Sheinbaum lamenta aranceles de Trump a los autos

Los Ángeles Press

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Julio César Chávez estuvo con Sheinbaum para promover el deporte como alternativa al consumo de drogas y el reclutamiento de los cárteles.

Sheinbaum insistió en que su gobierno tiene a los desaparecidos como prioridad, pero no hay claridad respecto de si recuperarán o no la labor de Karla Quintana.

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En el diseño de la presidencia de la República, la actividad de este viernes 28 de marzo quiso dedicarse a celebrar los programas de salud y del deporte de Claudia Sheinbaum.

La presidente presentó esos programas en materia de salud y deporte, como alineados con la idea de que los jóvenes se alejen tanto del consumo de las drogas, como de la posibilidad de que se sumen a las filas de las organizaciones criminales que operan en México.

Para hacer ese llamado, Sheinbaum contó con la presencia de una vieja gloria del boxeo mexicano, Julio César Chávez. Como hizo Chávez con los presidentes de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, cuando era invitado a actividades similares, se presentó a sí mismo en la imagen de un fiel patriota al servicio del gobierno en turno.

Captura de pantalla de la transmisión del 28 de marzo de 2025.

Sin embargo, una vez más, la realidad terminó por imponerse y Sheinbaum debió abordar el tema de los aranceles que impuso Donald Trump, de manera incierta, a la industria automotriz que, durante los últimos 20 años había seguido una dinámica de integración entre Canadá, Estados Unidos y México que, desde ayer por decir lo mínimo, está en duda.

No es sólo que Trump firmó el 30 de septiembre de 2018 el inicio de la negociación del así llamado Tratado México-Estados Unidos-Canadá, que luego fue ratificado por el propio Trump, Justin Trudeau y Andrés Manuel López Obrador, en diciembre de 2019.

Es que incluso ya desde antes de su antecesor, el Tratado de Libre Comercio, empresas de Estados Unidos, Europa y Japón, venían integrando cadenas de abasto y producción para el mercado de América del Norte que partían de la idea de que convenían la integración.

Los aranceles de Trump, difíciles de comprender incluso para expertos de la industria automotriz, llevaron a las acciones de casi todas las automotrices del mundo que cotizan en mercados bursátiles a pronunciadas caídas, con las consecuencias previsibles para ciudades como Hermosillo, Aguascalientes, Puebla o Ramos Arizpe, que dependen de las plantas de Ford, Nissan, Volkswagen o General Motors para sostener sus mercados de trabajo formal.

En ese sentido, la presidente mexicana calificó de “medida unilateral” la decisión de Trump e insistió en la necesidad de integrar y no segregar todavía más la industria automotriz de América del Norte.

No es claro qué pudiera lograr lo dicho por Sheinbaum en Palacio Nacional, sobre todo cuando considera que ya en Ottawa el nuevo primer ministro de Canadá, Mark Carney, dio por terminada la relación que su país ha tenido durante más de 50 años con Estados Unidos en materia de cooperación comercial, militar y en otros rubros.

Carney no es un radical de izquierda, ni nada que se le parezca. Es el exgobernador de los bancos centrales tanto de su nativa Canadá, como de Gran Bretaña, además de haber ocupado distintos cargos en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, entre otras instituciones globales que frecuentemente le consultaban para diseñar soluciones basadas en la evidencia y la construcción de políticas públicas.

Los funerales de la relación entre Canadá y Estados Unidos ocurren al mismo tiempo que Trump, lejos de reconocer lo absurdo de sus medidas, las profundiza al anunciar que impondrá más severos aranceles a las exportaciones que traten de hacer productores de bienes o servicios de Canadá o Europa.

A lo dicho por Carney se sumaron las declaraciones del premier, equivalente a gobernador, de la provincia de Ontario, Doug Ford, quien prometió "máximo dolor" en la respuesta de su provincia a los aranceles de Trump.

Trump aumentó el tono de las amenazas contra los que solían ser los aliados de Estados Unidos luego de que la Unión Europea anunciara medidas para compensar los aranceles de Trump que van más allá de los simbólicos impuestos al whiskey de los estados del sur de Estados Unidos o a los quesos y yogures del norte de ese país.

Sheinbaum reconoció de manera implícita la dificultad que enfrenta México, que depende en gran medida de las importaciones de maíz de Estados Unidos, por lo que encuentra difícil tomar el tipo de medidas que han anunciado Canadá o Europa, pues implicaría elevar los precios tanto de las tortillas, de otros productos de maíz para consumo humano y, sobre todo, del forraje basado en derivados del maíz para engordar ganado en México.

Hacia el final de la actividad, Sheinbaum habló de la corrupción en el sector salud en México. Insistió en el guión que heredó del gobierno anterior de que era necesario destruir las instituciones que penosamente se habían construido a lo largo de varias décadas para erradicar la corrupción que existía en ellas, sin que hasta el momento sean claros los dividendos de una medida de ese tipo.

Captura de pantalla de la transmisión del 28 de marzo de 2025.

Una vez más, como hizo repetidamente Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum dijo que las medidas se tomaron para “evitar duplicidades”, se presentó a sí misma como dirigiendo “un esfuerzo muy grande” y, según el relato de la “Cuarta Transformación”, culpó una vez más al “neoliberalismo” de “hacer negocios gigantes al amparo del poder público para favorecer a distribuidoras de medicamentos”.

Según Sheinbaum, pronto se verán los resultados de su actividad aunque no fue clara respecto de cuándo.

Este viernes, Sheinbaum también dedicó algunos segundos al tema de los desaparecidos. Insistió en que su gobierno “no ha traicionado lo que somos”. Dijo que “trabaja todos los días en casos como el de Teuchitlán” e insistió en que el objetivo es “atender a las víctimas” y ofrecerles “verdad y justicia”, algo que según ella es “el compromiso todos los días”.

Sin embargo, sigue sin quedar claro qué tratará de hacer el actual gobierno para recuperar la confianza de quienes primero confiaron en Karla Quintana, siguieron el procedimiento y tenían esperanza de que finalmente se les hiciera justicia, para luego enterarse de que López Obrador descalificaba públicamente a la ya para entonces excomisionada nacional de búsqueda.