Romero, quien fuera director de Pemex con AMLO fue señalado por inconsistencias en su patrimonio. Hoy el director del Infonavit de Sheinbaum hizo declaraciones.
Una vez más, Sheinbaum insistió en que México “no es piñata” de la elección que Estados Unidos celebrará en noviembre próximo.
Los Ángeles Press
Aunque formalmente la actividad de este lunes 14 de septiembre estuvo dedicada a promover la interpretación que el gobierno de Claudia Sheinbaum hace de sus propios números en materia de construcción de vivienda, en los hechos derivó en una nueva ofensiva contra los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales, los partidos de oposición y cualquiera que cuestione la versión que su gobierno sostiene sobre la historia y la realidad actual de México.
El tema de la vivienda estuvo presente porque, Sheinbaum suele convocar a los funcionarios de ese sector en los días lunes, pero también porque uno de esos funcionarios, Octavio Romero Oropeza, actual director del Infonavit y director de Petróleos Mexicanos durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, es desde finales de la semana pasada blanco de señalamientos por inconsistencias, omisiones o contradicciones en sus declaraciones patrimoniales.
Ello sin perder de vista el que, en momentos en que distintos antiguos funcionarios de Petróleos Mexicanos, de las secretarías de la Defensa y de Marina, así como del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, han sido señalados por el tema del así llamado “huachicol fiscal”, Romero Oropeza parece disfrutar de algún tipo de impunidad.
¿Cómo sería posible que los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna hubieran podido cometer los crímenes por los que se les señala sin que la estructura misma de Petróleos Mexicanos estuviera implicada?

Incluso si se aceptaran los dichos de López Obrador acerca de sus compromisos de honestidad y austeridad, es inevitable reconocer que hay una paradoja estructural: mientras la política pública priorizaba el rescate y la soberanía energética de la paraestatal, las dinámicas del mercado ilegal terminaron por usar la infraestructura de Pemex para continuar con el robo de combustible.
Es cierto que hay una notable reducción de las explosiones y fugas en ductos de Pemex, lo que redujo la extracción ilegal directa, pero creó una escasez de suministro local que fue aprovechada por redes de importación de combustible.
Al encarecer o limitar el diésel y la gasolina comercializados por Pemex, se creó un incentivo económico masivo para introducir combustible legal del exterior disfrazado de aditivos, aceites o lubricantes para evadir el pago de distintos impuestos.
Al mismo tiempo, se ha documentado, durante la gestión de Romero Oropeza la deformación de las asignaciones e importaciones de Pemex como recurso para evitar la escasez y mantener el abasto nacional.
Sin embargo, la red de corrupción —en la que operaban mandos aduaneros de la SEMAR— utilizó terminales marítimas y de almacenamiento vinculadas a Pemex para blanquear el combustible ilegal, a lo que debe sumarse el que los combustibles que ingresaban de contrabando eran depositados o distribuidos a través de empresas fachada para posteriormente insertarse en el mercado formal, lo que competía directamente y desplazaba las ventas legales de Pemex.
En ese proceso, sigue sin aclararse el papel de Romero Oropeza que, a pesar del pésimo desempeño de Petróleos Mexicanos, simplemente fue transferido por Sheinbaum al Infonavit.
Sería imposible detallar aquí todas las anomalías a las que Romero Oropeza no ha dado respuesta cabal pues, aunque él decía estar en el proceso de reintegrar el control operativo a la paraestatal para frenar la simulación arancelaria, en los hechos, incluso desde la propia Secretaría de Marina-Armada de México, grupos criminales habrían sido capaces de crear mecanismos que involucraban a la SEMAR misma, al sistema de aduanas y a Pemex.
Como sea, nada de eso importó hoy, pues Sheinbaum pidió a Romero Oropeza que aclarara la situación y él lo hizo en los términos que se pueden observar en el vídeo que aparece antes de este párrafo que, en los hechos, sólo repiten lo que ya había dicho el domingo en sus redes sociales.
Piñatas transnacionales
Además de los dichos de Romero Oropeza fue notable el interés de Sheinbaum en insistir en que México no es "piñata" de Estados Unidos. La afirmación vino después de “preguntas” en las que se pedía que la titular de la presidencia fijara su postura sobre lo que es un tema recurrente en algunos círculos de la diplomacia y la seguridad nacional en Estados Unidos: Rubén Rocha Moya y sus vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Fiel al estilo que heredó de López Obrador, Sheinbaum regresó, como se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo, a la frase que hicieran famosos los presidentes electos por las siglas del Partido Revolucionario Institucional durante la segunda mitad del siglo XX: "México no es piñata de nadie".
Los dichos de Sheinbaum tendrían algún sentido si no existiera la evidencia que existe, incluso en procedimientos penales que sólo existen en México, como en el caso del papel del exgobernador en el manoseo de la investigación del homicidio de Héctor Melesio Cuén Ojeda.
Sin olvidar las dudas acerca del papel de Rocha Moya en la escalada de violencia de la que Los Ángeles Press da cuenta en el texto que aparece después de este párrafo y que, no en balde, llevó a una movilización más de los sinaloenses hartos de la incapacidad de los gobiernos federal y del estado para resolver el problema de la violencia y, sobre todo, el de los efectos devastadores que tiene sobre las vidas de las personas allá.
Y el problema es que Sheinbaum misma, lejos de evitar el uso electorero de temas o asuntos graves, usa a quienes piensan distinto a ella como piñatas. Basta considerar la manera en que ha usado en las últimas dos semanas el tema del viaje de un grupo más bien reducido de dirigentes del Partido Acción Nacional a Europa para presentarlos como traidores a la patria.
El viaje difícilmente hubiera llamado por sí mismo la atención, sino fuera por el desesperado intento de Sheinbaum de referirse a ese asunto una y otra y otra vez en las últimas dos semanas.
Ello sin perder de vista que son viajes frecuentes, incluso comunes en las vidas de los partidos y que, en todo caso vinculan al PAN con la vieja democracia cristiana europea y no con la fuente de lo que, según Sheinbaum, es el principal peligro para México ahora: Trump y el Partido Republicano de Estados Unidos.
Y es cierto que hay una clara preocupación en Estados Unidos por México, porque cuando se trató de las formas corteses y cuidadosas de Joe Biden, López Obrador y la propia Sheinbaum de todos modos hicieron todo lo posible por presentarse como víctimas luego de que se ejecutó en Nuevo México, en Estados Unidos, el arresto de Ismael Zambada.
Ahora que el riesgo es un operativo militar como el ocurrido en Caracas para arrestar a Nicolás Maduro, presentado como un posible escenario para resolver el caso de Rocha Moya, la apuesta de Sheinbaum sigue siendo mostrarse como víctima, aun cuando su gobierno insiste, siempre que puede, en hablar de colaboración y de “diálogo de alto nivel”.
Es difícil pronosticar qué podría ocurrir en las poco más de siete semanas que nos separan de la elección en Estados Unidos, pero es claro que, a pesar de lo dicho por Sheinbaum hoy en Palacio Nacional, México podría jugar un papel en su resultado, pues Donald Trump necesita demostrar algún resultado tangible en un momento en que todas sus otras decisiones sólo le generan problemas al Partido Republicano.
