
AMLO aludió al quince aniversario del incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, pero eludió ofrecer avances. Se limitó a culpar al "neoliberalismo".
AMLO insistió en que su gobierno ayuda a las víctimas del incendio, al tiempo que decía respetar la autonomía del fiscal Gertz Manero en los casos vinculados a ese siniestro.
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 6 de junio en Palacio Nacional insistió en hacer del Poder Ejecutivo, una vez más, el responsable de “informar” de resultados electorales que, sin embargo, son preliminares, están sometidos a intensos cuestionamientos en al menos seis de cada diez casillas y han sido motivo de violencia en estados como Chiapas y Jalisco, por señalar sólo los casos más evidentes.
Andrés Manuel López Obrador aprovechó un período que la legislación vigente deja abierto para que se desahoguen los resultados, para hacer del Poder Ejecutivo de la Federación y de los ejecutivos que controla su partido, los responsables de presentar datos que no son definitivos.
Esos resultados sufrirán cambios de aquí a, al menos, agosto que es cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tendría que resolver los últimos recursos que los partidos políticos, incluido el de López Obrador, como en el caso de Jalisco, han presentado o están a punto de presentar.
Lo que es un hecho, en cambio, es que López Obrador busca instalar la idea de que el triunfo de su candidata en la elección presidencial es irreversible y, sobre todo, que su partido cuenta con una mayoría calificada en el Congreso, es decir de más de dos terceras partes del total de las curules en ambas cámaras que, hasta el momento, no ha sido ratificada por ninguna autoridad que expresamente tenga el mandato para decirlo así.
Los únicos que lo hicieron, en las horas inmediatas posteriores al cierre de las casillas, fueron los responsables de las cuentas de redes sociales del Poder Ejecutivo de la Federación que han tratado de instalar esa narrativa, la del triunfo absoluto de Morena, como la dominante respecto del resultado de la elección, como se puede ver en la captura de pantalla que aparece inmediatamente después de este párrafo y que fue parte de la actividad de López Obrador el lunes de esta semana.
Es notable que esos resultados ya daban por cierta una composición del Congreso, incluso con las curules que se asignan por el principio de representación proporcional, que el Instituto Nacional Electoral, la máxima autoridad en la materia, ha eludido por todos los medios.
Lo que presentó la autoridad electoral, como se puede ver en la imagen que aparece a continuación, fueron estimados con posibles rangos que están muy lejos de la "certeza" con la que la Presidencia de la República habla acerca del resultado de la elección.
Debe destacarse que mientras la Presidencia de la República, sin tener autoridad expresa para hacerlo, habla de totales precisos en la asignación de las curules de la Cámara de Diputados, las dos tarjetas informativas dadas a conocer por el INE, cuya autoridad sólo puede ser anulada por una sentencia en firme del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, hablan de rangos tanto en la cámara baja como en la alta del Congreso de la Unión.
Como ha sido la costumbre a lo largo de los más de cinco años de estas actividades en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, López Obrador insistió en presentarse como la víctima de una vasta conspiración en su contra en la que volvió a incluir a los actores de siempre: los medios de comunicación, así como quienes trabajan en ellos.
Este jueves, la posición protagónica le correspondió a algo que López Obrador llamó “los aparatos mediáticos” a quienes reprochó el supuesto silencio de los medios antes de que él fuera presidente, así como las interpretaciones que contradicen la narrativa que su gobierno impulsa acerca de los resultados de la elección.
Fue en ese sentido que defendió la estrategia de que sea el Poder Ejecutivo el que “informe” de los resultados de la elección cuando esos resultados están todavía en duda.
Cuando faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana, López Obrador se refirió al cambio en la política de migración del gobierno de Estados Unidos, anunciado por Joe Biden, presidente de aquel país.
Aunque hoy no hubo críticas o reproches a Biden, insistió en que el cierre de la frontera será sólo para los solicitantes de asilo y no para el intercambio de bienes de consumo final o intermedio en la frontera.
Se dijo sabedor de la disposición de Cuba a llegar a algún acuerdo con Estados Unidos que permita que se levante el embargo que Washington impuso luego del triunfo de la revolución cubana, a finales de los cincuenta del siglo pasado, luego de cual atacó a la Organización de Naciones Unidas por la situación tanto en la guerra de Rusia contra Ucrania, como en el conflicto entre Israel y Hamás en Palestina, como si la ONU tuviera la autoridad para obligar a las partes a llegar acuerdos o a crear, de la nada, las soluciones a esos problemas.
No condenó a Rusia que es la potencia que invadió a Ucrania, ni tampoco mostró alguna disposición a condenar al gobierno de Benjamin Netanyahu, ni siquiera luego del más reciente ataque, apenas ocurrido en las primeras horas de hoy, contra una escuela financiada por propia Organización de Naciones Unidas en Gaza, del que se informa en el texto que aparece enlazado inmediatamente después de este párrafo.
Esa indisposición a señalar a quienes trasgreden el derecho internacional ha sido la misma que ha mantenido López Obrador con operaciones militares del gobierno de Israel contra blancos civiles, “errores”, según el gobierno de Israel, que han llevado a otros países a condenar al gobierno de Israel, a presentar demandas ante la Corte Internacional de Justicia, como en el caso de Sudáfrica, o la ruptura de relaciones, como hizo el gobierno de Colombia a principios de mayo.
En un tono similar, López Obrador eludió ofrecer información sobre el estado que guardan las investigaciones sobre el incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora.
Aunque tanto él como su director general del Seguro Social, Zoé Robledo, aludieron al caso, ninguno de ellos ofreció alguna precisión. Poco antes de las diez de la mañana, López Obrador dijo que “va a depender de la Fiscalía General de la República”, luego de lo cual dijo que él no le da indicaciones a Alejandro Gertz Manero, aunque dijo que “se ayuda a las víctimas”.
Como ya es costumbre López Obrador culpó “al neoliberalismo” de lo ocurrido en la Guardería ABC, pero eludió cualquier ruta judicial concreta para hacer justicia en ese tema. Robledo, fiel a la plantilla trazada por su superior jerárquico, habló de que “hubo personas detenidas”, pero eludió cualquier precisión sobre el tema.
Paradójicamente, López Obrador eludió dar cuenta de alguna posible solución a ese caso, luego de usar la efeméride del incendio, que ocurrió en un día como hoy hace 15 años, para hablar de los supuestos avances en la integración del “mejor sistema de salud del mundo”.
Por último, también desestimó las alertas respecto de una posible infección por gripe aviar AH5N2, en humanos, Jorge Alcocer, Secretario de Salud, pidió tomar la información con prudencia, pues a la víctima se le detectó tras la toma de muestras, además de que padecía algunas enfermedades crónico degenerativas como diabetes e insuficiencia renal. Desestimó el reporte de la Organización Mundial de la Salud y lo calificó de "malo". Según dijo, no hay razón para dejar de comer pollo.