siguen las reglas judiciales que les prohíben aceptar obsequios de un grupo de personas con tanta frecuencia que “una persona razonable creería que el cargo público se está utilizando para beneficio privado”. Pero lo que realmente constituye un obsequio bajo esas reglas es ambiguo y, en la práctica, los jueces tienen pocas restricciones sobre lo que pueden aceptar.
Otros miembros de la corte han aceptado viajes financiados por empresarios adinerados e invitaciones para hablar en universidades. Stephen Breyer aceptó un vuelo a una boda en Nantucket, en Nueva Inglaterra, de uno de los mayores donadores del Partido Demócrata. Ruth Bader Ginsburg realizó una gira por Israel y Jordania pagada por un multimillonario israelí. Esos obsequios, sin embargo, se conocen porque Breyer y Ginsburg dieron cuenta de ellos en sus informes financieros.
Thomas, sin embargo, aparentemente es un caso atípico extremo por el volumen y la frecuencia de todas las vacaciones de las que ha disfrutado y que ha optado por no revelar. Una vez se quejó de que sacrificó la posibilidad de ser rico para ser ministro de la Suprema Corte, aunque describió la elección como una cuestión de conciencia. “No vale la pena hacer el trabajo por el que pagan”, dijo a la Barra de Abogados de Savannah, Georgia, en 2001, “pero vale la pena hacerlo por el principio”.
Para rastrear las relaciones y los viajes de Thomas, ProPublica examinó datos de vuelos, correos electrónicos de funcionarios del aeropuerto y de la universidad, registros de detalles de seguridad, presentaciones de tribunales fiscales, actas de reuniones y un tesoro de fotografías de álbumes personales, incluidas tarjetas que la esposa de Thomas, Ginni, envió a amigos. Además, los reporteros entrevistaron a más de 100 testigos y otras fuentes: pilotos de aviones y helicópteros, asistentes de vuelo, trabajadores de aeropuertos, miembros de la tripulación de yates, guardias de seguridad, fotógrafos, camareras, proveedores de servicios de hospitalidad, cocineros, conductores, guías de rafting y ejecutivos de primer nivel.
ProPublica no ha identificado ningún caso legal que Huizenga, Sokol o Novelly hayan debido resolver en la Suprema Corte durante el periodo de sus relaciones documentadas con Thomas, aunque todos trabajan en industrias significativamente afectadas por las decisiones de ese tribunal.
En una biografía de poca circulación entregada a los amigos y familiares de Huizenga, Thomas reconoció que él y Huizenga hablaron sobre algunas de las empresas del multimillonario, pero dijo que su relación nunca fue transaccional. “No era ese tipo de amistad”, le dijo al entrevistador. El juez dijo que preferirían ir a un pequeño restaurante en un centro comercial o sentarse en el césped del multimillonario y beber té o refrescos dietéticos.
“Estamos en una sociedad donde siempre se obtiene algo a cambio de otra cosa, un quid pro quo”, dijo Thomas, pero no en el caso de mi relación con los Huizenga. “Yo no hago nada por ellos y ellos no pueden hacer nada por mí”.
“Cuatro parejas afortunadas”
El fin de semana del Día del Trabajo, el primer fin de semana de septiembre de 2019, Thomas abordó un avión privado en Washington, DC, para la primera etapa de una estancia en el oeste de Estados Unidos. Las vacaciones habían tardado meses en prepararse y, gracias a Sokol, todo se solucionó. Ha recibido a los Thomas prácticamente todos los veranos durante una década.
La primera parada fueron las Grandes Planicies. También coincidió con el inicio de la temporada en casa del muy popular equipo futbol americano colegial de la Universidad de Nebraska-Lincoln, a la que había asistido Ginni Thomas cuando era joven. A los Thomas se unieron allí otras parejas, incluido uno de los defensores más conocidos del ministro, Mark Paoletta, quien entonces trabajaba para el gobierno federal, así como su esposa.
Sokol, un importante donante universitario que se graduó del campus de Omaha, hizo arreglos para que el grupo asistiera a los juegos de fútbol y voleibol con pases de acceso total. Clarence Thomas se reunió con el equipo de fútbol el día antes del partido.
El grupo salió del túnel del estadio antes del inicio del partido. Durante el medio tiempo, se quedaron en el campo para ver actuar a la banda de música, y en algún momento, posaron para una foto en la zona de anotación: "Los Sokol llevaron a cuatro parejas afortunadas al primer partido de fútbol de la temporada en Nebraska", escribió Ginni Thomas en un título de la tarjeta con la que celebró el hecho.
Sokol dirige una firma de inversión de capital privado y ahora también preside una controladora que posee grandes corporaciones internacionales de transporte y servicios públicos de energía. Renunció a Berkshire Hathaway en 2011 en medio de una investigación interna de la compañía que descubrió que había violado su política de tráfico de información privilegiada. En ese momento, Sokol negó haber actuado mal y dijo que su renuncia no estaba relacionada con el episodio; nunca fue acusado formalmente.
Ese sábado, el grupo vio los partidos de fútbol y voleibol desde suites de lujo. El palco durante un partido de fútbol americano, que suele costar 40 mil dólares al año, pertenecía a Tom Osborne, un excongresista republicano que también fue el entrenador en jefe del equipo durante 25 años.
Ser anfitrión de los Thomas tuvo un efecto dominó. Un sacerdote local solicitó un boleto para su madre de 87 años, pero el entrenador de voleibol tuvo que decirle que no había boletos disponibles. “Todos nuestros boletos han sido tomados para Clarence Thomas y su grupo”, escribió el entrenador.
Los Thomas han sido invitados a al menos siete partidos de la Universidad de Nebraska-Lincoln, en cinco ocasiones en los últimos años el organizador ha sido Sokol. The New York Times informó por primera vez sobre las apariciones de Thomas en algunos de ellos.
Thomas nunca ha informado ninguno de esos boletos en sus formularios financieros anuales. Las reglas de divulgación del poder judicial exigen que se divulguen la mayoría de los obsequios por valor de más de 415 dólares. “Es tan obvio”, dijo Richard Painter, exabogado jefe de ética de la Casa Blanca para el presidente George W. Bush. “Todo tiene que ser informado”.
ProPublica identificó a más de 60 jueces y magistrados federales que revelaron haber recibido boletos para encuentros deportivos entre 2003 y 2019. En 1999, Thomas reveló vuelos privados y alojamiento para las 500 Millas de Daytona, pero no ha informado sobre ninguna otra actividad deportiva antes o desde entonces.
En un comunicado, Osborne confirmó que Thomas ha “visto un par de partidos de fútbol” en su suite, que la universidad le había dado. Dijo que está "impuesto" por el uso de la suite, pero no respondió si Thomas alguna vez le ha reembolsado. La Universidad de Nebraska-Lincoln no respondió a las solicitudes de comentarios.
El domingo, la mañana después del partido de fútbol en Nebraska, Sokol voló con Thomas en un avión privado al Rancho Paintbrush de Sokol, en las afueras de Jackson Hole, Wyoming. La propiedad, valorada en los cientos de millones de dólares, se encuentra en las estribaciones de Shadow Mountain. Una personalidad de la radio local dijo sobre la propiedad: “Esta es la mejor casa y tiene la vista más icónica de la región de Tetons que he visto en mi vida."
Sokol también posee una mansión frente al mar en Fort Lauderdale, Florida, que actualmente tiene un valor de poco más de 20 millones de dólares, donde también recibió a los Thomas, según las fotos de las visitas. La propiedad de poco menos de mil 200 metros cuadrados o 12 800 pies cuadrados incluye un cine, ascensor, bodega y muelle para yates.
Sokol y Thomas compartieron también una opulenta cabaña mientras estaban de vacaciones en el resort privado junto al lago de Crow, Camp Topridge, en la región de Adirondacks en el norte del estado de Nueva York.
En Wyoming, el ministro Thomas pescó, navegó en balsa por el río Snake y se sentó junto a una fogata con vistas a Teton Range con las otras parejas. En un momento, los Paoletta le dieron una serenata al ministro con una canción que escribieron para él.
Al igual que Thomas, Paoletta no reveló el viaje en sus informes financieros anuales. En ese momento, Paoletta era consejero general y funcionario de ética en la Oficina de Administración y Presupuesto. En un comunicado, Paoletta dijo que no estaba obligado a revelar el viaje porque había reembolsado el valor del viaje a Sokol, pero no dijo cuánto pagó ni proporcionó documentación de esos pagos. “Cumplí con todas las leyes y regulaciones de ética”, dijo Paoletta.
Los detalles de las vacaciones a Nebraska y Wyoming se extrajeron de fotografías, correos electrónicos de planificación de viajes y publicaciones en redes sociales, así como entrevistas con trabajadores del aeropuerto, residentes locales y otras personas familiarizadas con el viaje, incluidos guías de balsas fluviales.
Desde 1990, Sokol y su esposa han donado más de un millón de dólares a grupos vinculados al Partido Republicano, junto con cantidades menores a los demócratas. En octubre pasado, en Nueva Orleáns, Sokol hizo una referencia directa a un caso pendiente en la Suprema Corte mientras se dirigía a un grupo de antiguos becarios de The Horatio Alger Association, en la que Thomas no estuvo presente.
El discurso viró hacia un territorio que hizo que muchos de los asistentes se sintieran incómodos y dejó a otros horrorizados, según muestran los correos electrónicos y otros mensajes intercambiados entre ellos.
Sokol, quien ha escrito extensamente sobre el excepcionalismo estadounidense y las virtudes de la libre empresa, minimizó la esclavitud y el racismo sistémico, opinaron algunos. Luego criticó el plan de condonación de préstamos estudiantiles del presidente Joe Biden, argumentando que se había excedido en la autoridad del gobierno, según una grabación del discurso obtenida por ProPublica.
“La Corte Suprema lo anulará”, predijo Sokol, haciéndose eco de un comentario legal común.
Él estaba en lo correcto. Este verano, el tribunal anuló el plan de condonación de préstamos estudiantiles de Biden. Thomas votó con la mayoría.
Pesca de altura en el Caribe
Casi todas las primaveras, Novelly, un multimillonario que hizo su fortuna almacenando y transportando petróleo, lleva sus dos yates en una expedición de pesca a las Islas Exuma de las Bahamas. Las fotografías de los viajes muestran playas de blancas arenas que asemejan, a lo lejos, a la porcelana, aguas cerúleas y mahi-mahi fresco. Amigos y familiares van y vienen durante días a la vez.
Tres de los extrabajadores de yates de Novelly, incluido un capitán, dijeron a ProPublica que recuerdan que Thomas subió a bordo de los barcos varias veces en los últimos años. El chofer local de Novelly en las Bahamas dijo que su compañía una vez recogió a Thomas del avión privado del multimillonario y lo llevó al puerto de pesca deportiva donde uno de los yates, llamado Le Montrachet, atraca con frecuencia.
Le Montrachet, homónimo del vino francés premium, es una embarcación de lujo de más de 40 metros, casi 130 pies de eslora, con un bar completo, múltiples áreas de comedor, un piano de media cola, alojamiento para diez huéspedes y un puñado de botes de pesca más pequeños y motos acuáticas. Novelly cobra unos 60 mil dólares a la semana a quienes quieran alquilarlo.
Otra persona que ha sido invitada anteriormente al yate de Novelly es Ron Bergeron, conocido como Alligator o Caimán. Él es uno de los desarrolladores de carreteras y terrenos más grandes de Florida. Alrededor de 2018, Novelly y Thomas fueron al rancho privado de Bergeron en la rivera de los Everglades, una extensa finca cerrada con cipreses centenarios y un salón estilo 1800. Describió a Novelly como un hombre al que le gusta compartir su éxito con los demás. “Es muy generoso con todos sus amigos”, dijo Bergeron a ProPublica.
Bergeron dijo que sus conversaciones con Thomas en el rancho fueron estrictamente sobre obras de caridad y no de negocios. “Estás hablando de un gran hombre”, dijo Bergeron, “que da su tiempo para mejorar las cosas en Estados Unidos”.
Desde 1999, la familia y las empresas de Novelly han divulgado públicamente la entrega de al menos medio millón de dólares para causas conservadoras y candidatos republicanos en las elecciones federales. Antes solía repartir su dinero a los dos principales partidos políticos de Estados Unidos.
Novelly, quien recientemente renunció a sus funciones de director ejecutivo, manejó sus asuntos comerciales de manera agresiva y terminó en el lado equivocado del gobierno en al menos dos casos. Pasa gran parte de su tiempo entre Saint Louis y Boca Ratón, Florida, donde tiene una propiedad palaciega de más de dos mil metros cuadrados (23 mil pies cuadrados) valuada en poco más de 22 millones de dólares.
En 2002, Novelly fijó su residencia y una sociedad de inversión privada en las Islas Vírgenes. Durante una audiencia con funcionarios locales, Novelly describió el arreglo allí como un “quid pro quo”, es decir, a cambio de la inversión en ese territorio de Estados Unidos Novelly recibiría importantes exenciones fiscales. El fisco estadunidense calificaría el acuerdo como un "esquema abusivo de evasión de impuestos" y exigió de Novelly el pago de millones en impuestos atrasados y multas. Novelly negó la caracterización y finalmente llegó a un acuerdo con el gobierno por un monto negociado.
No hay evidencia de que su amistad con Thomas haya ayudado a Novelly en una de sus disputas más importantes. En 2005, el Departamento de Justicia demandó a la empresa de Novelly, Apex Oil, porque su predecesor corporativo había contribuido a una contaminación masiva de las aguas subterráneas debajo de un pueblo en el estado de Illinois y luego Apex se negó a ayudar con la limpieza.
Apex argumentó que el derrame había ocurrido antes de que la compañía se declarara en bancarrota años antes. Varios jueces fallaron en contra de Apex, que finalmente apeló ante la Suprema Corte en 2010. Los ministros se negaron a escuchar el caso y la compañía tuvo que pagar alrededor de 150 millones para ayudar a eliminar el derrame de petróleo del subsuelo.
No está claro cómo votó Thomas en el caso porque esos votos no suelen ser públicos. Las vacaciones identificadas por ProPublica parecen haber ocurrido después de que se resolvió el caso.
En 2020, Apex Oil, Sokol y Crow ayudaron a financiar un documental que defendía a Thomas como respuesta a una película de HBO que criticaba al ministro. Sokol llamó a la película de HBO un "cóctel Molotov en nuestros hogares" y un excelente ejemplo de la erosión de la civilidad de Estados Unidos.
La invitación “más codiciada” del mundo
Es probable que el primer benefactor multimillonario de Thomas sea H. Wayne Huizenga, que se cree que es la única persona en la historia de los Estados Unidos que construyó tres distintas compañías que llegaron a formar parte de la lista de Fortune 500.
Uno de los tres fue AutoNation, que Huizenga fundó en 1996 antes de convertirlo en el concesionario de automóviles más grande del país. Entre 1998 y 1999, la controladora de Huizenga gastó medio millón de dólares en cabildeo ante las agencias federales que regulan la industria automotriz, según datos de OpenSecrets.
A lo largo de los años, la familia Huizenga y las empresas donaron millones a candidatos republicanos a cargos de elección estatales y federales y una vez recaudaron fondos para el Partido Republicano de Florida, gracias a lo cual pudo mantenerse a flote durante meses.
Se sabía que el multimillonario prodigaba regularmente obsequios y beneficios a quienes estaban en su órbita. Habitualmente llevaba a sus amigos a vacaciones opulentas. Pagaba generosamente a sus empleados y, a veces, cubría sus facturas y gastos personales. Por un capricho, Huizenga una vez entregó boletos para la ópera, que valían miles de dólares, a su proveedor, Bob Leonardi.
“Llevé la vida de un multimillonario sin serlo”, dijo Leonardi.
Durante 20 años, Thomas también se benefició de la atención de Huizenga, aprovechando la flota de aviones del multimillonario y otros lujos. Huizenga llevó a Thomas a ver a los Miami Dolphins y los Florida Panthers de la NFL varias veces entre mediados de los noventa y mediados de la primera década de este siglo, según entrevistas y fotografías. Huizenga era dueño de ambos equipos en ese momento.
Los ejecutivos veían a Thomas en la oficina de Huizenga con frecuencia. Richard Rochon, expresidente de Huizenga Holdings, dijo que Thomas una vez siguió al multimillonario durante las reuniones. “Él sólo quiere ver lo que hago todos los días”, recordó Rochon que dijo Huizenga.
En al menos dos ocasiones, Thomas asistió a las fiestas de cumpleaños y Navidad de Huizenga, que el multimillonario celebró dentro de su hangar privado en el aeropuerto de Fort Lauderdale. Van Poole, cabildero y expresidente del Partido Republicano de Florida, recordó haber bajado en ascensor en el cercano hotel Hyatt Pier 66, que también controlaba Huizenga, cuando los Thomas llegaron acompañados de un equipo de seguridad. El grupo habló sobre deportes universitarios y luego viajaron juntos a la fiesta, dijo Poole.
Thomas ocasionalmente volaba en los helicópteros de Huizenga, a veces despegando desde el techo de la sede corporativa, y al menos en uno de sus jets Gulfstream alrededor de Florida, según sus antiguos pilotos. Pero los aviones más lujosos del multimillonario eran un par de jets 737 que había adaptado como un salón, completo con sillones reclinables, sillones, mesas de juego y comedor de caoba y comida gourmet.
Al menos dos veces a mediados de la década de 2000, Huizenga envió a uno de ellos a recoger a Thomas y llevarlo a Fort Lauderdale, dijo John Wener, el asistente de vuelo a bordo.
Huizenga poseía una flota de aviones que guardaba en un hangar privado en el aeropuerto de Fort Lauderdale. Dos de los aviones eran jets 737 que había adaptado para que parecieran salones. Envió esos aviones para recoger a Thomas en al menos dos ocasiones para llevarlo al sur de Florida, según una asistente del vuelo. Crédito: Lynne Sladky/Foto AP.
Wener recordó haber conversado con el juez sobre su nominación a la Suprema Corte y las tumultuosas audiencias de confirmación del Senado después de que la exasistente de Thomas, Anita Hill, lo acusó de acoso sexual. “Él dijo, ‘Imagina una entrevista de trabajo y estás frente a 100 personas que te odian'”, recordó Wener que comentó Thomas. “‘¿Cómo te iría en esa entrevista?’”, dijo Thomas.
A principios de la década de 2000, Huizenga le dio a Thomas algo que no tenía precio en ese momento: una invitación permanente a su exclusivo club de golf, el Floridian. Diseñado por la leyenda del golf Gary Player, el campo estaba bordeado de cabañas para los amigos de Huizenga, un puerto de pesca deportiva para que atracaran yates y un helipuerto si querían llegar por medio de un vuelo. Un amigo de la familia le dijo al biógrafo de la familia Huizenga que el Floridan era "la más codiciada invitación para un club privado de golf en el mundo.”
Aquellos que trabajaron y jugaron allí dijeron que las listas de miembros eran un Rolodex de los ricos, famosos y poderosos: desde Michael Douglas y Rush Limbaugh hasta Michael Bloomberg y el exvicepresidente Dan Quayle. Donald Trump una vez pidió ser miembro, pero Huizenga lo rechazó, según tres de los exempleados de Huizenga.
Los más de 200 miembros eran "honorarios" y no pagaban cuotas; Huizenga cubrió todo. “Era un pedacito de cielo, un lugar mágico”, le dijo al biógrafo Matt Lauer, que fuera una personalidad en los medios de comunicación de Estados Unidos. "Atravesaste las puertas y fue esta tierra de cuento de hadas que él había creado".
No está claro si Thomas era miembro o invitado frecuente de Huizenga con privilegios similares. El exfotógrafo personal del multimillonario y dos exgolfistas profesionales del club recordaron haber visto a Thomas allí varias veces a lo largo de los años.
Uno de los pilotos de helicóptero de Huizenga dijo que había recogido al juez en la propiedad. Y una quinta empleada, una ex camarera y conserje, dijo que una vez recogió a Thomas y Huizenga, que vestían atuendos de golf, mientras comían solos en la enorme casa club frente al mar al mediodía. “¿Ha conocido a un ministro de la Suprema Corte?” Huizenga le preguntó a la camarera antes de tomar su orden. Este es Clarence Thomas.
Hoy, el Floridan, que la familia Huizenga vendió en 2010 antes de que se renovase, tiene una cuota de ingreso inicial de 150 mil dólares.
Pagar por el acceso a las Salas de la Corte Suprema
Thomas conoció a Huizenga en una cena de gala en Washington, DC, en 1992, cuando ambos fueron admitidos en The Horatio Alger Association. Henry Kissinger y Maya Angelou estuvieron entre los otros homenajeados ese año. La organización, que lleva el nombre del novelista del siglo XIX que popularizó el folclore en el tránsito de la pobreza a la riqueza, otorga millones en becas universitarias cada año y también reúne a algunos de los magnates de los negocios más ricos del país para eventos opulentos.
En la vida real, Alger era un ministro en Cape Cod que renunció a su parroquia después de que lo acusaran de abusar sexualmente de niños.
“Nos enorgulleció honrar al juez Thomas hace más de 30 años”, dijo un portavoz de la asociación en un comunicado, “y estamos agradecidos por su participación continua en nuestra organización”. Ella dijo que Thomas pasa incontables horas asesorando a los becarios.
Thomas parece haber conocido a Huizenga, Sokol, Novelly y Bergeron a través de la organización. Varios de los viajes de Thomas a Florida en la primera década de este siglo parecen haber estado relacionados con la asociación. En ese período, se hizo amigo de Huizenga en las ceremonias de becas de The Horatio Alger Association en el sur de Florida, viajes que el ministro reveló en varios de sus informes financieros anuales.
Sin embargo, nunca identificó a Huizenga en ninguna de sus revelaciones. El vocero de la asociación confirmó a ProPublica que el multimillonario organizó esas actividades “y cubrió todos los costos involucrados”.
Los expertos dijeron que eso significa que las revelaciones de Thomas serían, como mínimo, incompletas y engañosas porque las reglas requieren que los jueces federales identifiquen la fuente de los obsequios que reciben. “Fuente significa la persona o entidad que lo pagó”, dijo Kathleen Clark, autoridad en ética legal de la Universidad de Washington en Saint Louis.
Pertenecer a The Horatio Alger Association ha tenido sus privilegios. Como parte de una reunión de la junta de directores de esa asociación, los Thomas hicieron una vez un lujoso viaje a Jamaica, donde fueron recibidos por un rico donante que era dueño de un hotel de lujo en lo alto de una antigua plantación de azúcar. El famoso cantante de country Johnny Cash actuó. La membresía a The Horatio Alger Association en sí vale al menos 200 mil dólares, según las actas de la reunión de la organización en 2007, una suma que quienes nominan a un nuevo miembro son responsables de recaudar en nombre de esa persona. El portavoz de la asociación dijo que no había ningún requisito para recaudar dinero para nuevos miembros cuando Thomas fue admitido.
Es probable que Thomas haya ayudado al grupo a ganar muchas veces esa cifra desde entonces. Cada año, el ministro organiza un evento para miembros dentro del Gran Salón de la Suprema Corte. The New York Times informó anteriormente que esas actividades le dieron a The Horatio Alger Association un acceso inusual a los miembros de la Suprema Corte de Justicia.
ProPublica examinó los archivos históricos de la asociación, incluidos los registros financieros que muestran que el grupo ha requerido donaciones de entre mil 500 y hasta siete mil 500 dólares para los no miembros, para que puedan asistir al evento en el edificio de la Suprema Corte.
En 2004, quienes donaron cien mil dólares para una mesa en la ceremonia principal obtuvieron diez asientos en esos actos en el edificio de la Corte. En el código de conducta del Poder Judicial, que es una guía general que no se aplica a los ministros de la Suprema Corte, aunque dicen que lo consultan, hay un lenguaje explícito que aconseja a los jueces federales que no usen su posición para recaudar fondos para organizaciones externas.
Pero eso es lo que ha hecho Thomas, dijo Virginia Canter, antigua abogada especializada en temas de ética del gobierno que trabajó en administraciones de republicanos y demócratas y revisó los registros financieros de la asociación a pedido de ProPublica.
“Usar la Suprema Corte para recaudar fondos para la caridad de alguien es, para mí, un abuso de poder”, dijo. Canter reconoció que la organización puede hacer un buen trabajo, pero eso no viene al caso, dijo, porque se supone que los donantes adinerados no pueden pagar miles de dólares para visitar a un juez dentro de los muros del tribunal.
“Se paga por jugar”, agregó Canter, “¿no es así?”
Brett Murphy es un reportero de la redacción nacional de ProPublica
Alex Mierjeski es un reportero investigador en ProPublica.
Traducción y edición en español en Los Ángeles Press por Rodolfo Soriano-Núñez.
El original en inglés se puede consultar aquí.
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