Indígena preso en Puebla desde 1997, torturado y 28 años sin defensa
Agustín Pineda Cordero, preso desde 1997, sin una defensa efectiva. Foto: cortesía.

Guadalupe Lizárraga

Compartir

La defensora Rosario Nava Carrera justificó que "no puede romper las reglas, que son reglas que hay" y no argumentó nada en favor del indígena preso ante el juez.

Por Guadalupe Lizárraga

Agustín Pineda Cordero, indígena originario de la Sierra Norte de Puebla, lleva 28 años en prisión por delitos que no cometió. Fue detenido y torturado el 1 de octubre de 1997, acusado falsamente de homicidio calificado, lesiones intencionales, asalto y robo, sin pruebas, sin careo y sin un defensor público que lo representara.

“Nunca me dieron las pruebas, nunca me dieron un careo, ni me dijeron quién me acusaba. Nomás me tomaron declaración y me están sentenciando con la declaración de mis coacusados. Ellos ya salieron libres. Yo sigo aquí”, contó Pineda Cordero desde el penal Tepexi de Rodríguez, Puebla, donde cumple una sentencia de 35 años.

Pineda recuerda que durante su detención fue golpeado brutalmente para obligarlo a aceptar la culpa. “Me golpearon feo y a fuerza querían que aceptara la culpa. Pero por qué voy a aceptar si no sé nada”, relató en entrevista para Los Ángeles Press. También aclara que en el Cereso de Tepexi no ha sido maltratado, la tortura fue solo en su detención.

"Metimos la queja de derechos humanos, pero nomás me pidieron las actas de nacimiento de mi familia, y nunca me ayudaron. Solo me han hechos estudios porque soy indígena, de la Sierra de Puebla. Y me hablan en mi dialecto, pero de todos modos no me han ayudado".

Durante casi dos décadas, no tuvo acceso a su expediente ni a audiencias judiciales. Tampoco fue asistido con un defensor público. Fue hasta 2016 cuando, según narra, pudo revisar los documentos de su caso y comenzar a defenderse. “Apenas en 2016 empecé a pelear. Ya me dieron audiencias y papeles de todo lo que me están poniendo, pero nunca me dieron nada antes”, dijo.

En noviembre del año pasado, frente al juez Felipe de Jesús Ventura Hernández, solicitó su preliberación después de haber cumplido más de dos tercios de la pena, pero su petición fue rechazada. Durante la audiencia, su defensora, Rosario Nava Carrera, se negó a argumentar en su favor.

“El juez le preguntó a la defensora qué iba a argumentar en favor de su cliente para que se le pueda otorgar la libertad, y dijo: ‘no tengo nada que manifestar, todo está correctamente bien’. ¿Qué le pasa?, le dije, usted también está en contra de mí? Le reclamé: ¿cómo que nada, con todas las anomalías que hay en el proceso? Y me respondió que no podía romper las reglas, que son reglas que hay”, recordó Pineda.

A pesar de haber cumplido 28 años encarcelado, Pineda Cordero no ha recibido respuesta favorable a sus solicitudes de revisión de sentencia o preliberación. Incluso mencionó que su abogada no ha metido una apelación contra la sentencia, mientras sigue cobrando sus honorarios a su familia.

También presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos, sin resultados. “Nomás me pidieron las actas de nacimiento de mi familia y nunca me ayudaron. Sólo me han hecho estudios porque soy indígena, pero no me han ayudado en nada”.

El caso de Agustín Pineda Cordero refleja la persistente criminalización de los indígenas en México, el abandono institucional y la ausencia de una defensa efectiva. Después de casi tres décadas en prisión, su voz hace un llamado urgente a la justicia.

Agréganos como fuente preferida en Google