
Juan Ricardo Montoya Benítez Martes, 15 de Abril del 2025
El eco de la frase de Vargas Llosa para definir el sistema político bajo el PRI aún sigue generando impacto en el México actual.
Por Juan Ricardo Montoya
Durante un encuentro de intelectuales y escritores latinoamericanos, realizado en 1990 en México y transmitido por la empresa Televisa (a solicitud del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, quien había perpetrado el fraude electoral de 1988 y buscaba legitimarse haciendo parecer que era demócrata con este tipo de eventos), el prestigioso escritor Mario Vargas Llosa, de Perú —que ese mismo año perdió las elecciones presidenciales en su país ante Alberto Fujimori, quien dos años después, mediante un autogolpe de Estado (disolviendo el Congreso), se hizo dictador; por lo cual, el que sería años después Premio Nobel de Literatura en 2010, se exilió en España—, les echó a perder la fiesta a Octavio Paz y a Enrique Krauze al afirmar, en cadena nacional, que en México había una dictadura perfecta.
No se trataba, explicó, de una dictadura ejercida por un hombre que se perpetuaba en el poder —como en los regímenes autoritarios militares de otros países de Latinoamérica—, sino de un partido que aparentaba ser democrático (el PRI), que cada seis años cambiaba de dirigente mediante elecciones simuladas y que se legitimaba con ayuda de los intelectuales (como Paz y Krauze), a quienes financiaba de manera sutil y toleraba sus críticas, porque eso le ayudaba a mostrarse ante el mundo como un gobierno democrático.
“Yo recuerdo haber pensado muchas veces sobre el caso mexicano con esta fórmula: ‘México es la dictadura perfecta’, no es el comunismo, no es la Unión Soviética, no es Fidel Castro, es México, porque es la dictadura camuflada de tal modo que puede parecer no ser una dictadura, pero tiene, de hecho, si uno escarba, todas las características de una dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido, un partido inamovible, un partido que concede suficiente espacio para la crítica, en la medida en que esa crítica le sirva, porque confirma que es un partido democrático.”
“No creo que haya en América Latina ningún caso de sistema de dictadura que haya reclutado tan eficientemente al medio intelectual, sobornándolo de una manera muy sutil a través de trabajos, nombramientos, cargos públicos, sin exigirle una adhesión sistemática.
“Por el contrario, pidiéndole una actitud crítica, porque ésa era la mejor manera de garantizar la permanencia de ese partido en el poder. Un partido, de hecho, único, porque era el partido que financiaba a los partidos opositores. Esa dictadura es una dictadura perfecta”, indicó.
El partido que, incluso, describió Vargas Llosa, aparentaba ciertos matices de izquierda. También mencionó que algunos dictadores de países como Perú habían intentado sin éxito imitar la dictadura perfecta mexicana, a través de la cooptación de intelectuales.
Estos comentarios le molestaron a Octavio Paz, quien intentó revirarle (sin éxito), al decir que para él no era una dictadura ni una dictablanda, sino un sistema hegemónico de un partido muy particular.
Aunque en una parte Vargas Llosa sutilmente criticó el nacionalismo mexicano impulsado en el cardenismo a través del muralismo, y que sirvió a "la dictadura perfecta" para mantenerse en el poder, los seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas aprovecharon la crítica del escritor peruano (que siempre manifestó ser de derecha) para denostar al gobierno de Salinas.
Al día siguiente, tal como lo relató Vargas Llosa, agentes vestidos de civil —que en todo momento se mostraron amables— fueron a donde se hospedaba y "lo invitaron" a acompañarlos al Aeropuerto Internacional Benito Juárez, para que de inmediato se regresara a su país.
Vargas Llosa, en los últimos años, se volvió uno de los más ácidos críticos de los gobiernos de izquierda, en particular el de Morena en México, mostrándose muy favorable —sin afirmarlo abiertamente— a los regímenes de derecha.
Dicen que su sorpresiva derrota electoral ante Fujimori le amargó un poco la existencia, a tal grado que adoptó la nacionalidad española.Sin embargo, decidió morir en su natal Lima, Perú, esa hermosa ciudad que se ubica en la costa del Pacífico de ese país sudamericano.Hay una narración de Vargas Llosa basada en su vivencia cuando fue el encargado de elaborar el noticiero de Radio Panamericana, ubicada en el hoy exclusivo barrio de Miraflores de la capital peruana (una especie de Polanco ubicado a la orilla del mar).
En ese relato, narró cómo se realizaba la radio antes de la llegada de la televisión; describía cómo eran poco agraciados físicamente los actores de la tercera edad que prestaban sus voces juveniles y seductoras a los personajes principales de una radionovela de amor muy exitosa del Perú en aquella época.
Al parecer, Vargas Llosa se reconcilió un poco con su país y decidió pasar los últimos días de su vida en su querida Lima, donde murió la tarde del domingo 13 de abril de 2015.