
Sheinbaum reprochó al “feminismo de derecha” el que no reconozca su manera de entender las políticas de género.
Aunque condenó los ataques de Donald Trump a embarcaciones en aguas internacionales, Sheinbaum estimó que México no las padecerá porque ella defiende la soberanía.
Los Ángeles Press
La actividad de este jueves 23 de octubre en Palacio Nacional, insistió en la idea según la cual la respuesta del gobierno federal a las lluvias provocadas por el paso de los huracanes Raymond y Priscilla ha sido suficiente.
Según se ha dicho repetidas veces en los últimos días, resolverá los problemas que enfrentan los poco más de cien municipios de cinco entidades en la región conocida como la Huasteca en el centro-oriente de México. Hoy no hubo ajuste en el número total de personas muertas ni desaparecidas.
Lo que hubo, en cambio, fue una condena a pregunta expresa de las operaciones que desarrolla el gobierno de Estados Unidos contra embarcaciones más bien pequeñas y poco poderosas.
Hasta ayer, esas actividades habían estado limitadas a las aguas del océano Atlántico, pero ayer, con el tono que caracteriza al gobierno de Donald Trump, se supo que se habían extendido al océano Pacífico. Como con acciones previas, la información es más bien escasa y lo que destaca, en cambio, es el interés del gobierno de Trump de presentarse como el único dispuesto a actuar como él lo hace.
La condena de Sheinbaum fue escueta y la propia Sheinbaum la presentó como vinculada con la defensa de la soberanía de México. Incluso se dijo segura de que México no sufrirá ataques similares, aunque no ofreció alguna razón para justificar esa expectativa más allá de esa idea de la defensa de la soberanía.
Es inevitable preguntarse, en ese sentido, si el problema de Gustavo Petro, el presidente de Colombia o el de Nicolás Maduro, el mandamás de Venezuela, ha sido el de que no hayan hecho una defensa similar de las soberanías de sus países.
Antes de que Sheinbaum expresara su desacuerdo con los ataques de Trump a embarcaciones en aguas internacionales, la presidente aceptó que efectivamente se ha detectado la participación de empresarios de Estados Unidos en la red del llamado “huachicol fiscal”, es decir, el combustible que ingresa a México por las aduanas, pero que, gracias a los mecanismos de corrupción que existen en las garitas elude los mecanismos de control.
La información fue reportada originalmente por la agencia Reuters y deja ver que un elemento clave de esa operación criminal es el Cártel Jalisco Nueva Generación.
El texto de Reuters se centra en el caso del buque petrolero llamado Torm Agnes que llegó al puerto de Ensenada el pasado 8 de marzo con una carga de 120 mil barriles de diésel.
Según Reuters, el Torm Agnes está vinculado a una empresa con domicilio legal en Houston, Texas, llamada Ikon Midstream que habría desempeñado un “papel clave en la operación en Ensenada”.
El combustible fue adquirido originalmente en Canadá, pero en la documentación la carga aparecía reportada como lubricantes. El buque debía entregar el combustible a un cliente que, según las autoridades mexicanas, es una fachada del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Según el texto de Reuters, “Ikon Midstream y su director ejecutivo, Rhett Kenagy, no respondieron a múltiples solicitudes de comentarios”. El mismo texto hace ver que el abogado Joseph O. Slovacek, representante de la empresa y de Kenagy, contestó a un correo electrónico de Reuters del 18 de octubre con un escueto: “¡Nadie les va a responder!”, dijo Slovacek.
La capitanía del puerto de Ensenada, a cargo de la Secretaría de Marina-Armada de México tampoco respondió a las peticiones de comentarios de la agencia Reuters.
En Dinamarca, donde está la sede del Agnes Torm, que forma parte de una de las flotas de petroleros más grandes del mundo, se informó que “se cancelaron los contratos con Ikon Midstream pocas semanas después del incidente de Ensenada”.
El texto de Reuters está disponible, en inglés, aquí.
Sheinbaum eludió ofrecer mayores detalles, se limitó a confirmar lo sustantivo del texto de Reuters en lo que hace a la participación de empresarios de Estados Unidos pero, como suele ser el caso cuando se trata de las fuerzas armadas de México, eludió cualquier referencia al papel de la Secretaría de Marina-Armada de México en este asunto.
Previamente, cuando se destapó originalmente este escándalo, Sheinbaum reconoció la participación de la Marina, sin que hasta el momento quede claro qué tan lejos irán las averiguaciones respecto de la participación de mandos de esa dependencia del gobierno federal.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum insistió en que la política de seguridad de su gobierno rinde frutos, a pesar de que ayer mismo Amnistía Internacional insistió en la gravedad del problema de las desapariciones en México y la percepción de que las reducciones en el número de homicidios han ocurrido al tiempo que aumenta, justamente, el número de desapariciones.
Hace seis días, Amnistía Internacional publicó el texto que se puede consultar aquí en español en el que hacen ver su preocupación por la manera en que crece el número de desapariciones forzadas.
"Feminismo de derecha"
En otros temas, Sheinbaum reprochó a lo que ella llamó “el feminismo de derecha”, el que ignore los derechos sociales y la desigualdad estructural en México.
El reproche a ese “feminismo de derecha” lo hizo luego de que distintas organizaciones civiles hicieran ver que hay un aumento en la violencia de género en México a pesar del supuesto énfasis de la actual administración en ese tipo de temas.
Fiel al modelo que heredó de Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum descalificó las críticas a su gobierno e insistió en las supuestas ventajas del enfoque de su gobierno en los temas de género.
Respecto de las críticas hechas a la ausencia de políticas en materia de adicciones a videojuegos, apuestas y actividades similares, Sheinbaum dijo que “hay grupos de trabajo para controlar el uso de tecnología en educación infantil y de jóvenes”.
Según dijo la mandataria su gobierno analiza opciones para educar a los jóvenes y a los niños por medios impresos que reduzcan la dependencia de las tecnologías digitales, sin que ofreciera más detalles sobre cómo lograría eso cuando hay una clara preferencia de su gobierno por usar tanto como pueda tecnologías digitales para promoverse.