
Guadalupe Lizárraga Lunes, 18 de Agosto del 2014
El 15 de agosto, el periodista y editor en jefe en la Ciudad de México por The Washington Post, Joshua Partlow, publicó un artículo sobre el secuestro en México. Para ello recurrió a Isabel Miranda Torres y a Fernando Ruiz Canales, a quienes presentó como supuestos activistas contra el secuestro, ignorando su larga trayectoria delictiva, y a quienes da veracidad en cifras de secuestros sin más fundamento que la opinión de los implicados. Aquí mi carta al periodista.
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Los Ángeles, California, 17 de agosto de 2014
Estimado Joshua Partlow:
En su artículo “Kidnappings in Mexico surge to the highest number on record” publicado el 15 de Agosto de 2014, utilizó de fuente informativa a dos supuestos activistas contra el secuestro en México, Isabel Mirada de Wallace y Fernando Ruiz Canales.
Llama la atención que un periodista de su talla, y de un medio con el prestigio como el de The Washington Post, no considere una investigación mínima a sus fuentes informativas antes de publicar una nota. Isabel Miranda de Wallace, con una larga trayectoria en la fabricación de culpables y una de las piezas más corruptas del sistema de justicia mexicano, de acuerdo a evidencias, testimonios, denuncias judiciales y en instancias de derechos humanos, da cifras sin ningún respaldo científico, sin ningún fundamento más que su palabra.
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Nuestra investigación –que no es la única– reveló que Isabel Miranda fabricó el secuestro de su hijo en julio de 2005, y torturó a siete personas para que se incriminaran por este delito que nunca sucedió. Ella usó a agentes ministeriales de la Procuraduría General de la República para detener ilegalmente a sus víctimas y para entrar a discreción a los penales donde fueron torturados varias veces. Con estos hechos, ella se presentó como activista contra el secuestro y ganó notoriedad política y poder económico a través de recursos públicos.
Miranda nunca presentó una sola prueba pericial del supuesto crimen de secuestro y homicidio de su hijo Hugo Alberto Wallace. Además, cometió perjurio ante la Corte de Chicago en 2008, al mentir que su hijo no tenía antecedentes penales en México y ha hostigado a periodistas que publicamos sus delitos. Incluso hay suficientes evidencias de rastros de vida de Hugo Alberto Wallace Miranda publicados en nuestro medio Los Ángeles Press.
Fernando Ruiz Canales, la otra referencia informativa que usted utiliza, ha sido denunciado como extorsionador de víctimas. Él cobró 15 mil pesos a la madre de Brenda Quevedo Cruz y a la madre de Albert Castillo Cruz, ambos acusados falsamente de secuestro y homicidio por Isabel Miranda, con la promesa de localizar a Hugo Alberto Wallace, en una de las últimas veces que lo vieron en un bar en 2010.
Ruiz Canales tomó el dinero de las madres de los inculpados, y jamás volvió a darles la cara.
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¿Cómo puede usted dar credibilidad a personajes tan siniestros de la corrupción mexicana en un tema tan serio como es el de secuestro en México?
Utilizar a delincuentes del sistema como fuentes informativas, no solo desprestigia su nombre y su medio, sino también contribuye a la impunidad y legitimación de estas mentiras avaladas por el gobierno mexicano.
Guadalupe Lizárraga
Periodista
Los Ángeles Press
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