México, uno de los países con mayor tasa de homicidios de América
México, uno de los países con mayor tasa de homicidios de América

Rodolfo Soriano-Núñez

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Infografía: Población total de México en 1990 y 2020, número total de homicidios en esos años. La línea representa la tasa de homicidio por c/100 mil habitantes. Elaboración propia a partir de datos de INEGI.

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Por Rodolfo Soriano-Núñez

En 1990, cuando la serie que mide homicidios inicia, México era un país de 82 millones de personas. Más de 30 años después, en 2020, éramos un país de 126 millones. Es decir, México tenía 65 por ciento más de habitantes que a principios de los noventa, pero en 2020 se registraron 36 mil 773 homicidios. Es decir, un incremento de alrededor del 150 por ciento más respecto de los 14 mil 493 homicidios registrados en 1990.

Incluso si se considera la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, que en 1990 era de 17.6, en 2020 esa misma tasa era de 28.37. Quien encuentre consuelo en que el crecimiento de la tasa no es tan acentuado como el del número absoluto de homicidios, puede hacerlo.

En lo personal me parece un retruécano, un truco, pues de todos modos implica un aumento de más del 60 por ciento en ese indicador en las últimas tres décadas, como se puede ver en la imagen 1 que, a la manera de una infografía, captura estos tres datos.

Es por donde se le vea, un fracaso, que difícilmente se va a resolver si, como han hechos los últimos tres gobiernos federales se aplican las mismas políticas que nos llevaron a esta situación y algunas de ellas se empeoran al abusar, por ejemplo, de la prisión preventiva, que lejos de contribuir a hacer de México un país más seguro, ha tenido más bien el efecto inverso.

Como se demostró en la entrega previa de esta serie Otros datos, estos incrementos tanto en el número absoluto como en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, están documentados en la estadística oficial mexicana y prueban que lejos de que ocurra alguna mejora, la situación en materia de homicidios ha empeorado en los últimos 15 años, al menos.

¿Qué sucede cuando nos comparamos con otros países? Lejos de encontrar consuelo, lo que emerge es la imagen de un país cuyas políticas de combate al crimen han fracasado.

Gráfica 1. Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, 1990-2020. Países del área TMEC. Elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial.

En la gráfica 1 se compara el comportamiento de los homicidios en los tres países que forman el área antes conocida como del Tratado de Libre Comercio y ahora del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, o TMEC.

En esa comparación es claro que el país que sale mejor librado es Canadá que tiene la tasa más baja de homicidios de todo el continente americano. También se puede observar que sus tasas de homicidios tienen un comportamiento muy estable. Sólo a principios de los noventa Canadá tuvo una tasa de homicidios por arriba del 2.5 casos por cada 100 mil habitantes. A lo largo de todo el periodo considerado no hay "olas" o "picos" de violencia como se verá que sí ocurren en México y otros países de América Latina.

Aunque los números de Estados Unidos están lejos de ser tan positivos como los de su vecino al norte, es notable la caída en los registros de esa tasa, a pesar de que padece por las frecuentes balaceras y masacres en escuelas y otros espacios públicos, causadas por el relativamente fácil acceso a armas de alto poder.

Gráfica 2. Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, 1990-2020. México y América del Sur. Elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial.

En la gráfica 2 se compara a México con los países de América del Sur para los que hay datos disponibles, lo que obliga a excluir a Paraguay y Venezuela. Al comparar a México con esa región es claro que históricamente Brasil y Colombia tuvieron durante muchos años tasas mucho más elevadas de homicidios por cada 100 mil habitantes.

Brasil alcanzó su tasa más elevada en 2017 con 30.69 homicidios por cada 100 mil habitantes, ligeramente superior al máximo mexicano reportado en 2018 y 2019 de 29 homicidios por cada 100 mil habitantes, pero en los últimos cuatro años en la gráfica se puede observar una caída abrupta de alredor de diez puntos en ese indicador.

Al considerar a Colombia la caída es más marcada, pues reportó un máximo histórico de más de 80 homicidios por cada 100 mil habitantes en 1991 y por lo menos desde 2016 está por debajo de las tasas reportadas en México.

El resto de los países de América del Sur con información disponible reportaron en 2020 todos tasas inferiores a los 10 homicidios por cada 100 mil habitantes. Casi una tercera parte de las tasas reportadas en México en los últimos años. Las tasas observadas en Argentina, Chile y Uruguay tienden a ser muy estables también.

No hay tantos datos disponibles de Argentina y Chile, pero al menos hasta donde es posible observar en lo disponible en los repositorios del Banco Mundial, los tres países del Cono Sur tienden a tener tasas bajas y estables, a diferencia de Brasil, Colombia, Ecuador y México, aunque en la actualidad México rebasa a cualquier país de América del Sur.

Gráfica 3. Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, 1990-2020. México y países con grado de desarrollo similar en América. Elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial.

Es algo, por cierto, muy similar a lo que se observa en la gráfica 3, que compara a México con países con grado de desarrollo similar en América, sin importar si están en América Central (Costa Rica y Panamá) o en América del Sur.

México es, de los países más desarrollados de América Latina el más violento. Aunque Panamá también reporta variaciones notables en su tasa de homicidios, en la actualidad está muy por debajo de la tasa mexicana. La tasa costarricense ha aumentado a más del doble, pero ha sido un proceso muy lento, todo lo contrario de lo ocurrido en México entre 2006 y 2008 o entre 2014 y la situación actual.

Gráfica 4. Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, 1990-2020. México, Centroamérica y R. Dominicana. Elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial.

En la gráfica 4 se compara a México con los países de América Central más la República Dominicana. Incluso en esta región, la más violenta del mundo, que concentra poco más de un tercio de todos los homicidios a escala global, México registró tasas muy elevadas de homicidios por cada 100 mil habitantes. Lo único que impide que México sea el país más violento, al menos en términos de homicidios en América hoy, es que El Salvador y Honduras tienen ligeras "ventajas" en ese indicador sobre México. 

Esas tasas sólo fueron ligeramente inferiores a las reportadas por El Salvador y Honduras y similares a las de Belice y Guatemala. Es claro que la economía mexicana tiene soportes mucho más sólidos que Guatemala, Honduras o El Salvador. Ello hace difícil suponer que sea sólo un problema de pobreza lo que explica la situación.

En otras palabras, México está lejos de ser tan pobre como Honduras, pero ambos países tienen tasas de homicidios muy similares. México reportaba en 2020 un PIB per cápita del orden de los ocho mil 650 dólares al año. Honduras reportaba un PIB per cápita para ese mismo año de dos mil 354 dólares al año. La mitad del que registraba Guatemala, que fue de cuatro mil 604 dólares al año.

Incluso el PIB per cápita de México es superior al de Brasil, que fue en 2020 de seis mil 794 dólares al año. La clave, creo, está más bien en la manera en que la riqueza o el ingreso se distribuye en cada país, que es lo que hermana a toda América Latina, su condición como la región más desigual, más injusta del mundo, pero ese tema merece una consideración más puntual.

En 2020, México reportaba un índice de Gini, una medida de la distribución del ingreso del orden de 45.4. Brasil de 48.9, el dato más reciente para Honduras es de 2019 y el valor de índice de Gini es de 48.2 y el más reciente para Guatemala corresponde a 2014, cuando fue de 48.3.

El más reciente para Canadá es de 2018 y fue de 32.5. Es decir, Canadá es una sociedad mucho más igualitaria, más justa, en términos del ingreso y es posible que eso explique por qué es menos violenta que otras sociedades de este continente, incluso cuando se le compara con Estados Unidos, cuyo valor más reciente para el índice Gini es de 39.7.

Y si no es el ingreso, ¿Las semejanzas culturales con Guatemala, El Salvador y Honduras explican las tasas similares de homicidios y su variabilidad? ¿Es el peculiar legado que combina las tradiciones jurídicas española y francesa?

Pero, si es así, por qué Belice que tiene una tradición de la Common Law británica “pura” y tan distinta a la de México, Guatemala, El Salvador y Honduras, tiene tasas tan similares a las nuestras? Lamentablemente, el último dato disponible del índice Gini para Belice corresponde a 1999, por lo que es inútil.

En todo caso, es necesario plantear más preguntas sobre este asunto. Si no es la cultura, ni la tradición jurídica ni el ingreso, ¿es necesaria una explicación en términos de integración a los circuitos comerciales globales? ¿Se necesita una explicación marxista de estas realidades?

A la espera de una mejor explicación, sólo es posible reconocer por el momento que México es una sociedad especialmente violenta, muy similar en ello a El Salvador, Honduras, Guatemala, Belice y con diferencias abismales respecto de sus principales socios comerciales, es decir, Estados Unidos y Canadá. También lo es cuando se le compara con países de América Latina con un grado de desarrollo similar al nuestro, como podrían ser en América del Sur, Argentina, Chile o Uruguay.

Además, a diferencia de Canadá, Estados Unidos, Argentina o Chile y sus tasas estables en este indicador, México reporta variaciones abruptas entre 2006 y 2009 o entre 2014 y la situación actual.

Es decir, hay condiciones que disparan con relativa facilidad este indicador y las instituciones no son capaces de evitar que ocurran esas variaciones.

Y está, como siempre, el dolor de cabeza que implican las comparaciones con Costa Rica. ¿Basta con eliminar el Ejército? ¿Qué le da a Costa Rica y al Cono Sur en América del Sur ventaja sobre México y América Central, especialmente el llamado Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras)?

Gráfica 5. Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, 1990-2020. México, Filipinas y Sudáfrica. Elaboración propia a partir de datos del Banco Mundial.

La gráfica 5 compara a México con Filipinas y Sudáfrica, la comparación es pertinente porque, más allá de las diferencias, las tasas mexicana y sudafricana convergen cerca de los 30 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Las tasas filipina y mexicana han sido similares en distintos momentos de los últimos treinta años, especialmente durante la primera década de este siglo, pero en la actualidad la tasa mexicana es marcadamente superior a la filipina.

Sería necesario preguntarse, al ver esos espejos distantes, en qué se parecen México y Sudáfrica hoy que sus tasas tienden a converger. ¿Qué ocurría en México y Filipinas en la primera década de este siglo que teníamos tasas similares de homicidios ¿Es la desigualdad? ¿Los índices de pobreza? ¿El racismo? ¿El machismo? ¿Errores en el diseño de las instituciones de justicia? ¿Corrupción?

Gráfica 6. México, tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes 1990-2020 y línea de tendencia a cinco años. Elaboración propia a partir de los datos del Banco Mundial.

La violencia es un fenómeno complejo. Hay situaciones en que es el reflejo de las dificultades económicas que vive una sociedad, pero también ocurre cuando las economías crecen y las diferencias en el ingreso se agudizan. La cultura desempeña un papel en la violencia, desde la que ocurre en los hogares hasta la que ocurre en las calles.

Por ello, no es posible asumir que hay respuestas simples, pero las respuestas ensayadas en México hasta ahora han tenido como resultado empeorar, entre otros indicadores, el de la tasa de homicidios,

El modelo ensayado por los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, con las Fuerzas Armadas como el protagonista, no ofrecen alguna esperanza de mejora en el futuro inmediato. Más bien al contrario.

Las últimas dos gráficas estiman las líneas de tendencia lineal en dos periodos. La primera a cinco años y la segunda a diez años, a partir de los 30 años de datos disponibles. Como se puede ver, ni la gráfica 6 ni la 7 ofrecen demasiada esperanza de cambio a futuro.

Gráfica 7. México, tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes 1990-2020 y línea de tendencia a diez años. Elaboración propia a partir de los datos del Banco Mundial.

No está por demás insistir en aquel aforismo que algunos atribuyen a Albert Einstein, otros a Mark Twain y otros más a Benjamin Franklin, aunque en realidad haya sido acuñado por la novelista Rita Mae Brown, que define a la locura como la expectativa de obtener resultados diferentes cuando uno hace exactamente lo mismo una y otra vez .

(Todos los datos sobre la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes se descargaron del sitio del Banco Mundial).