Acerca de una gorda libidinosa y feliz
La portada de Vapor de Julieta García González.

Alberto Farfán

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García González llama gorda a la gorda, lo cual ya no es políticamente correcto, tampoco lo es colocarla como personaje principal, cuando se supondría que la mujer debería ser muy bella.

La autora de Vapor rompe otros estereotipos además del llamar gorda a su protagonista, con un peculiar humor por momentos y dramática en otros, pero que sin exagerar.

Por Alberto Farfán

Conjugar el amor, el erotismo y la crítica directa a la clase alta de manera idónea y plausible es lo que encontramos en la novela Vapor de la escritora y editora Julieta García González (1970), navegando a contracorriente de los esquemas sociales y culturales de antaño y de los hoy vigentes.

Becaria del Centro Mexicano de Escritores (1998-9) y escritora residente de la Jiménez-Porter Writers House de la Universidad de Maryland (2003), nuestra autora logra romper estereotipos en diversos sentidos en su historia, con un peculiar humor por momentos y dramática en otros, pero sin exagerar.

El narrador omnisciente nos revela que, cuando Gracia se encuentra sola en el sauna desnuda juguetea con sus inmensas curvas y partes erógenas, propiciando en virtud de la excitación en rendirle tributo a Onán, incluso introduciéndose una manguera con la que luego se remojan sus pares, siempre pensando en hombres guapos y maravillosos generados por su imaginación.

El señor Calderón también es asiduo al vapor, en sus cuarenta, atractivo y según la opinión de sus amistades felizmente casado. En una ocasión encuentra un orificio que da a la parte del sauna de las féminas y sin dudarlo se apresta a mirar. Y lo que vio lo deja extasiado, y por primera vez en mucho tiempo tiene una erección. La razón de ello estriba en que mira todo el espectáculo de Gracia con ánimo de masturbarse.

Y aunque más adelante otros se enteran de la abertura y del lúbrico deleite de Gracia, todos ellos desnudos mirando con sus penes erectos, hay un momento en que la protagonista se ausenta. Se pierde el interés para ellos, menos para el señor Calderón, quien la desea con gran pasión, al grado de que fragua conocerla y hablarle para salir con ella. Y sí, dejaría a su hermosa esposa por una gorda concupiscente.

Curiosamente, nuestra autora llama gorda a la gorda, lo cual ya no es políticamente correcto, tampoco lo es colocarla como personaje principal, cuando se supondría que la mujer debería ser muy bella. Y critica a la clase alta: la banalidad, el poder que brinda el dinero, las posesiones de muebles e inmuebles, pero también su tendencia al cotilleo (que en realidad forma parte de la condición humana), la hipocresía a flor de piel y su inquebrantable aporofobia. Y a su vez, que haya más masturbaciones que coitos en toda la historia, cuando usualmente sucede a la inversa.

En un momento dado, Gracia se enamora de su doctor y buscará la manera de conquistarlo para perder su virginidad. El médico, al auscultarla prácticamente desnuda, queda aturdido y excitado, no concibe su deseo por una gorda como ella, cuando está comprometido con una mujer delgada y muy guapa.

La escritora Julieta García González con su novela Vapor nos muestra una historia interesante, divertida y con mínimos rasgos dramáticos, que puede leerse de principio a fin en poco tiempo. No entro en más detalles sobre qué ocurre con Gracia para propiciar que usted, estimado lector, se anime a leerla.

Julieta García González, de sus redes sociales.
Julieta García González, de sus redes sociales.

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