De la guerra contra las drogas al combate del terrorismo: El Intervencionismo de EEUU

Enrique Dominguez Gutierrez

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Enrique Domínguez Gutiérrez

A lo largo del tiempo, Estados Unidos de América tiene una larga lista de intervenciones militares en diferentes partes del mundo, dejando tras de sí una estela de sangre, injusticias, ultrajes y errores garrafales donde han antepuesto un interés económico antes que pensar en la salvaguarda de los seres humanos. Resulta vergonzoso que la comunidad internacional no levante la voz y permanezca en silencio ante las injusticias que se cometen y tengan el temor de represalias o embargos económicos. Sin duda, hace falta un liderazgo internacional que haga frente a una embestida por demás injusta y cobarde por parte del imperialismo del Norte.

En pleno siglo XXI, de manera artera, el gobierno de Estados Unidos sigue teniendo injerencia e influencia en Latinoamérica y en el mundo. No obstante, los tiempos cambian y una medida unilateral no debe causar asombro; por el contrario, es necesario cerrar filas y actuar como mexicanos que amamos nuestra patria.

Declarar a los cárteles de la droga como un asunto de seguridad nacional por parte del gobierno de Estados Unidos y emitir un comunicado donde se les va a catalogar como terroristas, tiene implicaciones muy graves en todo lo que tiene que ver con la soberanía. Se ha dicho de manera reiterativa que nadie tiene el derecho de infringir nuestra constitución ultrajando nuestro territorio nacional.

Hacer una declaración sobre “Terrorismo” tiene connotaciones muy graves, pues sería un pretexto para el intervencionismo y la participación militar por parte de un gobierno extranjero.

Resulta increíble que haya quien pida ese intervencionismo para contrarrestar la inseguridad que aqueja a nuestro país, pero es aún más ruin quien aplaude tales actitudes, donde se vislumbra la mezquindad, la poca memoria y la estrechez mental como para permitir la violación de nuestra soberanía. La oposición ha sido fastidiosa y vomitiva para vociferar dando rienda suelta a sus complejos. Al saberse derrotados, el odio se convierte en venganza y desean con vehemencia un golpe de estado, un derrocamiento o el estancamiento del país para gritar a los 4 vientos: “Se los dije”, nada más indignante que eso, tal pareciera que aplaudirían la anexión y de esta manera sentirse santificados por pertenecer a la nación más poderosa del mundo; sin embargo, ignoran que nuestro vecino no nos vería como un diamante cooperativo en tecnología, ciencia o atributos de alto nivel. Nos vería como una fábrica de obreros, observados con desdén por parte de una nación racista.

Intervenciones militares recientes por parte de USA (Se muestran algunas)

  • 1983    Granada “Furia urgente” ordenada por Ronald Reagan
  • 1989    Panamá “Causa justa” ordenada por George Bush
  • 1991    Irak “Tormenta del desierto” ordenada por George Bush
  • 1993     Somalia “Continuación de la esperanza” ordenada por George Bush
  • 1995     Yugoslavia, apoyo a los musulmanes bosnios mediante la OTAN
  • 1998    Afganistán y Sudán “Alcance infinito” ordenada por Bill Clinton
  • 1999     Yugoslavia “Fuerza aliada” supuesta operación humanitaria 
  • 2001    Afganistán “Justicia infinita” ordenada por George W. Bush hasta la fecha permanece la intervención.
  • 2002    Yemen, Somalia y Pakistán, ataques con aviones no tripulados sin autorización de la ONU.   
  • 2003     Irak, con pruebas falsas la invasión se gestó sin la autorización de la ONU por órdenes de George W. Bush 
  • 2011    Libia junto con la OTAN se lanzaron ataques que culminó con la muerte de Muamar el Gadafi
  • 2014    Irak y Siria, bombardeos en Daesh y Alepo 
  • 2016    Venezuela, bloqueos y sanciones económicas
  • 2019    Bolivia, participación activa en el derrocamiento de Evo Morales.

Una nación soberana tiene el derecho a decidir por el bien de su pueblo. En el caso de México jamás se prestará a un intervencionismo. Ya lo hemos sufrido miles víctimas ante la codicia de nuestro vecino del norte, hemos perdido más de la mitad de nuestro territorio. ¿Qué seguiría ahora? ¿Llamar a un nuevo Maximiliano para que nos represente? Somos un país que, muy a pesar de sus errores, sigue siendo una nación de esperanza integrada por buenos mexicanos.

No se trata del empleo de la violencia como medida coercitiva. Es necesario implementar acciones que contribuyan a la disminución del consumo de estupefacientes y evitar el tráfico de armas, esto tiene que ser una labor consensuada y no como parte de una decisión visceral y unilateral que solo caben en la mente de un ser racista con deseos de permanecer al frente de los Estados Unidos mediante una campaña que a todas luces es cobarde sin una brizna de sensibilidad.