
Rodolfo Soriano-Núñez Lunes, 23 de Octubre del 2023
A diferencia de Massa, Milei se estanca en el 30 por ciento de los votos; incluso de ganar en la segunda vuelta, sería difícil impulsar sus propuestas.
Religión y vida pública: Sin proponérselo, el papa Francisco, que no ha regresado a su país en diez años para que no se use su imagen con fines políticos, será un referente de la segunda vuelta de la elección entre Massa y Milei.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Este domingo se celebraron elecciones nacionales en Argentina. Al filo de las diez de la noche de Buenos Aires, siete de la tarde de Ciudad de México, se supo que serán Sergio Massa y Javier Milei quienes disputarán la segunda vuelta del proceso el 19 de noviembre.
Quien gane esa elección definitiva deberá gobernar, sin embargo, con un congreso en el que la clase política argentina ejercerá cuotas de control importantes.
A diferencia de lo que ocurrirá en México en junio de 2024, donde todos los cargos de elección popular tanto federales como de la mayoría de los estados estarán en juego, en Argentina el Congreso se renueva sólo de manera parcial.
Este año se eligieron ya a 24 de 72 senadores de ocho provincias y a 130 de 257 diputados nacionales. Las dos jurisdicciones más pobladas del país, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires eligieron este domingo a su gobernador y jefe de gobierno, respectivamente, además de legisladores, alcaldes, llamados allá intendentes, además de otros cargos locales. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la elección del jefe de gobierno se ajustó, de modo que en la mañana del lunes se supo que también ahí ocurrirá una segunda vuelta para la jefatura de gobierno.
Otras 16 provincias tuvieron sus elecciones a lo largo de este año. De ellas, en siete (Chubut, Neuquén, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe y Chaco) ganaron coaliciones locales con algún vínculo con Juntos por el Cambio, que ya gobernaba tres, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jujuy y Corrientes.
Por ello, Juntos por el Cambio, la coalición que tuvo a Patricia Bullrich como candidata a la presidencia y que quedó marginada de la segunda vuelta de la elección, seguirá siendo un actor político clave.
Ello hará que, incluso si Javier Milei llegara a ganar la segunda vuelta, la probabilidad de que pudiera imponer por su cuenta un programa de ajuste económico radical es muy baja, pues carece de los votos necesarios para impulsar un programa de ese tipo en el Congreso Nacional, ni lo tiene el consenso de los gobernadores y legislativos de las provincias para impulsar cambios como la privatización del sistema educativa por medio de los cupones o vouchers.
Bergoglio, a escena
Una de las características especiales de esta elección en Argentina fue la manera en que el papa Francisco y, de manera más general, el catolicismo en Argentina fueron protagonistas de la elección.
No es que el papa se haya metido en la elección. En Argentina ya habían ocurrido elecciones en 2019 y 2015, cuando ganaron Alberto Fernández y Mauricio Macri, respectivamente. Tampoco es que la Conferencia Episcopal Argentina haya hecho algo especial.
Es que la candidatura de Milei implicó quebrar muchos de los consensos que existieron en la vida pública argentina. El más importante, acaso, el que le dio vida a Juntos por el Cambio. De haberse mantenido unidas las dos derechas argentinas, La Libertad Avanza de Javier Milei y Juntos por el Cambio de Patricia Bullrich, hubieran pasado por encima de un peronismo kirchnerista derrotado por su incapacidad para controlar los demonios de la política argentina.
Dos semanas antes de la elección de ayer domingo, se filtraron los vídeos de Martín Insaurralde, un intendente y funcionario de la provincia de Buenos Aires sosteniendo relaciones sexuales con Sofía Clerici, una influencer argentina en un yate privado de lujo en un destino de verano de las costas del Mediterráneo.
Ello ocurrió en un contexto de muy alta inflación, con el dólar cotizando en los mercados informales en más de mil pesos argentinos y mientras Javier Milei llamaba a no renovar los depósitos a plazos en el sistema bancario de su país porque, según él, los pesos no eran más que "excremento".
La Libertad Avanza, en ese sentido, siguió el patrón ya conocido de la derecha extrema en otros países latinoamericanos y europeos, pero lo hizo tan bien que, en lugar de estar en condiciones de chantajear a la primera fuerza, como Vox ha hecho en España en los últimos años con el Partido Popular, destruyó a la primera fuerza.
Juntos por el Cambio, la primera fuerza, eligió como su candidata presidencial a una mujer incapaz de articular sus ideas de manera clara, mientras el expresidente y líder de esa fuerza política, Mauricio Macri, coqueteaba con Milei.
Fue en ese contexto donde Milei, no conforme con los ataques a la otra derecha, la de Juntos por el Cambio, sumó críticas y ataques al papa Francisco presentándolo como aliado del kirchnerismo.
El cargo es absurdo por decir lo menos cuando uno considera que en los últimos diez años Francisco ha evitado poner un pie en su patria y los contactos con los políticos de su país transcurren al ritmo que ellos y no el papa desean.
Es cierto, Francisco, consciente del costo que tuvieron para el cardenal Antonio Quarracino los acuerdos que sirvieron de marco a la reforma de la Constitución argentina de 1994 evitó discutir el tema del aborto. Dejó que Alberto Fernández y la mayoría kirchnerista en el Congreso la aprobaran sin que él o la Conferencia Episcopal Argentina, la CEA se movilizaran en diciembre de 2020.
A diferencia de lo que suelen hacer los obispos de otros países, que no dudan en movilizar contingentes tan grandes como sea posible, el obispo Óscar Vicente Ojea, presidente de la CEA se limitó a publicar una severa carta, que originalmente había sido su homilía en una misa en la Basílica de Luján, en la que cuestionaba los motivos de Alberto Fernández para impulsar esa medida, pero no hubo movilizaciones como las que hemos visto en algunas ciudades en México en fechas recientes.
¿Hubiera valido la pena hacerlo? En lo personal creo que no, pero la derecha católica y evangélica de Argentina vieron en la actitud de Francisco un signo más de una supuesta alianza entre el papa y el kirchnerismo de la que no hay evidencia alguna.
El desagravio
Incluso cuando se trató de desagraviar a Francisco, la Iglesia Católica en Argentina se mostró prudente. Fueron los llamados "curas villeros" los que organizaron una misa con ese propósito en la así llamada Villa 21-24 del barrio de Barracas en la Ciudad de Buenos Aires. Nada le impedía al arzobispado de Buenos Aires o a la CEA hacer suyo el acto. Sólo fueron algunos de los así llamados "curas villeros" y el obispo que los coordina en el arzobispado de Buenos Aires, Gustavo Carrara, quienes realizaron una actividad modesta, cuidadosa, que no trató de presentarse como un acto político.
Si hubiera algún oscuro acuerdo entre el kirchnerismo y el ala de la Iglesia Católica argentina que representan los "curas villeros", ¿qué les impedía hacer la misa en un estadio de futbol, como el del San Lorenzo de Almagro, el equipo favorito del papa en la Liga Argentina? ¿Qué les impedía movilizar a los, así llamados en el argot de la política argentina, "piqueteros", para magnificar el alcance del repudio y el desagravio? El estadio de San Lorenzo, el Pedro Bidegain, está a tres kilómetros de la Villa 21-24.
De hecho en una de las muchas entrevistas que Francisco ha concedido en el último año para marcar el décimo aniversario de su pontificado, el papa argentino habló de cómo, más que peronista, los orígenes políticos de su familia y sus propias simpatías políticas estaban con los “curas radicales”. Radicales no en el sentido de los curas de la teología de la liberación de América Latina en los setenta y ochenta.
Ni siquiera radicales en el sentido de los Sacerdotes para el Tercer Mundo de la Argentina de los sesenta y setenta, cuando él era superior de la Compañía de Jesús allá. Radicales en el sentido de su cercanía con la Unión Cívica Radical, el partido que junto con el Justicialista o peronista, es el histórico del sistema político argentino.
Su experiencia como superior de los jesuitas argentinos, por cierto, le marcó en más de un sentido, justamente por los efectos de la politización de quienes estaban a su cargo en la Compañía, así como por las tareas que asumió al contactar a familiares de desaparecidos de la dictadura cívico-militar. Creo que por eso es que frecuentemente critica a los que él llama "clérigos de Estado", tema que he abordado en entregas previas de esta serie Religión y vida pública.
La vinculación de esos curas con la Unión Cívica Radical, el partido de Raúl Alfonsín, fue resultado de la manera en que las relaciones entre la Iglesia y Juan Domingo Perón acabaron mal, con bombazos en templos de Buenos Aires, como lo narra el propio Francisco a partir de las 2:06 horas del vídeo de esta entrevista.
La política es, a final de cuentas el plano de lo contingente, de los acuerdos, siempre efímeros, lo que explica las divisiones profundas entre los propios partidos, incluida la Unión Cívica Radical. Tan dividido que el hijo de don Raúl, Ricardo Alfonsín, embajador de Argentina en España, llamó a votar por Sergio Massa.
La clave en el caso argentino, creo, es que Milei, a diferencia de Santiago Abascal y Vox que se limitaron a chantajear al Partido Popular en España fue tan lejos que aniquiló a Patricia Bullrich. Gracias a ello, Massa, candidato de Unión por la Patria, la más reciente metamorfosis del peronismo tiene la oportunidad de apelar a la sensatez y al miedo de los electores menos extremistas de Juntos por el Cambio en la segunda vuelta.
Las agresiones verbales de Milei, que llegó a llamar “viejos meados” y “mogólicos” a los electores mayores de 40 años, terminaron por hacerle imposible crecer, como se puede ver en la tabla 1, que aparece a continuación.
Esos viejos meados, son los electores que vivieron la dolarización de facto y la privatización generalizada que impulsó Carlos Saúl Menem en los noventa, pero este año votaron por Massa, a pesar de Insaurralde y a pesar de la inflación y de los muchos problemas que vive Argentina hoy.
"Espíritu totalitario"
Todavía en el acto de cierre de campaña de Milei en Buenos Aires, el viernes próximo pasado, celebrado en una arena deportiva de la capital, Alberto Benegas Lynch, uno de los exponentes de la más rancia derecha extrema de Argentina incluso llamó a romper relaciones con el Vaticano. Lo hizo al implicar, como había hecho antes el propio Milei, un vínculo de Francisco con el mal, dijo que en El Vaticano prima "el espíritu totalitario". Incluso presentó al antiguo arzobispo de Buenos Aires como confrontado con Juan Pablo II.
Es difícil adelantar algún pronóstico para la segunda vuelta del 19 de noviembre. Lo que creo que no se podrá negar es que la sombra de los ataques a Francisco continuará persiguiendo a Milei y sus candidatos que, por lo demás, convocan sus propios demonios por su cuenta, mientras Milei dice que sus candidatos a otros cargos de elección popular son libres de decir lo que quieran.
Y lo hacen. Eso es justamente lo que convoca también algunos de los peores recuerdos de la sociedad argentina. Milei imputa al peronismo y al kirchnerismo males que estuvieron presentes también durante las dictaduras y otros gobiernos civiles de signo distinto al de Alberto Fernández.
Lejos de reconocer esa realidad, Victoria Villarruel, la todavía candidata a vicepresidente de Milei, atiza el encono por la manera en que justifica lo ocurrido en la dictadura, que ni siquiera resolvió el problema de la inflación, como se puede ver en la imagen que aparece a continuación, tomada de la memoria anual de 1979 del Banco Central de la República Argentina, una de las instituciones que Milei decía todavía hace unos días que dinamitaría o que la pasaría por la motosierra con la que llegaba a presentarse en algunos de sus actos públicos.
Villarruel es hija de un exmilitar argentino implicado en los juicios por los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura cívico militar que encabezó primero Jorge Rafael Videla en 1976 y que sumió a Argentina en una guerra sin sentido con Gran Bretaña y en inflaciones similares a las que vive ese país ahora. El texto completo de la Memoria Anual 1979 del Banco Central de la República Argentina se puede consultar también aquí.
Lila Lemoine, exresponsable de redes sociales y ahora futura diputada de La Libertad Avanza, el partido de Milei propuso una ley que permita que los varones que embaracen a una mujer se desentiendan de cualquier responsabilidad por el mantenimiento de los hijos que pudieran procrear, lo que provocó respuestas de enojo tanto de colectivos feministas, como de personas cercanas a la Iglesia Católica en Argentina.
Ello sin olvidar las propuestas para permitir la libre portación de armas o el coqueteo de Milei con la posibilidad de vender órganos para trasplantes, como una medida para abatir la supuesta escasez de órganos o con la posibilidad de que se reconozca el derecho de los padres a vender a sus propios hijos, todo lo cual lo “compensa” Milei y La Libertad Avanza con una supuesta defensa del derecho de los no nacidos al repudiar cualquier forma de aborto.
Dadas las características del sistema político argentino, la discusión de estos temas continuará durante las próximas cuatro semanas. Es difícil adelantar algún pronóstico, sin embargo me queda claro que lo religioso seguirá estando presente en la discusión electoral en Argentina.
Los números de la elección en Argentina hasta ahora muestran una ligera caída de las preferencias por Myriam Bregman, la candidata del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. También sufrió una caída Juntos por el Cambio. Su caída fue más pronunciada, del orden de cinco puntos, cuando se suman los poco más de once puntos que logró Horacio Rodríguez Larreta y los 16.81 que acumuló Bullrich en la primera vuelta y se les comparan con los 23 puntos que reportaban la mayoría de los medios argentinos la noche de este domingo, como se puede ver en la Tabla 1.
Los números en la tabla 1 dejan ver también que tanto Sergio Massa como Juan Schiaretti mejoraron. La mejora de Massa fue de casi nueve puntos si se consideran los votos que él y Juan Grabois lograron en las PASO, pero es de casi 15 puntos cuando se consideran sólo los que logró Massa en las PASO.
Juan Schiaretti, el gobernador de la provincia de Córdoba acumuló 3.29 puntos más, al tiempo que se convertía en el blanco de todo tipo de bromas en redes sociales por las ideas de una provincia de Córdoba que era perfecta a comparación del resto de Argentina.
Dado que, de manera oficial él forma parte del Partido Justicialista, es decir, peronista de Córdoba, lo más probable es que sus siete puntos porcentuales vayan a sumarse a los de Massa, lo mismo que los poco más de 2.6 puntos de Myriam Bregman aunque, con toda probabilidad, la combativa abogada y diputada de la izquierda, no expresará apoyo alguno a Massa.
La duda es qué harán los “viejos meados”, los electores de más de 40 años que votaron a Bullrich en esta primera vuelta de las presidenciales argentinas.
La noche del domingo, Milei hizo un llamado que quiso presentar como magnánimo a una "tábula rasa", es decir, a olvidar los ataques y las agresiones que él lanzó contra otros políticos y figuras públicas. Los políticos, ni duda cabe, estarán dispuestos a olvidarlas. Ejemplos de ello sobran en todo el mundo. La duda es qué harán las personas a las que él llamó "mogólicos" o quienes se identifican con el papa Francisco y vieron cómo Milei y sus subalternos le agredían.