
Sheinbaum insistió en defender su idea de intervenir en la operación de los medios en nombre del “derecho de las audiencias”
De igual modo, Sheinbaum habló de “contactos” con el gobierno de Keiko Fujimori en Perú para restablecer relaciones con ese país.
Los Ángeles Press
La actividad de este miércoles 29 de julio en Palacio Nacional estuvo centrada en la defensa de la estrategia de negociación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá frente a los repetidos cambios en el tipo y las tasas de los aranceles que en distintos momentos ha tratado de imponer Donald Trump.
Mientras que en Ottawa el gobierno de Mark Carney ha impulsado una de las más ambiciosas reformas de la economía de ese país, apenas anunciada el lunes durante una reunión con los jefes de gobierno de las provincias canadienses, en la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, su secretario de Economía, se atuvieron a la idea de que México es el mayor socio comercial de Estados Unidos y de que el país tiene “el mejor trato posible” con Trump.
El problema para la posición del gobierno de México no viene sólo del lado de las diferencias notables entre la manera en que Canadá cambia su posición frente a Estados Unidos y busca alinearse cada vez más con Europa, sino también del hecho que, a diferencia de lo que sucede en Canadá, donde ningún jefe de gobierno o premier de alguna de las provincias de aquel país tiene prohibido entrar a Estados Unidos y ninguno tiene una orden de arresto pendiente, en México, sí están presentes ese tipo de casos.
Como sea, en Palacio Nacional el ánimo es siempre el de minimizar las diferencias cada vez más marcadas con el gobierno de Trump, así como con los demócratas a quienes Andrés Manuel López Obrador y Sheinbaum no pierden oportunidad para reprochar el arresto, en territorio de Estados Unidos de Ismael Zambada y que, tarde o temprano volverán a tener una posición clave en el gobierno de su país.
Ayer mismo en estos espacios se daba cuenta de las declaraciones de Stephen Miller, el vicecoordinador del gabinete de Donald Trump que repitió en una conferencia los puntos de vista que ha sostenido su jefe respecto del peso de las organizaciones criminales en la vida pública en México.
En ese sentido, es difícil imaginar cómo concilian Sheinbaum y Ebrard la percepción que se tiene de México y del gobierno del que forman parte con la idea de que el peso de la integración económica acumulada en los últimos 20 años servirá para evitar el colapso de la economía mexicana.
Para compartir el optimismo del gobierno de Claudia Sheinbaum estuvo presente en Palacio Nacional Andy Kim, directivo del corporativo de la empresa coreana KIA, así como Horacio Chávez, directivo en el área comercial de esa empresa en México.
Chávez cumplió con lo que se espera de un vendedor de autos invitado al atril del Salón Tesorería, habló de inversiones a futuro, así como de los muchos beneficios que ha tenido hasta ahora el Tratado México-Estados Unidos-Canadá, celebró el potencial del mercado mexicano, e incluso habló de los planes para invertir hasta 649 millones de dólares en la producción de vehículos en México, pero no hubo alguna firma de algo parecido a un contrato o un compromiso.
Fueron las palabras de directivos que hablaron a nombre de una corporación de Corea del Sur que trataron de ser al menos tan optimistas como lo fueron Sheinbaum y Ebrard.
Y es el que el propio Chávez reveló la incertidumbre que persiste cuando dejó ver la esperanza de la empresa para la que trabaja de que el gobierno de México negocie “bien” el acuerdo todavía vigente con Estados Unidos y Canadá.
Y es que aunque Sheinbaum y Ebrard hacen todo para sonreír y pretender que todo va bien, el día previo Trump en una de sus actividades públicas, acaso como respuesta a los anuncios hechos el lunes por Carney en Canadá, insistió en la idea de que a su gobierno no le interesa renovar el acuerdo que, como está ahora, fenece o caduca en 2036.
Arrogante como suele serlo, Trump insistió en la idea de que México y Canadá necesitan de Estados Unidos pero que, según él, Estados Unidos no necesita ni de México ni de Canadá.
Fue en ese contexto en el que Ebrard insistió defender la idea de lo mucho que México le compra a Estados Unidos como la garantía de que el acuerdo continuará vigente.
“Derechos de las audiencias”
En otros asuntos, Sheinbaum regresó al asunto de la manera en que su gobierno trata de intervenir, en nombre de los “derechos de las audiencias” en la que los medios de comunicación publican o no en sus espacios o tiempos.
Sheinbaum insistió en que la consulta que ha convocado su gobierno busca que se respeten los “derechos de las audiencias”, pero una vez más dejó ver la comprensión tan pobre que el gobierno federal de México tiene de la realidad de los medios de comunicación en su país.
Lejos de reconocer que sólo hay un puñado de grandes empresas que se pueden dar el lujo de contratar a un equipo que defienda, en la lógica del gobierno federal, los “derechos de las audiencias”, Sheinbaum insistió en que todos los medios concesionados deberán cumplir con crear esos equipos y garantizar lo que, según ella es la “pluralidad”.
Aunque es posible imaginar que Televisa, Televisión Azteca y algunas otras empresas no deberían tener problemas para cumplir con eso, la situación es más difícil cuando se piensa en pequeñas empresas que están en condiciones de hacer crecer su nómina.
Tampoco es claro si el problema en realidad existe, pues en un contexto como el que se vive ahora, las opciones para escoger dónde se informa uno son innumerables; esperar que todos los medios reproduzcan todos los puntos de vista, parece sacada de un manual de comunicación de la década de los ochenta, cuando los medios en México eran unos pocos, no existía la internet y el gobierno controlaba tanto las concesiones como el papel para que se imprimieran los periódicos o revistas.
Como sea, fiel a su estilo, Sheinbaum minimizó las críticas, se dijo sorprendida por la reacción que tuvieron sus dichos y los de Luisa María Alcalde, la consejera jurídica de la Presidencia, ayer en Palacio Nacional y llamó a que la población participe en las consultas organizadas por el gobierno para decidir la manera en que el gobierno intervendrá los medios de comunicación que lleguen a expresar alguna opinión que no sea del agrado del gobierno.
Hacia el final de la actividad Sheinbaum dijo que se conversa con el gobierno de Perú, ahora encabezado por Keiko Fujimori, para encontrar una solución a la diferencia que llevó a la ruptura de las relaciones cuando el gobierno de México intervino en los asuntos internos de Perú al ofrecer asilo a quienes promovieron un Golpe de Estado en la nación andina.
Sheinbaum concluyó la actividad con algunas palabras sobre el conflicto en curso en la Universidad Nacional Autónoma de México por el uso de inteligencia artificial en el diseño y aplicación del examen de ingreso a esa institución.
La actividad concluyó, como suele ocurrir los miércoles, con la colección de reproches que el gobierno de Sheinbaum hace a los medios que no se alinean con sus puntos de vista con lo que Palacio Nacional llama “Detector de mentiras”.