Legión de Cristo admite que sacerdote arrestado está acusado de violación

Rodolfo Soriano-Núñez

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Simán ofrece una cuidadosa cronología editada para intentar demostrar que la Legión ha cumplido con sus obligaciones.

Al estilo de la Legión, Simán presenta a su orden como víctima de un “linchamiento mediático”.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

El martes por la noche, la Legión de Cristo reconoció que Antonio María Cabrera Cabrera, profesor y directivo de la Universidad Anáhuac, está acusado de violación en casos que se remontan a 2004, 2007 y 2011.

Cabrera, figura clave de la orden y miembro del círculo íntimo de Marcial Maciel, fue arrestado por las autoridades en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México cuando intentaba salir del país.

El comunicado firmado por el sacerdote Alberto Simán, actual director territorial de la Legión para México y Centroamérica, se dirige a otros miembros de la orden y, según la costumbre de la orden fundada por Marcial Maciel, presenta a la Legión de Cristo como víctima de un “linchamiento mediático”.

El comunicado ofrece una especie de cronología con las fechas del proceso interno, a la vez que llama explícitamente a otros miembros de la Legión a “evitar juicios anticipados”, pues insiste en la inocencia de Cabrera, a pesar de haber aceptado ya las acusaciones canónicas contra el académico de la Universidad Anáhuac.

El comunicado de Simán evoca lo que la orden solía hacer cuando, a principios de este siglo, sus sitios web negaban todas las acusaciones de abuso planteadas desde la década de 1950 contra Marcial Maciel.

De forma contradictoria, el comunicado afirma que la primera noticia sobre el comportamiento de Cabrera data del 25 de noviembre de 2022, cuando la “madre de la presunta víctima” presentó una denuncia. Simán lo desestima, asociando dicho informe con un incidente menor ocurrido durante un viaje a Europa, cuando la víctima, identificada como un varón, era menor de edad, sin aportar más detalles.

Siguiendo la cronología de Simán, existía un informe previo sobre ese asunto, que se remonta a 2016 o 2017, del cual, según implica, no existe registro en papel ni electrónico, ya que se informó a un legionario asociado a otro territorio de la misma orden.

Simán afirma que fue después del informe de 2022 que siguió el procedimiento de la Iglesia Católica, según lo establecido en el canon 1717 del Código de Derecho Canónico. El canon detalla los pasos iniciales que debe seguir un líder de una diócesis u orden tras una denuncia formal de abuso sexual por parte del clero.

El canon 1717 del Código de Derecho Canónico describe el procedimiento preliminar cuando un obispo u otra autoridad eclesiástica recibe un informe sobre una infracción. Ese canon inicia el Libro VII del Código, que trata de los llamados procesos penales que involucran al clero en la Iglesia Católica.

En teoría, exige una “investigación cuidadosa” sobre el asunto o la infracción, ya sea personalmente o a través de alguien que él designe, a menos que decida desde el principio que dicha investigación “parezca del todo superflua”.

Aquí es donde empiezan los problemas, ya que existe un largo historial de casos en los que la investigación se hace aparecer como “del todo superflua” en la lógica del clérigo responsable. Una vez más, el mejor ejemplo proviene del propio Maciel, quien siempre encontró esta actitud en figuras clave de la Conferencia del Episcopado Mexicano, llegando incluso al mismísimo Juan Pablo II.

Al mantener la facultad del llamado “ordinario”, un obispo o superior de una orden, como Simán en el caso de la Legión de Cristo, ello permite retrasar la consideración de un síntoma temprano de abuso sexual por parte de clérigos.

Simán aceptó la necesidad de una investigación, por lo que esta comenzó el 1 de diciembre de 2022. Afirma haber impuesto “restricciones” al ministerio de Cabrera, prohibiéndole interactuar con menores y contactar con la víctima o su familia.

Simán afirma que la Legión llevó a cabo una “extensa investigación” que se extendió hasta el 8 de agosto de 2023. Reconoce que el equipo a cargo encontró algunos “elementos” que fundamentan la acusación penal formal ante las autoridades mexicanas.

Inmediatamente, Simán afirma que hubo “una serie de errores” en la investigación, lo que lo “obligó” a seguir el canon 1718.3. No está claro por qué dio ese paso adicional, pero lo cierto es que un mes después, firmó un “decreto”, más bien un memorando interno, enviando el expediente completo a la sede de la Legión para que lo remitieran de manera oficial al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

El director general de la Legión de Cristo, John Connor, 2020.

El director general o superior general de la Legión, como se le conoce habitualmente en la Iglesia Católica, es el sacerdote estadounidense John Connor. Fue nombrado para el cargo en febrero de 2020 y, desde abril, se encuentra de incapacidad por enfermedad.

Como ejemplo perfecto de la burocracia eclesiástica, la oficina de Connor tardó casi cuatro meses en enviar, el 24 de enero, 2024, los archivos a Víctor Manuel Fernández, el cardenal argentino y prefecto del Dicasterio desde julio de 2023.

La oficina de Connor parece haber estado dispuesta a reconocer algunas irregularidades, ya que Simán afirma que el director general de la Legión buscaba iniciar un proceso administrativo penal (a efectos de la Iglesia Católica).

La ​​oficina de Víctor Manuel Fernández tardó seis meses en responder a Connor el 13 de junio de 2024, pero sólo para reconocer la necesidad de dicho proceso.

Simán continúa y dice que, para facilitar el proceso a la víctima y su familia, decidieron radicarlo en los tribunales eclesiásticos de Madrid, España. Según Simán, el tribunal eclesiástico en España recibió los archivos el 3 de septiembre de 2024.

El superior de la Legión de Cristo en México parece sorprendido por la decisión del tribunal de Madrid de acusar formalmente, a los efectos de la Iglesia Católica, a Cabrera el 25 de abril de 2025.

Simán afirma que la familia inicialmente declinó la idea de llevar el caso a los tribunales civiles de México. Simultáneamente, describe a la Legión como víctima de procesos canónicos “largos” y ajenos a su control, pero dice reconocer la frustración y la desesperación de las víctimas y sus familiares.

Repetidamente, a lo largo de las casi tres páginas tamaño carta o A4, Simán afirma tener en mente a las víctimas. También insiste en que ha tratado de resolver el asunto, a la vez que insta a los demás miembros de la Legión de Cristo a seguir rezando.

A pesar de todo, la semana pasada la Fiscalía General de la República arrestó a Cabrera cuando intentaba salir de México con destino desconocido, como señala el texto enlazado antes de este párrafo. La declaración completa en español aparece en formato PDF en el recuadro después de este párrafo.

Comunicado de la Legión de Cristo-México.