Bergoglio, el arzobispo de los ucranianos fuera de Ucrania

Rodolfo Soriano-Núñez

Compartir

En ningún momento de su pontificado Francisco ha legitimado la invasión rusa de Ucrania.

Religión y vida pública: la raíz porteña de la cercanía de Bergoglio con Ucrania.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Desde antes de su viaje a Hungría, a finales de abril, el papa Francisco anunció que hacía esfuerzos para mediar entre Rusia y Ucrania.

Una de las preocupaciones del papa es que se facilite el regreso de las personas, menores de edad y adultos, que han sido secuestrados por tropas rusas o por los mercenarios al servicio de Rusia y trasladados fuera de Ucrania contra su voluntad.

Ese fue el asunto clave que Jorge Mario Bergoglio abordó durante la visita a Roma del primer ministro ucraniano Denys Shmyhal. A su regreso de su viaje a Hungría, durante la conferencia de prensa en el vuelo a Roma, Francisco volvió a abordar el asunto de la invasión de Ucrania.

Lo hizo, sin esconder las dificultades que enfrentan sus esfuerzos. A los reporteros en el vuelo papal les dijo:

Creo que la paz se construye siempre abriendo canales, nunca se puede construir una paz cerrándose. Invito a todos a abrir relaciones, canales de amistad. Esto no es fácil. El mismo discurso que hice en general, lo hice con Orbán y lo hago en todas partes.

El 13 de mayo, el papa dejó en clara su cercanía con el gobierno y el pueblo de Ucrania cuando recibió en audiencia especial, en un sábado, al presidente Volodímir Zelenski, quien también visitó ese día al presidente Sergio Mattarella y a la presidente del Consejo de Ministros, la primera ministra, Giorgia Meloni.

Es claro que hay diferencias entre las posiciones sostenidas por el papa y el presidente, pero esas diferencias no tienen que ver con que el papa desconozca o maquille el hecho que Rusia invadió de manera abusiva, sin que hubiera justificación para ello, a un país que no representaba una amenaza militar o de otro tipo para el Kremlin.

Las diferencias, además, tienen que ver con el hecho que la Santa Sede no puede ofrecer ni armas, ni pertrechos, como sí lo hacen Estados Unidos y la Unión Europea. También porque la función clave del papa como jefe del Estado Vaticano es la de ser un diplomático.

Por último, tiene que ver con el hecho que en Rusia existe una pequeña minoría de poco más de 120 mil católicos que, si el papa se declarara abiertamente como enemigo de Rusia correrían el peligro de que les ocurriera lo que muchas veces padecieron los católicos y otras minorías religiosas durante la existencia de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas: represión, persecución, ataques injustificados, cárcel, el destierro a los gulag o, incluso, la muerte a manos de los servicios de seguridad que los declaraban “agentes de Occidente”.

Ninguna de esas diferencias tienen que ver con el hecho que el papa ha reconocido quién atacó a quién. En el mensaje que pronunció en la Plaza de San Pedro el 8 de mayo de 2022, Francisco dijo:

Frente a la locura de la guerra, sigamos, por favor, rezando cada día el Rosario por la paz. Y recemos por los responsables de las Naciones, para que no pierdan “el olfato de la gente”, que quiere la paz y sabe bien que las armas no la traen, nunca.

En ningún momento ha justificado las acciones de Rusia y si llama a que se resuelva el conflicto por la vía del diálogo ello no implica que sugiera o recomiende a Ucrania que ceda a las pretensiones de Rusia.

La tarde de este viernes, la agencia de “noticias” rusa TASS, heredera de la TASS que distribuía la propaganda del régimen soviético, difundió un cable en el que aseguran que el papa dijo algo que en realidad no dijo. Como evidencia de su dicho enlazan con una supuesta entrevista que Francisco habría concedido a Telemundo, la cadena de noticias de habla española de Estados Unidos.

Sin embargo, al enlazar con Telemundo, el vínculo remite al “home page”, a la página principal, la página de inicio de ese medio de comunicación y no a alguna nota o vídeo en particular que respalde ni siquiera remotamente lo que TASS dice que dijo el papa Francisco.

En esa página principal efectivamente hay un enlace a una entrevista del papa en la que habla sobre su enfermedad más reciente, un episodio del que Los Angeles Press también dio cuenta en su momento.

En la nota de Telemundo, hay dos referencias a Ucrania, pero en ninguna de ellas el papa hace algo parecido a coincidir con la posición rusa. Lo que TASS dice de que el papa considera que la guerra es un “problema político” es cierto en la medida que la invasión de Ucrania a manos de Rusia fue producto de una decisión política del Kremlin. No hay ninguna otra razón que justifique el atacar a un país al que Rusia ya había atacado, invadido y robado territorio.

Reconocer que sea un “problema político”, no implica que la Santa Sede valide las exigencias de Rusia, del mismo modo que el llamado del papa a dialogar, a deponer las armas, no implica que se le reconozca validez a los argumentos con los que Rusia cree justificar la agresión, el uso de mercenarios, además del secuestro de miles de personas. Lo que es peor, en abierta contraposición al derecho internacional, Rusia envía a esas personas a lugares de los que se sabe poco. Lo hace a pesar de que no son combatientes, ni regulares ni irregulares y muchos de ellos son menores de edad. El papa Francisco en ningún momento ha justificado o validado eso.

El enviado

Lo que es un hecho, sin embargo, es que recientemente nombró al presidente de la conferencia de obispos de Italia, el cardenal Matteo Zuppi como enviado especial para negociar un acuerdo de paz. Su primer destino será Kiev, Ucrania, donde ratificará la posición de la Santa Sede de negociar una solución al conflicto.

Zuppi fue nombrado para ese encargo dada su cercanía con una organización de laicos católicos que han trabajado en Europa oriental desde la década de los sesenta, la llamada Comunidad de San Egidio. Esa organización tiene representantes y bases muy activas en más de 70 países. San Egidio jugó un papel clave, por ejemplo, en las negociaciones en las que participó la Santa Sede para lograr un acuerdo de paz que pusiera fin al conflicto en Mozambique. También participa en los esfuerzos que la Santa Sede desarrolla en Sudán del Sur y que llevaron a Francisco a visitar ese país, además del Congo, del 31 de enero al 5 de febrero de este año.

En América Latina, la Comunidad San Egidio opera en México y Guatemala, entre otros países. En México participan en distintas iniciativas a favor de la paz en espacios comunitarios. Durante lo peor de la pandemia, en 2021, por ejemplo, ofrecieron servicios de salud en comunidades muy marginadas de la Ciudad de México. Obviamente no tienen la capacidad para competir con los servicios públicos de salud, pero estuvieron ahí presentes.

Zuppi es el arzobispo de Bolonia, donde hay una comunidad numerosa de personas que practican el cristianismo ortodoxo. Algunos están en comunión con la Iglesia Ortodoxa Rusa, como en el caso de los fieles que acuden a la Iglesia de San Basilio.

Otras participan con algunos de los otros patriarcados independientes que existen en esa Iglesia. Tiene experiencia en el trato con las personas de Europa oriental y de Rusia y esa es una de las razones por las que el papa le ha pedido que viaje primero a Ucrania y de ahí a Rusia, donde tratará de establecer contacto con el patriarca Cirilo (Kirill).

No es una tarea sencilla porque, a diferencia de la Iglesia Católica que es un actor que responde por sí mismo en este tipo de actividades, el patriarcado de la Iglesia Ortodoxa Rusa se ve a sí mismo como un aliado natural de quien quiera que ocupe la principal posición de poder en Rusia. Este documento del Carnegie Endowment for Peace explica, en inglés, cuáles son las razones históricas de esta actitud del patriarcado de Moscú.

Por la Paz en Ucrania

Cirilo también ha participado en repetidas ocasiones en las actividades de la Comunidad San Egidio en Italia. En 2022, por ejemplo, se celebró la edición número 36 del Encuentro Mundial por la Paz promovido por esa comunidad. Estuvieron presentes representantes de distintas iglesias ortodoxas, incluidos los del Patriarcado de Moscú de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Portada del folleto de la celebración del XXXVI Encuentro Mundial por la Paz en Roma.

En 2012, en Moscú, el patriarca Cirilo recibió al entonces ministro de Cooperación Internacional e Integración del gobierno de Italia, Andrea Riccardi. El ministro de gobierno italiano Riccardi, de manera notable, estuvo acompañado por Adriano Roccucci quien, en ese entonces, se desempeñaba como secretario general de la Comunidad San Egidio.

San Egidio también estuvo involucrada en el breve encuentro que el papa Francisco y el patriarca Cirilo celebraron en el Aeropuerto de La Habana, Cuba, cuando el obispo de Roma viajaba rumbo a México en 2016. En esa ocasión incluso firmaron una declaración conjunta que puso fin a la indisposición de las jerarquías de ambas iglesias a dialogar en público durante más de 500 años.

El Consejo Mundial de las Iglesias, una organización que agrupa a la inmensa mayoría de las iglesias cristianas a escala global celebró el encuentro en La Habana. El entonces secretario general de ese consejo, Olav Fykse Tveit, lo calificó como “un evento histórico ecuménico”.

Apenas el 25 de mayo de este año, el actual secretario general del Consejo, Jerry Pillay, hizo un llamado al patriarca Cirilo para que reconozca que “la guerra en Ucrania debe acabar”.

En ese sentido, aunque nada garantiza que Zuppi y los dirigentes de San Egidio puedan forzar a Cirilo a dialogar con ellos o a que él mismo se involucre en la mediación de paz, el papa Francisco demuestra que es necesario dar pasos concretos para reducir la intensidad de los conflictos y evitar que se salgan de control.

Mi Buenos Aires querido

La cautela del papa para condenar el conflicto obedece a la preocupación que hay en Roma con lo que pudiera ocurrirles a los poco más de 120 mil católicos que viven en Rusia. Es una cautela que es fruto de su experiencia como sacerdote, obispo auxiliar y arzobispo de Buenos Aires. Argentina fue uno de los destinos preferidos en América Latina del exilio ucraniano y ruso durante todo el siglo XX.

Este texto publicado en una de las revistas de la Universidad Nacional de La Plata da cuenta justamente de la experiencia de las asociaciones de ucranianos que llegaron a Argentina a principios del siglo XX.

En uno de los “rinconcitos de Buenos Aires”, el que se ubica en la calle de Ramón Falcón 3960, se encuentra la catedral del Patrocinio de la Virgen. Por fuera es sólo una iglesia más de las muchas que hay en Buenos Aires.

Por dentro es un recinto que lo lleva a uno al corazón de Kiev, como se puede ver en la foto que se presenta a continuación. Como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio conoció esa catedral. Los fieles que acuden ahí y despliegan sus banderas amarillo y azul en las bancas del templo, así como los símbolos de la resistencia ucraniana, fueron sus fieles, sus feligreses.

La nave principal de la Catedral del Patrocinio de la Virgen en Buenos Aires. Foto tomada del sitio de la Representación Central Ucraniana en Argentina.

Quien crea que Bergoglio, el argentino, se va a alinear en este asunto con el Kremlin, no entiende al argentino que es papa ahora, ni entiende la manera en que el papado pasó a ser una posición fundamentalmente diplomática.