Jorge Octavio Ochoa Domingo, 23 de Agosto del 2026, 14:02
La segunda licencia de Rubén Rocha expone una ruptura política con Sheinbaum, que coloca a la Nación por encima de intereses personales y partidistas.
Por Jorge Octavio Ochoa
La ruptura es inocultable, y la carta dirigida a Rocha Moya tiene un doble destinatario. Por primera vez en dos años, la presidente de la República habla como representante de todos los mexicanos; y tendrá más apoyo de lo que ella llegó a imaginarse.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”. Hoy, millones de mexicanos sabemos de quién habla.
Desde el principio, la decisión de Rocha Moya, no parecía salida de Palacio Nacional. ¡Mucho menos de Gobernación! Todo tiene el tufo truculento del que vive en Macuspana, aquel que alguna vez amenazó con boicotear elecciones en Estados Unidos para que los mexicanos residentes no votaran por los demócratas.
“…El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”, sigue el escrito de la mandataria, que pega en el centro, en el corazón de una figura que hasta el momento se ha creído intocable.
En una acción desesperada, AMLO quiso retar al gobierno de Trump para tomar decisiones graves, pero que a él le hubieran servido como catapulta. “¡Venga por Rocha Moya!”, era el grito de asonada, “¡Mancille el suelo mexicano y se encontrará con el pueblo!”. Eso es lo que ya alardeaba un tal Noroña.
Querían un nuevo mártir, arropado en la figura de un personaje cuyo nivel de convicciones quedó reflejado en el tiempo que duró su regreso y su dimisión. Pero los radicales de Morena querían ya lanzar en las calles el grito de “¡Ataque a la soberanía!”, e iniciar la cruzada, de la que el país hubiera salido mal librado.
Suena esquizoide y mesiánico todo esto, pero así operan los movimientos anarquistas, los de izquierda, los de ultraderecha y hasta los relacionados con cultos religiosos. Siempre hay un “chivo expiatorio”, o un “cordero” que expiará las culpas y lavará los pecados de los demás.
Sin embargo, para el partido en el poder, los caminos se han estrechado. Estados Unidos posee una infinidad de carpetas de investigación, que conectan con las crisis del huachicol, del fentanilo, cruce de mercadería ilegal en los puertos y aduanas, así como los funcionarios que el expresidente colocó, que hoy están en la mira.
Un monumental negocio de 600 mil millones de pesos, tan sólo por la evasión de impuestos en combustibles, más el tráfico y venta de drogas, principalmente fentanilo, arrojan ganancias de entre 700 y mil millones de dólares, o casi 17 mil millones de pesos, de acuerdo con los cálculos más conservadores.
Ríos, caudales de dinero, que se adicionan a los negocios obscuros, ilícitos, de una élite que ha creado estructuras adicionales de financiamiento para mantener vivo al “movimiento”, que buscaba alcanzar dimensiones continentales, para extenderse por toda América Latina, con presidentes amafiados con el narcotráfico.
Las mega obras estelares del anterior sexenio, tienen la peculiaridad de integrar una gran derrama de dinero del erario, así como contratos por adjudicación directa para levantarlas. El 74% de éstas, fueron por adjudicación directa, y estuvieron involucrados varios personajes allegados al primer círculo de AMLO y sus hijos.
La narrativa es preocupante para Morena, porque cualquiera que diga: “todos los caminos de la mafia conducen a Morena”, no estaría alejado de la realidad. Al menos a la luz de los últimos hechos, que involucran a los líderes de una ignota Mafia Rumana y a un exdirector de la Policía Judicial Federal con Salinas de Gortari.
La aparición en el escenario de personajes como Rodolfo León Aragón, involucrado en el asesinato del cardenal Posadas; de Alejandro Enrique Arcos Romero, ex cerebro financiero de la Mafia Rumana, exsecretario particular de Rafael Marín Mollinedo y ahora parte de su equipo de campaña para gobernador, son el colofón.
Curiosamente, es la zona de la Riviera Maya, por donde López Obrador imaginó un emporio turístico, a la vera de grandes consorcios a los que otorgó concesiones de playa, que ahora buscan construir hoteles de alta gama, como es el caso específico de Vidanta, donde uno de sus hijos se pasea frecuentemente.
Sin embargo, no es una estructura ideada sólo para el enriquecimiento personal. Pareciera que es un grupo que eslabona una logística, para fondear un movimiento de largo aliento, con el uso de todo el aparato de Estado, en el que las dependencias y las secretarías juegan un papel fundamental.
Hoy tenemos un partido en el poder que cayó en todas las prácticas que acusaba como oposición. Van desde el uso faccioso de las instituciones y los recursos públicos, hasta prácticas deleznables como lavado de dinero y dispersión clientelar de dádivas. Y para colmo, el bloqueo y blindaje de información por 5 años.
En México, hay por lo menos unas 60 dependencias gubernamentales y Secretarías de Estado bajo la lupa de investigaciones fiscales y penales por haber sido utilizadas para “blanquear” dinero. Al propio partido, Morena, se le acusa por el uso de la Financiera del Bienestar para repartir recursos entre sus afiliados.
En esto último, se menciona a Mario Delgado, Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán, por haber estado al frente del partido, y estar enterados de los convenios que se firmaron con FINABIEN para dispersar hasta 252 mil 901 pagos de presuntos “apoyos sociales”.
Es por eso que se apresuró la discusión sobre El Derecho de las Audiencias, ante la preocupación de la 4T, de que todo esto se expanda a través de las redes sociales, porque entonces tendrían que explicar la maraña de implicados en contratos por adjudicación directa.
Segalmex, Pemex, Conagua, IMSS, ISSSTE, la Comisión Federal de Electricidad, Hacienda, Agricultura, Economía, Salud, Seguridad, Educación. Incluso el Servicio de Protección Federal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Guardia Nacional y hasta la Suprema Corte, han sido utilizadas para ese tipo de contratos.
Ahora aquel “Ecosistema Digital”, la RedAMLO -el de las “Benditas Redes Sociales”- se ha desfondado, no sirve. Sus panegiristas son muy obvios. Dios castiga sin vara y sin palo. A 20 años de aquella aventura, hoy sus propios miembros los empiezan a desenmascarar.
El aparato propagandístico empezó en el 2006, en Call Centers donde se reproducían notas favorables al régimen en todas las redes sociales. La burocracia del PRD, enquistada en el gobierno de la CDMX, tenía instrucciones de republicar en sus redes y perfiles toda la información favorable a Morena y AMLO.
Surgió la pléyade de nuevos comunicólogos como El Chapucero, Manuel Pedrero, Hans Salazar, Julio Astillero, Mario Campa y hasta Lord Molécula, que enfrentaría a los poderosos líderes de opinión como López Dóriga, Ciro, Loret y hasta Carmen Aristegui -antes aliada-, pero no alcanzaron dimensión real.
Crearon “Medios Alternativos”, a los que dieron millonadas de publicidad, como Polemón, El Soberano, el Diario Basta, pero tampoco alcanzó. La Jornada, hasta hoy no se ha podido sacudir las versiones de haber recibido, en lo que va el régimen de la 4T, más de mil 300 millones de pesos en campañas de publicidad.
Uno de sus propagandistas reveló que en 2019, se destinaron casi 6 millones de pesos de fondos del Conacyt, para reclutar gente que realizaba tareas de repetición de mensajes. En 2021 modificaron la forma de pago y los depósitos a los bots se empezaron a realizar a través del Banco del Bienestar. ¡Bingo!
Al margen de la monumental falta de respeto a la Presidenta de la República, que se enteró a través de un twitt, Rosa Icela tendrá que dar más explicaciones sobre el regreso de Rocha Moya, y qué clase de comunicación mantiene con la élite en el poder con la que, en teoría, ella debe mantener profundo contacto.
Conste que no hemos preguntado nada respecto a la relación de su hija con El Heraldo Media Group y el Grupo Andrade porque, a la luz de los próximos lineamientos del Derecho de las Audiencias, estos comentarios nos podrían costar muy caro. Ellos dirán que falta contexto, o que somos bots.
El escrito de la presidente Claudia Sheinbaum resonará por todo su sexenio: “México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza”.
“Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”. Es el remate, el contexto y el fondo de las cosas que están por ocurrir en México. Y quizá, quizá, entonces retomaremos el rumbo de la unidad.